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En la Península Ibérica se observa con claridad que no se produjo ningún cambio cultural violento entre el periodo del Bronce Final y la Primera Edad del Hierro, pues hasta bien entrada esta última fase no se generalizó el uso del nuevo metal y no pareció implicar cambios sociales o económicos inmediatos.

Las influencias llegadas a nuestro territorio a comienzos del primer milenio son las que van configurando la diversidad cultural de las distintas regiones, que ahora quedan ya netamente perfiladas (...)

Las áreas costeras, debido a sus tradicionales contactos con el exterior, tuvieron un crecimiento más evolucionado que las áreas del interior y, por ejemplo, en las regiones andaluzas del suroeste se desarrolló la brillante cultura tartésica, dinamizada por las relaciones coloniales, y en las costas mediterráneas la posterior cultura ibérica. Las costas de Portugal y Galicia seguían insertas en el círculo atlántico, ahora en decadencia por la crisis de las redes de intercambio de metales, y la Cataluña interior, el valle del Ebro y la meseta continuaban un desarrollo autóctono a partir de los influjos llegados por vía europea.

El hierro fue el último metal trabajado por el hombre, aunque es muy abundante en la naturaleza, porque su temperatura de fusión es de 1.539º C, su extracción es algo más complicada que la del cobre y, además, no puede ser colado en moldes, sino que la pieza debe ser forjada en caliente y enfriada bruscamente después en agua fría para obtener mayor dureza.

El conocimiento de la metalurgia del hierro llegó a la Península Ibérica a través de los colonos fenicios, cuya influencia se detecta en las costas meridionales desde el siglo VIII a.c. A las zonas del interior peninsular fue accediendo lentamente por las grandes vías de comunicación, como por ejemplo el río Ebro".

Adaptado a partir del texto de M.L. CERDEÑO y G. VEGA en La España de Altamira. La Prehistoria

en la Península Ibérica, Madrid, 1995, pp. 126-129.

El comienzo del uso del hierro en la Península Ibérica ¿supuso una nueva revolución? Justifica tu respuesta.

Sin ánimo de exhaustividad, el texto señala varias zonas diferenciadas culturalmente en la Península Ibérica a comienzos de la Edad del Hierro. ¿Podrías señalarlas y localizarlas?

45. Fotografía de Marbregal en Wikimedia Commons, dominio público

46. Fotografía de Zaqarbal en

Wikimedia Commons dominio público

4.1. Los pueblos colonizadores

Desde que empezamos este tema hemos llamado a los distintos pueblos que llegaron a la Península Ibérica procedentes de oriente, de África, de Europa...como inmigrantes, ya que llegaron para establecerse y subsistir. Ahora vamos a hablar de pueblos que llegaron a nuestro suelo procedentes de oriente, pero los vamos a llamar colonizadores, porque por primera vez no venían por necesidad de buscar nuevas tierras para instalarse, sino para establecer bases desde las que explotar las riquezas del territorio peninsular y canalizarlas hacia sus tierras de origen: en eso consiste el colonialismo en cualquier época de la historia. Vamos a hablar de tres pueblos colonizadores: los fenicios, los griegos y los cartagineses. Estos pueblos tenían un grado de desarrollo muy superior al de las poblaciones peninsulares, dominaban el hierro y conocían la escritura. Son los primeros pueblos, además, que se refieren a la Península Ibérica dándole un nombre y dejan testimonios escritos sobre ella. Su llegada a nuestras costas y su fundación de colonias van a provocar una influencia inmediata en las poblaciones autóctonas cercanas, con las que tienen que establecer relaciones fluidas para garantizar el comercio.

Veamos algunos aspectos de cada uno de estos pueblos comenzando por los primeros que llegaron a nuestras costas.

Hay diversas teorías sobre el nombre que daban los primeros pueblos colonizadores a la Península Ibérica y el significado de las palabras que usaban. Los estudios más recientes consideran que el término que usaban los fenicios para referirse a nuestro territorio era I-span-ya, que quería decir "costa de los forjadores", lo que estaría en relación con la principal riqueza que buscaban en ella, sus metales. Otra posibilidad que se ha barajado es que la palabra que usaban fuera Hi-shphanim, que podría traducirse como "costa de los conejos" (animal que les llamaba la atención porque no existía en sus tierras de origen). En cualquier caso, lo que sí parece probado es que fue la palabra fenicia la que los romanos tomaron como base para denominar Hispania a la Península Ibérica.

47. Imagen tomada de Sieduca

48. Imagen tomada de la web del Centro de Estudios Fenicios.

Los fenicios

eran un pueblo originario del próximo oriente, que había desarrollado una floreciente cultura urbana en las costas del actual Líbano. Sus principales ciudades Tiro, Biblos Sidón,... pueden sonarte, porque en la actualidad se encuentran en una zona en permanente conflicto por el enfrentamiento entre árabes e israelitas.

Los fenicios se dedicaron al comercio a gran escala y a larga distancia, recorriendo todo el Mediterráneo en busca de metales que llevar a oriente. Sabemos que eran magníficos navegantes y que llegaron incluso a las costas de Gran Bretaña. Allí donde encontraban riquezas metalíferas fundaban asentamientos permanentes (los llamaremos colonias). A cambio de los objetos manufacturados que traían de oriente, conseguían que las poblaciones autóctonas se dedicaran a extraer el metal para entregárselo.

Pinchamos sobre la imagen para ampliar

La presencia fenicia en la Península Ibérica se extiende entre los siglos X y VII a.c. Centraron su atención en la costa andaluza y del sudeste, que como ya sabes era rica en minerales metálicos. Los fenicios sembraron estas costas de asentamientos comerciales: Gadir (Cádiz), Sexi (Almuñecar), Baria (Villaricos/Almería), Malaca

(Málaga)... Desde ellos influyeron en las poblaciones autóctonas, como veremos en el próximo apartado, a las que transmitieron avances técnicos, como el trabajo del hierro, y culturales, como el uso de la escritura.

La colonización fenicia en la península fue pacífica. No intentaron imponerse militarmente a las poblaciones autóctonas y dominarlas, sino que prefirieron colaborar con los grupos dirigentes en favor de una mejor organización que les permitiera la extracción de los metales a la mayor escala posible.

Los fenicios dejaron de tener protagonismo en el siglo VII a.c., porque sus ciudades originarias fueron conquistadas por los asirios y se rompieron los lazos comerciales de las colonias peninsulares con oriente. Estas colonias siguieron existiendo, pero pasaron a estar controladas por Cartago.

Los griegos llamaron Iberia a la Península Ibérica debido a que los pueblos que encontraron usaban mucho una palabra que sonaba como iber, y que al parecer significaba río en la lengua autóctona de los Íberos.

50. Fotografía de Ovando en Flickr, licencia Creative Common

49. Fotografía de David Mateos en Wikimedia Commons, licencia Creative Commons.

Los griegos

actuaron de una forma muy parecida a los fenicios, pero principalmente en la zona norte de la costa mediterránea de la península, a partir de la actual provincia de Alicante. La presencia griega en nuestras tierras es un poco posterior a la fenicia, y comienza a datarse con fuentes arqueológicas a partir del siglo VII a.c. Aunque los textos antiguos mencionan bastantes colonias griegas en nuestro territorio, muchas no han sido localizadas. La más importante, y que ha dejado un impresionante conjunto arqueológico, fue Ampurias (en Gerona).

Los griegos establecieron relaciones pacíficas con los

pueblos peninsulares

cercanos a sus colonias, a los que vendían productos manufacturados elaborados en sus ciudades de origen a cambio de los recursos naturales del territorio. El principal producto que vendían los comerciantes griegos eran sus famosas cerámicas, que en la época que nos ocupa estaban de moda por todo el mundo mediterráneo. Los pueblos peninsulares que

establecieron contacto con los griegos aprendieron de ellos el trabajo del hierro, la escritura, técnicas de cultivo y de artesanía, etc.

El declive de la presencia griega en la península se debió a la expansión de dos nuevas potencias coloniales que preferían métodos menos pacíficos y no admitían fácilmente la competencia ajena en el comercio: Cartago primero, y finalmente, Roma.

51. Imagen de BishkekRocks en Wikimedia Commons, dominio público

Los cartagineses

. Cartago había sido una antigua colonia fenicia en el Norte de África (actualmente en Túnez), pero al perderse el contacto con sus ciudades de origen los cartagineses empezaron a actuar con independencia. No sólo eso, sino que adoptaron una postura agresiva para imponer su autoridad al resto de colonias fenicias, y de paso a los territorios que las circundaban .

Los cartagineses ocuparon toda la antigua zona de influencia fenicia en la península. Pero preferían controlar directamente el territorio y a sus pobladores, adoptando una política más agresiva apoyada en su gran potencia militar, que usaban contra las ciudades que se oponían a su dominio. Hablaremos más de Cartago cuando llegue el momento crucial de su Historia, y que tendrá enorme repercusión en el futuro de la Península Ibérica: su enfrentamiento con Roma. Pero eso será en el próximo apartado.

Lee los siguientes textos y comprueba que comprendes sus ideas fundamentales. Una ciudad cartaginesa descrita por el geógrafo griego Estrabón.

Después de Abdera está Cartago Nova (...) que es con mucho la más importante de las ciudades de esta región, porque tiene una posición fuerte, una muralla bien construida y está provista de puertos, una laguna y minas de plata; además, en ella y en las regiones circundantes existe abundancia de salazón, y es el principal emporio para las mercancías que vienen del mar destinadas a los habitantes del interior, y para los productos del interior destinados a los extranjeros.

Estrabón, Geográphika, III, 4-6. El imperialismo cartaginés.

Así fue como se encargó al general Amílcar Barca el desembarco en Gadir en el año 237 a.c. para que sometiera a los pueblos del sur peninsular y captara sus riquezas naturales para aliviar las maltrechas finanzas cartaginesas. (...) Las operaciones de Amílcar se desarrollaron con eficacia a lo largo del Guadalquivir, cuyos pobladores son sometidos no ya a la hegemonía, sino al imperialismo cartaginés que, para lograr una eficaz colaboración de los indígenas, actúa con los procedimientos más descarnados de la opresión militar.

Adaptado a partir del texto de J. Alvar, De Argantonio a los romanos. La Iberia protohistórica, Madrid, 1995, p. 138.

El fragmento de Estrabón resume muy bien el papel que jugaban las colonias en los intercambios comerciales. Explícalo con tus palabras.

¿Por qué podemos calificar de imperialista la política adoptada por los cartagineses en la Península Ibérica?

52. Fotografía en Wikimedia Commons, domio

público. 53. Fotografía en Wikimedia

Commons, dominio público

4.2. Y ahora los de dentro: Tartessos, íberos y celtas

Vamos a hablar ahora de los pobladores autóctonos de la Península Ibérica que se relacionaron con los pueblos colonizadores y recibieron su influencia en distinto grado. Aunque la península estaba poblada por un conjunto de tribus heterogéneas y sin unidad política, podemos agruparlas en tres grandes grupos culturales tomando la lengua como criterio de parentesco.: Tartessos, íberos y celtas.

Durante mucho tiempo

Tartessos fue algo así como la Atlántida, una cultura legendaria mencionada en la Biblia (con el nombre de Tharsis) y sobre la que los griegos habían escrito testimonios que hacían pensar en una civilización muy avanzada y próspera.

Incluso daban el nombre de uno de sus reyes, Argantonio, tan rico que "donó" a los comerciantes griegos de Focea el dinero para construir las murallas de su ciudad.

Para los comerciantes orientales de los inicios de la Edad del Hierro la región occidental de la actual Andalucía, donde se desarrolló la cultura tartéssica, era una especie de El Dorado, por su riqueza en metales de todo tipo: oro, plata, estaño y cobre.

Los ejemplos que nos rodean demuestran que sabían trabajar estos

metales con arte. No es extraño, por lo tanto, que las noticias que llevaban de vuelta a casa estos comerciantes dieran lugar a interpretaciones legendarias y un tanto exageradas.

Pinchamos sobre el mapa para ver en detalle la zona que ocupó la cultura de Tartessos

Tartessos

Aquí encontraremos un vídeo de 10 minutos, interesante para completar el aprendizaje. Tendremos que responder algunas preguntas sobre él.

A partir de la información obtenida del vídeo, comprueba que podrías responder a las siguientes cuestiones.

1. Describir las relaciones comerciales que se establecieron entre Tartessos y los fenicios.

2. ¿En qué pistas arqueológicas nos basamos para afirmar que la relación con los fenicios provocó un mayor desarrollo social y económico en los poblados tartésicos?

Los griegos llamaron íberos a una serie de pueblos que habitaban en la península a los que distinguían de otros pueblos peninsulares por su lengua común. Sin embargo no eran un pueblo homogéneo, sino un conjunto de tribus que ocupaban buena parte de la zona costera mediterránea, desde el Sur de Francia hasta Alicante, de donde eran originarias las dos damas que te han recibido. Su área de influencia penetraba hacia el interior de la península por el Valle del Ebro (Aragón), por el valle del Segura (La Mancha) y por la zona alta del valle del Guadalquivir (Jaén y Norte de Granada).

55. Wikimedia Commons, Autorización: Wikipedia autorizaciones contestania.com 56. Fotografía de F.J. Díez Martín en Wikimedia Commons, licencia Creative Commons. Aunque te pueda parecer raro, dado que

el pueblo íbero se nos presenta como uno de los más importantes en las raíces de nuestra historia, hasta hace bien poco nuestro conocimiento sobre su cultura era muy escaso. Apenas se le habían dedicado investigaciones, y se daban por buenos muchos testimonios escritos de los griegos y romanos que hablaron de ellos.

Hoy la situación es distinta, se está investigando sobre los orígenes de este pueblo y sobre su cultura, aunque los enigmas siguen siendo numerosos.

La Arqueología, una vez más, ha sido la ciencia que ha arrojado un poco de luz sobre las muchas leyendas y mitos ,en torno al pueblo íbero, que heredamos del pasado. También ha sacado a la luz un arte sorprendentemente bello, que podemos atestiguar en las figuras de estas sacerdotisas que nos escoltan.

Pulsamos para ver la zona de implantación íbera (verde claro)

57. Imagen de Tautintanes en Wikimedia Commons, licencia Creative Commons.

Los símbolos extraños que has visto arriba son escritura íbera. Si quieres saber su significado, o escribir tu nombre en caracteres íberos, puedes hacerlo con un recurso de la Gran Enciclopedia

Aragonesa OnLine.

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