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LECCIÓN 24
EL REGRESO DEL EXILIO
Después de la caída de Babilonia en 536 a.C., los nuevos reyes persas permitieron que los israelitas regresaran a Jerusalén. Grupos de judíos regresaron en tiempos diferentes durante el siglo siguiente. Ésta fue la época de los grandes líderes: Zorobabel, Esdras, y Nehemías. También fue la época de los profetas: Hageo, Zacarías, y Malaquías; y de la heroica reina Ester. En esta lección estudiaremos el regreso de los israelitas de Babilonia y su nueva vida en Israel bajo el gobierno persa. Al final de esta lección usted podrá:
• Mencionar: el líder, la fecha, y el principal resultado, de cada uno de los tres grupos que regresaron a Israel.
• Mencionar el profeta durante cada período.
• Mencionar a la mujer judía que se convirtió en reina persa.
• Mencionar al principal oponente de Israel cuando regresó a Jerusalén. • Mencionar el rey y el imperio, que permitió a los judíos regresar. A. IMPERIO PERSA
Al este y un poco al norte de Babilonia vivieron los medos y los persas. Alrededor del 550 a.C. el joven gobernante persa Ciro unió estos dos pueblos y empezó a extender su imperio derrotando a los babilonios. Después de conquistar gran parte de Asia Menor, estaba listo a atacar Babilonia. En 539 ganó una victoria decisiva sobre Nabónido. Poco después, la ciudad de Babilonia se rindió sin una pelea. Ciro continuó su conquista hasta que controló todo el Cercano Oriente desde las fronteras de Egipto hasta el Golfo Pérsico. El imperio persa era incluso más grande que los imperios de Asiria y Babilonia. Reinaba sobre tantas tierras y sobre tantos pequeños reyes que el gobernante persa tomó el nombre de "rey de reyes" (Esd 7:12). Alrededor de 330 a.C. el general griego Alejandro Magno conquistó a los persas y así este imperio llegó a su fin. Más abajo se mencionan los primeros reyes persas y las fechas que cada uno gobernó. Éstos son los gobernantes que más influenciaron la historia de los israelitas.
CIRO (el Grande) 539-530 a.C.
CAMBISES 530-522 a.C.
DARÍO I 522-486 a.C.
JERJES I (Asuero) 486-465 a.C. ARTAJERJES I 464-423 a.C.
Cuadro 10. Importantes reyes persas del Antiguo Testamento
Ya que los reyes persas tenían que gobernar sobre una extensa área, trataron de ganarse la buena voluntad de sus súbditos, permitiéndoles gobernar con más eficacia. Una de las formas en que trataron de ganarse la aceptación de la gente que gobernaban era permitiendo que todos los dioses extranjeros, que los asirios y los babilonios habían capturado y llevado a Babilonia, regresaran a sus lugares de origen. También permitieron
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a mucha de la gente exiliada regresar a su tierra. De esta forma, Dios usó a los reyes persas para cumplir su promesa a Israel de que algún día regresarían a Israel después de setenta años de cautiverio.
B. ESTER, LA REINA JUDÍA DE LOS PERSAS
La Biblia dedica todo un libro a la historia de Ester, una muchacha judía huérfana, que salió de la nada para llegar a ser reina de Persia. Dios usó a Ester para desempeñar un papel clave en la preservación de Israel. Ester vivió durante el reinado del rey persa Jerjes I alrededor del año 475 a.C. La historia tiene lugar en la capital persa de Susa y sus principales personajes son: Ester, su primo Mardoqueo, el rey Jerjes, y uno de sus funcionarios, Amán.
Al iniciarse el libro, Jerjes busca una nueva reina y escoge a Ester (Est 1-2). Más tarde, se da cuenta de un complot de parte del celoso Amán de destruir a todos los judíos en el imperio persa. Valientemente ella se presenta ante Jerjes, revela las intenciones de Amán y explica el peligro en que se encuentra. A Amán lo cuelgan en la misma horca que él había construido para matar a Mardoqueo, y este último toma el lugar de Amán como consejero real (Est 3-8). El decreto para matar a los judíos, sin embargo, no podía revocarse, debido a que una "ley de los medos y los persas" no se podía cambiar (esta expresión todavía se usa en inglés actualmente con respecto a una decisión que no se puede cambiar). Sin embargo, Jerjes emite un nuevo decreto que permite a los judíos defenderse, y así los judíos se salvan. Los judíos recuerdan este acontecimiento cada año en la fiesta de Purim (Est 9).
C. EL PRIMER REGRESO: RECONSTRUCCIÓN DEL TEMPLO
“En el primer año del reinado de Ciro, rey de Persia, el SEÑOR dispuso el corazón del rey para que éste promulgara un decreto en todo su reino y así se cumpliera la palabra del SEÑOR por medio del profeta Jeremías. Tanto oralmente como por escrito, el rey decretó lo siguiente: Esto es lo que ordena Ciro, rey de Persia: El SEÑOR, Dios del cielo, que me ha dado todos los reinos de la tierra, me ha
encargado que le construya un templo en la ciudad de Jerusalén, que está en Judá. Por tanto, cualquiera que pertenezca a Judá, vaya a Jerusalén a construir el templo del SEÑOR, Dios de Israel, el Dios que habita en Jerusalén; y que Dios lo
acompañe. También ordeno que los habitantes de cada lugar donde haya judíos sobrevivientes los ayuden dándoles: plata y oro, bienes y ganado, y ofrendas voluntarias para el templo de Dios en Jerusalén” (Esd 1:1-4).
Con este anuncio de Ciro en 539 a.C. los cautivos de Israel que vivían en Babilonia estaban libres para regresar a su tierra. Unos cincuenta mil judíos en Babilonia regresaron a Palestina bajo el liderazgo de Zorobabel, nieto del rey Joaquín de Judá. Cuando
llegaron, construyeron inmediatamente un altar. El nieto del último sumo sacerdote se encargó de las ofrendas y empezó a conducir sacrificios diarios. La fiesta de los Tabernáculos era de nuevo una celebración gozosa como en el pasado.
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Los pobladores entonces se dieron a la gran tarea de reconstruir el templo. Los samaritanos de los alrededores (ver p. 103) ofrecieron ayudarlos, pero los judíos no quisieron, no deseaban la ayuda de falsos adoradores. Como resultado, los samaritanos, enojados, trataron de obstaculizar la obra de los judíos (Esd 4-6). No obstante, con la ayuda de Dios, con el ánimo de los profetas Hageo y Zacarías, y bajo el liderazgo del fiel Zorobabel, la difícil obra finalmente se terminó.
El 12 de marzo del 516 a.C., se dedicó el templo y el pueblo de Dios una vez más podía adorar al Señor en el templo de Jerusalén. Así empieza lo que muchos libros llaman el período del segundo templo (el primer templo fue el que construyó Salomón). Debido a sus recursos limitados, cuando los judíos regresaron construyeron el segundo templo mucho más pequeño y menos adornado que el anterior. No obstante, después el rey Herodes construiría uno mucho más grande y mucho más estupendo que el templo de Salomón.
Los exiliados que regresaron eran todavía un pequeño grupo en el 515 a.C. Controlaron sólo Jerusalén y la mitad de la parte norte de Judá. Estaban rodeados de enemigos hostiles: los samaritanos, los filisteos, los edomitas, los amonitas, y los moabitas. Los judíos y otras naciones todavía formaban parte del imperio persa, pero los persas no hicieron casi nada para mantener la ley y el orden, y sólo se presentaban regularmente a cobrar los impuestos. Aunque los judíos eran pobres y débiles, habían empezado a reconstruir su nación.
D. EL SEGUNDO REGRESO: ESDRAS
Unos 30 años después de la dedicación del templo, Jerjes llegó al trono de Persia y Ester se convirtió en reina. Pero las Escrituras no nos dicen nada en cuanto a lo que pasó en Israel durante esos cincuenta años. Los judíos que se habían establecido allí gradualmente prosperaban más, pero la adoración al verdadero Dios se estaba mezclando con prácticas pecaminosas de los pueblos que los rodeaban. Muchos de los hombres judíos se habían casado con mujeres paganas y habían sucumbido a su influencia de adorar a dioses falsos. Israel estaba regresando al estilo de vida que había ocasionado su destierro de la tierra un siglo antes.
Ésta fue la situación que Esdras encontró cuando dirigió el regreso a Jerusalén del segundo grupo, unos mil ochocientos exiliados, en el 457 a.C. Esdras "era un maestro muy versado en la ley que el SEÑOR… le había dado a Moisés" (Esd 7:6). Obtuvo permiso del rey Artajerjes I para dirigir a este segundo grupo. La contribución de Esdras a la reconstrucción de Israel era tanto espiritual como física. Artajerjes había autorizado a Esdras nombrar gobernantes y supervisar las enseñanzas de la ley en Israel. Se enfrentó con el problema de matrimonios mixtos entre los judíos e hizo saber a la gente su pecado y separó a las esposas extranjeras (Esd 10). Esto resultó en una reforma espiritual e Israel una vez más se dedicó al verdadero Dios.
E. NEHEMÍAS Y EL TERCER REGRESO
Como diez años después del regreso de Esdras, un tercer grupo de exiliados también realizó el viaje de regreso a Israel. Este grupo lo dirigió Nehemías, un alto funcionario (el
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copero, Neh 2:1) de Artajerjes. Estaba preocupado por la oposición que sus compatriotas estaban recibiendo de sus enemigos. También supo que los judíos no podían protegerse ellos mismos debido a que las murallas de Jerusalén no se habían reconstruido. Así que Nehemías pidió permiso de ausentarse del servicio de Artajerjes para poder supervisar el importante proyecto. Con una carta del rey, Nehemías regresó a Jerusalén y organizó la reconstrucción de la muralla (Neh 2). Nehemías también había sido nombrado
gobernador de Judá, la cual ahora era una provincia separada de Samaria.
Nehemías hizo el viaje a Jerusalén en el año 444 a.C. Cuando llegó, realizó en la noche una visita en secreto para examinar su condición. Después de haber hecho sus propias observaciones, Nehemías llamó a la gente para que se uniera en la obra de reconstruir las murallas. La gente respondió favorablemente y el trabajo empezó casi inmediatamente y avanzó muy rápido. No obstante, una vez más, los samaritanos trataron de detener el trabajo. Esta vez fue el gobernador de Samaria, Sambalat, el que se opuso. Primero trató de burlarse, después trató de atacar a escondidas, y finalmente trató de capturar y
desacreditar a Nehemías. Pero Nehemías y el pueblo respondieron a esos desafíos. Con armas en la mano, continuaron reparando las murallas, y terminaron dos meses después (Neh 4).
Por otros dos años Nehemías seguiría fortaleciendo y reforzando las murallas de Jerusalén. Durante este tiempo Esdras también estaba ocupado dirigiendo otro
renacimiento espiritual. Leyó la ley de Moisés a todo el pueblo que se reunió en la ciudad de Jerusalén, y entonces cuidadosamente la explicó en arameo para que la gente pudiera comprender. Esto resultó en otro renacimiento entre su pueblo. Una gran celebración se realizó para conmemorar la terminación de las murallas.
El permiso que Nehemías había pedido al rey para ausentarse casi se terminaba, de modo que regresó a Persia. Al visitar Jerusalén varios años después, Nehemías encontró la vida religiosa del pueblo una vez más deteriorada. Las leyes del sábado se habían pasado por alto y otra vez se aceptaban los casamientos mixtos. De nuevo Nehemías se dedicó a restaurar la verdadera adoración en Israel. Fue durante la ausencia de Nehemías o la segunda visita a Jerusalén que el profeta del Antiguo Testamento, Malaquías, también estaba proclamando la palabra de Dios al pueblo. Siguió predicando en contra de la indiferencia religiosa y la corrupción de las prácticas de adoración de Israel. Con Malaquías termina el registro inspirado que el Señor nos dio acerca de su pueblo del Antiguo Testamento.
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LECCIÓN 25