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Part I: Theoretical Framings

2.1. HUMANITARIAN SOLIDARITIES

Es común encontrar entre la oposición argumentos que señalan el trabajo sexual como una simple alcahuetería digna de exterminación en defensa de la “familia monogámica”, al respecto citamos:

“(…) No compartimos la teoría de que para acabarlo no hay que prohibirlo, la legalización de la prostitución en algunos países muestra que el número de personas que se prostituyen aumenta y que la expansión de la epidemia del SIDA, se debe fundamentalmente a tres factores que han resultado ser el caldo de cultivo ideal: Droga, Homosexualidad y prostitución”; además, si la familia monogámica

51

N. Frazer,”Redistribución y reconocimiento: hacia una visión integrada de justicia del género”, Revista Internacional de Filosofía Política, nº 8, 1996, pp. 18-40.

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43 hubiera sido un logro universal, el virus del VIH seguiría probablemente recluido en las aldeas africanas” 53

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No podemos generalizar una actividad, que por su contenido íntimo, tenga que ser marginada hacia los linderos de la aparente inexistencia, y peor aún, de la ilegalidad sostenida de una práctica común, milenaria y económicamente viable para personas (no sólo mujeres) sin oportunidad debido precisamente al alto prejuicio de nuestra sociedad. En España al respecto agregamos:

“En los últimos años se está produciendo un cambio en torno al perfil de la persona que ejerce el trabajo sexual en nuestro país. Factores como la inmigración globalizada, o la aparición de nuevas tecnologías suponen un aumento en cuanto a la oferta de servicios sexuales. Las personas que ejercen el trabajo sexual conforman al día de hoy un colectivo muy heterogéneo en el que hay mujeres, pero también hombres, transexuales, travestis, jóvenes, usuarios de drogas homosexuales, heterosexuales, bisexuales (…).” 54

Adicional a lo anteriormente expuesto, es de aclarar que el universo del trabajo sexual se desenvuelve en espacios abiertos y cerrados, como físicos y virtuales, lo que nos amplía el panorama a quienes, sin ir más allá emitimos ciertos prejuiciosos veredictos sobre la naturaleza y condición del trabajo sexual en la actualidad, como se aprecia en el gráfico subsiguiente.

“Las nuevas tecnologías han hecho cambiar la forma de relación de los seres humanos, y la industria del sexo se ha adaptado a éstas novedades, gracias a lo cual se ha conseguido llegar a más público de una manera muy rápida y económica. Una característica muy importante es la visibilidad del trabajador sexual y la tolerancia del público hacia esta actividad. Los trabajadores Sexuales tienen página web, o cuelgan sus fotos en páginas de servicios sexuales, y por teléfono, chats o mensajes establecen una comunicación, pasando algunos clientes a ser “fijos”; dándoles también posibilidad de controlar con quien sí y con quién no.” 55

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http://profesorjuanra.blogspot.com/2011/09/la-prostitucion-y-los-derechos-humanos.html

54“Perfil psicosocial de los trabajadores masculinos del sexo” – Pedro Salmerón. España 2011 pagina 22. 55

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Fuente: Imagen tomada de “Perfil psicosocial de los trabajadores masculinos del sexo” – Pedro

Salmerón. España página 107.

“La prostitución es un intercambio de un servicio sexual por otros bienes o servicios y no un intercambio del Yo. Por otra parte, la prostitución involucra trabajo, habilidad y expertise. El aprendizaje juega un rol clave en la prostitución tanto al inicio como a lo largo de la trayectoria. Las distintas formas de ejercicio, el trato del cliente, el manejo de los estigmas y emociones, las formas de protegerse de la violencia, cómo lidiar con la policía, el cuidado personal, la maximización de las ganancias, etc. Constituyen rutinas, habilidades y prácticas que las mujeres van aprendiendo a lo largo del tiempo producto de la experiencia propia y de la interacción con clientes, prostitutas y otros agentes (Rushing et al 2005, Jayasree 2004, Kong 2006). Incluso algunos refieren a un proceso más formal de entrenamiento a cargo de determinadas figuras dentro de los prostíbulos (Bryan 1965, Heyl 1977).

El cliente no tiene un acceso unilateral al cuerpo de la prostituta sino que hay una negociación acerca del tipo de servicio específico a proveer y existe margen para rechazar tanto modalidades como tipos de clientes. Inclusive, como señala en Van Der Veen (2001), la práctica de distanciamiento y manipulación emocional es más un signo positivo de profesionalismo que una muestra de deshumanización o patología (Van Der Veen 2001).

En una línea similar, autores como Annie Sprinkle o Pat Califia hablan de Feminismo Sexual Radical. Este enfoque está fuertemente basado en la

45 tradición de los derechos cívicos y en el libertarianismo sexual que enfatiza el derecho a la libre expresión sexual y el control logrado por las prostitutas en el intercambio comercial sexual. La equidad feminista se basa en la libre opción que incluye el derecho a prostituirse. La asociación de la mujer con el sexo lejos de ser la raíz de la opresión es una fuente de mayor poder, ya que les permite resistir y desafiar el poder masculino. Se rechaza que su sexualidad sea propiedad de un solo hombre y habilita la autonomía financiera y sexual generalmente negada a la mayoría de mujeres en las sociedades patriarcales. La prostituta es un símbolo de autonomía sexual y de desafío la idea de feminidad adecuada asociada al control sexual ejercido en las sociedades patriarcales (Kong 2006, Jayasree 2004, Gangoli 2002)”56

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“Un aspecto relacionado con la actividad profesional de estos chicos es el nivel de ingresos económicos. Dada la diversidad de situaciones según países y lugares donde se ejerce el intercambio sexual (pub, calle, sauna, piso…) y las características de cada una de estas situaciones, es difícil generalizar cuánto se puede ganar con éste trabajo. De ahí que la investigación pase por alto éste tema. A pesar de esto Ballester y Gil (1996) comprobaron que el 80% de los chicos de la muestra vivían únicamente del trabajo sexual, mientras que un 20% indicó que no vivía de él. En este sentido el 60% de los chicos no desempeñaba ninguna otra actividad aunque el 35% necesitaba compaginarla con otra actividad remunerada. West y de Villiers (1993) encuentran en Gran Bretaña un porcentaje muy similar, el 84% de los chicos que ejercían en calle no tenían otro empleo.

En cuanto a honorarios, en el mundo del trabajo sexual también aparece la competencia desleal. Existe una serie de tarifas más o menos estables que intentan seguir la mayoría de agencias. Algunas de ellas pueden ofrecer descuentos u ofertas (por ejemplo, el día del cliente o dos chicos por uno). Muy diferente es la situación en otros ámbitos como la calle, el sauna, el pub o los chicos que se anuncian de manera autónoma, donde cada uno marca sus tarifas y negocia con el cliente el precio final del servicio pactado. El factor fundamental para diferenciar tarifas en todos los contextos es el tipo de práctica; se cobra más por un completo que por una felación o una masturbación.

Otro aspecto que diferencia el trabajo sexual en piso organizado (agencias) del resto de lugares es el momento del cobro del servicio. Aunque en todos los casos la negociación es previa al servicio, cuando el intercambio sexual se da en la calle, piso particular, sauna o pub se

56 PROSTITUCION Y TRABAJO SEXUAL EN URUGUAY:

46 suele cobrar al final con lo que pueden aparecer problemas o negativas del cliente a pagar. En el estudio Ballester y Gil (1996) se vio que el 25% de los chicos habían sufrido alguna situación de estas características. West y de Villiers (1993) indican que el 59% de los chicos que ejercían en calle habían tenido problemas en alguna ocasión; además ante esta situación el 43% se limitaba a amenazar verbalmente, el 38% llegaba a responder con violencia y el 19% decía que la única opción era resignarse y marcharse. En cambio, en los pisos organizados, la negación y el cobro del servicio se realiza antes de iniciar el intercambio sexual. Además, esta responsabilidad recae, no en el TMS, sino en el encargado y al final del día se produce el reparto entre él y el trabajador sexual de todos los servicios relacionados por cada TMS. De esta manera, se evitan las situaciones difíciles relacionadas con el pago del servicio, pero además, tanto el TMS como el cliente, tienen la seguridad de que va a realizar lo pactada puesto que fuera de la habitación hay una persona que se responsabiliza de que se cumplan las condiciones pactadas, tanto de servicio como de seguridad e higiene.” 57

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