CHAPTER 4: DATA ANALYSIS AND INTERPRETATION
4.3 PULL FACTOR ―THE DEMAND FOR LOCAL SERVICES‖
4.3.4 Identifying Local Demand as a Continuous Process
Un sistema de información se define como el conjunto de procedimientos para la recogida, procesamiento, análisis y transmisión de la información que se requiere para la organización y funcionamiento de los sistemas sanitarios y también para la investigación y la docencia.
Los sistemas de información sanitaria surgen ante la necesidad de disponer de instrumentos de evaluación del estado de salud de la población y de las actividades que se realizan sobre ella. Se desarrollan inicialmente en Norteamérica con bases de datos básicamente administrativos obtenidos a partir de los registros de facturación de servicios y que progresivamente se relacionan con otro tipo de información clínica para aumentar de forma considerable los conocimientos y posibilidades de monitorización de la salud de la población (94).
Los sistemas de información sanitaria tienen dos cometidos fundamentales:
Convertir los datos en información mediante la construcción de indicadores válidos y fiables que los hagan inteligibles y con significado para propósitos específicos.
Posibilitar la adecuada utilización de esta información a las personas que lo precisen en el momento oportuno y en la forma adecuada con el fin último de facilitar la toma de decisiones.
1.4.2.1.- Características y funciones.
El concepto y la utilidad de un sistema de información varían en función del ámbito asistencial que lo precise (la gerencia, el personal sanitario, los profesionales de Salud Pública etc.) de tal forma que se pueden perseguir fines distintos a la hora de reclamar información.
El diseño de un sistema de información puede ser complejo y pasa por definir qué se desea conocer y para qué, estableciendo los objetivos, las necesidades de información y sus utilidades. En APS los sistemas de información tienen tres principales objetivos (94):
Administrativos, para seguir la evolución de los procesos de prestación de servicios en el ámbito de la gestión sanitaria.
De atención clínica (tanto para individuos como para la población), al facilitar el seguimiento y coordinación asistencial en diferentes momentos y lugares, y promover el proceso continuo de mejora de la calidad con la participación de los profesionales.
Generación de conocimiento mediante la investigación de la efectividad de los diferentes tipos de intervenciones en el marco de la medicina basada en pruebas. Entre las funciones de los sistemas de información destaca la elaboración de indicadores, no exenta de complejidad, la cual precisa relacionar datos de diferentes fuentes de información. Estos indicadores suelen someterse a unos criterios de aceptabilidad para poder extender su uso (Tabla 1.3).
Tabla 1.3.- Criterios de Aceptabilidad de un Indicador de información sanitaria. (Tomado de Gené J.) (96)
1.- Aplicabilidad
2.- Facilidad de elaboración (factibilidad, viabilidad) 3.- Sensibilidad 4.- Fiabilidad (precisión) Coherencia interna Fiabilidad intercodificador Fiabilidad test-retest 5.- Validez De criterio De construcción De contenido
1.4.2.2.- Códigos y sistemas de codificación y clasificación.
La Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE)de la Organización Mundial de la Salud fue pensada en principio para codificar las causas de mortalidad pero con el tiempo sufrió modificaciones y ampliaciones que han facilitado la codificación de diagnósticos hospitalarios y de morbilidad registrada también en atención ambulatoria. Posteriormente se incluyeron códigos para síntomas, lo cual permitió el seguimiento de enfermedades desde su presentación inicial hasta su diagnóstico final.
Sin embargo al comprender la totalidad de diagnósticos posibles y ser la mayoría de los mismos poco frecuentes en las consultas de APS, no resultaba útil su aplicación en este ámbito. Por este motivo surge la Clasificación Internacional de Problemas de Salud en Atención Primaria (CIPSAP-2) en 1979 elaborada por la World Organization of Nacional Colleges Academies and Academic Associations of General Practitioners/Family Physicians (WONCA) de utilización mucho más sencilla.
Fue la participación del gobierno de los EEUU en la financiación y provisión de la asistencia ambulatoria lo que le llevó a reconocer la necesidad de disponer de sistemas para generar y utilizar la información y también la importancia por lo tanto de la codificación de la misma. Un trabajo pionero del National Center for Health Statistics estimuló un proyecto de colaboración internacional para probar y diseñar un sistema de nomenclatura de los problemas de salud atendidos en APS. De ahí surge la CIAP que permite clasificar los tipos de visita y los motivos de consulta, y es compatible con la CIE y la CIPSAP-2.
La difusión de la CIAP a Europa liderada por los Países Bajos en los años 90 hace que sea el sistema de codificación más utilizado en el ámbito internacional en APS en la actualidad en su segunda versión (105).
La disponibilidad de sistemas uniformes para codificar los problemas y los motivos de visita facilita enormemente tanto la provisión de los servicios de APS como la investigación. Hacen hincapié en uno de los aspectos más importantes de la asistencia: la identificación por parte de los médicos de los problemas de salud de los pacientes. Así se contribuye a conocer mejor la distribución de los problemas de salud y el impacto que tienen sobre ellos las diferentes intervenciones.
1.4.2.3.- Las bases de datos clínico-administrativas.
Su definición se orienta a disponer de un sistema de medición del producto útil para la planificación, gestión y evaluación en APS, con un procedimiento de revisión periódica, que aporte la información imprescindible para dicha medición y que permita la uniformidad entre los diferentes prestadores de servicios.
Mientras en algunos países como EEUU y Reino Unido las asociaciones de profesionales han llegado a acuerdos en este sentido, en España todavía no se ha logrado un consenso sobre el conjunto mínimo de datos básicos a registrar en las historias clínicas (100;102). La definición de una serie de datos esenciales es importante por su función de resumen de la patobiografía de los pacientes y porque pueden ser vitales en la atención urgente o en ausencia del médico habitual del paciente.
Un conjunto de datos básicos debe incluir solamente los datos comunes y obligados que los diferentes usuarios gestionen para satisfacer sus funciones. Un aspecto clave es definir la ‘unidad de registro’ o variable en relación a la cual se refieren el resto de los datos. Debe seleccionarse teniendo en cuenta la factibilidad, aceptabilidad por parte del informante y la flexibilidad para permitir el análisis de los datos para satisfacer sus diferentes utilidades. Se tiende a aceptar como unidad de registro el ‘contacto’ diferenciándolo del de ‘visita’ al considerar que muchas veces varios contactos muy próximos pueden aglutinarse en una visita. Como unidad de análisis se considera el ‘episodio de atención’ definido por todas las razones de consulta, problemas de salud, procesos de diagnóstico y de atención relacionados con un problema concreto de un paciente. Probablemente un conjunto de datos de este tipo deba basarse en más de una unidad (episodio de atención en combinación con el paciente atendido).
1.4.2.4.- Futuro desarrollo de los sistemas de información.
El creciente interés por aumentar la eficiencia de los sistemas sanitarios ha situado los sistemas de registro en el primer plano de la actualidad. Las decisiones asistenciales se basan cada vez más en información múltiple procedente de los datos clínicos del paciente, la organización y gestión de los servicios sanitarios, las recomendaciones y
La metodología para procesar toda esta información por parte de los profesionales y denominada ‘gestión del conocimiento’ se debe integrar en su actividad con el fin de mejorar los resultados de la atención clínica y de la propia organización. Al mismo tiempo los avances de la tecnología de la información están produciendo importantes cambios en la forma de trabajar y prestar servicios, y en la relación entre los profesionales, las organizaciones, la sociedad y los pacientes.
Pero los sistemas no están todavía lo suficientemente integrados, persiste la tendencia a focalizarse en aspectos o puramente asistenciales o de gestión de recursos. No son totalmente capaces de relacionar todos los aspectos relevantes de la asistencia como los datos de la realidad familiar o psicosocial por lo que la información que proporcionan siempre es incompleta. Persisten las dificultades para que los profesionales integren de forma correcta la estandarización y codificación de datos en su práctica diaria.
Los sistemas de información actuales y venideros deberían ser herramientas puestas al servicio de los profesionales (y no al contrario) para satisfacer los objetivos que éstos se propongan y ayuden a resolver los problemas descritos.
El reto es conseguir un sistema de información integral que sea válido, fiable y aceptable por todos los profesionales implicados en la atención clínica y que sea de utilidad para la toma de decisiones en todos los sectores del sistema.