François Derivery Si se conocen bastante bien los acontecimientos destacados y los más espectaculares de la guerra colonial de Vietnam entre 1965 y 1975, el gran público ignora todavía en buena medida las condiciones de vida de la población del Sur durante este periodo. Primero bajo la férula directa del ocupante y, luego, durante el periodo de
vietnamización inaugurado por Nixon en 1969, por intermedio de su fantoche Thieu que, apoyado por la logística americana, se revelará como uno de los carceleros más sanguinarios de esta región del mundo. Thieu, después de la dimisión de Nixon en 1974, deberá emprender la huida en abril de 1975 ante el victorioso y decisivo avance del FNL.
Las operaciones sobre el terreno
En 1963, Thieu, sostenido por Eisenhower, ocupa el lugar de Diem a la cabeza de Vietnam del Sur tras un golpe de estado militar. El Frente Nacional de Liberación de Vietnam del Sur (FNL), sostenido por el Norte de Ho Chi Minh, nace al mismo tiempo. Los Estados Unidos, con Kennedy y después con Johnson, comprometen masivamente a su país en la guerra. Thieu es finalmente sostenido por Nixon, elegido en 1968 para la presidencia de los Estados Unidos y que reemplazará a Johnson a principios de 1969. La progresión de la participación americana en el conflicto, tanto en hombres como en materiales, es significativa. Julio de 1965: 125.000 hombres sobre el terreno. Diciembre del mismo año: 185.000. Diciembre de 1966: 390.000 (más 64.000 aliados australianos, coreanos y tailandeses). Diciembre de 1968: 580.000. A estas fuerzas se añaden los 700.000 regulares y los 200.000 milicianos del Ejército del Sur.
Los helicópteros americanos llegan entonces a la cifra de 3.500. En cuanto a los bombardeos más allá del para-lelo 17, comienzan de manera intensiva en 1965, partiendo de los aeropuertos de Tailandia y de Guam. En tres años de bombardeo
intensivo, entre febrero de 1965 y abril de 1968, los americanos habrán lanzado 500.000 toneladas de bombas sobre el Norte y 200.000 sobre el Sur. En seis meses (1972) se alcanzará la impresionante suma de 400.000 toneladas de bombas. En tierra, las operaciones de limpieza no son menos mortíferas, como en la masacre de 500 campesinos en My Lai en 1971, durante la cual la sección del teniente Calley, representando los intereses del Tío Sam, no se hizo menos célebre, y en el mismo registro, que la división Das Reich en Oradour-sur-Glane el 10 de junio de 1944.
Imágenes de la intervención estadounidense en Vietnam
Después del episodio del relevo de Westmoreland por Abrams, se abre la conferencia de París en enero de 1969. Con una fuerte oposición interna, Nixon introduce su política de vietnamización que consiste en retirar las fuerzas terrestres americanas intensificando las operaciones aéreas y reforzando en material y en ayuda logística y policial las unidades sudvietnamitas, a fin de transferirles las operaciones más peligrosas. El Ejército del Sur pasa así, en 1972, a 120.000 regulares y 600.000 milicianos reclutados, a menudo, bajo presión. En cuanto a las fuerzas aéreas, éstas han pasado a tener más de 2.000 aviones.
Con el pretexto de controlar las rutas de abastecimiento del FNL, americanos y sudvietnamitas intervinieron en Camboya en 1970. Y los bombardeos sobre el Norte recomenzaron masivamente en 1972, especialmente sobre Haiphong (puerto de atraque de los barcos provenientes de China y de la URSS). Los acuerdos de París son
finalmente firmados en enero de 1973. Tras la dimisión de Nixon (1974), y ante la creciente protesta de la opinión americana en contra de la guerra, los Estados Unidos abandonan a Thieu, carnicero de su propio pueblo, que sólo puede contar con sus propias fuerzas. Huye el 21 de abril de 1975, para gozar de un retiro dorado en tierra de sus protectores. La entrada del FNL en Saigón se efectúa el 30 de abril.
La represión interna
Un balance oficial americano, con estimaciones muy moderadas, constata unos 500.000 civiles y 200.000 milita-res sudvietnamitas muertos entre 1964 y 1973, y 55.000
muertos americanos. Estas cifras, que se refieren a operaciones de guerra sobre el terreno, no tienen en cuenta un número mucho más considerable de heridos y de lisia- dos de por vida en los dos bandos y por supuesto en Vietnam del Norte. El número de muertos en las filas del Vietcong y en Vietnam del Norte es de al menos 725.000 entre 1964 y 1973. Además, las estimaciones americanas no dicen nada de las víctimas de la represión interna y de las ejecuciones sumarias en el Sur. Bajo la férula de Thieu, apoyado por la logística americana, esta represión fue particularmente feroz y sanguinaria. A las bombas, al napalm, al fósforo, hay que añadir toda la armadura mortífera de las prisiones, las torturas, los malos tratos y las medidas de presión psicológica.
Vamos a describir más detalladamente este aparato represivo y los métodos que utiliza. En 1969, Nixon renuncia a reconquistar las zonas rurales y montañosas liberadas. Ordena el bombardeo sistemático e ininterrumpido de estas regiones, obligando a millones de campesinos a retroceder hacia las ciudades. Sobre esta población concentrada a la fuerza, Nixon y Thieu hacen reinar un régimen de terror, con el objetivo prioritario de acelerar el reclutamiento de mercenarios.
Se trata de paralizar cualquier actividad patriótica liquidando a los militantes y a los sospechosos, encarcelando a cualquier opositor real o supuesto; de aterrorizar a la población, de obligarla a aceptar la administración que Washington le impone. La presión física y sicológica pretende incluso, como es habitual en un régimen dictatorial, obligar a los nacionalistas y a los resistentes a renegar de sus convicciones para ponerlos al servicio del ocupante.
Con este fin, se instala un completo aparato represivo. Se crea, toda una red
"modernizada" con la asistencia de expertos y con ayuda financiera y técnica masiva de Washington, de prisiones, de campos de trabajo, de detención; todo un sistema de torturas físicas y morales. La experiencia colonial francesa e inglesa, especialmente con Robert Thompson promovido como sumo consejero de Nixon, ha sido puesta a su servicio y "mejorada" por los servicios americanos especializados.
El dictador títere sudvietnamita Nguyen Van Thieu
Los instrumentos
Una red de policía represiva y asfixiante opera en todos los niveles de la sociedad vietnamita. Más de una docena de servicios militares y civiles están autorizados a efectuar detenciones. En 1971, la policía es apartada de los servicios civiles para constituir un mando militar separado. Su jefe, un oficial del ejército, depende directamente del presidente Thieu. Esta combinación de policía civil y de funciones militares refleja los proyectos de Robert Thompson, alto consejero del presidente Nixon para la represión antiinsurreccional.
Los efectivos de la policía nacional pasan de 16.000 hombres en 1963 a 120.000 a fines de 1972. Sus funciones van desde la confección de dossiers a los habitantes mayores de 15 años al interrogatorio de las personas arrestadas. Dispone de una rama paramilitar antivietcong (con tanques y artillería) de 25.000 hombres. La policía especial, rama de la anterior, está encargada de la eliminación de los cuadros del FNL y de la represión de los movimientos pacifistas y neutralistas. La práctica de la tortura a los detenidos es habitual. Tiene en su activo una ola de detenciones masivas en 1972.
La policía recibe órdenes directas de la Presidencia, de la CIA, de los jefes de estado mayor del Ejército de Saigón y de las Fuerzas especiales americanas. Tiene bajo sus órdenes 20 servicios provinciales que emplean de 80 a 120 personas, dispone de 300 secciones y de un ejército de chivatos.
Una sección de la seguridad militar está implantada en cada unidad del ejército y su esfera de intervención se extiende a los alrededores de las instalaciones militares. Los servicios secretos dependen directamente del presidente Thieu. Realizan detenciones y sobre todo ejecuciones sumarias de figuras notorias de oposición, utilizando
frecuentemente los servicios de asesinos a sueldo.
La policía no es la única que lleva a cabo una tarea de vigilancia y de represión; todas las autoridades des-centralizadas están llamadas a cooperar, por las buenas o por las malas. Así ocurre con las autoridades locales, pues toda la administración, hasta el nivel de comuna, es designada por Saigón. Una milicia popular es reclutada en las ciudades, principalmente entre los niños desocupados de 12 a 16 años, a los que se distribuyen armas automáticas. Están encargados de reprimir las manifestaciones de estudiantes y las concentraciones.
En cuanto al ejército, tiene todos los derechos, especialmente fuera de las ciudades. Cualquier soldado puede detener e interrogar a quien quiera. Todo tipo de presiones son válidas para hacer confesar a los campesinos que pertenecen al FNL o que colectan fondos para el mismo. Un número enorme de ciudadanos corrientes es encarcelado en los Centros de alojamiento durante las operaciones Research and Destroy llevadas conjuntamente por el Ejército americano y el gubernamental. Otros han caído en redadas durante las campañas de pacificación denominadas Fénix o Cisne, como sospechosos de simpatizar con el FNL.
Los guardias civiles (Van De) son voluntarios todavía más temibles que los soldados. Mal pagados (la mitad del sueldo de un soldado), viven de la explotación y del pillaje de los habitantes rurales. Trabajan bajo las órdenes de un jefe de provincia (un militar) y disponen de sus propias prisiones y salas de tortura.
El marco legal
Las leyes destinadas a reglamentar los procedimientos represivos sólo aspiran a dar un semblante de cobertura legal a las arbitrariedades. Para la población prima el terror cotidiano. Así, según el artículo primero del nuevo código penal "queda fuera de la ley todo individuo, partido, liga o asociación culpable de cualquier acto bajo la forma que sea, tendente directa o indirectamente a promover el neutralismo comunista o pro comunista". O también (artículo 17 de la Ley sobre la Reclusión Administrativa): "Está castigado a trabajos forzados todo individuo que cometa cualquier acto tendente a minar el espíritu anticomunista de la nación o a perjudicar la lucha del pueblo y de las fuerzas armadas".
Para suplir la falta de pruebas, un decreto ley conocido con el nombre de An tri (reclusión administrativa) permite el encarcelamiento sin juicio y sin apelación. El artículo 19 de este decreto ley (004/66) estipula que toda persona "considerada como peligrosa para la defensa nacional y la seguridad pública" pueda ser internada por un período de hasta dos años. Esta sentencia es renovable. Hoang Due Nha, consejero personal del presidente Thieu, alababa orgullosamente, el 9 de noviembre de 1972, la eficacia de una policía provista de estas leyes de excepción, capaz de detener en dos semanas a más de 40.000 personas.
En junio de 1972, varios miles de personas son detenidas y enviadas a la isla de Con Son --nuevo nombre de Poulo Condor, presidio de siniestra memoria--. En la mayor parte de los casos se trata de padres, mujeres e hijos de políticos sospechosos, como lo han reportado varios periódicos americanos. [47]
Al mismo tiempo, se ejerce presión sobre los intelectuales; en 1972, la mayor parte de los dirigentes de las universidades de Hue y de Saigón fueron detenidos. [48]
Paralelamente a los violentos combates de primavera de 1972, a lo largo de la ruta Ho Chi Minh se desarrollaba una oleada de arrestos de civiles sin precedentes: redadas en medios estudiantiles, toma de rehenes en las familias de militantes políticos conocidos, detención de grupos nacionalistas o religiosos hostiles a la guerra y a la ocupación americana. El motivo de estas detenciones, siempre la misma, "simpatía con los comunistas", es interpretado de la forma más amplia.
La prisión en espera de juicio
La detención no es más que el comienzo de un recorrido que a menudo conduce a la muerte. Basta que su dossier haya sido extraviado para que un prisionero pueda pasar años en prisión en espera de juicio, antes del cual el prisionero tiene grandes
posibilidades de ser conducido a un centro de interrogatorio, que le arrancará -por los peores medios si hace falta- las confesiones firmadas necesarias para su condena. El método es seguro.
Una mujer testimonia lo siguiente sobre su reclusión en un centro de detención de la policía de Saigón: "Durante su interrogatorio usted podía oír los gritos penetrantes de los que eran torturados. Algunas veces se le hacía asistir a las torturas para intimidarlo y forzarlo a confesar lo que se quería. Dos mujeres de mi célula estaban embarazadas. Una fue golpeada violentamente, la otra recibió golpes en las rodillas que se le infectaron más tarde. Una estudiante intentó matarse cortándose las dos muñecas con los grifos metálicos en la lavandería, pero fracasó. Se la torturó entonces enrollándola una tira espesa de caucho alrededor de la cabeza para comprimirla. Sus ojos estaban fuera de las órbitas y sufría atroces dolores de cabeza". [49] "Si dicen no, golpéenlos hasta que digan sí". Esa era la regla que conocía la policía de Saigón.
La justicia
Los juicios no son más imparciales que los procedimientos que les preceden. El
inculpado de un delito político está indefenso (y además sin abogado) ante todo el poder gubernamental y su condena es casi segura. Según el resultado de los interrogatorios y el contenido de los informes del servicio de información, el preso puede ser presentado ante un tribunal militar o enviado ante un comité provincial de seguridad.
Las condenas a trabajos forzados, la cadena perpetua y la pena capital son las más frecuentes. Las decisiones son rápidas y sin recurso. Los CPS (Comités Provinciales de Seguridad) se basan en la arbitrariedad. Si le parece "evidente" que "el sospechoso constituye una amenaza para la seguridad nacional", en función de su percepción de la situación y de las relaciones de fuerza, pueden dictar su detención administrativa sin tener que justificarlo legalmente.
Como escribían dos expertos americanos: "La forma legal, raramente observada en el transcurso del período reciente en Vietnam del Sur, ha sido completamente abandonada desde el comienzo de la ofensiva enemiga. Aunque el gobierno no lo haya proclamado, las leyes normales que regían los derechos del acusado están virtualmente suspendidas". [50]
Los centros de interrogatorio
Los prisioneros Fénix son enviados a los PIC (Centros de Interrogatorio Provinciales). En estos centros la tortura es tan "administrativamente" aplicada como en otra época lo era el "tormento" en las prisiones reales francesas. Algunos relatos se han filtrado incluso en la prensa americana, como éstos, lacónicos: "Nguyen Thi Yen fue golpeada con un leño hasta desmayarse. Cuando recobró el conocimiento fue obligada a
permanecer de pie, desnuda, delante de diez torturadores que le quemaron los senos con cigarrillos". "Vo Thi Bach Tuyet fue golpeada y colgada por los pies bajo una luz deslumbrante. Después fue encerrada en una exigua celda medio inundada, con los ratones y los insectos trepando sobre su cuerpo". [51] Según el Dispatch News Service International del 6 de julio de 1972 "Más del 90% de las personas detenidas han sufrido interrogatorios violentos que incluyen apaleamientos, descargas eléctricas, uñas
arrancadas, ingestión de agua jabonosa".
Un médico americano, el doctor Nelson, certificó ante la subcomisión de la Cámara de Representantes, el 17 de julio de 1970, haber examinado a prisioneros torturados. El presidente de la Asociación Nacional de Estudiantes de Vietnam del Sur, Huynh Tan Mam, queda lisiado, sordo y ciego a consecuencia de los malos tratos que sufrió. Igualmente el presidente de la Asociación de Alumnos de la Enseñanza Secundaria, Le Van Nuoi, queda inválido de sus piernas tras varias graves palizas.
Americanos participan en las actividades "antisubversivas" de los PIC. Según el
periodista Théodore )acqueney, "los PIC tienen relaciones con sus homólogos de la CIA y a menudo con los asesores de policía del AID".
Las prisiones
La política de terror sistemático llevada a cabo por el Gobierno sudvietnamita y su aliado americano se hace canto más violenta en cuanto que no consigue ganar ni el apoyo ni tan siquiera la neutralidad de la población. La gran arma utilizada es la deportación masiva. Un verdadero rastrillaje y encierro en masa de la población es efectuado por el régimen de Thieu. Barcos sobrecargados conducen mujeres, ancianos y niños hacia Con Son, sin previo juicio. Sólo en abril de 1972 son 1.500. [52]
Intelectuales, budistas, estudiantes de Hue, les siguen.
Generalmente no se sabe nada de las personas desaparecidas. Ningún "servicio" se muestra competente para suministrar informaciones. En realidad, el secreto es una norma y cubre un sistema tentacular de aislamiento y eliminación de los opositores y de represión generalizada. Así, lejos de las fantasmagorías romántico-nihilistas de
Apocalypse Now, una máquina de moler funciona en la sombra, no sin parecido en muchos aspectos con la industria nazi de la muerte. En 1970, de fuente oficial
americana, habrá unos 100.000 prisioneros en las prisiones sudvietnamitas (sesión del Congreso, julio-agosto 1970). En este mismo año, según Le Monde, se habrían
efectuado 153.000 detenciones.
En 1972, la duplicación del presupuesto americano consagrado a las prisiones permite pensar que el número de prisioneros se ha igualmente duplicado. En 1973, miles de nuevos prisioneros ingresan en las cárceles de Thieu. Las cifras americanas
minusvaloran largamente las reales. El GRP anuncia, en 1973, que hay aproximadamente 400.000 detenidos en el conjunto del sistema penitenciario
sudvietnamita. Para Amnistía Internacional son "por lo menos 200.000" (noviembre de 1972).
Existen más de mil centros de detención entre oficiales y secretos en Vietnam del Sur. Se encuentran en todas las ciudades, en todas las provincias, en todos los distritos. Las más grandes y conocidas son las prisiones de Con Son o Con Dao (ex Poulo Condor), de Chi Hoa, en las afueras de Saigón, de Thu Duc, de Tan Hiep y de Cay Dua (en la isla de Phu Quoc, cerca de la frontera con Camboya).
El modo en que son tratados los prisioneros, conocido por los americanos —tanto más que oficiales del ejército trabajan en las prisiones en estrecha colaboración con los sudvietnamitas—, recuerda los procedimientos nazis. Los prisioneros conocen la desnutrición, la promiscuidad y una degradación física y moral sistemática. Las jaulas de tigre
"El Centro nacional de corrección de Con Son", como honorablemente lo presentan las autoridades sudvietnamitas, está situado en una isla paradisíaca del mar de China meridional a unos 220 kilometros de Saigón. Fue construido por los franceses en 1862 para utilizarse como prisión colonial. Es conocido desde antiguo bajo el nombre de Isla del diablo. Las jaulas de tigre del Campo 4 son uno de sus atavíos. Su existencia ha sido por largo tiempo negada por las autoridades tanto americanas como vietnamitas, pero le debemos una descripción edificante al ya citado periodista americano Don Luce, que hizo aparecer su reportaje en varios periódicos americanos.
En un sector aislado del campo, oculto a los visitantes oficiales, existían pequeñas celdas sin techo que los guardianes vigilaban desde arriba, a través de una abertura protegida por una reja. En cada uno de estos pequeños compartimentos de piedra de aproximadamente 2,50 metros por apenas 1'50, se apilaban tres o cuatro prisioneros. Un cubo higiénico de madera era vaciado una vez al día. Los detenidos tenían marcas de golpes, heridas, habían perdido dedos, estaban en un estado de agotamiento que les impedía tenerse de pie.
Un cubo de cal, encima de cada celda, permitía al guardián "calmar" las protestas de los prisioneros que pedían comida; se les rociaba con cal viva que cubría además el suelo.
Con tal tratamiento, los prisioneros esputan sangre y son atacados de tuberculosis, de enfermedades de los ojos y de la piel.
Un edificio adyacente abrigaba jaulas de tigre idénticas, para las mujeres. Había cinco en cada compartimento. La detenida más joven tiene quince años, la más vieja, ciega, setenta. Los capos hacían reinar el terror, ensañándose con los más débiles a la menor queja. Salvo durante las visitas oficiales, los prisioneros eran encadenados a barras que atravesaban los muros, veinticuatro horas sobre veinticuatro, incluso durante las