Chapter 2. Literature Review
2.5 The Impact Of Message And Targets On Effectiveness Of Voice
El acercamiento a la música se da gracias a que el mismo entorno lo propicia, a que culturalmente existen formas de interactuar humanas que llevan consigo el intercambio de saberes y lenguajes, a que la educación misma está contenida de esos saberes gracias a los cuales las personas habitan y se relacionan con el mundo que los rodea. Tal es la forma como el músico termina conociendo la música en su ambiente más cotidiano. En el seno de su familia, en el barrio o pueblo que habita o en la educación que recibe; en el trato diario con los vecinos o amigos y en el intercambio cultural con aquellos de otras comunidades. Entender que aquello a lo que llamamos música se encuentra arraigado a nuestras experiencias más comunes y cercanas, necesariamente nos lleva a la idea que ese arraigo lleva implícita una educación o una asimilación del lenguaje musical el cual, probablemente, ni siquiera hemos percibido como tal. Es este el primer paso de una iniciación musical, o si se quiere, una sensibilización o relación primera con el universo musical en el que se identifican directamente una enorme cantidad de significados que la comunidad a la que pertenecemos establece con ese saber que es la música: su uso en las fiestas, su forma de acompañar las experiencias emotivas de los seres humanos, los casetes que reposan en la casa familiar, los maestros del pueblo con los que se aprendió a tocar desde niño, etc. Toda esa cantidad de experiencias que nos condujeron a asumir la música como saber que encaminaría nuestra vida.
En cuanto a los procesos de iniciación en el lenguaje musical, ya en rigor, señala el Ministerio de Cultura su publicación Lineamientos de iniciación musical (2015) que la primera etapa de formación a nivel musical es importante porque determina los procesos mentales que va a construir al músico. Es en la iniciación musical en donde el cuerpo del aprendiz se ejercita y se hace apto para la asimilación del conocimiento musical al que se está entregando. De acuerdo con el ya citado documento del Ministerio de Cultura:
“la iniciación musical es una etapa dentro de un proceso dirigido de acercamiento al lenguaje musical que comprende como bases fundamentales: la experimentación sonora, el desarrollo y la fundamentación auditiva, el cuerpo y el movimiento, la voz, el instrumento, la improvisación” (2015, p. 13).
La anterior cita, nos permite apreciar que desde la misma iniciación la práctica de la improvisación resulta de suma importancia al lado de los demás elementos fundamentales en esta etapa de la formación musical. Tal es el caso de las músicas tradicionales que aquí abordaremos a través de sus intérpretes, quienes desde el mismo momento de su iniciación musical, se encontraron con la improvisación como práctica presente e inevitable a la hora de abordar la música. Por otra parte, preguntarse por la educación que se ha tenido, por los aprendizajes significativos que dieron comienzo a la historia de cada músico, es importante para el sentido de esa práctica musical a la cual nos abocamos.
- María Helena Anchico
Intérprete de marimba y pertenece a la banda Afrotumbao. Nació en Guapi, Cauca.
Imagen 1. Maria Helena Anchico. Marimba
Su infancia transcurre en medio de una pequeña comunidad donde vecinos, familia y amigos forman un grupo solidario que comparte la vida diaria, los saberes, los afectos, las prácticas. Desde muy pequeña, alrededor de los cuatro años, María Helena conoció al padre de una de sus amigas vecinas, quien interpretaba la marimba. Este músico, llamado Guillermo Ríos, proveniente de Saija, Timbiquí, empezó a trabajar con un grupo de niños vecinos, entre los que estaban María Helena y su hermano. El proceso musical de ambos fue guiado por éste maestro quien les enseñó, por medio de transmisión oral y en un proceso paulatino, todo lo relacionado con la marimba: diferentes géneros, esquemas y bordones en la marimba, la construcción del instrumento y la improvisación. El maestro Guillermo Ríos vivió 103 años y tocó hasta el final de su vida.
En lo referente al aprendizaje de María, cuenta ella que cada estudiante desarrollaba su interpretación e improvisación de acuerdo a sus posibilidades, era un aprendizaje tranquilo, acorde a las posibilidades, el tiempo y las condiciones de cada persona. Los que más persistieron fueron María Helena y su hermano, quienes aprendieron todos los ritmos que su maestro les enseñó.
- Andrés de Jesús Hernández
Intérprete de bombardino, nació en San Pelayo, departamento de Córdoba.
Imagen 2. Andres de Jesus Hernandez. Bombardino
Su relación con el instrumento y con la música inició entre amigos y vecinos, a quienes se refiere como casi hermanos. Aprendió a tocar el bombardino con su abuelo, un intérprete de bombardino que tocó durante varios años en la banda 26 de junio, ganadora del festival del porro y donde Andrés de Jesús, tiempo después, fue reconocido y premiado como mejor intérprete de bombardino. El aprendizaje inicial se presenta como algo que forma parte de la cotidianidad de su entorno y se desarrolla al ritmo de la vida de su pueblo.
- Johanna Milena Rodríguez
Pertenece a la banda Totacera, donde interpreta el clarinete. Nació en Bogotá, Cundinamarca.
Imagen 3. Johana Rodríguez. Clarinete
Durante mi infancia estuve participando de diferentes actividades artísticas que ofrecían en el colegio y organizaciones cercanas a mi barrio. Mis padres estaban interesados en que mis hermanos y yo aprovecháramos nuestro tiempo libre, así que asistíamos a actividades de iniciación en teatro, danzas, natación, y, lo para mí lo más relevante, la formación musical en Batuta. No fue un proceso muy constante pero mientras asistí, tuve acercamientos al violín y trabajé bastante en la iniciación musical a partir de la sensibilización. Mi maestro en estas clases fue Juan Diego Gómez. Durante el colegio toqué trombón para eventos de la iglesia. Luego fui a vivir a Fusagasugá y por algún impulso pedí a mis padres de obsequio de cumpleaños el clarinete. En esta pequeña ciudad tuve la oportunidad de acompañar grupos de danzas folclóricas con pocos temas que logré montar de forma intuitiva y con los pocos recursos que aprendí anteriormente. Tiempo después, al finalizar mis estudios en el colegio, me encontré con la Academia Superior de Artes de Bogotá –ASAB- gracias a mi padre, quien buscó este lugar para mí. Presenté los exámenes de admisión al preparatorio y no pasé por mi falta de conocimiento en
la interpretación del clarinete: apenas conocía dos o tres cumbias. Sin embargo, en las pruebas de auditiva logré altos puntajes, lo que me permitió ser la primera opcionada si alguien no oficializaba la matrícula. Mi padre estuvo muy pendiente de las inscripciones y apenas supimos que alguien no se matriculó me dieron la oportunidad a mí.
El encuentro con la dinámica de la universidad fue complejo, no tenía ni idea de lo que encontraría en cada clase. Me llevé decepciones puesto que era frustrante que se trabajaran los dictados y principios de armonía, cuando yo no había practicado esto nunca. Mi proceso de aprendizaje para alcanzar el nivel de mis compañeros consistió en insistir mucho en las clases: aunque tenía dos sesiones de auditiva dos veces en la semana, decidí entrar en calidad de asistente a las programadas todos los días. Estuve desorientada en el aprendizaje de la armonía mucho tiempo y en cuanto al clarinete, empecé a revisar métodos y entrenamiento con mi lectura de notación musical. Concluí esta primera experiencia con la academia, retirándome de la universidad e iniciando un proceso de búsqueda y mejoramiento de mis condiciones como intérprete del clarinete.
Síntesis: En este caso, la iniciación de los músicos entrevistados se dio en el entorno de sus conocidos, familiares y espacios para la difusión y compartimento de la cultura y el arte. Para el caso de Andrés de Jesús Hernández fue su abuelo y amigos del pueblo. Para el caso de María Anchico fue un maestro de marimba, vecino de la casa. Para Johanna, fue gracias al estímulo proveniente de su familia y a los distintos espacios que se abrieron en las zonas en las que vivió. No obstante hay una clara diferenciación, ya que en el caso de los dos músicos tradicionales, sobresale el elemento de transmisión oral, de acercamiento de la cultura en el seno mismo de parientes y vecinos, en el trabajo cotidiano, en los sucesos que involucran a la comunidad, elemento propio de las músicas rurales. Para el caso de Johanna, el acercamiento a la música obedece más a dinámicas de la ciudad, en las que los espacios de formación cultural, el constante flujo de corrientes artísticas, las formas económicas y la forma impersonalizada en que la familia asume la educación de los hijos son factores decisivos en el aprendizaje musical. La experiencia académica de Johanna estuvo basada en la tradición Occidental, aunque con acercamiento a las estructuras de las músicas regionales. Estas formas diferentes de procesos de aprendizajes en espacios de distintas naturalezas, lo rural y lo urbano, los pueblos de provincia y la ciudad capital, exhiben, en cuanto a la transmisión del conocimiento, formas de sensibilización y apropiación bastante opuestas, otras metodologías y procesos.