Ahora bien, para precisar el tratamiento, el terapeuta determina tanto el agente causal como su naturaleza a través de la sintomatología, el relato de la impresión sufrida (ya sea reciente o lejana) en la vida del enfermo, así como por procedimientos locales propios de determinados especialistas o terapeutas (diagnóstico). Este procedimiento entre los terapeutas totonacos tiene lugar a través del alumbrado, procedimiento diagnóstico que consiste en una limpia que se hace mediante un huevo y una pequeña vela encendida. Después de concluida la limpia, el huevo se quiebra en un vaso con agua, y se ve la enfermedad en las figuras que conforma la clara: así, puede aparecer la imagen de una culebra, de los cuernos de un toro, o de algún otro ente que el curandero interpreta conforme a su experiencia. El diagnóstico se confirma mediante el segundo elemento empleado en la limpia: la vela; en este caso, el terapeuta interpreta los movimientos y las eventuales figuras de la flama; este procedimiento también permite conocer la gravedad del padecimiento. Otro tipo de diagnóstico consiste en revisar el área del estómago del enfermo: en caso de espanto, éste se palpa duro e inflamado. Varios son los indicios que revelan que el susto entre los totonacos es una enfermedad que afecta en gran medida al estómago, ya que no sólo parte de los tratamientos están centrados en lograr el bienestar de este órgano, sino que incluso cuando el terapeuta diagnostica mediante un alumbrado, frota el huevo de preferencia sobre la región gástrica.
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Por otra parte, conviene sentir el pulso en diferentes partes del cuerpo, ya que mientras que el pulso de una persona sana sólo brinca, en caso del susto, éste se movería de arriba hacia abajo, es otro procedimiento para conocer el origen y la gravedad de la enfermedad.
Para los terapeutas totonacos, el cuerpo humano funciona en conjunto con el esqueleto y el alma. Siendo el alma la parte más afectada durante un susto hay que cuidar junto con otros órganos; así pues el corazón (Nacu) donde se encuentra o vive el espíritu. Si le llega a pasar algo al corazón, también al espíritu le pasa. Cuando al espíritu en el corazón le pasa algo es decir, se pierde, ya no existe tratamiento posible y se pronostica la muerte; se puede enfermar por hacer corajes y por espantarse, lo debemos cuidar y alimentar para que siga funcionando (Hernández 1999: 57-58).
Otra circunstancia en la que se puede perder el alma, es cuando uno duerme; muchas de las veces el alma sale del cuerpo a “andar por ahí”, a veces se encuentra otras almas y es cuando soñamos. Cuando el alma se encuentra fuera del cuerpo es susceptible de ser atacada; los animales a los cuales les llama la atención para atraparla son el gato (sobre todo si es negro), el coyote y el tecolote. Otro de los peligros que existe es cuando el alma sale, el cuerpo se encuentra solo y un ente maligno (un espíritu que vaga), puede introducirse en el cuerpo, y el alma, a su llegada, no puede entrar a su cuerpo porque éste ya está afianzado y se tendrá que recurrir al curandero para sacar al intruso y regresar el alma a su cuerpo.
Otros órganos vulnerables son:
El hígado (Twakaka); a este órgano se le debe de cuidar mucho porque se puede enfermar por corajes, sustos, etc. “La hiel, se encuentra pegada al hígado; si se llega a romper la persona muere o "flota; por eso se debe evitar hacer corajes o tener sustos. La hiel es "amarga y de color verde” (Hernández 1999: 61).
Por lo que respecta a la sangre, ésta fluye por todo el cuerpo y es muy delicada porque se puede debilitar con el calor: "se hace agua y se sale por la boca"; como consecuencia, nos podemos morir o enfermar y además veríamos sosas extrañas. (1999: 61-62).
Así, para los totonacos los tipos de susto son clasificados de acuerdo al elemento con el que se le ve relacionado y el lugar donde se suscitó, siendo los más frecuentes:
Susto de tierra (tepekua xla tiyat)33: cuando por algún motivo repentino, la persona se cae al
suelo; o bien tiene que ver con algún suceso donde la tierra intervenga.
33 Estos conceptos como tal, es escaso su uso en la lengua totonaca, simplemente se hace la descripción y así se
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Susto de agua (tepekua xla chuchut)34: se da posteriormente a que alguien ha estado a
punto de caer al agua o ahogarse. También si algún animal se te aparece en el agua de forma repentina y se sabe que puede dañarle.
Susto de fuego (tepekua xla lhkuyat)35: en éste intervienen elementos como los rayos, el
fogón (en la cocina), alguna hoguera, un horno para pan o algún elemento relacionado con el fuego. Se considera que este tipo de susto es el más fuerte; por lo tanto, peligroso.
Otro tipo de susto tiene que ver con la intervención de un agente vivo (Natural) o un agente Muerto (sobrenatural). En este caso, si bien los síntomas y el desarrollo son los mismos que los del susto, muchas de las veces se toman como otra causa de demanda de atención. Los principales síntomas son:
Visible ataque al estado general Falta de apetito
Decaimiento
Tendencia a sentarse o acostarse en lugares donde pueda recibir sol; o, al contrario, preferencia por los lugares oscuros o con muy poca luz
Frío en las extremidades Somnolencia
Tendencia a dormir pocas horas
Inquietud en la vigilia y en el sueño (pesadillas) Insomnio
Palidez Tristeza Angustia
Hipersensibilidad en el trato con terceros Esfuerzo al caminar
Ocasionalmente, desvanecimientos Ataques repentinos de locura Fiebres leves
Ocasionalmente, diarreas y vómitos Dolor de cabeza
La presencia de frío y escalofríos
No tiene la campana (campanilla pegada) Adelgazamiento de la sangre
34 Lo mismo que el anterior. 35 Lo mismo que el anterior.
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Cansancio y temor injustificado
En los niños, este padecimiento casi siempre cursa con diarrea de color verde y calentura. El niño llora sin cesar, no quiere comer, no quiere caminar; adelgaza y experimenta dolor de huesos.