For details of the parameters see text (section 7.2.5).
9.3 HOST/PATHOGEN RELATIONSHIPS
Los valores de C orgánico de los suelos restaurados con lodos de depuradora, expresados como porcentaje, variaron entre 0,7 y 1,2 % con un valor medio de 0,93, similares a los encontrados en los suelos LG y BL con valores de 0,85 y 1,82% respectivamente, pero significativamente menores que los valores encontrados en el resto de los suelos naturales estudiados (Tabla 5.3).
Analizando los parámetros que caracterizan la composición de la materia orgánica del suelo, podemos observar que los valores de COE en la mayoría de los suelos naturales (Tabla 5.3) fueron significativamente superiores que en los suelos restaurados. Sin embargo, la proporción de COE respecto al C orgánico (esta relación nos da una idea de la parte de la materia orgánica que es fácilmente asimilable) fue superior en los suelos restaurados debido al aporte de lodos realizados un año antes. Esta materia orgánica lábil sirve como fuente de nutrientes para los microorganismos del suelo. Los valores de
CHT y CHE en los suelos restaurados fueron similares a los valores hallados en los suelos BL, LG y SG (con los valores más bajos), a excepción de las mezclas con residuo de trituración y con el lodo SB cuyos valores de CHE fueron significativamente inferiores a los valores hallados en los suelos naturales.
El valor medio de CBM detectado en los suelos restaurados se sitúa en 235 μg g-1 suelo, similar a los valores encontrados en los suelos naturales catalanes LT, OR, BL, LG y SG, el cual es, en función de otros valores obtenidos por diversos investigadores para suelos naturales un valor que puede ser considerado como muy bajo (Dick, 1992).
El cociente CBM/C tanto en los suelos restaurados como en los suelos naturales ha mostrado valores diversos que van desde 1,5 a 4,3% y de 0,5 a 3,3% respectivamente (Tabla 5.3). En general, los suelos naturales presentaron valores menores de dicha relación. Estos resultados concuerdan con la afimiación de Insam y Domsch (1988) de que cuanto menor es la relación CBM/C más estable es la materia orgánica del mismo y menos susceptible a cambiar. Así pues, aunque en una proporción muy baja, son los suelos naturales, con menor índice, los que poseen mayor estabilidad de su materia orgánica. Al analizar los resultados individualmente, encontramos que efectivamente los valores más altos corresponden a la mezcla MT-T, significativamente superior al resto de los suelos restaurados y a los suelos naturales. Esto puede ser debido a que se están produciendo procesos de mineralización de la materia orgánica debido a que una parte de la misma sea lábil o fácilmente degradable. Sin embargo entre el resto de los suelos restaurados y la mayoría de los suelos naturales las diferencias no han sido significativas, aunque en realidad cabría esperarse otros resultados, ya que luego de un año de agregada la enmienda orgánica suponíamos que los suelos restaurados presentarían una menor estabilidad de su materia orgánica. En cualquier caso los suelos enmendados con lodos de secado térmico, presentaron
valores de la relación CBM/C más altos aunque no significativamente diferente a los valores obtenidos en suelos enmendados con lodos compostados.
En general (excepto en los suelos naturales CR, MN y OR con valores más altos), los valores de respiración basal (RB) en los suelos naturales fueron similares a los suelos restaurados (Tabla 5.3). La incorporación de la enmienda orgánica a los suelos residuales ha activado los ciclos biogeoquímicos de los elementos en el suelo, generando una vegetación capaz de seguir suministrando compuestos orgánicos tanto a través de exudados radiculares como de sus propios restos vegetales (como sucede en los suelos que no han sufrido acción antrópica), que estimulan la actividad microbiana. Sin embargo la relación
RB/C fue superior en los suelos restaurados; estos resultados sugieren que a pesar que en los suelos restaurados la mayor parte de la materia orgánica lábil se mineralizó en el primer año, aún existiría una mayor proporción de materia orgánica biológicamente activa. Los sustratos fácilmente degradables inducirían una microflora conformada principalmente por ecotipos de estrategia r (rápido crecimiento). Normalmente estos ecotipos respiran más CO2 por unidad de C degradable que los ecotipos de
estrategias K (lento crecimiento). Los ecotipos de estrategia K predominan en suelos que no han recibido materia orgánica fresca y han evolucionado a una cadena alimenticia de detritos más complejos (Insam, 1990).
En los suelos restaurados, los valores de las actividades enzimáticas β-glucosidasa y β-
galactosidasa fueron en general significativamente inferiores a la mayoría de los suelos naturales
estudiados (Tabla 5.3). La baja concentración de carbono en los suelos restaurados hace que no exista sustrato en el medio para activar la síntesis de esta enzima, por lo que los suelos bajo vegetación natural, con mayor contenido en carbono, presenten valores bastante más altos que aquellos de los suelos restaurados (García et al., 2000). Analizando en particular los valores de actividad β-glucosidasa en los suelos restaurados, podemos apreciar que no fueron significativamente diferentes de los encontrados en los suelos BL y LG, a excepción de las mezclas que contenían el lodo BE cuyos valores de actividad fueron superiores a los suelos mencionados. Los valores de la actividad β-galactosidasa no se diferenciaron significativamente de los valores encontrados en los suelos IG, BL, LG y SG, y los valores obtenidos en la mezcla BE-E fueron en general significativamente superiores a los suelos antes mencionados.
En general, los valores de ambas actividades enzimáticas por unidad de C (actividad enzimática específica) son algo más altos en los suelos restaurados respecto a los valores hallados en los suelos naturales, esto denotaría nuevamente que parte de la MO agregada a los suelos residuales no está todavía estabilizada. Valores elevados de actividad específica reflejan que la materia orgánica en los suelos disminuye a una tasa más elevada que la reducción de la actividad enzimática, por lo tanto se produce un incremento relativo de actividad de enzimas en función del C orgánico del suelo.