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3 Theoretical framework for measuring e-HRM effectiveness

3.3 The impact of e-HRM on the effectiveness of the HR system

En Filoctetes los sucesos de la trama encuentran su punto de inicio en el λόγος divino, que transmitido por el adivino Heleno, exige un ἐργάζεσθαι humano que es, en sí mismo, un acto del λέγειν. Sófocles dispone la información del oráculo de acuerdo con las necesidades requeridas por la trama, lo que explica que las predicciones aparezcan de manera fragmentaria y sean pronunciadas en más de una ocasión22. La crítica se ha ocupado de esclarecer ciertos aspectos relativos al oráculo de Heleno. Existen numerosos debates que giran en torno a la cuestión de si es necesaria la presencia de Filoctetes para la toma de Troya, o si sólo su arco basta y, por otra parte, si la πειθώ es el instrumento que debe utilizarse para que el héroe acceda voluntariamente a reintegrarse al ejército. Otro interrogante aparece en la cuestión de por qué Neoptólemo parece tomar tardíamente conocimiento de esto.

22 El tema del oráculo de Heleno ha sido tratado, entre otros, por Bowra (1944), Whitman (1951), Kitto (1956), Kirkwood (1958), Knox (1964), Hinds (1967), Robinson (1969), Seale (1972), Easterling (1978) y Gill (1980).

En la obra, la información sobre el oráculo aparece referida principalmente en dos ocasiones: la primera, en boca del Mercader, permite interpretar como ineludibles la presencia en Troya de Filoctetes y el uso de la persuasión por parte de los representantes de la embajada: μάντις ἦν τις εὐγενης, Πριάμου μὲν ὑιός, ὄνομα δ᾿ ὠνομάζετο Ἓλενος (604-606) […] ὃς δὴ τά τ᾿ἄλλ᾿αὐτοῖσι πάντ᾿ἐθέσπισεν καὶ τἀπὶ Τροίᾳ πέργαμ᾿ ὡς οὐ μή ποτε πέρσοιεν, εἰ μὴ τόνδε πείσαντες λόγῳ ἄγοιντο νήσου τῆσδ´ἐφ᾿ἧς ναίει τανῦν. (610-613)

Había un adivino ilustre, hijo de Príamo,

de nombre Heleno… […]

Fue él quien nos vaticinó todas las demás cosas y que nunca lograrían destruir la fortaleza de Troya si no persuadían con palabras a Filoctetes de que regresara de esta isla en la que ahora vive.

El πείσαντες λόγῳ del verso 609 parecería alejar cualquier sombra de duda con respecto a los medios que deben utilizarse para cumplir los requerimientos de los dioses. Sin embargo, las características de este falso Mercader, que es también un claro instrumento del δόλος odiseico, han constituido una razón para dudar de la fidelidad en la transmisión del λόγος del adivino. Según nuestra visión, tanto el uso de la πειθώ como la presencia efectiva de Filoctetes referidas por el Mercader y posteriormente reformuladas por Neoptólemo en 839-84223 constituyen requisitos incuestionables del

23 ἀλλ᾿ὅδε μὲν κλύει οὐδέν, ἐγὼ δ᾿ ὁρῶ οὕνεκα θήραν τήνδ᾿ἁλίως ἔχομεν τόξων, δίχα τοῦδε πλέοντες. τοῦδε γὰρ ὁ στέφανος τοῦτον θεὸς εἶπε κομίζειν.

oráculo, dado que Heracles los retoma y los revalida en el final del drama. Por otra parte, desde el punto de vista del argumento y del significado de la obra, la πειθώ tiene un carácter central: disputarle el lugar como medio exigido por los dioses afectaría profundamente al sentido de la pieza. Sófocles no pone en duda la necesidad de la πειθώ, sino que abre la reflexión sobre lo que ésta significa y sobre cómo su carácter originalmente sagrado y uniforme puede ser obscurecido por las intenciones y usos humanos que la revisten con la forma del δόλος. La oposición que se establece en el inicio entre la βία, el δόλος y la πειθώ permite interpretar con claridad el significado de esta última. A través de la comparación con los otros dos conceptos, la violencia o fuerza bruta y la mentira o el engaño, Sófocles presenta una definición positiva de la πειθώ, que implicaría decir sin rodeos, abiertamente, la verdad a Filoctetes para tratar de convencerlo de que ir a Troya es lo mejor. Por lo tanto, aunque existen registros de ciertas identificaciones entre la πειθώ y el δόλος (Esquilo en Coéforas había calificado a la divinidad Πειθώ como ‘δολία’ (726)) y de los engaños llevados a cabo por los mismos dioses, Sófocles parte de la idea de que πειθώ significa franqueza y que excluye radicalmente al δόλος. A lo largo de la obra y a partir del “desenlace humano” de los acontecimientos, dramatiza el fracaso de la πειθώ y luego restablece su valor y, con ello, el curso de la acción, a través de la palabra de Heracles.

Este fracaso de la πειθώ, que se ve reflejado en los intentos vanos de Neoptólemo, de Odiseo y del Coro de convencer a Filoctetes, surge como consecuencia de la desobediencia a los términos del oráculo de Heleno por parte de Odiseo. Según Bowra (1952: 268), es su orgullo excesivo lo que lo lleva estimar en menos el λόγος de los hombres y de los dioses: “Odysseus does not consciously or deliberately disobey the oracle. He is deluded by pride and too great trust in his own powers”. Su soberbia desmedida explica el menosprecio que manifiesta ante Filoctetes, al poner el énfasis sólo en el arco que posee:

Éste no oye nada ahora,

pero yo veo que en vano tenemos la caza de su arco, navegando sin él pues la corona es de él, un dios dijo que él guiaría.

Es un oprobio deshonroso

ΟΔ. αἱρεῖ τὰ τόξα ταῦτα τὴν Τροίαν μόνα. ΝΕ. οὐκ ἆρ᾿ ὁ πέρσων, ὡς ἐφάσκετ᾿, εἴμ᾿ ἐγώ; ΟΔ. οὔτ᾿ἂν σὺ κεὶνων χωρὶς οὔτ᾿ ἐκεῖνα σοῦ. Od. Sólo este arco tomará Troya.

Ne. ¿Acaso, como habías afirmado, no soy yo el que (la) devastaré? Od. Ni tú sin él ni él sin ti.

La apreciación de Odiseo de que es el arco el elemento fundamental y primario para la toma de Troya genera por unos instantes la idea de que puede prescindirse de la presencia de Filoctetes, pues al deslizar sobre Neoptólemo palabras ambiguas o engañosas, pone sobre él un velo que le entorpece la percepción del λόγος divino. De este modo, Sófocles muestra cómo el λέγειν humano proyectado sobre los otros desde determinadas pasiones, intenciones o intereses individuales atenta contra su propia naturaleza comunicativa, opacando y obstaculizando la percepción y la expresión de la verdad. Las aparentes contradicciones atribuidas al oráculo no expresan en esta obra la oscuridad de la palabra divina, sino la tendencia de los hombres a volver la comunicación un problema, ya sea por su estrechez de miras, por la relativización de las verdades, por la anteposición de intereses y ambiciones personales, por temor al fracaso, o por la confianza en que la propia racionalidad puede triunfar independientemente del orden moral establecido por el λέγειν divino.