Chapter 3 pQCT Scans of Phantom and a Healthy Volunteer
3.2 Phantom Study
3.2.3 Results
3.2.3.1 Image Acquisition Texture Analysis
a) El concepto de la Trinidad. b) Esquema mitológico general.
c) Sobre la existencia de Dios: Argumentos contra el materialismo. d) De lo Sobrenatural.
e) ¿Predestinación o libertad? Gracia, beatitud, profecía y misterio. El Diluvio Universal. Argos, barcas, arcas y arcanos.
Dice el Concilio Vaticano en el capitulo primero de la Constitución "Dei Filius"' "Hay un solo Dios vivo y verdadero, Creador y Señor del Cielo y de la Tierra, omnipotente, eterno, inmenso, incomprensible, infinito en su entendimiento, voluntad y toda suerte de perfección"
Siendo Dios incomprensible, sería insensata la posición intelectual del hombre que pretendiera haberle comprendido, hasta el punto de querer descifrar sus designios y aun tratar de imponer su concepto de Dios como el único verdadero.
Todos los conceptos de Dios imaginados por los hombres, tienen algo de verdad y algo de error. Como todas las concepciones relativas de la mente humana. Creacionistas, panteístas, panenteistas, emanantistas, agnósticos e idealistas, han visto alguna faceta de ese Ser incomprensible. Dios no puede ser objeto de polémicas, y menos de luchas, sino motivo, muy respetable, de que cada uno de nosotros se esfuerce en comprender la verdad relativa que ha cabido en la inteligencia de los demás. Si el hombre es la medida de todas las cosas, como afirmaba Protágoras, no cabe duda que, en este aspecto, cada hombre pretende hacerse un Dios a su medida. Y lo peor del caso es que esta medida resulta ¡ay! harto pequeña para medir a un Ser infinito y absoluto.
El Concilio Vaticano en el canon 3°, "De Deo rerum omnium creatare", dice: "Si alguno dijere que una sola y misma es la substancia o esencia de Dios y de todas las cosas, sea anatematizado".
Naturalmente, el anatema no resuelve el problema al entendimiento. El mismo Santo Tomás ha dicho: "Todos participamos de la Esencia de Dios". San Pablo dijo en el Areópago griego: "Por que dentro de Dios vivimos, nos movemos y existimos; y como algunos de vuestros poetas dijeron: Somos del linaje o descendencia del mismo Dios". En los "Hechos" (17-28) se nos dice: "Dios no está lejos de cada uno de nosotros porque dentro de Él vivimos,
nos movemos y existimos". Por otro lado se nos dice en la "Doctrina Cristiana" que Dios está en todo por esencia, presencia y potencia. Si pues Dios está en todo y todos vivimos dentro de Él, ¿puede reputarse demasiado heterodoxo el preguntarse si la Creación es substancialmente diferente de su Creador? En su momento lo veremos.
Sigue diciendo el Concilio Vaticano (Cap. IV. "De fide et ratione"): "Si alguno dijere que en la revelación divina no se contiene misterio alguno, verdadero y propiamente dicho, sino que pueden todos los dogmas de la fe ser entendidos y deducidos con evidencia por la razón convenientemente impuesta en los principios naturales, sea anatematizado". Esta actitud del Concilio no tiene nada de persuasiva y da la medida del peligro que encierra el dogmatizar con criterio cerrado.
Dios -dice algún teólogo- "no es ni cuerpo, ni espíritu, ni substancia, ni ser; sino sobrecorporal, sobrespiritual, sobresubstancial y sobresencial. Moisés al anunciarles a los hijos de Israel, le llama El que es. (O on) ". Este es el concepto de lo Absoluto.
Se comprende que el Ser Supremo no puede tener atributos ni cualidades, sino en todo caso, propiedades esenciales. Tales son las de Unidad, Eternidad, Inmensidad, Inmutabilidad, Simplicidad, Omnisciencia, Omnipotencia, Bondad y Providencia.
Bonatto emplea una frase de raigambre pitagórica para definir al Absoluto: "Dios en su eternidad es como un ojo desde el centro de un círculo, que ve a un tiempo todas las cosas: el presente, el pasado y el futuro". "Es el Punto al cual están presente todos los tiempos", dice el Dante (Paraíso XVII). "Para representar a Dios, el sabio escribe la unidad", dijo también Pitágoras hace veinticinco siglos. Añadiendo: "Dios es un circulo cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna".
Dice Víctor Hugo (en "William Shakespeare"): "Dios es el invisible latente del infinito patente. Dios es el invisible evidente. El mundo concentrado es Dios; Dios dilatado es el mundo; y nada hay fuera de Dios".
"Después de manifestar el Universo con un átomo de mi Ser, sigo existiendo" (que dice el Bhagavad-Gita).
"Todos los sistemas filosóficos, todas las religiones convienen en comprender bajo el nombre de Dios a lo absoluto. Entendemos por absoluto lo que es en si y para si, el sujeto- objeto. Es fin, en si y para si; es su síntesis. ¿Suponéis ahora que esa síntesis se verifica en el hombre? El hombre es Dios". .. "Me aíslo del mundo, me concentro y siento en mi algo que se llama espíritu. Este algo vuela de idea en idea a las más altas regiones de lo abstracto. ¿Quién lo determina a la acción? Tengo cerrados mis sentidos al Universo exterior; no serán mis impresiones. He echado un velo sobre mi memoria: no serán mis recuerdos". . . "Un ser, me digo, que tiene actividad propia y la puede ejercer sobre sí mismo, es un ser en sí y para sí, un sujeto-objeto, la reproducción de Dios; estamos casi confundidos en el mar de la existencia. No vacilo en repetirlo; el hombre está en Dios y Dios en el hombre". . . "Fundid en uno lo finito y lo infinito, abrazad a Dios en el conjunto de sus determinaciones, concebible en toda la generalidad y la pureza de la idea en que se ha desenvuelto él Universo, y si os sentís inclinados a doblar la rodilla ante lo invisible y lo absoluto, la doblaréis ante el Espíritu, ante
ese espíritu que se desprende del seno de la eternidad por la escala del tiempo, recorre en alas de su inmensidad el espacio, se derrama por el mundo con sus torrentes de atributos y produce miríadas de seres sin destruirse como causa". (Pi y Margall).
"Ningún hombre puede dudar de su propia existencia y de ello se infiere la existencia de Dios. Por eso se dice que el YO es la única prueba evidente". (`El Yo es invisible, indomesticable, intangible, indefinible, inefable e inconcebible", porque es la primera realidad; dice el Mandukyopanishad).
"El Universo es de Dios, en Dios y para Dios, pero Dios permanece más allá del Universo" (Valera).
"Sobre lo manifestado existe en verdad lo Inmanifestado y eterno que permanece entre la destrucción de todos los seres". (Bhagavad-Gita).
a) EL CONCEPTO DE LA TRINIDAD.
Dice la teología cristiana que "Dios es uno en esencia y trino en personas".
La frase es inexacta y conviene que, en estos conceptos metafísicos, empleemos las palabras adecuadas para que no se nos pierdan los conceptos. La palabra "persona" quiere decir máscara u apariencia, cosa no aplicable en ningún caso al Ser divino. Debemos sustituir la frase por esta otra: "Dios es uno en esencia y trino en manifestación".
Pero vamos por partes:
La palabra Dios es un término concreto que indica manifestación. Antes que Dios está la Divinidad, por que antes del Ser está la Seidad; antes de la existencia está la esencia. En una palabra, antes de lo concreto está lo abstracto en el orden causal de la manifestación.
Dios es trino al manifestarse como Creador. La teología cristiana trata de definir de una manera racional el llamado "misterio de la Trinidad" en la forma siguiente: "Dios es Espíritu. Dos son las operaciones del espíritu: conocer y querer. Dios conociéndose a Sí mismo engendra la Idea eterna expresada en el Verbo. Esta Idea, esta palabra es por sí subsistente; es un yo divino, y se denomina Hijo, por que es engendrado, y Verbo por que es la palabra de Dios. El Padre conociéndose en el Hijo, le ama y el Hijo ama al Padre, y este amor substancial es Dios. Y así, de ambos procede el Espíritu Santo, aspirado por vía de voluntad y de amor". Sintetizando: Dios Padre conociéndose a Sí mismo, engendra al Hijo por vía de entendimiento; Dios Padre amándose a Sí mismo en el Hijo, aspira al Espíritu Santo por vía de voluntad y de amor.
El concepto está explicado con la suficiente claridad y sugestión para despertar una intuición sobre él. Casi no resulta suprarracional. Pero esto exige que hablemos de "espíritus" y nunca más de personas. La idea personal de Dios ha hecho mucho daño a la teología.
Es natural que en el corazón del creyente se humanice el amor a Dios y que las almas sencillas busquen una imagen concreta en la que se pueda posar su intuición de lo divino. Pero esto, que se puede dejar pasar como símbolo, no es aceptable en la realidad que con ello se quiere expresar. Dejemos a un lado por el momento la encarnación del Hijo en la figura (esta si persona) de Jesucristo, que no atañe al concepto metafísico del Principio Creador.
El siguiente esquema, que por ser geométrico permite mantener el concepto en la esfera de lo ideal, resume todo lo dicho.
Figura 2
A lo que debemos añadir la siguiente tabla de conceptos ternarios correspondientes: 29
Trinidad Espiritual Padre Hijo Espíritu Santo Propiedades Ser Conocer Querer
Facultades Esencia Consciencia Amor Funciones Existencia Ideación Voluntad Manifestaciones Esencia Presencia Potencia Proyecciones Espíritu Forma Fuerza
que indican distintos modos o grados de la manifestación divina.
Algunos artistas eminentes (Velázquez y el Greco entre ellos) con certera intuición filosófica, han representado la Trinidad divina con una cuarta figura: la Madre. Nueva persona que tampoco es "persona" en su realidad metafísica. Es un símbolo de la "mater" o materia (también "matriz") sobre la cual se plasma la voluntad ordenadora de la Trinidad divina para crear el Universo. La "triada" se plasma en el "Cosmos" para formar el mundo, corno decía Pitágoras. Y surge así el "cuaternario", "augusto y puro símbolo" por el que juraban los pitagóricos.
29 La Conciencia es la esencia del ser en cuanto conocedora o capaz de conocer. La conciencia es la esencia consciente enfocada en cualquier plano de existencia (conciencia física, emocional, sentimental, intelectual, etc.). Y estos conceptos son aplicables al hombre.
Estos tuvieron el acierto de expresar todos estos conceptos sin salirse de la esfera abstracta de la matemática; sin personalizar ni concretar en figuras alegóricas; lo cual les permitió conservar en ello el espíritu filosófico y el rigor metafísico30.
El cristianismo, al igual que otras religiones positivas anteriores, ha expresado estos "misterios" concretándolos y humanizándolos, hasta el punto de referir algunos de ellos a las personas de Jesucristo y de su madre: Jesucristo es el Hijo de Dios que ha encarnado en María virgen. Se ha mezclado lo metafísico, lo mítico, lo místico y lo histórico. Y aunque esto sea plausible para los efectos prácticos y populares de la religión, debemos discriminarlo para evitar equívocos en el campo de la metafísica, de la filosofía y de la misma teología.
La verdad metafísica que llevamos expuesta se resume en lo siguiente: La Divinidad se manifiesta en tres modos espirituales: Ser, Conocer y Querer o sea Esencia, Ideación y Voluntad; los cuales se plasman en la Substancia universal realizando el acto creador. La Esencia viene a la existencia.
La verdad mística o sea la que se refiere a las realidades espirituales del ser humano, puede concretarse en este concepto: El espíritu humano proviene de la Esencia divina, y como ella, posee las tres propiedades de ser, conocer y querer. De aquí las ideas del "Cristo interior" y de la "Chispa divina" a que nos hemos referido. Y también el sabio aserto de que el hombre está hecho "a imagen y semejanza de Dios" (el "microcosmos" semejando al "macrocosmos" según los antiguos griegos): Ese espíritu humano, uno y trino, constituido de esencia, consciencia y sentencia, se manifiesta en la materia por medio de una forma corporal. Por esto el hombre es, en síntesis, un compuesto de Esencia, Substancia y Vida, o sea de Espíritu, Alma y Cuerpo, que más adelante veremos.
La verdad mítica es que el Cristo, hijo de Dios, toma cuerpo en la Virgen madre por obra del Espíritu Santo. Cosa que tomada al pie de la letra ha llevado la incredulidad a muchas almas razonadoras. Y que tiene dos interpretaciones; una mística y otra cósmica. Bajo el punto de vista místico, el Cristo es nuestro propio espíritu, hijo de Dios puesto que participa de su Esencia; que toma cuerpo (o encarna) en la materia por obra de la Voluntad del Creador. Bajo el punto de vista cósmico, el Cristo que es el Verbo o Idea divina, produce las formas de los seres, plasmándolas en la materia virgen (el Caos) por obra de la Voluntad del Padre, que es amor, fuerza creadora por excelencia o Espíritu Santo; como ya hemos visto y aun volveremos a ver cuando nos ocupemos de la Creación.31
La verdad histórica es que Jesucristo, el genio místico del Cristianismo, hijo de Dios, como lo somos todos, pero más aun en el sentido de manifestar las perfecciones divinas en lo humano, nace del vientre de María, la mujer pura que por su corazón limpio y por haber concebido sin pasión, merece el calificativo de virgen. Concepción que se atribuye el Espíritu Santo en forma de paloma como símbolo del puro amor que supo albergarse en los corazones privilegiados de la madre y del hijo.
30 Los indostánicos con su trimurti de Brahma, Vishnú y Sihva, personificaron las fuerzas cósmicas creadoras, conservadoras y destructoras. A otras trinidades aludimos en el capítulo final.
31 "Entre el mundo de las ideas y el de la forma, existe un abismo que solo puede salvar la
palabra". (Gustavo Adolfo Becquer - Prólogo de "RIMAS").
Así pues, la afirmación de que "el Cristo, hijo de Dios, nació de la Virgen madre por obra del Espíritu Santo", es rigurosamente cierta bajo todos los puntos de vista. Pero aquél que incapaz de captar la intuición religiosa que esta afirmación encierra, la tome en sentido material, será el único equivocado. ¿Por qué se ha de involucrar en un concepto metafísico el cuerpo físico de una mujer por muy santa que haya sido?
Sabemos que alguien nos ha de objetar que Dios, en su omnipotencia y libérrima voluntad, puede fecundar un óvulo en el vientre de una mujer sin el concurso de varón32. No ponemos en duda ni un momento que esto pueda ocurrir por un acto sobrenatural, por que ignoramos hasta donde puede llegar la voluntad divina. Pero hasta el presente sabemos que las Leyes de la Naturaleza obran siempre en su plano correspondiente. El plano físico tiene sus leyes físicas; el plano espiritual tiene sus leyes espirituales. Y el tratar de inmiscuir lo espiritual en lo físico y viceversa, trabucando los principios de causalidad estatuidos por Dios como base de la ordenación universal, no agrega ni un ápice de grandeza o excelsitud a las realidades trascendentes que tratan de expresarse por medio de mitos y metáforas.
Y si aceptamos la excepción de lo sobrenatural para el caso del divino Maestro de Nazaret, tenemos también que aceptarlo para todos aquellos casos acusados por tradiciones anteriores; como por ejemplo, el de Buddha naciendo de la virgen Maya y el más antiguo aún de Sarrukin, rey de Akkad, hijo de una princesa virgen, y cual Moisés, echado al río en un arca embetunada; y, en fin el de la leyenda china de Fo-Hi, nacido de la virgen Hoa-Se fecundada por tina radiación sobrenatural, y el de la tradición indostánica de Krishna nacido del vientre de la virgen Devaki que fue fecundada milagrosamente por el Maha-Deva. A no ser que adoptemos la actitud Intransigente del dogmático ingenuo y digamos que nuestra verdad es la única verdadera. Pero a esto conviene recordar las sensatas frases del padre Mendive: "Dios no puede inducirnos con sus milagros a que admitamos como verdadero lo que pugna manifiestamente con los principios de nuestra propia razón". "El acudir siempre a lo desconocido y problemático para saltar las dificultades sin cuento que, a manera de torrente devastador, se echan sobre una doctrina problemática e incierta, me parece muy semejante a aquello que todo el mundo conoce con el nombre de "el mentir de las estrellas"33.
Y por su parte, el padre Feijó nos dijo: "El grano del Evangelio no presta nutrimento seguro, sino separado de la paja. Paja llamó a las relaciones de revelaciones y milagros, que carecen de fundamento sólido, y aunque vulgarmente se crea que estas alimentan en algún modo la piedad, digo, que ese es un alimento vicioso, sujeto a muchos inconvenientes". (Purgatorio de San Patricio).
b) ESQUEMA MITOLOGICO GENERAL
32 Los biólogos han logrado también provocar el desarrollo de los huevos de ciertos animales sin el concurso del macho, simplemente por un estímulo físico-químico; como por ejemplo los óvulos de rana y de erizo de mar por la acción del ácido butírico y el agua salina hipertónica. Pero esto solamente ocurre en los gérmenes que tienen cierta tendencia partenogenética.
El Ser Supremo ha sido denominado en los distintos tiempos y países con variadísimos nombres (muchos de ellos ya expuestos en la nota de la pág. 69) que para nada afectan a la identidad del concepto.
Naturalmente, los espíritus filosóficos capaces de comprender la verdad desnuda de las realidades metafísicas, no necesitan aderezar los conceptos con ropajes alegóricos o fabulosos. Pero las almas sencillas, de mentalidad no acostumbrada a las grandes abstracciones, necesitan asirse a representaciones concretas, para comprenderlas, recordarlas y conservarlas. Este ha sido el origen de todos los mitos, fábulas y leyendas que, captando verdades teológicas, cosmogónicas, antropológicas y morales, constituyen la trama de todas las religiones positivas del ciclo ario.
El esquema (figura 3) resume el contenido general de todas ellas. Explicación.
El Principio Creador se manifiesta en Espíritu o cielo y en Materia o tierra, simbolizados por el Sol y la Tierra respectivamente. (Aunque la materia se simboliza en muchos casos por las "aguas"). Mas ésta, al producir los seres, lo hace no solamente como materia sino también como forma, lo cual se simboliza por la luna que representa reflexión o imagen.
El mundo en desorden, que es muerte y caos, y todo lo que pueda desordenarle, se simboliza por un espíritu maligno generalmente representado por una serpiente o por un dragón34. El mundo en orden, que es vida y armonía, y todo lo que pueda ordenarle, se simboliza por un espíritu bueno o solar.
Todo esto se personifica luego en divinidades primarias y secundarias, solares o celestes, lunares, acuáticas, terrenales e infernales.
He aquí el fondo filosófico de las mitologías principales.
Este esquema mitológico al cual pueden acoplarse más o menos exactamente las teogonías de las distintas religiones, se basa en realidades cosmogónicas y astronómicas íntimamente ligadas a la vida humana, que hallamos relatadas como episodios de la vida de las divinidades. Por ejemplo: La divinidad solar principal de los distintos sistemas (Osiris, Apolo, Adonis, Attis, Dionisos, Baal, Mithra, Suria, Cristo, etc.) nace el 24 de Diciembre, o sea en el momento en que empieza a ascender el sol tras el solsticio de invierno35.
Y muere y resucita en el plenilunio que sigue al equinoccio de primavera, para ascender al cielo un determinado número de días después siempre fijo (40). En nuestro folklore se nos