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3.1 The evolution of CSR

3.1.1 Historical development of global CSR

CASTA. El DA define: ‘Generación o linaje que viene de padres conocidos’. En la

época era una voz polisémica: ‘Se llama también el distinto linaje de los caballos, toros y otros animales, porque vienen de padres conocidos por su lealtad, fiereza u otra circunstancia que los hace señalados y particulares’; ‘Metafóricamente se llaman todas las cosas que descienden o proceden de algún principio (peras, albérchigas, parral)’. Registra enunciados fraseológicos: Hacer linaje: ‘procrear y tener hijos: lo que comúnmente se entiende de los animales, en especial cuando se llevan de una parte a otra para este efecto’.

El DCELC parte de la asociación léxica con voces referidas a los animales: ‘especie animal, raza’ y agrega acepción atinente a personas: ‘linaje de hombres, clase, calidad o condición’. Es una voz oriunda de la península ibérica y se registra en todas las lenguas que en ella se hablan. De origen incierto, probablemente se trate de un goticismo (*KASTS) con el significado de ‘grupo de animales, nidada’. En esta entrada, Corominas cuestiona la etimología dada al término por Covarrubias, quien lo hacía derivar del latín CASTUS (“…conviene no ser desenfrenados en el acto venéreo…”) -

175 etimología aceptada por lexicógrafos no españoles posteriores- y le asignaba el significado de ‘puro, sin mezcla’. El autor de ese diccionario sostiene la neutralidad de la voz, “… que no afirma ni niega la pureza de la especie y que se refiere a animales, plantas y personas…”. El concepto de “pureza” es una aportación posterior, más moderna.

En los documentos coloniales mendocinos, el término se combina con uno de dos topónimos: Angola y Guinea112. La expresión simplemente designaba un hecho, tenía

un contenido neutro y no incluía valoración de ninguna índole; su empleo denotaba cierta eugenesia animal (animales de buena raza = esclavos sanos y fuertes).

“… Por quanto vamos a juntar que por todas hazen noventa y una piessas y media de esclavos de guinea angolas machos y henbras , las quales las ha traido de los dichos puertos…” (24/3/1601, AGPM, protocolo 5).

“… Tres varones de tierra Angola, llamados Juan, Antonio y Pablo…” (2/8/1623, AGPM, protocolo 10).

PIEZA. En los documentos coloniales mendocinos, la voz designaba unidades de

personas objetos de intercambios, no necesariamente comerciales. En este sentido, resulta llamativa la existencia de sintagmas X piezas (de esclavos, incluso hay un registro de piezas y media) referidos también a los indios -que por estrictas leyes no podían ser considerados ni tratados como esclavos-.

El DA aportó información que asociaba nuevamente a los esclavos con animales: una de las acepciones, aunque no la primera, expresaba: ‘Llaman los cazadores cualquier ave, fiera o animal de caza’. Corominas amplía la información sobre el término -que a su juicio constituye un celtismo- detallando: ‘Piezas de ébano, eufemismo113de negreros por esclavo’.

En todos los registros, los negros tenían el estatus de objeto, bien de valor. Por eso mismo, eran susceptibles de ser vendidos, enajenados, cedidos o embargados:

“… Digo yo El g.l Juan de la guardia beruerana […] que rreceuivna negra llamada maria […] aquenta de los millones que deuen Esta ciudad…”(8/3/1644, II: 195).

“… Le hice enbargo de un negro esclauo llamado pascoal al qual puse en pregon […] por boz de Juo negro pregonero diciendo tres blancas don por un negro esclauo […] que

112

Es posible que los esclavos procedieran mayoritariamente de aquellas zonas (ambas sobre la costa oeste de África, aunque Guinea se localiza más al norte).

113

176 se a de Rematar al fin de nueuepregonez […] el dhodiaauiendo traído el dho negro paresio el dho don andres y dio en Lugar del negro quatro platillos y un salero y un par de Candeleros tod de plata y se puso dha plata labrada en pregon que el primero se da agora por bos de Juo negro pregonero diciendo tres blancas dan por el marco de dha plata labrada…”(4/12/1645, II: 324-325).

El fragmento que sigue emplea la palabra cosa en relación con hijo de esclava:

“… Se sirvan de ella [la esclava Marcela] en la manera que quisieren y, puedan disponer a su voluntad del fruto que de ella hubieren como cosa habida con legítimo título…”(carta de transacción de pleito del 31/5/1670, AGPM, Protocolo 19).

De todas formas, la muerte de negros estaba condenada por las autoridades y debidamente castigada, lo cual encerraría alguna contradicción con la ponderación social de los esclavos negros.

ASENTISTA. La voz no se registra en el DA En Corominas aparece la expresión asiento de esclavos, con el significado de ‘contratos reales concediendo el privilegio de

la trata negrera’. Menciona la voz como integrante del paradigma derivativo de asiento, aunque no la define.

Con posibles semejanzas con el comercio ganadero, el esclavista en Mendoza parece haber estado dedicado al “engorde” de las piezas que más tarde, y tras grandes penalidades, serían transportadas a Chile y Perú para ser vendidas. Caballero (2010: 47) manifiesta la imposibilidad de hallar los espacios físicos destinados al asiento de los esclavos llegados de Buenos Aires, aunque cree que deben haberse establecido en zonas extramuros de la ciudad, aledañas al camino de la montaña. Además, aporta información de qué vecinos mendocinos se ocupaban en el comercio negrero en una categoría distinta de los encomenderos; es posible que fueran considerados simplemente comerciantes.

En resumen

Puede afirmarse que el léxico referido a los esclavos que se ha empleado en los documentos coloniales mendocinos constituye un conjunto conformado por escasas trece palabras que mantienen las mismas características que el léxico disponible en la lengua general, con significados que, llamativamente, son extensiones semánticas del mundo animal. No hay en esto eufemismos: a los esclavos se los consideraba objetos y como tales recibían trato.

177 El análisis de rasgos semánticos del léxico sería útil para corroborar la anterior afirmación:

Del total de 13 voces,

1 (negro) es una voz de circulación general que solo el uso terminó por adscribir al léxico de la esclavitud.

6 (esclavo, horro, ladino, criollo, muleque, asentista) designan distintas realidades afines a las personas vinculadas con la esclavitud.

7 (es decir, el 50% del léxico disponible) incluyen animal como rasgo específico:

BOZAL … el morro…. animal…

MESTIZO animal… … de padre…

MORENO animal… … tigre…

PARDO animal… … tigre…

MULATO … mulo…

CASTA animal… … caballos, toros…

PIEZA animal de caza… … ave, fiera…

Figura 8: Rasgos semánticos del léxico étnico

Estas relaciones se advierten incluso en las entradas de los diccionarios consultados, que describen el significado tomándolo del mundo animal y a la hora de ejemplificarlo, los casos corresponden a personas. La alusión al mundo animal se intensifica en el empleo de sintagmas completos del tipo [comprar] piessas menudas de esclauos

machos y hembras (26/8/1600, AGPM, Protocolo 5).

Es posible que la irrupción de la esclavitud africana en Europa lingüísticamente se haya resuelto a través de las extensiones de significado del léxico preexistente y solo en menor medida por innovación léxica.

En los documentos coloniales una voz (muleque/ca, mulequillo/a) no se registra en los diccionarios consultados ni en el CorDE. Como para el DRAE es un americanismo, podría pensarse que este término no corresponde al léxico disponible en España y que circuló solo en América. Tuvo difusión durante el período colonial y revistió un valor

178 técnico -ya que refería una condición etaria de los esclavos-; en España pudo ser remplazado por una voz general y/o una frase. Por el contrario, en los documentos se registra Antón, indio medio mulato -que, en el léxico disponible peninsular, recibía entonces el nombre de zambo- con ausencia de la voz específica.

Tampoco puede advertirse algún grado de creatividad en la generación de metáforas: las expresiones referidas a ellos tienen un carácter denotativo114 y son utilizadas en sentido literal.

Finalmente, dadas la exigüidad del léxico disponible y la ausencia de unidades sinonímicas, los documentos coloniales abundan en repeticiones y en frases hechas. Hay entrecruzamientos entre el vocabulario de la esclavitud y el referido a los indios (que se analizarán posteriormente).