El sistema reproductor en T. venusta se compone de un par de testículos, conductos eferentes, epidídimo, conductos deferentes y un órgano copulador. Este sistema, al igual que el de las hembras, sufre cambios estacionales de acuerdo con el ciclo reproductor. Características anatómicas descritas para otros reptiles como Iguana iguana (Ferrerira et al., 2002), Chrysemys picta (Dubois et al., 1988; Holmes y Gist, 2004) Caiman crocodilus crocodilus (Cabrera et al., 2007) y
Phrynops geoffroanus (Pagliarin et al., 2011).
El testículo de T. venusta muestra una morfología similar a la descrita previamente en amniotas. Posee un par de testículos tubulares, del exterior al interior estos están cubiertos por la túnica albugínea, en su interior se distinguen 2 tipos de
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compartimentos; el tubular y el intersticial. El compartimento tubular está conformado por los túbulos seminíferos contorneados, en ellos se observa el epitelio germinal en diferentes etapas del ciclo espermatogénico y las células de Sertoli. El compartimento intersticial está formado de fibras de colágeno, fibroblastos, vasos sanguíneos y las células de Leydig (células encargadas de la biosíntesis de esteroides). Estas características han sido reportadas en aves, mamíferos y otros reptiles (Gribbins et al., 2003, 2010), aunque difiere con los testículos de los anamniotas (peces y anfibios) ya que estos grupos tienen testículos formado por lóbulos que en su interior las células de Sertoli forman quistes en el que proliferan las espermatogonias y se diferencian en clones celulares hasta completar la espermatogénesis. Otra diferencia es que en peces y anfibios no mantiene una población constante de espermatogonias y células de Sertoli (Gribbins et al., 2003, Kumar et al., 2011).
El desarrollo de las células germinales dentro del epitelio seminífero de T. venusta indica que son espermatogenéticamente activos de julio a noviembre y en quiescencia durante el resto del año. A finales de marzo a junio la espermatogénesis inicia con la proliferación de las espermatogonias. La meiosis ocurre en julio y la espermiogénesis es una fase de diferenciación que abarca 4 meses, iniciando en agosto y completa en octubre o a mediados de noviembre. Los datos histológicos indican que la máxima actividad la espermiogénesis ocurre en octubre. De enero a marzo se observan los niveles más bajos de la actividad espermatogénica.
Basados en la relación entre el tiempo estacional de la espermiogénesis (octubre- noviembre) y la cópula (según Ernst y Barbour, (1989) inicia en marzo). Se sugiere que la espermatogénesis es postnupcial en T. venusta. El análisis de las características histológicas del epitelio seminífero y el epidídimo permitieron determinar 7 estadios en el ciclo espermatogénico de T. venusta. Los aspectos morfológicos de las células germinales durante la espermatogénesis y espermiogénesis, así como el proceso de quiescencia son semejantes a lo
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descrito en otras especies I. iguana (Ferrerira et al., 2002), C. picta (Dubois et al., 1988; Holmes y Gist, 2004) Caiman crocodilus crocodilus (Cabrera et al., 2007),
Trachemys scripta (Gribbins et al., 2003, 2010), Phrynops geoffroanus (Pagliarin et al., 2011). Aunque para cada especie la duración o el tiempo de cada fase es
característica especie – especifico. Estos autores mencionan que en estas especies, el ciclo reproductor de los machos no es sincrónico con el ciclo reproductivo de la hembra, esto se debe a que la espermatogénesis ocurre en un periodo corto del año y la quiescencia es más prolongada. Así que, la cópula no necesariamente corresponde a la espermiogenesis, esto significa que la producción de espermatozoides y la ovulación son asincrónicos. Una característica de estas especies es que mantienen espermatozoides almacenados en el epidídimo durante todo el año (Gribbins et al., 2003, 2011). El macho de
Podarcis muralis difiere con estas especies puesto que el epitelio seminífero es
espermatogenéticamente activo durante todo el año con un periodo corto de quiescencia, característica similar que comparte con A. missisippiensis, aunque en esta especie la espermatogénesis está confinado a un periodo corto de febrero a junio. Sin embargo ambas especies mantienen una población de espermatogonias en división mitótica durante todo el año. Gribbins et al., (2003, 2010) indica que aunque Trachemys scripta difiera con P. muralis y A. missisippiensis, con respecto al ciclo del desarrollo de las células germinales, el desarrollo de sus células germinales es muy similar, ya que la mayoría de las células germinales dentro del testículo se desarrollan cómo un simple cohorte durante las fases de la espermatogénesis, características que comparten con T. venusta. En contraste, las estrategias de desarrollo de las células germinales de otros amniotas, que incluye solo aves y mamíferos, muestra que el desarrollo de sus células germinales está sincronizado en estadios espaciales continuos (Rusell et. al., 1990).
De acuerdo con el desarrollo acrosomal, la condensación nuclear, la eliminación del citoplasma y la formación del flagelo, la espermatogénesis en T. venusta se organizó en células premeioticas, meiótica y células espermiogenicas. Las células
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premeióticas pertenecen a la fase proliferativa involucrando a las espermatogonias, estas se encuentran en constante división mitótica produciendo un número grande de éstas. Las espermatogonias están restringidas en el compartimento basal del epitelio seminífero en asociación con las células de Sertoli, caracterizado por el incremento del tamaño nuclear y la condensación de la cromatina. Las espermatogonias entran en actividad proliferativa pocos túbulos seminíferos durante los meses de mayo a julio, conforme avanza la división mitótica produce una población grande, reflejándose en varias capas en el epitelio germinal en el mes de agosto. Las características morfológicas que presenta son similares a las reportadas para T. scripta y Seminatrix pygaea (Gribbins et al., 2003, 2011), estas se observan en periodo de quiescencia. Las células meiótica se caracterizaron por el incremento nuclear y citoplasmático y la condensación gradual de la cromatina, durante junio y agosto, encontrándose espermatocitos en las fases de la meiosis: leptoteno, cigoteno, paquiteno y diplóteno. La mayoría se observa cuando se da el incremento más alto de la espermiogénesis en los meses de octubre y noviembre. En diciembre se observan secciones del epitelio seminífero en hipertrofia. Las características de las células de Sertoli y las células de Leydig son similares a las reportadas para con otros tortugas (Dubois et al., 1988; Gribbins et al., 2003; Holmes y Gist, 2004).
Los conductos extratesticulares seminales de T. venusta está compuesto por los conductos eferentes, conductos epididimarios y deferentes. Estos conductos se originan de los conductos arquinefricos, y en los anamniotas, estos tienen la función de transportar la orina y los espermatozoides. En los amniotas, estos conductos son exclusivamente utilizados para el transporte de los espermatozoides (Gist et al., 2000; Gribbins et al., 2003, 2011). Gist et al. ( 2000) Se refieren a las tortugas como modelos excelentes para examinar ya que los espermatozoides se mantienen viables por largos periodos para la fecundación, y es importante el conocimiento de las propiedades de los gametos masculinos o de las estructuras de almacenamiento.
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El análisis del testículo de T. venusta revela una región correspondiente a la retetestis, caracterizado por Holmes y Gist (2004) como túbulos formados por una capa simple de células cúbicas y rodeado por dos o tres capas de tejido muscular, estructura análoga en C. picta (Holmes y Gist, 2004) Caiman crocodilus crocodilus (Guerrero et. al., 2004; Cabrera et. al., 2007) y S. ponticeriana (Akbarsha et al., 2006). Las características histológicas de los conductos eferentes y las secreciones presentes en las células que constituyen éstos conductos muestran similitud con C. picta (Holmes y Gist, 2004), T. scripta (Gist et al., 2001) y Caiman
crocodilus crocodilus (Guerrero et. al., 2004; Cabrera et. al., 2007).
El epidídimo de T. venusta es similar con la especie P. geoffroanus y T. sinensis (Xiangkun et. al., 2007), presentan un epitelio cilíndrico pseudoestratificado, descrito en otros reptiles, aves y mamíferos (Holmes y Gist, 2004; Guerrero et. al., 2004; Pagliarini et al., 2011). El epidídimo de T. venusta muestra diferencias en la morfología de sus células y la altura de epitelio durante la estación reproductiva el epitelio es alto y en la estación no reproductiva el epitelio disminuye su altura. El grado de melanización presente en el epidídimo de T. venusta no ha sido reportado en otras tortugas. La presencia de melanocitos en los órganos reproductores se ha descrito en la especie Euphemphix nattereri (Anura:Leiuperidae) (Zieri, et al., 2007). El conducto deferente tiene un epitelio cilíndrico pseudoestratificado, similar al epidídimo. Gist et al., (2001) y Pagliarini et
al., (2011) consideran que la función de almacenamiento de los epidídimos de las
tortugas puede representar el paso inicial de la transición de la fertilización externa a la fertilización interna.
Con base al análisis del ciclo espermatogénico, el ciclo ovárico, así como las estructuras que componen el aparato reproductor de T. venusta, podemos afirmar que es una especie con un enorme valor en el estudio de la reproducción de reptiles, ya que son fundamentales en la evolución de la vida terrestre.
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