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Illustrative Examples of Levels 3, 2 and

Level 3 Illustrative Example

comunicación, música,

emoción, inclusión,

interdisciplinariedad,

centros educativos.

“El niño deberá tener derecho a la libertad de expresión; este derecho deberá incluir la libertad de buscar, recibir y transmitir información e ideas de todo tipo, independientemente de las fronteras, sea de manera verbal, escrita o impresa, en forma de arte o cualquier otro medio que elija el niño…” (Convención sobre los Derechos del niño, Art.13. 20 de noviembre de 1989. Naciones Unidas.)1.

Proteger los derechos de los/as niños/as está implícito en el deber de todo/a educador/a. Esto implica ayudarles a comprender en qué consisten para que así puedan ejercerlos. Pero el/la niño/a no sólo tiene derecho a tener un espacio donde expresarse, sino también a saber cómo hacerlo correctamente. El expresarse conlleva, entre otras cosas, una intencionalidad comunicativa. Esta intencionalidad comunicativa, este proceso de encuentro con el otro/a, es necesario apoyarlo y potenciarlo para asegurar su calidad. En este sentido, la escuela forma parte del proceso del crecimiento del individuo. Junto a la familia, es la forma de ayudar a desarrollar un sujeto político que colabore en la transformación del mundo.

En la escuela se atiende al individuo formándolo a diferentes niveles. El nivel artístico está siendo, poco a poco, retirado de su formación, dejándose de lado e ignorándose la riqueza que aporta. Estamos viviendo un proceso de cambio en la legislación educativa en el que la futura implantación de la LOMCE restará prioridad a la edu- cación artística. Y, sin embargo, el arte es una de las formas de comunicación y de canalización de emociones más importantes con las que cuenta el ser humano.

Entre las diversas manifestaciones artísticas se encuentra la música, que además de su gran riqueza estética, permite una comunicación directa. El hacer y escuchar música, tanto individual como colectivamente, nos per- mite acercarnos al otro/a y establecer canales de comunicación. Esto ocurre porque la música funciona como lenguaje universal, pero a la vez está cargada de singularidades que varían según cultura, grupo, contexto social e individuo. Es decir, tiene la capacidad de definir particularidades y a la vez de ser nexo y espacio de encuentro. A todo esto hay que sumarle que no exige recurrir a la palabra pero sí requiere escuchar, respetar espacios y hallar puntos de encuentros sonoros, lo que es intrínseco en una comunicación de calidad.

Por otro lado, la música se transforma y se traslada a nuestro cuerpo en forma de movimiento, ayuda a experi- mentar corporalmente lo escuchado y sentido, y a comprender más profundamente lo que nos quiere comunicar. Ya desde el vientre materno estamos en contacto con este lenguaje sonoro y rítmico. Desde aproximadamente la 24 semana de gestación el sistema auditivo está formado. A esto se le añade que el feto recibe información sonora a través de la vibración que se produce en el vientre de la madre. Cuando el bebé nace, comienza una etapa en la que entra en contacto con nuevos olores, temperaturas, texturas y sonidos. Apoyado/a en el pecho de su madre, percibe el sonido del latido cardíaco que lo/la calma y/o relaja porque es el ritmo que estuvo oyen- do y sintiendo durante su gestación, creándose un importante vínculo intrauterino.

Desde entonces se relaciona y se comunica con quien le rodea a través de lo sonoro. Además, la información que recibe es también gracias a lo que escucha y lo que siente a través de su cuerpo (la respiración de su padre y de su madre, las canciones que le cantan, el balanceo que le calma, la voz susurrándole...).

La música, en definitiva, acompaña al ser humano desde antes de su nacimiento y durante toda su vida, apor- tándole fuentes de relación, expresión, estética y comunicación.

Partiendo de todos estos beneficios, la musicoterapia maneja lo sonoro y va aún más allá. Según la definición propuesta en 2011 por la World Federation of Music Therapy, “la Musicoterapia es el uso profesional de la música y sus elementos como una intervención en ambientes médicos, educativos y cotidianos con individuos, grupos, 1 Asamblea General de las Naciones Unidas. “La Convención de los Derechos de la Infancia”. <http://plataformadein-

familias o comunidades, buscando optimizar su calidad de vida y mejorar su salud física, social, comunicativo, emocional e intelectual y su bienestar. La investigación, la práctica, la educación y la instrucción clínica en la musicoterapia están basados en estándares profesionales según los contextos culturales, sociales y políticos”.2

En la musicoterapia, el/la musicoterapeuta emplea conscientemente los parámetros musicales con objetivos terapéuticos concretos que, incluidos en un proceso cuidado y elaborado, ayuden a mejorar la calidad de vida de las personas con las que se trabaja y, en consecuencia, de quienes las rodean. Entre sus objetivos, uno de los principales es la comunicación, la cual se trabaja para facilitarla y potenciarla así como para fomentar su calidad.

Una comunicación para la transformación ha de ser: libre, constructiva, crítica, cargada de escucha y respetuosa con la diversidad. Con la música podemos trabajar fácilmente todos estos elementos.

Para ilustrar el trabajo de la comunicación a través de la musicoterapia, a continuación se pone como ejemplo una de las técnicas de la terapia: la improvisación clínica.

La improvisación clínica consiste en crear un entorno sonoro entre todos/as los/las miembros del grupo. En esta improvisación tocan juntos/as, cada uno/a con su instrumento, escogido por los/las participantes (cada instru- mento es diferente, con características distintas). Juntos/as forman un todo que tiene un principio, un desarro- llo y un final, con una conclusión conjunta. Las partes diferentes e individuales enriquecen al grupo. Un mismo instrumento puede sonar y comunicar cosas de forma completamente diferentes según quién y cómo lo toque. Esto ayuda a enriquecer el campo sonoro, el discurso del grupo. Por otro lado, en una improvisación conjunta hay discursos que, en ocasiones, son completamente opuestos. Estas situaciones ayudan a asimilar que en una misma realidad nos encontramos diferentes formas de comprenderla y afrontarla. Seguimos formando parte de lo mismo, sólo se acepta, se escucha, se respeta y se continúa completando el discurso individual y colectivo. Todo lo canalizado y sonado en las sesiones ayuda, entre otras cosas, a:

• ver, escuchar al otro/a en sus diferentes discursos;

• ampliar el espectro sonoro propio: mi tolerancia aumenta en tanto en cuanto me enriquezco con las aportaciones y visiones de los/as demás. De esta forma es más sencillo comprender otras aportaciones y posturas y flexibilizarnos;

• canalizar de forma sana y creativa las emociones.

En definitiva, en las sesiones de musicoterapia se trabaja con la creatividad, la aceptación y flexibilización, y la emoción; campos fundamentales en los procesos de comunicación y que se describen seguidamente.

Un trabajo correcto con la emoción facilita la comunicación. La emoción no comprendida es, en muchas ocasio- nes, una barrera o un tapón que obstaculiza el hallar una forma de conectarnos y comunicarnos que sea fluida y rica.Comprendiendo cómo nos sentimos y cómo se siente el otro/a se libera el canal de encuentro entre ambos/ as y se limpian los residuos que nos impiden llevar a buen término nuestra deseada comunicación sana y fluida. Es por ello que trabajando la emoción se trabaja la comunicación.

Igualmente, el trabajo de aceptación y de encuentro nos ayuda a eliminar barreras y prejuicios que nos alejan de las personas que consideramos diferentes a nosotros/as.

Hay un aspecto fundamental en la aceptación del otro/a, la aceptación de uno/a mismo/a. Cada uno/a de no- sotros/a posee puntos fuertes y otros que no lo son tanto, tiene cualidades y rasgos que nos gustan y otros que 2 World Federation of Music Therapy. “¿Qué es la Musicoterapia?”. <http://www.wfmt.info/WFMT/Info_Cards_files/SPA-

no aceptamos con tanta facilidad. El trabajo en musicoterapia enfocado a la comprensión de uno/a mismo/a, a la aceptación y trabajo de expresión libre tal y como somos nos relaja y, por tanto, nos ayuda a aceptar al otro/a tal y como es. Con la música se crean espacios seguros y entornos creativos donde abordar estos objetivos. Cuando hacemos música, nuestro discurso sonoro, nuestro lenguaje, carece de sexo o raza. Todos/as sonamos, cada uno/a a su manera, pero formando un todo conjunto. El pertenecer a una única unidad y a la vez ser cada uno/a diferente, nos ayuda a asimilar y comprender el mundo desde otras ópticas y, por tanto, a formar sujetos políticos libres y responsables.

Por otra parte, también la creatividad nos educa en afrontar el mundo con otros prismas, nos ayuda a buscar soluciones alternativas a los conflictos, enriquece nuestras herramientas de actuación, nos facilita el buscar nexos para con los otros/as y favorece que nos comuniquemos de diferentes formas. Trabajando desde la crea- tividad a través de la música, fomentamos el enriquecimiento de nuestros recursos comunicativos y mejoramos la comprensión de los recursos del otro/a.

La música es creatividad, es grupo, es individuo, es escucha, es emoción, es aceptación, es enriquecimiento, es flexibilidad, es exploración, es ritmo, es unión, es diversidad, es comunicación. A través del uso consciente y bien estructurado por parte de un musicoterapeuta cualificado, con un grupo de personas con diferentes cualidades, se favorecerá un espacio rico y respetuoso en el que fomentar y apoyar el encuentro y la comunicación para la transformación del mundo.