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5. RESEARCH METHODOLOGY

5.6. Hypotheses Testing

En primer lugar, deseo felicitar a Alemania por la manera profesional en que ha ejercido la Presidencia del Consejo durante este mes, en este nuevo escenario virtual. Agradecemos al Coordinador Especial Mladenov y a los demás ponentes, el Sr. Khalil Shikaki y el Sr. Daniel Levy, sus oportunas e importantes presentaciones.

Mientras el mundo entero sigue luchando contra la implacable propagación de la pandemia de enfermedad por coronavirus, el pueblo palestino bajo ocupación enfrenta, no solo al desafío que plantea el virus sino también una crisis aún mayor, a saber, los planes y las medidas del Gobierno israelí para proceder a la anexión de iure de más territorios de la Ribera Occidental.

Que nadie se llame a engaño: la anexión progresiva del territorio palestino ocupado, incluida Jerusalén Oriental, es algo que ha venido ocurriendo por más de cinco decenios y que, con el paso de los años, se ha ido afianzando cada vez más. El proyecto ilícito de los asentamientos israelíes, con su red de carreteras separadas y sus actividades sociales y económicas; el régimen de permisos; las demoliciones de viviendas y estructuras; los desalojos de familias palestinas completas; la violencia de los colonos; y las incursiones de las fuerzas de seguridad israelíes han marcado la vida de generaciones enteras de palestinos. La Franja de Gaza ha permanecido separada del resto del territorio palestino durante 13 años mediante un bloqueo ilegal israelí que afecta la vida y los medios de subsistencia de los 2 millones de palestinos que viven en ese enclave costero, un bloqueo que debe ser levantado.

El objetivo de que Israel y Palestina vivan uno junto al otro en paz y con seguridad a lo largo de las fronteras anteriores a 1967, con Jerusalén Oriental como capital del Estado palestino, nunca ha estado en mayor peligro. Como declaró el Secretario General en la reunión del Consejo de Seguridad del 24 de junio (véase S/2020/596, anexo 1), estamos en un “momento crucial”. En la Carta de las Naciones Unidas se prohíbe terminantemente la adquisición de territorio por la fuerza, y cualquier anexión, independientemente de su alcance, constituiría una grave violación del derecho internacional. Como declaró el Comité el 5 de mayo (véase GA/PAL/1432), la anexión representa una grave amenaza para la solución biestatal y pone en peligro la paz y la seguridad mundiales.

De seguir adelante, la anexión de iure no solo inf ligiría un golpe mortal a la realización de la solución biestatal y a la posibilidad de llegar a una solución negociada, sino que también pondría en peligro la esencia de los principios del derecho internacional y todo el marco jurídico que la comunidad internacional ha construido a lo largo de decenios. El respeto de los Convenios de Ginebra y de las resoluciones de las Naciones Unidas, y la garantía de la rendición de cuentas por la comisión de infracciones del derecho internacional, como es el caso de la anexión, deben ser la máxima preocupación para la comunidad de naciones.

La oposición a los planes de anexión israelíes fue claramente expresada por la mayoría de los miembros del Consejo de Seguridad en la sesión del Consejo celebrada el 24 de junio; por los asociados de nuestro Comité pertenecientes a la Unión Africana, la Unión Europea, la Liga de los Estados Árabes y la Organización de Cooperación Islámica; por Relatores Especiales de las Naciones Unidas; por juristas de renombre; por personas eminentes, entre ellas los integrantes de The Elders; por representantes de la sociedad civil; y por personas de todos los sectores sociales. El Rey Abdullah II ibn Al Hussein de Jordania, entre otros, ha advertido que cualquier medida unilateral israelí encaminada a la anexión de territorios en la Ribera Occidental amenazaría la estabilidad regional. El Comité se suma a todos los que han afirmado que la anexión

del territorio palestino ocupado no será reconocida como legítima por la comunidad internacional y que además afectará negativamente y dañará de manera irreparable el prestigio diplomático de Israel.

Si bien Israel no ha renunciado públicamente a esos planes desde que expiró el plazo para la anexión el 1 de julio, esperamos y pedimos que el Gobierno israelí abandone de inmediato esos planes ilegales.

El anuncio de los dirigentes palestinos de que ya no están obligados por los acuerdos y entendimientos con Israel y los Estados Unidos, incluida la cooperación en materia de seguridad, indica que la situación podría volverse insostenible si se llevara a cabo la anexión. La interrupción de todos los contactos bilaterales tendrá severas consecuencias negativas en todos los aspectos de la vida de los palestinos, con los consiguientes resultados desestabilizadores.

Pedimos al Cuarteto que asuma sus responsabilidades, conforme al mandato del Consejo de Seguridad, de colaborar con las partes para reactivar el tan necesario proceso de paz en el contexto de un marco internacional dentro de los conocidos parámetros aprobados internacionalmente, incluida la Iniciativa de Paz Árabe.

Reiteramos nuestro llamamiento para que se implementen todas las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas, incluida la resolución 2334 (2016), en particular su párrafo 5, donde se exhorta a los Estados Miembros a que establezcan una distinción, en sus relaciones, entre el territorio de Israel y los territorios palestinos ocupados, incluida Jerusalén Oriental, y en lo que respecta a las actividades de asentamiento israelíes, que son ilegales en virtud del derecho internacional. Instamos a los palestinos a que prosigan sus esfuerzos en pro de la reconciliación entre palestinos y tomamos nota de los alentadores indicios que se aprecian en el reciente llamamiento a la unidad entre Fatah y Hamas.

Acogemos con beneplácito las promesas de contribuciones por valor de 130 millones de dólares al Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (UNRWA) que formularon los donantes en la conferencia del 23 de junio. Se trata de un apoyo fundamental para el pueblo palestino, pero que sigue sin estar a la altura de las necesidades reales, lo que nos obliga a reiterar nuestro llamamiento a favor de que se apoye al UNRWA. La comunidad internacional debe seguir haciendo todo lo posible por garantizar una financiación sólida y previsible para el Organismo en un momento de inestabilidad, volatilidad y gran vulnerabilidad para los refugiados palestinos y Oriente Medio.

Las dificultades ya existentes debido a la ocupación y a la amenaza de una nueva anexión ahora se hacen más complejas como resultado de la propagación de la pandemia de coronavirus, que ya ha generado miles de casos en el Estado de Palestina, lo que no solo plantea graves problemas para la prestación de servicios sanitarios y sociales básicos a la población palestina, incluidas las mujeres y las niñas, sino que también amenaza a la salud y al bienestar de los israelíes. Los efectos negativos tendrán profundas repercusiones en la economía palestina, el bienestar público, el empleo, la cohesión social y la estabilidad financiera e institucional. Subrayamos que el firme apoyo de los donantes internacionales y la asistencia técnica especializada serán cruciales en el camino hacia la recuperación.

Ahora bien, el objetivo no puede ser detener la anexión para recaer en una situación que se está transformando rápidamente en la realidad de un solo Estado sustentado en la ocupación. Sentirse satisfecho de permanecer al borde del precipicio contemplando el abismo no puede ser suficiente. Tengamos presentes a las numerosas generaciones perdidas de palestinos e israelíes y, en honor a ellas, adoptemos medidas decisivas, pongamos fin a la ocupación y logremos una solución de biestatal que sea piedra angular de una paz y una seguridad justas y duraderas en la región.

Declaración de la Representante Permanente Adjunta y Encargada