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4. Identifying challenges and the well-being of the older population.
Fuente: MESS.
…y el paro registrado se reduce el 7,5% interanual
En lo que respecta al paro registrado, el ritmo de caída interanual se situó en el 7,5% en el bimestre enero-febrero, inferior en medio punto al del cuarto trimestre de 2017. La moderación del ritmo de descenso del paro registrado ha afectado a todas las ramas de actividad.
Los costes laborales unitarios siguen estabilizados en el cuarto trimestre
Según cifras de la CNTR, la remuneración por asalariado se incrementó en el cuarto tri- mestre el 0,2% interanual, una décima menos que en el tercero, mientras que el ritmo de avance de la productividad aparente del trabajo se mantuvo estabilizado en el 0,2%, de forma que el coste laboral unitario registró una variación nula en términos interanuales, al igual que en el tercer tri- mestre. Por su parte, la remuneración por hora asalariada creció el 1,1% interanual, dos décimas menos que en el trimestre anterior.
Mercado laboral 43
Cuadro 4.2 Indicadores salariales (Variaciones anuales en %)
2015 2016 2017 (1)
2016 2017
III IV I II III IV
SALARIOS PACTADOS EN CONVENIO (2)
Total sectores 0,7 1,0 1,5 1,1 1,0 1,3 1,3 1,4 1,5 - Agrario 0,7 0,9 1,1 1 , 0,9 0,8 0,9 0,9 1,0 1,0 - Industria 0,7 1,1 1,5 1,1 1,1 1,4 1,4 1,5 1,5 - Construcción 0,8 0,9 1,9 0,9 0,9 2,2 2,2 2,2 2,0 - Servicios 0,7 1,0 1,5 1,1 1,0 1,2 1,3 1,4 1,4
COSTE LABORAL TOTAL POR PERSONA
Total sector no agrario 0,6 -0,4 0,1 -0,5 -0,8 0,0 -0,2 0,4 - - Industria -0,4 0,4 0,5 0,0 0,6 0,9 0,4 0,3 - - Construcción -1,1 -1,7 -0,8 -1,9 -1,4 -1,3 -1,2 0,1 - - Servicios 1,0 -0,4 0,0 -0,4 -1,0 -0,1 -0,2 0,4 -
COSTE SALARIAL POR PERSONA
Total sector no agrario 1,1 -0,3 0,0 -0,3 -0,8 -0,2 -0,1 0,3 - - Industria 0,4 0,4 0,4 -0,2 0,5 0,8 0,3 0,2 - - Construcción -0,7 -1,5 -0,8 -1,7 -1,6 -1,0 -1,1 -0,1 - - Servicios 1,4 -0,3 0,0 -0,2 -0,9 -0,3 0,0 0,3 -
OTROS COSTES POR PERSONA
Total sector no agrario -0,7 -0,8 0,2 -0,9 -0,9 0,5 -0,5 0,7 - - Industria -2,6 0,3 0,8 0,6 0,9 1,1 0,9 0,4 - - Construcción -2,0 -2,3 -0,9 -2,3 -0,9 -1,8 -1,2 0,4 - - Servicios -0,1 -0,9 0,2 -1,1 -1,3 0,6 -0,9 0,7 -
REMUNERACIÓN POR ASALARIADO (3)
Total sectores 1,6 -0,3 0,1 -0,4 -0,5 0,3 -0,2 0,3 0,2 - Agrario 3,4 -3,8 0,3 -5,1 -2,9 -0,8 -0,3 1,4 1,1 - Industria 1,2 0,0 0,5 -0,2 0,0 0,6 0,5 0,5 0,4 - Construcción -0,9 -2,1 -1,1 -2,5 -2,1 -1,8 -1,3 -0,5 -0,6 - Servicios 1,9 -0,2 0,2 -0,2 -0,4 0,5 -0,1 0,3 0,2
COSTE LABORAL UNITARIO (CLU) (4)
Total sectores 1,4 -0,6 -0,1 -0,6 -0,7 0,0 -0,3 0,0 0,0 - Agrario 7,2 -6,6 0,3 -8,6 -4,7 -1,2 1,0 0,6 1,1 - Industria -1,5 -0,4 0,0 -0,3 0,6 0,7 0,5 -0,1 -1,0 - Construcción 3,6 -2,4 -0,8 -2,6 -2,7 -1,8 -1,3 -0,7 0,5 - Servicios 2,4 -0,2 0,2 -0,2 -0,6 0,1 -0,2 0,4 0,4 (1) Media del periodo para el que se dispone información.
(2) Datos acumulados. Los años (excepto el año en curso) incluyen las revisiones por cláusulas de salvaguarda. (3) Empleo equivalente a tiempo completo. Datos desestacionalizados.
(4) Remuneración por asalariado/productividad por ocupado. Datos desestacionalizados.
El incremento salarial pactado en convenios colectivos se sitúa hasta febrero en el 1,5%
Según la Estadística de Convenios Colectivos, elaborada por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, y con la información disponible hasta finales de febrero de 2018, el incremento salarial medio pactado se sitúa en el 1,5%, al igual que el incremento salarial pactado en 2017, re- visado.
El número de trabajadores afectados por el total de 1.865 convenios registrados hasta fe- brero y con efectos en 2018 fue de 4.775.306, un 33,7% superior al del mismo periodo de 2017. Del total de trabajadores afectados por convenios registrados hasta febrero y con efectos en 2018, el 99,5% lo está por convenios firmados antes de dicho año (4.750.975 trabajadores, 1.824 conve- nios) y el 0,5% restante por nuevos convenios firmados en 2018 (24.331 trabajadores, 41 conve- nios), con incrementos salariales del 1,5% y del 1,6%, respectivamente.
Por ámbitos de cobertura, la variación salarial pactada en convenios de empresa (1,2%) es inferior a la de los firmados en ámbito superior (1,5%).
Por sectores, el aumento salarial pactado hasta febrero es del 2% en la construcción, del 1,6% en los servicios, del 1,5% en la industria y del 1,1% en la agricultura.
Hasta febrero de 2018 se han registrado 194 inaplicaciones, que afectan a 3.995 trabajado- res, cifra un 4,2% inferior a la del mismo periodo de 2017. La mayor parte de las inaplicaciones presentadas indican un “descuelgue” de la cuantía salarial pactada en convenio.
G 4.10 INDICADORES SALARIALES -1 0 1 2 2014 2015 2016 2017 2018 (*) Salarios pactados en convenio Coste salarial total
SALARIOS PACTADOS Y COSTE SALARIAL variaciones anuales en % -2 0 2 4 2013 2014 2015 2016 2017
Remuneración por asalariado Productividad por ocupado Coste laboral unitario (CLU) CLU Y SUS COMPONENTES
variaciones anuales en %
(*) Para el I.T datos referidos a febrero. Fuentes: MESS e INE (ETCL y CN).
5.- SECTOR PÚBLICO
La Deuda PDE de las AAPP se sitúa en 2017 en el 98,4% del PIB,…La Deuda de las Administraciones Públicas, según la metodología del Protocolo de Déficit Excesivo (PDE), se situó en diciembre de 2017 en el 98,4% del PIB (1.144.629 millones de eu- ros), porcentaje inferior en seis décimas al de 2016 (99,0% del PIB).
Por subsectores, la Deuda PDE del Estado se situó en diciembre de 2017 en el 85,6% del PIB (996.472 millones), seis décimas superior a la de un año antes. La Deuda de Otros organis- mos pertenecientes a la Administración Central se situó en el 2,9% del PIB (33.354 millones), porcentaje inferior en seis décimas al de diciembre de 2016. Por su parte, la ratio de Deuda PDE de las Comunidades Autónomas sobre el PIB se mantuvo estable en diciembre del pasado año en el 24,8% (288.313 millones). Las Corporaciones Locales registraron en diciembre de 2017 una Deuda PDE equivalente al 2,5% del PIB (29.161 millones millones), inferior en cuatro décimas a la registrada en el mismo periodo del año anterior, prolongando la senda descendente iniciada a mediados de 2013. Respecto a las Administraciones de la Seguridad Social, la Deuda PDE se si- tuó en el 2,4% del PIB (27.393 millones), frente al 1,5% del PIB al cierre de 2016. Este incremen- to se debe a los préstamos recibido del Estado en julio y noviembre de 2017.
El Banco de España ha revisado los datos mensuales de la deuda PDE de las AAPP en el periodo más reciente, como consecuencia, principalmente, de la reclasificación de algunas unida- des dentro del sector de las AAPP. Entre estas reclasificaciones, destaca la de la Empresa Nacio- nal de Residuos Radioactivos S.A. (Enresa) que, si bien tiene un impacto marginal en la cifra de déficit público, ha reducido la deuda PDE de las AAPP en 2017 por el efecto consolidación, en un importe equivalente al 0,2% del PIB.
…y la del Estado se desacelera en enero de 2018 en términos interanuales
Al finalizar enero de 2018, la Deuda PDE del Estado, se situó en 996.057 millones de eu- ros, frente a los 955.239 millones de un año antes, lo que supone un incremento interanual del 4,3%, inferior en cinco décimas al de diciembre de 2017 (4,8%).
SOSTENIBILIDAD DE LA DEUDA PÚBLICA
A raíz del deterioro de las cuentas públicas como consecuencia de la crisis económica, la deuda pública española se incrementó fuertemente entre 2008 y 2014. Desde entonces, la ra- tio de deuda pública sobre el PIB nominal de la economía española se ha estabilizado en ni- veles cercanos al 100% del PIB.
Gráfico 1.- Deuda pública (% del PIB)
Fuente: Banco de España e INE
Esta evolución puede analizarse con un sencillo modelo contable que descompone la varia- ción de la ratio deuda PIB como suma de la contribución de tres factores: el saldo primario, el diferencial entre el tipo de interés y la tasa de crecimiento del PIB nominal y los ajustes dé- ficit-deuda (calculados como residuo, es decir, variación en el nivel de deuda pública que no explican el saldo observado del sector público ni el crecimiento del PIB nominal).
El gráfico 2 muestra la contribución de los tres factores al aumento de la ratio deuda pública PIB desde 20081. Se observa que la reducción del déficit público primario evitó un crecimien- to mayor de la deuda entre 2012 y 2014, si bien el proceso de consolidación fiscal de los úl- timos años no ha sido suficiente todavía para alcanzar un saldo primario positivo. En este sentido, se puede apreciar cómo la ligera reducción de la ratio deuda pública PIB en 2015, 2016 y 2017 responde principalmente a los ajustes déficit-deuda y, en segundo término, al crecimiento nominal del PIB.
Sector Público 47
Gráfico 2.- Variación de la ratio deuda pública PIB y contribución por factores (% del PIB y puntos porcentuales)
Fuente: Elaboración propia a partir de datos del BDE e INE
El ajuste déficit-deuda refleja todas aquellas operaciones financieras que, sin afectar al défi- cit público, suponen una variación del stock de deuda pública, e incluye, entre otras, la ad- quisición de activos financieros, los efectos de valoración o reclasificación de deuda tanto no financiera como financiera y la ejecución de pasivos contingentes2 Desde el comienzo de la crisis, este componente de ajuste ha jugado un papel relevante en la dinámica de la deuda pública española, con movimientos contrapuestos de distintos instrumentos, entre los que des- tacan cuatro: en primer lugar, las ayudas financieras internacionales concedidas por España (FEEF, Grecia y MEDE); en segundo lugar, las ayudas concedidas al sector financiero a tra- vés del Fondo para la Adquisición de Activos Financieros (FAAF) y del Fondo de Reestructu- ración Ordenada Bancaria (FROB); en tercer lugar, las emisiones del Fondo de Amortiza- ción del Mercado Eléctrico (FADE); y, por último, la dotación del Fondo para la Financia- ción de los Pagos a Proveedores (FFPP).
La mayor contribución del ajuste stock flujo a la variación de la deuda, que se produjo en 2012, se explica principalmente por las ayudas internacionales concedidas y por el FFPP, pues el aumento de pasivos vía FROB se vio parcialmente compensado por la amortización de los fondos del FAAF, que se disolvió ese mismo año. En 2014, el efecto del ajuste déficit- deuda fue casi nulo y en 2015 y 2016 contribuyó a reducir la deuda en 2,1 y 1,6 puntos por- centuales de PIB, respectivamente. Esta evolución se explica por la venta neta de activos fi- nancieros, por las amortizaciones relacionadas con el Fondo de Amortización del Déficit Eléctrico (FADE) y por las operaciones del Fondo para la Reestructuración Ordenada Ban- caria (FROB).
(2) En el supuesto que se ejecuten total o parcialmente garantías o avales concedidos por las Administración Públicas sobre deudas contraídas por otros sectores, se registra una transferencia de capital pagada al deudor original y conlleva un aumento de la deuda pública. Un ejemplo de este tipo de pasivos contingentes son los avales concedidos a algunas entidades de crédito para la emisión de valores, de acuerdo con en el Real Decreto 7/2008, de 13 de octubre, de medidas urgentes en materia económico-financiera en el con- texto de la crisis financiera.
En general, la enajenación de activos financieros y las variaciones del saldo de efectivo y de- pósitos han contribuido a moderar e incluso estabilizar la deuda por el uso de la liquidez acumulada previamente por las AAPP, que permite financiar el déficit sin necesidad de acu- dir al endeudamiento (por ejemplo, la liquidación de posiciones del Fondo de Reserva de la Seguridad Social en deuda pública extranjera).
El crecimiento de la deuda pública entre 2008 y 2014 plantea la necesidad de examinar los riesgos de sostenibilidad de la misma en el medio y largo plazo. Para ello, se pueden elaborar distintas proyecciones determinísticas partiendo de una ecuación de evolución de la deuda pública como porcentaje del PIB que puede descomponerse de la siguiente forma3:
En donde:
- es la ratio deuda pública/PIB nominal en el año t.
- es el tipo de interés implícito de la deuda pública4 en el año t.
- es la tasa de crecimiento del PIB nominal en tanto por uno en el año t.
- es la tasa de crecimiento del PIB real en tanto por uno en el año t.
- es la tasa de inflación (en términos del deflactor del PIB) en el año t.
- es la proporción de deuda pública en moneda extranjera en el total de deuda públi- ca.
- es la tasa de depreciación del euro en el año t en relación con la cesta de monedas en que está denominada la deuda en tanto por uno.
- es la ratio saldo público primario/PIB nominal en el año t.
- es la ratio ajustes stock flujo/PIB nominal en el año t.
Esta descomposición permite identificar los determinantes de la dinámica de la deuda pública y en concreto el denominado “efecto bola de nieve”, que es la suma de los cuatro términos siguientes:
- recoge el efecto del tipo de interés. A mayor tipo de interés implícito, ma- yor será la ratio deuda pública/PIB.
- recoge el efecto del crecimiento del PIB real. Cuanto mayor sea el cre- cimiento del PIB real menor será la ratio deuda pública/PIB.
- recoge el efecto de la inflación. Un mayor crecimiento de los precios permite reducir más rápidamente la ratio deuda pública/PIB.
- recoge el efecto de la variación en el tipo de cambio. Una deprecia- ción del euro respecto de las divisas en que esté emitida la deuda pública, aumentaría la ratio deuda pública/PIB.
(3) Esta descomposición de la dinámica de la deuda pública sigue la metodología que utiliza la Comisión Europea para los análisis de sostenibilidad de la deuda pública del FSR y DSM.
Sector Público 49
Por otro lado, el saldo público primario puede descomponerse en el componente cíclico, el saldo estructural primario antes de tener en cuenta la variación de los costes ligados al enve- jecimiento5 (“costs of ageing”), los cambios en los costes de envejecimiento6 y las medidas one-off tal y como recoge la siguiente ecuación
Saldo público primario = componente cíclico + saldo cíclicamente ajustado primario = componente cíclico + saldo estructural primario + one-offs = componente cíclico + saldo estructural primario (sin costes de envejecimiento) + costes de envejecimiento + one-offs El gráfico 3 presenta varias proyecciones determinísticas de la deuda pública en el periodo 2017-2025.
El escenario central considera las últimas previsiones para la economía española recogidas en el World Economic Outlook publicado por el Fondo Monetario Internacional en octubre de 2017 para el crecimiento del PIB real, el deflactor del PIB y el saldo público. Las previ- siones del output gap y los costes de envejecimiento se han obtenido a partir de las metodolo- gías desarrolladas por la Unión Europea7. En este sentido, cabe subrayar que se trata de un escenario central muy prudente con unos supuestos más pesimistas que las hipótesis incluidas en el último cuadro macroeconómico del Gobierno y que el consenso actual de previsiones, sobre todo en lo que se refiere a la evolución del saldo público. No obstante, puesto que la naturaleza de los ejercicios de sostenibilidad consiste en analizar la respuesta de variables macroeconómicas (en este caso la deuda pública) ante situaciones no contempladas a priori (test de estrés), este escenario central supone un buen punto de partida para realizar las pro- yecciones determinísticas y estocásticas.
Para proyectar el tipo de interés implícito de la deuda pública, se ha dividido la deuda públi- ca española en cinco grupos de instrumentos conforme a su periodo de vencimiento al emitir- los: instrumentos de corto plazo (vencimiento hasta 1 año desde emisión –letras del Tesoro-); bonos emitidos con vencimiento a 3 años; bonos emitidos con vencimiento a 5 años; obliga- ciones emitidas a 10 años e instrumentos de muy largo plazo (obligaciones emitidas a más 10 años). Se ha calculado el peso de dichos instrumentos en el total de la deuda pública8 y se ha supuesto que la emisión de instrumentos de deuda se realiza de tal forma que en 2022 la vida media de la cartera se sitúe en 8,01 años, frente a la vida media estimada a finales de 2017 de 7,13 años. Dado que se desea que el peso de las Letras del Tesoro se mantenga constante, es- te objetivo se logra reduciendo la importancia relativa de los bonos a 3 y 5 años y aumentan-
(5) Esta descomposición permite identificar la orientación de la política fiscal desligándola de los efectos del ciclo económico, de tal forma que una mejora (empeoramiento) del saldo estructural primario indicaría un esfuerzo (relajamiento) fiscal estructural. (6) Separar el efecto de los costes ligados al envejecimiento del resto de componentes del saldo estructural primario permite aislar los efectos estimados de las reformas en el sistema de pensiones de los últimos años cuyo impacto es a medio y largo plazo. Nótese que en la tabla 1 el signo negativo en la fila costes de envejecimiento implica un ahorro en los costes.
(7) Las previsiones del WEO terminan en 2022 y no se realizan proyecciones del output gap más allá de 2020. Por ello, se ha supuesto que el PIB potencial entre 2021 y 2025 crece el 1,5% anual y que entre 2023 y 2025 el output gap inicia una senda de convergencia hacia cero en un periodo de 8 años. Asimismo, el deflactor del PIB entre 2023 y 2025 crece el 2% anual. Por otro lado, entre 2023 y 2025 se ha supuesto un escenario fiscal no-policy change en el que el saldo estructural primario no cambia en relación con 2022, sal- vo en lo que respecta al ahorro en costes de envejecimiento derivados de las reformas aprobadas en el pasado.
(8) Por ejemplo, en 2017 los instrumentos de corto plazo representaron el 8,57% del total de la deuda pública. Los bonos a 3 años representaron el 5,06%; los bonos a 5 años, el 17,74%: las obligaciones a 10 años, el 41,12% y las obligaciones de muy largo plazo representaron el 27,50% de la deuda pública total.
do la de las obligaciones a 10 y más años. Para reducir el peso de los bonos, las emisiones netas son negativas entre 2017 y 2022, esto es, las emisiones brutas son inferiores a la amor- tización anual de bonos. Entre 2022 y 2025 se supone que la emisión de los distintos instru- mentos de deuda pública se realiza de modo que se mantienen los pesos de los distintos ins- trumentos en los niveles de 2022.
Esta clasificación permite determinar para cada instrumento cuánta deuda pública debe refi- nanciarse cada año. Así por ejemplo, en 2018 se ha supuesto que debe refinanciarse toda la deuda pública emitida con letras, un tercio de la deuda pública en circulación en forma de bonos a 3 años, un 20% de la deuda pública en forma de bonos a 5 años, un 10% de la deuda pública en forma de bonos a 10 años y un 3,6% del resto de la deuda pública en circulación. Para estimar el tipo de interés implícito de cada año deben hacerse hipótesis sobre el tipo de interés de las nuevas emisiones de deuda. Para 2017 se ha tomado el tipo de interés promedio de las emisiones realizadas por el Tesoro para cada plazo y, posteriormente, se ha supuesto que entre 2018 y 2025 el tipo de interés de las nuevas emisiones converge linealmente al 2,55%, en el caso de las letras, al 2,67% en el caso de los bonos a 3 años, al 2,88% para los bonos a 5 años, al 3,22% en el caso de las obligaciones a 10 años y al 3,59% para las obliga- ciones de muy largo plazo. Las nuevas emisiones se amortizan totalmente al vencimiento, es decir, las letras al año de emitirse; los bonos, a los tres o cinco años, y las obligaciones, a los diez y veintiocho años, sin amortizaciones anticipadas.
Asimismo, se ha supuesto que toda la deuda del año t se emite el 31 de diciembre de dicho año, por lo que los intereses de la deuda emitida en el año t se pagan al final del año t+1. En la tabla 1se resumen los supuestos principales del escenario central.
Como escenarios de estrés, se han considerado un shock sobre el tipo de interés implícito nominal, un shock negativo en el crecimiento del PIB real y potencial, una desviación al alza del déficit público y un escenario en el que no se materializan los ahorros en los costes de en- vejecimiento derivados de las reformas de los últimos años9. Además, en estos ejercicios se supone que el ajuste stock-flujo es nulo.
En el escenario con un shock negativo sobre el tipo de interés implícito nominal, el tipo de in- terés de las nuevas emisiones se sitúa en 2022 en el 3% para las letras, el 3,20% para los bo- nos a 3 años, el 3,5% para los bonos a 5 años, el 4% para las obligaciones a 10 años y el 5% para las obligaciones a muy largo plazo. Nótese que en este escenario se ha supuesto que el saldo estructural primario sigue la misma senda que en el escenario central para captar me- jor el posible impacto de una subida de tipos en el saldo público y en la evolución de la deuda pública.
En cuanto al escenario con una desviación del déficit público, se ha supuesto que la senda de déficit del escenario central se desvía 0,5 puntos porcentuales de PIB anual al alza entre 2018 y 2022. Obsérvese que el output gap en este escenario no varía con respecto al del esce-