Chapter 7 Interpretation and Discussion
7.1 Archaeological Material
7.1.3 Historic Materials
La institución académica contemporánea95 se enfrenta a una problemática creciente que se caracteriza por los grandes cambios que ha impuesto la globalización, la educación sostenida en medios tecnológicos, la falta de un enfoque filosófico apropiado a la época contemporánea y la necesidad de recuperar la orientación humanística de la educación. A pesar de la urgencia con que debe atenderse esta problemática, no parece haber claridad sobre el paradigma y los argumentos que ayuden a enmendar la situación. En este análisis se revisan algunas opiniones sobre la problemática y se presenta una propuesta para la educación del siglo XXI.
Diagnóstico preliminar:
La globalización y el enfoque postmodernista plantean nuevos paradigmas en los distintos ámbitos de la cultura contemporánea, desde las artes, la arquitectura, las ciencias, la tecnología, las ciencias sociales, la política, la filosofía, hasta las múltiples disciplinas humanísticas, siendo estas últimas las que han tenido un menor protagonismo que el resto de los saberes en el contexto global. Sin embargo, cabe recordar que la educación ha sido la esencia de las humanidades desde sus primeros orígenes, ya que la formación para el perfeccionamiento intelectual es quehacer fundamental de las humanidades. No podría ser más pertinente un resurgimiento de los valores humanistas como nuevo enfoque de la educación en esta época marcada por la crisis en los valores de las nuevas generaciones, que con el afán por lo nuevo y lo tecnológico, se han olvidado de cultivar la sana relación con su propio ser y con la humanidad ahora globalizada. La mediatización de los saberes, por un lado, ha generado el acceso a informaciones y a personas diversas y distantes, pero el crecimiento personal y la formación integral que nos lleven a una mayor conciencia y al perfeccionamiento de la humanidad no pueden darse por hecho con el simple acceso a la información, más allá de la impartición de un currículo como el de las instituciones
95 Nos vamos a referir a la institución académica no como un lugar sino como un
concepto, la idea de organismo que cumple con una función de interés público, cuya razón de ser y proyección se materializa al dar cabida a los planteamientos del ser humano como centro de toda atención y como artífice de la cultura y la educación en su más amplio concepto. Un ser humano que asimila la necesidad de profundizar en el conocimiento social, de su comunidad y de su entorno, articulado con el conocimiento globalizado.
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académicas de hoy, donde lo que se busca es desarrollar habilidades y destrezas (sobre todo las llamadas “competencias”, que son en su mayoría técnicas, aplicativas y en muchas ocasiones con orientaciones mercantilistas y competitivas, las cuales a lo sumo se ocupan de desarrollar habilidades de comunicación, búsqueda y análisis de información, pero pocas veces enfatizan la dimensión moral, ética y estética, ya no digamos espiritual, esos aspectos tan importantes ahora solo se cubren con una consulta al psicólogo o con una charla entre amigos a lo sumo).
No menos importantes son las carencias materiales y de organización que definen la problemática de la educación, como son: la escasez creciente de recursos públicos para la educación, la privatización y comercialización de la formación, que se ocupa más de ganar utilidades y llegar a las masas que de formar de manera integral a los individuos; la crisis en la estructura organizativa de las instituciones académicas, con reducciones progresivas de su plantilla laboral; la estandarización del currículo, con la consecuente degradación del aprendizaje y de la capacidad de creación; el gran desfase entre el tipo de formación que la sociedad exige y la formación que se imparte en las instituciones académicas; la feroz competencia y el alto nivel de especialización que se requiere ahora en cada campo del conocimiento; la digitalización y virtualización de los contenidos curriculares; además de la presencia de un gran número de dispositivos electrónicos para acceder a la información, que son en sí mismos un campo nuevo de aprendizaje para alumnos y maestros.
Diversas son las aseveraciones que se han formulado en relación a la problemática de la institución académica contemporánea. Debido a la gran complejidad de esta situación se han generado opiniones muy variadas, algunos autores sugieren la necesidad de un cambio en el enfoque filosófico en la educación96. Hay opiniones que sugieren retomar los valores y la herencia humanística de la antigüedad como garantía de éxito y posibilidad de futuro, el perfeccionamiento del hombre a través de la institución académica, con el ideal de elevación intelectual y moral, cívica, espiritual y artística, asumir la idea originaria y clásica, pitagórica y
96 E. Lampert, “Posmodernidad y universidad. ¿Una reflexión necesaria?”, ob. cit.,
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taoísta de armonía como belleza97. También se ha hecho referencia a la situación de
“miedo absoluto” y a los altos índices de ansiedad y depresión, que prevalecen como reacción generalizada ante la competencia deshumanizada que ha generado la globalización y que se sustenta en buena medida en la formación de profesionales que se gradúan con una ética cuestionable desde las instituciones académicas actuales98.
La situación de descontrol y cambio que se vive a nivel global ha sido explicada con la tesis del choque entre las instituciones de la segunda y la tercera ola99, lo que se refiere al conflicto derivado de la transición entre las instituciones de la era industrial y las de la era de la información. Las formas en que se configuran las organizaciones han sido modificadas por cambios en la concepción del espacio y el tiempo, además de una nueva manera de generar el conocimiento propia de una sociedad más inter- conectada y con mayor acceso a la información100.
Entre los mayores cambios que se están generando a nivel global y que afectarán a la forma en que se educa en todo el mundo durante los próximos diez años, el Future Trends Forum101 ha detectado lo siguiente: un auge creciente de los países como Brasil, Rusia, India y China debido a un mayor flujo de capital hacia esos países; cambios demográficos con grandes aumentos de población en África y un envejecimiento de la población en Europa, China y Estados Unidos; en el campo intelectual se subraya la escasa integración que existe aún entre distintas redes científicas. También se ha señalado la falta de los valores éticos fundamentales como
97 Esta visión plantea un humanismo con sentido universal, es impulsada por
Pedro Aullón de Haro, profesor, humanista y pensador estético español, doctor en Filosofía y Letras y Catedrático de Teoría Literaria y Literatura Comparada, quien dirige al “Grupo de Investigación Humanismo-Europa”. Sus publicaciones a título propio y en equipo son numerosas, Véase: http://dfelg.ua.es/es/fichas-area-teoria-lit/pedro- aullon-de-haro.html (noviembre 2014).
98 J. L. Trueba, Miedo absoluto. La oficina como campo de concentración y la
empresa como forma de extermino, México, Taurus, 2013, p. 11.
99 A. Toffler, El shock del futuro, Barcelona, Plaza y Janés, 1990, p. 17.
100 A. Toffler, y H. Toffler, La revolución de la riqueza, México, Debate, 2006, p. 8.
101 FTF, Claves para el nuevo equilibrio global, 2013. Consultado el 7 de
noviembre de 2014 desde: Https://www.fundacionbankinter.org/ftf/tendencias /nuevo-equilibrio-global
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una cuestión subyacente a la crisis global que prevalece, se habla de “el capital espiritual” como un recurso necesario para un crecimiento sano y sostenible102.
Con el fin de atender estos grandes retos de la educación para el siglo XXI, se han hecho propuestas que sugieren un decálogo de principios que van desde la educación universal, global y prioritaria para todas las naciones, hasta la democratización de la educación para hacerla accesible a toda la población, y la educación integral que incluya inteligencia emocional, creatividad, valores, imaginación, expresión corporal, capacidad de concentración, entre otras propuestas103.
A lo largo de las siguientes líneas analizaremos cada una de las perspectivas hasta aquí señaladas y veremos con mayor detalle estas propuestas que nos sirven como referencia para el análisis de la problemática de la institución académica.
Análisis de la problemática desde distintos enfoques:
Si bien la institución académica nunca ha estado exenta de retos, en la actualizad se percibe la necesidad de un enfoque nuevo para enfrentarse a la complejidad de los desafíos presentes, como ha sido señalado:
La universidad, que durante doscientos años, aproximadamente, se amparó en el megaparadigma moderno, carece actualmente de un paradigma anclado, capaz de dar sustento a las funciones básicas de enseñanza, investigación y extensión cultural104.
A través del tiempo la institución académica ha tenido la necesidad de adaptarse a las exigencias de las transformaciones de su tiempo, en los momentos de quiebre o transición, tal como lo señala E. Lampert:
La universidad necesita hoy de nuevos fundamentos filosóficos, como ocurrió en el momento de su creación como universidad moderna. Fue el contexto de las transformaciones que habían ocurrido, elaborado por el pensamiento de Kant,
102 Ibid., p 33.
103 FTF, La Educación del siglo XXI. Una apuesta de futuro, ob.cit.
104 E. Lampert, “Posmodernidad y universidad. ¿Una reflexión necesaria?”, ob.
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Fichte, Schleiermacher, Humboldt, Comte, Taine, Descartes y otros, que dio una nueva orientación a la universidad medieval, conectándola a las dos fuerzas directoras emergentes, la razón y el Estado. Hoy se vive nuevamente una época de profundas transformaciones en las que precisamente aquellos fundamentos modernos están siendo cuestionados y la universidad debe resistir a una reflexión más radical y abierta sobre sí misma. En una palabra, es necesario que lancemos la pregunta sobre el perfil que deberá tener la nueva academia del próximo siglo, que nacerá de las transformaciones en curso105.
Al contextualizar la evolución de la historia de la institución académica y la vocación humanística que ha tenido desde sus orígenes, Pedro Aullón ha señalado que “la institución académica, su historia, es evidentemente entidad al tiempo que reflejo, creación y difusión de la actividad humanística y objeto mismo constante de todo alumbramiento de esa actividad.”106, por lo que no debemos olvidar su trayectoria y su
legado histórico:
… el humanismo histórico hubiese sido por completo inimaginable sin el prerrenacimiento que en la baja Edad Media, especialmente desde finales del siglo XI hasta mediados del XIII, se caracterizó por la configuración de las universidades que se expandieron por Europa. Si como un ejercicio de hipotiposis convocásemos en nuestra mente unas imágenes de la Academia de Platón y el Liceo aristotélico, el Museo de Alejandría y la escuela de Pérgamo…, los monasterios y las escuelas catedralicias, las universidades prerrenacentistas y la Academia Platónica florentina de Ficino hasta alcanzar el espíritu y el seminario de la moderna universidad humboldtiana, no habríamos ejecutado más que un ejercicio humanístico de autorreconocimiento histórico en el valor del saber y su disciplina al tiempo que una historia institucional de un gran sector de la tradición humanística que conduce a través de la filosofía moral y al amparo de la dignidad a la libertad de investigación y expresión, a la libertad de cátedra y al espíritu crítico. En este sentido, la pervivencia, o el modo de pervivencia, de la institución académica será índice de la pervivencia del humanismo o cuando menos de su estructura formal en tanto que ciencias humanas107.
Así, Pedro Aullón nos recuerda lo importante que es la pervivencia de la institución académica, pero sobre todo con un carácter humanístico. Para él, la problemática actual se refleja por un lado en “la especialización” que se asocia con las
105 Ibid., p. 81.
106 P. Aullón de Haro, “La ideación del humanismo y la problematización
humanística de nuestro tiempo”, en Id. (ed.), Teoría del Humanismo, ob. cit., Vol. I, (2010), p. 62.
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nociones de ciencia y de progreso, la cual es una simplificación objetual de las disciplinas físico-naturales mediante la delimitación reductora, que genera especialistas con casi total ignorancia de todo aquello que excede su minúscula cuadrícula tomada por objeto.
Por otro lado, nos explica la problemática de la actual “Universidad Cibernética” caracterizada por cuatro factores que la aquejan fundamentalmente: la aminoración formativa de los estudiantes, la ideología previa del colaboracionismo universidad/empresa y el desarrollo burocrático, el establecimiento del concepto de mercado y los medios informáticos y, por último, la caída del ejercicio crítico. Todos ellos, menciona, son factores que obedecen a objetivos de nivelación.
Sin puntualizar aspectos concretos, pero con una visión totalmente distinta, José Luis Trueba108 en su libro Miedo Absoluto109 presenta una visión aún más radical sobre la situación de la globalización y el mundo académico. Presenta una incisiva comparación entre el mundo laboral en las grandes empresas de hoy en día y los campos de exterminio de los nazis o el gulag de los soviéticos. El desempleo, según Trueba, ofrece una perspectiva tan desoladora, que los jóvenes recién egresados de las universidades y los adultos prematuramente envejecidos por el cruel sistema de competencia, provocado por la globalización, parecen aceptar cualesquiera que sean las condiciones de trabajo, por extenuantes, humillantes o envilecedoras que éstas sean. Con los datos que presenta José Luis Trueba, demuestra que las estadísticas que relacionan los índices de desempleo, depresión y suicidio se confirma que es mejor someterse que perecer.
Sin embargo, según explica, la reclusión en los nuevos lager o campos de concentración no obedece únicamente a la presión y el terror que inspira el desamparo
108 José Luís Trueba Lara plantea una visión muy explícita sobre la problemática
de la institución académica en el contexto global, con particular énfasis en el ámbito mexicano. Su opinión resulta relevante por tratarse de un investigador reconocido por parte de instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Intercontinental y la Universidad Tecnológica de México. Véase http://www.compartelibros.com/autor/jose-luis-trueba-lara/1 (noviembre 2014). 109 J. L. Trueba, Miedo absoluto. La oficina como campo de concentración y la
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del mundo exterior. En muchos casos y en buena medida, el encierro es anhelado y ferozmente buscado, pues los trabajadores-reos aspiran a un nivel de vida o a satisfacer cierta ansiedad de estatus que, suponen, se resolverá con su pertenencia en la empresa. Han sido educados ideológicamente para desear escalar en el escalafón, para acceder al consumo constante, para competir a toda costa.
Según explica Trueba, en los lugares de trabajo de la actualidad, al igual que en los viejos campos de concentración, sólo sobreviven los peores, los que sucumben ante el adormecimiento ético y a la razón arrogante. No hay espacio para la inteligencia, la rebeldía, la individualidad o la entereza moral. Una vez que el prisionero es presa del miedo absoluto (el miedo a la “mediocridad”, al despido, a la pérdida de estatus) y ha sido devorado por el envilecimiento, puede participar plenamente en la lucha por la supervivencia, aquélla marcada por las palabras “productividad”, “crecimiento”, “asertividad” y “pertenencia”.
El adormecimiento ético y los valores de la nueva sociedad, según Trueba, son inducidos por las desavenencias de la nueva orientación de la enseñanza desde las instituciones académicas de nuestros tiempos, explica que la necesidad de instruirse, de adquirir conocimientos y cualificaciones que ahora se dan de manera masiva, ha causado un desarrollo impresionante de la enseñanza privada y la inversión en educación por parte de los empresarios, que lo ven, como un negocio muy rentable. Según sus estimaciones, tan sólo en México, por cada institución de educación superior creada por el gobierno, se han fundado 3.5 universidades privadas, en las cuales la formación que se imparte deja mucho que desear. Como ejemplos, menciona a las
Laureate International Universities, que tienen una matrícula de más de medio millón
de estudiantes y controla cincuentay cinco instituciones de educación superior en veintisieta países de América, Europa y Asia. También la Apollo Global, Inc., que es una empresa estadounidense con un fuerte capital creada en 2007 por Apollo Group
Inc., y The Carlyle Group, dueña de universidades en casi todo el planeta.
La mayoría de estos cambios que se reflejan en las formas de organización de las instituciones actuales, incluida la institución académica, pueden explicarse a partir
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de las tesis de Alvin Toffler, sobre la «Tercera Ola»110 y «La Revolución de la
Riqueza»111.
Para Toffler la Tercera Ola de cambio llegó a Estados Unidos en 1956 cuando, por primera vez, el número de trabajadores de la esfera de los servicios superó al de los trabajadores industriales, los de la Segunda Ola, los cuales fueron desplazados por empleados del comercio, la administración, las comunicaciones y la enseñanza, entre otros.
En la visión de Toffler sobre la nueva economía, basada en el conocimiento, el valor de una empresa se mide por la capacidad para adquirir, generar, distribuir y aplicar estratégica y operativamente los conocimientos. Las producciones se desmasifican, es decir, se caracterizan por series cortas de productos para satisfacer determinadas necesidades de segmentos específicos del mercado. Las escalas se reducen, tanto en el número de obreros de las empresas como en las series de productos, con un predominio de las firmas pequeñas. En ella la innovación es vital para poder sobrevivir a la competencia. En ella la organización de la empresa cambia, ahora es necesario realizarla en torno a los procesos productivos y no a los mercados.
En el ámbito educativo, siguiendo a Toffler, esto sugeriría la aparición de una institución académica con capacidad para adquirir, generar, distribuir y aplicar los conocimientos, la personalización curricular en cursos cortos que atiendan necesidades de formación específicas, con un predominio de las escuelas pequeñas, que tendrían que innovar para poder sobrevivir a la competencia. En este nuevo esquema, según lo planteado por Toffler, la organización de las instituciones académicas cambiaría, estarían más orientadas al proceso de formación especializada y no a la masificación estandarizada y tradicional de la educación áulica.
Toffler enfoca el cambio de la siguiente forma: al disminuir las tareas manuales en la economía, el “proletariado” es ahora una minoría, crecientemente reemplazada
110 A. Toffler, El shock del futuro, ob. cit.
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por un “cognitariado”, es decir, por un trabajador que utiliza el conocimiento como herramienta fundamental en su trabajo.
“El cognitariado” posee una información organizada, imaginación y otras cualidades culturales esenciales para la producción. Cuenta con los medios para producir más información. Posee lo que puede ser considerado un bien tan esencial como las materias primas, o, alternativamente, un equipo de herramientas mentales. De esta forma llega al mundo laboral con más poder de lo que jamás hiciera el proletariado.
Siguiendo la tesis de Toffler, pero aplicándola al contexto educativo, podríamos hablar de la disminución de los trabajadores manuales, profesores y alumnos de aula, remplazados gradualmente por profesores y alumnos que utilizan la información y los nuevos medios para generar más conocimiento.
La mano de obra rebasaría los marcos nacionales, pues los medios de información facilitan el trabajo a distancia. La educación a distancia, entonces, se hace más factible a medida que aumentan los alcances de los medios de comunicación.
Toffler plantea también que existe un conflicto entre los propietarios de las empresas de la segunda y tercera olas. El conflicto entre los grupos de la segunda y la tercera olas constituye, de hecho, la tensión política crucial en nuestra sociedad actual,