apologista del capitalismo. Entre sus principales obras deben citarse “La distribución de la riqueza” (1899) y “Rasgos esenciales de la teoría económica”. Clark afirmaba que en la sociedad burguesa el Estado protege los derechos de los ciudadanos a obtener el equivalente del producto por ellos creado y que, en consecuencia, no existe ninguna explotación. Divide la teoría económica en dos partes: estática y dinámica, subrayando que la economía política debe empezar el estudio de los fenómenos económicos por la estática, o sea, tomando como constantes la población numérica, la magnitud del capital, el nivel técnico, la organización social de la producción y las necesidades de los hombres. Si cambia aunque sólo sea una de estas condiciones que caracterizan la estática, se pasa al estado dinámico. La dinámica comprende los cambios en la esfera económica basados en la estática (el paso de un nivel a otro, de modo análogo a como se desplaza un líquido en los vasos comunicantes). Clark veía la fuente de dicho movimiento en la acción de fuerzas externas, por ejemplo de los factores naturales. Procuraba demostrar que en el estado estático de la sociedad, no existe la ganancia capitalista, existe sólo el salario (el producto del trabajo) y el interés sobre el capital (el producto del capital). Redujo la renta del suelo al interés sobre el capital invertido en la tierra. En cambio, la ganancia capitalista (Clark la identificaba con la plusvalía extraordinaria) únicamente existe en el estado dinámico de la sociedad. La división de la teoría económica en estática y dinámica refleja la tendencia de Clark a aproximar la economía política a la mecánica y, de esta suerte, apartar de la investigación las condiciones sociales más agudas que desgarran a la sociedad capitalista. Una de las “leyes” más importantes que ideó Clark para el estado estático de la sociedad es la “ley de la productividad decreciente del trabajo y del capital”. Dicha “ley” figura en la base de la denominada “teoría de la productividad marginal”, según la cual cada nuevo
incremento del trabajo, dada una misma magnitud del capital, da una productividad menor que el incremento precedente, y cada nuevo incremento de capital, manteniéndose invariable el número de obreros, rinde menos producción que el anterior. De ahí se sigue, como afirma Clark, que: 1) cada obrero adicional posee menos productividad que el anterior, y 2) el valor del producto lo crea no sólo el obrero, sino también, el capital, y en ello se funda la pretensión del capitalista de recibir ganancias. Semejante “teoría” choca por completo con la realidad, pues hace abstracción del desarrollo de la técnica, cuyo progreso va acompañado de una elevación —y no de un descenso— de la productividad del trabajo. El fin de la “teoría” indicada consiste en refutar la tesis marxista de que la única fuente del valor y de la plusvalía es el trabajo del obrero. Según la ‘‘teoría” de Clark, el nivel del salario de los obreros es determinado por el producto que crea el último obrero, el menos productivo, por la productividad “marginal” del trabajo, productividad tanto menor cuanto mayor es el número de obreros. Por consiguiente, el salario no se puede elevar debido a la baja productividad “marginal” del trabajo, condicionada por un gran número de obreros. De ahí infería Clark una conclusión puramente malthusiana en el sentido de que, para elevar el salario de los obreros, es indispensable limitar su procreación. A la vez que criticaba los monopolios capitalistas, Clark defendía una de sus formas: las corporaciones; atacó los sindicatos calificándolos de monopolios. Las elucubraciones “teóricas” de Clark han encontrado amplia difusión entre los economistas burgueses.
CLASES (SOCIALES): grandes grupos sociales que se diferencian por el lugar que ocupan en el sistema, históricamente condicionado, de la producción social; por su relación (casi siempre lijada y formulada jurídicamente) con los medios de producción; por su papel en la organización social del trabajo, y, consiguientemente, por el modo de percibir la parte de la riqueza social de que disponen, así como por la magnitud de la misma. Las clases surgieron
en el período de la descomposición del régimen de la comunidad primitiva como consecuencia de que se desarrollaron las fuerzas productivas y aparecieron a división social del trabajo, la propiedad privada sobre los medios de producción y la explotación del hombre por el hombre. En las formaciones económico-sociales basadas en la explotación, existen dos clases fundamentales: dueños de esclavos y esclavos, en el régimen esclavista; señores feudales y campesinos bajo el feudalismo; obreros y burguesía en el capitalismo. Como quiera que en cada formación se conservan restos de las clases de la sociedad vieja y en su seno se engendran las clases nuevas, existen también clases no fundamentales, como por ejemplo la burguesía en la sociedad feudal, los campesinos, los artesanos y terratenientes en la sociedad capitalista. Entre las clases antagónicas fundamentales se sostiene una irreconciliable lucha de clases, que constituye la fuerza motriz del desarrollo de la sociedad. La lucha de clases en la sociedad capitalista conduce inevitablemente a la revolución socialista y al establecimiento de la dictadura del proletariado. Es misión del poder de la clase obrera acabar con las clases explotadoras, sustituir la propiedad privada por la social y edificar el socialismo. La victoria del socialismo implica una transformación radical de la estructura de clases de la sociedad. Bajo el socialismo, la clase obrera y el campesinado constituyen dos clases amigas. Libres de toda explotación, a través del Estado de todo el pueblo participan en la dirección de la sociedad orientada hacia el comunismo. En el periodo de transición al comunismo, se superan las diferencias esenciales entre la ciudad y el campo, se efectúa la aproximación gradual entre el trabajo intelectual y el trabajo físico, y sobre esta base se borran los límites entre la clase obrera, los campesinos y los intelectuales. La edificación completa de la sociedad comunista aparejará la desaparición de las clases y la instauración de un régimen social sin clases en el que la propiedad de los medios de producción será única, comunista, de todo el pueblo, y existirá una completa
igualdad social y económica entre todos los miembros de la sociedad.
COEXISTENCIA PACÍFICA: línea general de la política exterior de los estados socialistas, que se desprende de la teoría leninista sobre la revolución socialista y de la naturaleza del régimen socialista; forma de las relaciones entre los estados con diferentes sistemas económico-sociales durante el período en que existirán unos al lado de otros estados socialistas y estados capitalistas. La coexistencia pacífica constituye una necesidad objetiva del desarrollo de la sociedad humana actual y responde a los intereses vitales de los pueblos de todo el mundo. Lo fundamental en la coexistencia pacífica de los estados con diverso régimen social es la renuncia a la guerra como medio de resolver los litigios internacionales y su solución por vía pacífica; la igualdad de derechos entre los estados, la comprensión mutua y la confianza entre unos y otros; el tomar en consideración los intereses de ambas partes, la no injerencia en los asuntos internos, el estricto respeto de la soberanía y la integridad territorial de todos los estados; el desarrollo de la colaboración económica y cultural basada en la plena igualdad y la ventaja mutua. La política de coexistencia pacífica deriva de la naturaleza de la sociedad socialista, en la cual no existen clases ni grupos interesados en la guerra. Se trata de un tipo de relaciones, nuevo por principio, entre los estados, y no de una “maniobra táctica de los comunistas” como afirman los ideólogos del imperialismo. Ahora que el campo del socialismo y el campo del imperialismo poseen grandes reservas del arma atómica y termonuclear, de fuerza destructiva inmensa, el problema se plantea únicamente como sigue: o coexistencia pacífica de los estados con distinto régimen social o catástrofe termonuclear en el mundo. En estas condiciones, la política de coexistencia pacifica es la única razonable. Orientarse hacia la coexistencia pacífica no significa de ningún modo renunciar a la lucha por el derrocamiento del capitalismo y por la victoria del socialismo, lucha que constituye
ante todo la causa de los pueblos de los países capitalistas. La coexistencia pacífica de los dos sistemas mundiales es una forma peculiar de la lucha de clases entre el capitalismo y el socialismo en la escena internacional en los dominios político, económico e ideológico. La política de la coexistencia pacífica estriba en luchar por la victoria del socialismo en escala mundial, pero aplicando medios pacíficos, sin recurrir a la guerra, poniendo de manifiesto y utilizando las ventajas del socialismo frente al capitalismo, ante todo en la esfera principal de la actividad humana: la económica (ver Emulación económica entre
el socialismo y el imperialismo). “Ahora
nuestro principal influjo sobre la revolución internacional lo ejercemos mediante nuestra política económica... En este terreno, la lucha se ha trasladado a la escala mundial. Resolvamos esta tarea y entonces habremos vencido en escala internacional con seguridad y definitivamente” (V. I. Lenin). En la época presente, la lucha por la coexistencia pacífica por evitar la guerra termonuclear, se ha convertido en una importantísima tarea histórica no sólo de la clase trabajadora, sino, además de la aplastante mayoría de la población del orbe. Su fuerza principal y organizadora es la clase obrera internacional y su obra: el sistema socialista mundial. La lucha por salvaguardar la paz se ha convertido, pues, en condición cardinal de la lucha por el socialismo. No puede examinarse, ahora, ningún problema del movimiento revolucionario de la clase obrera, de la lucha de liberación nacional de los pueblos de Asia, África y América Latina al margen de la lucha por la paz. La política de la coexistencia pacífica crea condiciones favorables para que se desarrolle el proceso revolucionario mundial. Sin embargo, no significa ni puede significar la coexistencia pacifica entre la ideología proletaria y la ideología burguesa.
COLONIALISMO: política de los estados capitalistas económicamente más desarrollados orientada hacia la esclavización y la explotación de los pueblos de países atrasados en el aspecto económico.
El colonialismo surgió y se desarrolló al surgir y desenvolverse el modo capitalista de producción. Hacia finales del siglo XIX, el capitalismo, al pasar al imperialismo, se convirtió en un sistema de opresión colonial que abarcaba todo el mundo; un puñado de países “avanzados”, industrialmente desarrollados sojuzgaba con su poderío financiero a la abrumadora mayoría de la población de la Tierra. En ese periodo se forma definitivamente el sistema colonial
del imperialismo (ver). En vísperas de la
primera guerra mundial, mas de la mitad de los habitantes de la Tierra —930 millones, de un total de 1.657 millones de seres humanos— se encontraban bajo el yugo colonial. La lucha de los pueblos de los países esclavizados dio origen, en más de una ocasión, a potentes sublevaciones populares. La victoria de la Gran Revolución Socialista de Octubre marcó el comienzo de la crisis del sistema colonial, provocó un poderoso ascenso en la lucha de liberación nacional de los pueblos oprimidos. “Mientras que el imperialismo aplastó la independencia nacional y la libertad de la mayoría de los pueblos, a los que impuso las cadenas de una cruel esclavitud colonial, el surgimiento del socialismo señala el comienzo de la era de la liberación de los pueblas oprimidos”, se dice en el Programa de P.C.U.S.. En la actualidad, está tocando a su fin la desintegración de los gigantescos imperios coloniales. Han arrojado las cadenas del colonialismo pueblos cuya población total llega, casi, a los 2/3 de la humanidad. Bajo el yugo colonial queda ahora tan sólo el 1,5% de la población del mundo. El sistema mundial del socialismo, convertido en el factor decisivo del desarrollo internacional, da origen para los pueblos oprimidos a la favorable posibilidad de acabar por completo con el vergonzoso sistema colonial. Habiendo perdido el dominio político sobre las excolonias y semicolonias, los imperialistas pugnan por conservarlas en calidad de objeto de explotación económica. Con este fin, recurren cada vez más activamente a nuevas formas de colonialismo: incorporación de los ex países coloniales a bloques agresivos, concesión de
“ayuda” militar y económica, etc. Sin embargó, en el camino del colonialismo, se alza el poderoso obstáculo constituido por los estados socialistas y por el movimiento obrero y de liberación nacional de todo el mundo.
COMERCIO: rama de la economía nacional en que se efectúa el cambio de los productos del trabajo en forma de compra— venta de mercancías. El comercio surgió al aparecer y desarrollarse la producción mercantil. La esencia y las formas del comercio son determinadas por el modo dominante de producción. Bajo el capitalismo, en el que existe la propiedad privada sobre los medios de producción, el comercio constituye la esfera en que se invierte el capital comercial (ver) con el fin de obtener ganancias. El comercio capitalista presenta dos formas principales: al por mayor (venta de mercancías en grandes partidas) y al por menor (venta de mercancías a las amplias masas de consumidores). El comercio capitalista al por mayor se efectúa en las bolsas (ver) de mercancías, donde se comercia no a base de la mercancía existente, sino a base de muestras. El comercio al por menor se lleva a cabo a través de un variado sistema de tiendas (grandes almacenes, tiendas especializadas, tiendas ambulantes, etc.). Bajo el capitalismo, ha obtenido cierto desarrollo el comercio cooperativo. Además del comercio interior, existe el comercio
exterior (ver). El capitalismo presenta como
una de sus características la tendencia a aumentar ilimitadamente la producción de mercancías, que son portadoras del valor y de la plusvalía, a pesar de que los mercados interiores y la capacidad adquisitiva de las masas trabajadoras son muy limitados. Ello explica que los capitalistas busquen una salida en el comercio exterior intentando apoderarse de nuevos mercados y multiplicar las ganancias. De este modo, bajo el capitalismo, el desarrollo del comercio va acompañado de una agudización de las contradicciones en el interior de cada país y entre los países. Bajo el socialismo, el comercio constituye una rama de la economía socialista y está al
servicio del proceso de la circulación de mercancías. En dependencia de la forma en que se organiza el proceso comercial y de las funciones que se cumplen, el comercio se divide en interior y exterior; el primero, a su vez, puede ser al por mayor y al por menor. El comercio interior se halla representado por la red de empresas (organizaciones) comerciales que, dentro del país, se encargan de movilizar las mercancías del lugar en que se producen hasta el lugar en que los consumidores las adquieren: incluye algunas operaciones de producción para acabar de elaborar las mercancías (conservación, selección, empaquetado y embalaje de las mercancías, etc.). El comercio exterior, monopolio del Estado socialista, corre a cargo de organizaciones especiales de importación y exportación. El comercio, bajo el socialismo, se diferencia del comercio capitalista. Se desarrolla según un plan, está libre de las crisis de venta, favorece el desarrollo de la producción y contribuye a elevar el bienestar de los trabajadores. Por sus canales se realiza casi la totalidad de los artículos de consumo personal mediante su cambio por los ingresos monetarios de la población, así como la venta de mercancías destinadas a la producción (abastecimiento material y técnico). El comercio socialista constituye una forma de trabazón económica entre la ciudad y el campo, condición necesaria para la ulterior consolidación de la alianza entre la clase obrera y el campesinado. En la U.R.S.S., la existencia de los sectores estatal y cooperativo — koljosiano hace que se den al mismo tiempo tres formas de comercio soviético: el estatal, el cooperativo y el del mercado koljosiano. El comercio estatal se basa en la propiedad de todo el pueblo y representa el grado más alto de socialización socialista de la esfera de circulación mercantil. Sus funciones principales son el abastecimiento técnico-material, las compras estatales de productos agrícolas y también la venta de artículos de consumo a la población, sobre todo en las ciudades. En algunos países socialistas (Bulgaria, Mongolia) el comercio estatal cuenta asimismo con una amplia red en el campo. El comercio estatal ocupa el puesto decisivo
en el mercado interior de la economía socialista. En el año 1962, al comercio estatal le correspondió, en la U.R.S.S., el 67,3% del volumen total de la circulación de mercancías; al comercio cooperativo, el 28,4%, y al comercio koljosiano, el 4,3 %. El comercio cooperativo se lleva a cabo sobre la base de la propiedad colectiva de los trabajadores que se forma mediante imposiciones de ingreso y cuotas. Las cooperativas de ese tipo, así como las empresas comerciales del Estado, operan a tenor de precios fijos: el volumen de sus operaciones se planifica con anticipación y se refleja en los planes de la economía nacional. A diferencia del mercado organizado, representado por el comercio estatal y cooperativo, el comercio koljosiano no se planifica directamente por el Estado. No obstante, se halla bajo la acción económica del mismo. El aumento de la venta de artículos y la reducción de los precios al por menor en el comercio estatal y cooperativo provocan un descenso de los precios al por menor en los mercados koljosianos. La necesidad del comercio koljosiano es dictada por las peculiaridades que presenta la producción en los koljoses; su prematura reducción influiría negativamente en el abastecimiento de víveres para la población. En el proceso de la edificación de la base material y técnica del comunismo, del perfeccionamiento y desarrollo del comercio socialista, se van preparando gradualmente las condiciones necesarias para crear el aparato de distribución comunista de los productos según las necesidades.
COMERCIO COOPERATIVO EN LA