• No results found

HEARING AND APPEAL PROCEDURES 8.1 Application

Privados de jefe, los descendientes de Nemed cayeron bajo el yugo de los Fomoré y fueron víctimas de una espantosa tiranía. Los Fomoré estaban encabezados por dos reyes: More, hijo de Dele, y Conann, hijo de Febar. Según una doctrina evemerista recibida en Irlanda ya en el siglo XI, Conann tenía una fortaleza que habría sido construida en la pequeña isla de Tory, situada en la punta noroeste de Irlanda, frente a las riberas del condado de Donegal. La tradición popular ha localizado en esta isla otras leyendas relativas a los Fomoré, a las cuales nos referiremos oportunamente. Se dice que los Fomoré habían fundado allí su asiento principal.

Desde allí dominaban toda Irlanda y exigían de ella un impuesto anual excesivo: los dos tercios de los niños que nacieran y los dos tercios del trigo y la leche que se produjeran durante el año. La percepción de dicho impuesto se operaba la noche del primero de noviembre, es decir, de la fiesta de Samain, que marca el fin del verano y el comienzo del invierno, símbolo de la muerte. El pago se efectuaba en el lugar llamado Mag cetne, que significa "la misma llanura"; esa llanura, siempre idéntica, donde acaba todo lo viviente y

donde los dioses de la muerte ejercen su poderío: la misteriosa comarca donde van a habitar los hombres cuando mueren. Keating cree que se trata de una llanura de Irlanda e indica su situación. Al no comprender cómo podían los irlandeses llevarles a sus tiranos, una vez al año, los dos tercios de la leche producida durante éste, Keating imaginó que los Fomoré, en lugar de este extravagante impuesto, recogían anualmente, de cada casa, tres medidas de crema, de trigo y de mantequilla; y que una mujer a la que habían encargado la percepción de dicha tasa recorría toda Irlanda para llevar a cabo esa misión.

El más opresivo y a la vez más característico de los impuestos exigidos por los Fomoré es el que se pagaba en niños. Esta leyenda es análoga a la leyenda ática de Teseo y el Minotauro. Lo mismo que algunos de los Fomoré, el Minotauro es un personaje cornudo, aunque, en lugar de la cabeza de cabra de aquellos, exhibe, sobre un cuerpo de hombre, una cabeza de toro. Como los Fomoré, vive en una isla, que en el relato irlandés se llama

Tor-inis y que equivale a la isla de Creta en la fábula ateniense. El tributo anual que exige el

Minotauro consiste en siete jóvenes y siete muchachas: el genio griego ha sabido guardar, incluso en esta horrible leyenda, la medida y la sabiduría que, en general, constituyen la superioridad estética de sus concepciones. Mientras que, en el texto irlandés, los Fomoré exigen la entrega de los dos tercios de los niños nacidos durante el año. Y sin embargo no se puede descartar la posibilidad de que en ciertas épocas de la historia de Irlanda los niños recién nacidos hayan pagado este tributo a la muerte, ya sea debido a que una muerte natural les haya sustraído al amor de sus padres o que hayan sido inmolados a los dioses de la muerte en obediencia a las enseñanzas de una religión cruel.

Los Fomoré son los dioses de la muerte, de la noche y la tormenta, el más antiguo de los dos grupos divinos que se reparten los homenajes de la raza céltica. Los Tuatha De Danann, dioses de la vida, del día y el sol, constituyen el otro grupo, que, si creemos el dogma de los celtas, es el más reciente de los dos, dado que, según la teoría céltica, la noche precede al día.

En la concepción de los Fomoré encontramos la idea de la muerte asociada a la de la noche. En la época de la conquista, César observó esta misma asociación entre los galos.

Los galos —dice— pretenden ser descendientes de Dis Pater, es decir, del dios de la muerte. Dicen que se lo han dicho los druidas. Debido a ello, cuando cuentan un espacio de tiempo utilizan como unidad la noche y no el día, y cuando calculan las fechas de nacimiento, el comienzo de los meses y de los años, siempre tienen cuidado de colocar a la noche por delante del día.1

Así pues, en la doctrina druídica, la muerte precede a la vida, la muerte engendra a la vida; y, como la muerte es idéntica a la noche, y la vida idéntica al día, la noche precede y engendra al día. Asimismo, en el mundo divino irlandés, los Fomoré, dioses de la noche y de la muerte, son cronológicamente anteriores a los Tuatha De Danann, dioses del día y de la vida, a quienes más tarde veremos aparecer en el curso de nuestra exposición.2

La reina de la noche es la luna, que se distingue entre los astros por su forma de creciente, bajo la cual se presenta a nuestros ojos la mayor parte del tiempo. Por lo tanto, el dios de la noche se distingue de los demás por un creciente colocado sobre su frente, y ese creciente se transforma en cuernos de vaca, de toro o de cabra. lo, la virgen con cuernos del "Prometeo" de Esquilo, que más tarde se convierte en ternera; la concepción del Minotauro con cabeza de toro de la fábula ateniense; la concepción de los Fomoré con cabeza de cabra en la fábula irlandesa; y, en la Galia, los numerosos dioses cornudos que hoy adornan una sala del museo de Saint Germain, tienen todos un mismo origen. Y para rendir a los dioses de la muerte el culto que exigen, es preciso inmolarles vidas humanas.

1 Galli se omnes ab Dite patre prognatos prædicant idque ab druidibus proditum dicunt. Ob eam causara spatia omnis temporis non numero dierum, sed noctium finiunt; dies natales et mensium et annorum initia sic observant ut noctem dies subsequatur. César, "De bello gallico", l. VI, c. XVIII, pars. 1

y 2.

7.

El ídolo Cromm cruach o Cenn cruach y los sacrificios de niños en Irlanda. Los

Related documents