El propósito de Dios en cada EDAD, es determinar a los hombres que en su libre albedrío con el que fueron creados, deciden buscarlo y actuar por la fe, conforme a Su Voluntad. Para todos los que salgan aprobados por Dios en SEIS DE LAS SIETE EDADES, Él les ha preparado un REINO DE MIL AÑOS EN LA TIERRA CONVERTIDA EN UN PARAÍSO, para luego pasar a un REINO ETERNO por toda la ETERNIDAD FUTURA, con la Nueva Jerusalén que desciende del cielo, hacia una hermosa creación de cielos nuevos y tierra nueva. Los que salgan aprobados en la SÉPTIMA EDAD, también disfrutarán del REINO ETERNO.
El Reino de Tiro, el Reino derrotado de Satanás, el Rey de Tiro y también llamado rey de Babilonia, sumiso ya bajo las órdenes de Dios, sería el instrumento, para determinar la obediencia del género humano y los propósitos de Dios, en cada una de las Siete Edades, al cabo de las cuales con sus demonios comparecerán en juicio y serán arrojados al lago que arde con fuego y azufre. Todos ellos
saben esto. Por eso aprovechan el tiempo de libertad que Dios les ha concedido, para alimentarse del polvo, de la carne, de las obras de la carne que salen del corazón del hombre carnal, no espiritual. El Abadón y sus ángeles, saben que serán liberados por 1290 días, de su prisión del abismo, al fin de esta SEXTA EDAD. Ellos saben que también serán arrojados al mismo lago.
El otro grupo de ángeles que no guardaron la dignidad que gozaban en el reino de los cielos, descendieron a la tierra, abandonando su morada celestial, para fornicar con las hermosas mujeres nacidas de los hombres, en los días de Noé, antes del diluvio, que ahora están prisioneros en el Tártaro, en el centro de la tierra, también serán enjuiciados y saben que serán arrojados al mismo lago.
Dios sabía de antemano que el género humano desobedecería en el Edén, en la PRIMERA EDAD. Por eso determinó la inmolación en sacrificio del Cordero desde el principio del mundo.
8… cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la
vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo.
(Apocalipsis 13: 8b)
Este principio del mundo, significa que esta decisión de inmolar al Cordero, se dio cuando Dios estaba creando la tierra y la estaba fundando en el espacio, poniéndola en órbita y colgándola de la nada.
8 ...aquellos cuyos nombres no están escritos desde
la fundación del mundo en el libro de la vida... (Apocalipsis 17: 8b)
Por eso, estaba determinado que cuando el género humano cayera en pecado, el mismo Dios le entregaría al derrotado y sumiso rey
de Tiro, la serpiente antigua, y a su reino de tinieblas, la potestad sobre el polvo de la tierra, es decir sobre todo el planeta tierra y la creación hecha del polvo de la tierra, como hombres, animales, aves, bestias, etc. Esto significaba que el espíritu de muerte, otro de los ángeles del Rey de Tiro, tocaría el cuerpo del hombre, que a partir de ese momento final de esa PRIMERA EDAD, tendría un cuerpo mortal de carne y sangre. Los que obedecerían al Señor, serían los hijos de Dios, los hijos de la luz. Los que obedecerían a Satanás, el Rey de Tiro, serían los hijos de la noche, los hijos de las tinieblas, los hijos del diablo como Caín. Como Dios ya se había revelado como un Dios guerrero, determinó enemistad entre la simiente humana contaminada por Satanás y la simiente humana bendita por el Cordero (Gén. 3: 15). La simiente humana bendita tendría la potestad de herir en la cabeza al derrotado Rey de Tiro. Y el Rey de Tiro, por su derrota, tendría solamente la potestad de herirle en el calcañar. Esto implicaba lo que sería una lucha frontal entre Satanás y el Cordero. Entre los hijos de la luz y los hijos de las tinieblas. En los hijos de luz operaría el Espíritu de Dios y serían colaborados por los otros hijos de Dios, los ángeles santos. En los hijos de las tinieblas, operarían los otros hijos de Dios, los hijos rebeldes de Dios, Satanás y sus ángeles caídos. Este era el propósito de Dios, que los hombres de fe, sean sus guerreros luchando contra el mal, por Su Voluntad revelada en su conciencia, que es función del espíritu humano.
Conforme a Eclesiastés 12 y todo el contexto bíblico del cual no podemos hablar ahora en detalle; cuando en el instante que el hombre muera o esté agonizante, significaría que el espíritu de muerte, habría “quebrado” la vasija de barro, el cuerpo mortal del hombre hecho del barro. Con el último suspiro, saldría el espíritu (Gén. 25: 8, 17; Stgo. 2: 26) y también el alma del hombre (Gén. 35: 18); . El espíritu del hombre, fuere quien fuere, volvería a Dios (Eclesiastés 12: 7). El alma del hom-bre, si este vivió en pecado, sería tragado por el espíritu del Seol, a sufrir torturas infringidas por los ángeles caídos, en su interior en las profundidades de la tierra, esperando el juicio final,
que se llevaría a cabo inmediatamente después de la SÉPTIMA EDAD, donde en cuerpo resucitado se le daría las notas de cargo escritas en su propia conciencia que es función de su espíritu y determinándose su culpabilidad por no haber usado la sangre de Cristo para limpiarlas, sería arrojado en el lago que arde con fuego y azufre. Esta alma le pertenecería a Satanás, el Rey de Tiro, por el derecho legal que le daría sus pecados personales, para que lo acompañe en el tormento del lago. Si el hombre vivió conforme a la fe, su alma pertenecería a Dios y sería llevada también cautiva al Seol, pero a un lugar de descanso, a un paraíso, esperando la liberación por el Cordero, que se llevaría a cabo al finalizar la QUINTA EDAD. Este paraíso, recibiría más tarde, el nombre de Seno de Abraham, en honor al hombre de fe que sería utilizado por Dios, al comenzar la CUARTA EDAD (Lucas 16: 22). Este Seno de Abraham, con la redención del Cordero recientemente inmolado, ya no estaría más cautivo con sus almas, en las profundidades de la tierra, por lo que sería trasladado por el mismo Cordero Redentor, al Reino de los cielos, al terminar la QUINTA EDAD (Efesios 4: 8-10). Al empezar la SEXTA EDAD, el Espíritu santo sería derramado sobre toda carne de los creyentes nacidos de nuevo (Hechos 2). Éstos serían perseguidos, torturados y asesinados (Juan 16: 1-4) por la Cultura Romana, primeramente mediante el Imperio de los Césares y después por la Iglesia Imperial Romana, la gran Babilonia, que montaría su reino sobre la Cultura de los Césares y Pontífices romanos y su Imperio. Esta Babilonia la Grande se llegaría a embriagar con la sangre de santos y de mártires de Jesús (Apoc. 17: 1-6), con breves intervalos de libertad para que se predique la Palabra de Dios, al pie de la letra y tal cual está escrita.
De la SEGUNDA a la SEXTA EDAD, el Rey de Tiro y su reino de demonios se alimentarían del polvo (Gén. 3: 14, 19), de la carne del hombre (Gén. 6: 3) y de sus obras de la carne, que saliesen del corazón (Mat. 15: 18-20), cuya materia prima es el polvo. Al alimentarlos se fortalecerían en su reino de maldad sobre la tierra. Por eso ellos
considerarían al hombre como su casa, donde se alimentan y se fortalecen (Mat.12: 43-45). Por eso todos ellos tendrían por función tentar al género humano hacia el mal (1 Cor. 10: 12; 1 Tes. 3: 5), de- biendo éste, en su libre albedrío, escoger obedecer a Dios y su bondad tal como nos enseñó el Mesías Jesús con su ejemplo (Mat. 4: 3-11), o en caso contrario, aceptar la tentación, cometer el pecado y así alimentar y fortalecer el reino del rey de Tiro o rey de Babilonia (Stgo. 1: 12-15). Asimismo éste rey de Tiro, tendría acceso al trono de Dios, para acusar de día y de noche, a los creyentes que estuvieran trans- grediendo los mandamientos que Dios, determinó para su EDAD correspondiente (Apoc. 12: 10).
Durante la SÉPTIMA EDAD, todos, pero todos los ángeles caídos que estuvieron en libertad, los del dragón y las langostas del Abadón, estarán prisioneros macho y hembra en Edom (Isaías 34: 8-17), el Rey de Tiro, el dragón, estará prisionero en el abismo (Apoc. 20: 1- 3). Satanás, el dragón, el Rey de Tiro será soltado de su prisión al finalizar la SÉPTIMA EDAD (Apoc. 20: 7,8), pero no estará solo, porque él no es Omnipresente como el único Dios de Israel, y por eso entendemos que todas las bestias de Daniel, a excepción de la cuarta, y todos los ángeles caídos, serán soltados de su prisión, para que Dios demuestre en esa EDAD, quiénes tienen corazones perversos en los cuales Satanás y los espíritus inmundos, ¡sí puede operar y engañar!