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Identification of dynamic zones

2.3 Learning of dynamical models

2.3.3 Identification of dynamic zones

Gould (1979, 1976), con el fin de reconocer las características del síndrome autista.

Dichos resultados han dado luz y orden a un conjunto de datos clínicos hasta entonces dispersos, aunados entorno a seis factores, cada uno de los cuales comprende ítems diferenciados d mayor a menor intensidad.

1.- Trastornos cualitativos de la relación social:

‰ Aislamiento completo. No apego a personas específicas. A veces

indiferenciación de personas/cosas.

‰ Impresión de incapacidad de relación, pero vínculo con algunos

adultos. No con iguales.

‰ Relaciones inducidas, externas, infrecuentes y unilaterales con

iguales

‰ Alguna motivación a la relación con iguales, pero dificultad para

establecerla por falta de empatía y de comprensión de sutilezas sociales.

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2.- Trastornos de las funciones comunicativas:

‰ Ausencia de comunicación, entendida como “relación intencionada

con alguien acerca de algo”

‰ Actividades de pedir mediante uso instrumental de las personas, pero

sin signos.

‰ Signos de pedir. Sólo hay comunicación para cambiar el mundo físico. ‰ Empleo de conductas comunicativas de declarar, comentar, …, que no

solo buscan cambiar el mundo físico. Suele haber escasez de declaraciones “internas” y comunicación poco recíproca y empática

3.- Trastornos del lenguaje:

‰ Mutismo total o funcional (este último con emisiones verbales no

comunicativas)

‰ Lenguaje predominantemente ecolálico o compuesto de palabras

sueltas.

‰ Hay oraciones que implican “creación formal” espontánea, pero no

llegan a configurar dircurso o conversaciones.

‰ Lenguaje discursivo. Capacidad de conversar con limitaciones.

Alteraciones sutiles de las funciones comunicativas y la prosodia del lenguaje.

4.- Trastornos y limitaciones de la imaginación:

‰ Ausencia completa de juego simbólico o de cualquier indicio de

actividad imaginativa.

‰ Juegos funcionales elementales, inducidos desde fuera, poco

espontáneos, repetitivos.

‰ Ficciones extrañas, generalmente poco imaginativas y con

dificultades para diferencias ficción-realidad.

‰ Ficciones completas, utilizadas como recursos para aislarse.

5.- Trastornos de la flexibilización:

‰ Estereotipias motoras simples (aleteo, balanceo, …)

‰ Rituales simples. Resistencias a cambios nimios. Tendencia a seguir

los mismos itinerarios.

‰ Rituales complejos. Apego excesivo y extraño a ciertos objetos.

‰ Contenidos limitados y obsesivos de pensamiento. Intereses poco

funcionales, no relacionados con el mundo social en sentido amplio y limitados en su gama.

6.- Trastornos del sentido de la actividad:

‰ Predominio masivo de conductas sin propósito (correteo sin meta,

ambulación sin sentido, …)

‰ Actividades funcionales muy breves y dirigidas desde fuera.

‰ Conductas autotónomas y prolongadas de ciclo largo, cuyo sentido no

se comprende bien.

‰ Logros complejos (por ej. Ciclos escolares), pero que no se integran

en la imagen de un “yo proyectado en el futuro”. Motivos de logro superficiales, externos poco flexibles.

En resumen, la definición conceptual de “espectro” se relaciona con un continuo sobre el cual se sitúan, en diferencias de intensidad, las distintas necesidades educativas de las personas con autismo.

Como en otros aspectos del espectro autista (Wing, 1988) es posible establecer un continuo, que define las manifestaciones del trastorno cualitativo de la finalidad y el sentido de la actividad, dependiendo del nivel cognitivo, la edad, la educación y la gravedad del cuadro situado en el espectro autista.

Dichas necesidades educativas hacen referencia, de una manera específica, a déficits en la interacción social y sobre la cual giran las demás dimensiones que lo constituyen.

En esta misma línea, Wing (1976) propone, asimismo, los elementos constitutivos de la triada de deficiencias del síndrome autista en relación a fallos nucleares del autismo (ausencia de ficción, alteración severa de la conducta comunicativa y alteración de las pautas de relación social).

Posteriormente, también Wing (1988) identifica cuatro dimensiones principales dentro del espectro autista y que constituyen la base para el desarrollo del Inventario del Espectro Autista IDEA (Riviére, 1977). Éstas son:

ƒ Trastorno de las capacidades de reconocimiento social. ƒ Trastorno en las capacidades de comunicación social.

ƒ Trastorno en las destrezas de imaginación y comprensión social.

ƒ Patrones repetitivos de la actividad.

Se conforma entonces el valor práctico y también teórico del concepto del autismo como un “espectro” frente al restriccionismo del concepto de “autismo” y cuyo factor dimensional van a suponer amplias posibilidades para la sistematización de los procesos de aprendizaje.

Muchos síntomas del síndrome autista se encuentran presentes en otros trastornos o espectros, que al inicio del síndrome autista pueden confundirse.

La heterogeneidad con que se presentan los casos de autismo, la multitud de síntomas o características conductuales descritas, las controversias habidas (y por haber) sobre cuáles son necesarias para diagnosticar el autismo plantean a menudo problemas no sólo en cuanto los criterios diagnósticos sino que también nos encontramos con la dificultad de establecer un punto de corte entre el autismo y otros trastornos que comparten algunos síntomas pero que no cumplen totalmente el conjunto de criterios diagnósticos aceptados por la comunidad científica. Por ello no nos debe sorprender que una de las razones de la mencionada heterogeneidad sea que en muchos casos el autismo aparece solapado con otros trastornos infantiles. Algunas veces como fruto de una patología específica anterior, como la rubéola congénita, esclerosis tuberculosa, encefalopatía, lipoidosis cerebral o neurofibromitosis. En otros casos el autismo se asocia a otros trastornos, como síndrome de Down, o con crisis epilépticas que se manifiestan en la adolescencia.

Sin embargo la fuente de heterogeneidad que más problemas acarrea al diagnóstico del autismo procede del hecho de que este trastorno comparte ciertas características esenciales (síntomas primarios o rectores) con otras alteraciones infantiles. El autismo puede diferenciarse al menos de siete características diagnósticas: esquizofrenia infantil, disfasia evolutiva, retraso mental, privación ambiental, síndrome de Rett, síndrome de Asperger y los trastornos infantiles desintegrativos.

Brevemente los abarcamos globalmente para detenernos posteriormente en los más relevantes y con mayores similitudes y significatividad.

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