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IMPACT OF THE LOW YIELD ENVIRONMENT The ongoing low/negative yield environment continues

Tendencia, viene de tender que deriva del latín tendere, y del griego encia, y que en su unión significa: propender, ir hacia, volcarse a, inclinación, preferencia, vocación, apego, disposición (Sánchez, 2009, p. 199).

Desde 1939 Rogers tenía una tibia percepción sobre una tendencia del individuo hacia el crecimiento, en forma de fuerzas positivas existentes en la persona, mismas que

dentro de la función terapéutica son fundamento de toda acción; sin embargo, es hasta 1947 —después de la presentación de un artículo que exponía su psicoterapia— que empieza a preguntarse específicamente por la tendencia de la vida orgánica: “¿Existe en la vida orgánica una tendencia a moverse en la dirección del crecimiento? Basado en su propia experiencia percibe una fuerza interior, propia de cada organismo para buscar su equilibrio más allá del statu quo. A partir de entonces establece su hipótesis que más tarde, en 1951, denominará como fuerza vital y/o direccional, sin embargo es hasta trabajos posteriores que afirma lo siguiente: “Considero que la tendencia actualizante en el organismo es la motivación básica” (Rogers, 1980, p. 164).

Para ello propone que la naturaleza nos ha mostrado que en los lugares más inhóspitos del planeta, los seres vivos se adaptan y crean ingeniosos mecanismos de defensa y supervivencia. Esta tendencia vital o motivación innata, presente en toda forma de vida dirigida a desarrollar sus potenciales hasta el mayor límite posible es lo que él llama tendencia actualizante. Esta misma tendencia sucede en los seres humanos, pero no solo respondiendo a una necesidad estrictamente orgánica de supervivencia, sino que desde la psique se establece una capacidad latente o manifiesta de comprenderse a sí mismo y de resolver los problemas de modo suficiente para lograr la satisfacción y la eficacia del organismo en su totalidad. “Todo organismo tiene la tendencia innata a desarrollar todas sus potencialidades para conservarlo o mejorarlo. (…) es el desarrollo en el sentido de la autonomía y en sentido opuesto a la heteronomía o control ejercido por fuerzas externas” (Rogers, 2007, p. 24).

Antes de continuar explicando lo que la Tendencia actualizante es, considero importante aclarar desde dónde es entendida la palabra organismo dentro de su teoría y para ello recurriremos a Rogers y a Kinget (2013), quienes aclaran que su concepción va más allá de su acepción tradicional médica, que hace referencia primordialmente a las funciones y tejidos físicos, concibiéndolo como un término que engloba el conjunto de funciones constitutivas del hombre. De esta forma no se hace una distinción entre lo corporal y lo psíquico ya que la experiencia de la persona está enriquecida tanto de sus sentimientos,

pensamientos, emociones, etc., como por la alimentación, el ejercicio y demás factores físicos, estableciendo un paralelo entre el desarrollo del organismo físico y el desarrollo de la personalidad (pp. 68-69).

Parafraseando entonces a Rogers, diríamos que el organismo se regula a sí mismo. Él se mueve hacia su propio mejoramiento y hacia una independencia cada vez mayor del control externo. Durante el desarrollo de su obra, más de una vez afirmará que la tendencia actualizante es una tendencia selectiva, direccional y constructiva de la persona en su totalidad. No tiene solamente la satisfacción de necesidades básicas, sino la de activar las funciones más complejas que todo ser vivo posee, tales como la creación de instrumentos y técnicas, el enriquecimiento del individuo, la revalorización de su ser en el orden intelectual y social (Sánchez, 2009, p. 195).

Sobre este enriquecimiento selectivo Rogers y Kinget (2013) establecen que esta palabra deberá entenderse en su sentido general, que engloba tanto lo que favorece la realización de la persona por medio del crecimiento de todo lo que posee y de todo lo que es, su importancia, su saber, su poder, su felicidad, sus talentos, su placer, sus posesiones y todo lo que aumenta la satisfacción que saca de ello, pero lo más importante es que nos aclara que este enriquecimiento debe entenderse desde su sentido fenomenológico, o sea, subjetivo. En sus palabras sería: “Lo que la tendencia actualizante tiende a alcanzar es lo

que el sujeto percibe como valorizador o enriquecedor, aunque no necesariamente lo que es objetiva o intrínsecamente enriquecedor” (p. 68).

Según Gondra (1975), para Rogers la concepción del organismo humano está constituido por dos sistemas: uno impulsor al que llama tendencia actualizante y otro regulador al que llama proceso de valoración organísmica —de esta última hablaremos más adelante—, para ello se sirve de los términos organísmicos de Snygg y Combs y especialmente de los psicólogos organicistas Angyal y Goldstein, misma que fundamenta la hipótesis principal de su teoría de la personalidad (2010 a): “la confianza en la capacidad del individuo”.

Desde 1959 Rogers ya venía sosteniendo que esta tendencia actualizante es el motivo que lo llevaba a postular su sistema teórico. Al paso de los años su convicción se hace más solida hasta hablar no solo de una tendencia del organismo hacia la actualización, sino también sobre una tendencia formativa. Al respecto señala: “Deseo señalar dos tendencias relacionadas entre sí, cuya importancia ha aumentado a mi juicio con el transcurso de los años. Una de ellas es la tendencia de actualización, característica de la vida orgánica. La otra es la tendencia formativa en el universo en su conjunto. Juntas constituyen los bloques del enfoque personalizado” (2007, p. 60).

En el postulado cuatro de su teoría de la personalidad (2010 a), Rogers establece que la tendencia del organismo a mantenerse, a asimilar su alimento, a comportarse defensivamente frente a las amenazas, a lograr la meta de la autopreservación aún cuando el camino usual que conduce a esa meta esté bloqueado, no es otra que la tendencia del organismo a avanzar en la dirección de la maduración (p. 414). Por otro lado estableció que esta tendencia vital opera siempre, en todos los organismos. “De hecho, es la presencia o ausencia de este proceso total direccional lo que nos capacita para poder decir si un organismo determinado está vivo o muerto” (Rogers, 1980, p. 166).

Al respecto Sánchez (2009) nos dice que esta noción (Tendencia Actualizante) es una hipótesis que pretende reconocer desde ella la fuerza de la vida en su desarrollo y expansión, siendo la misma progresiva y direccional, en tanto pretende explicar cómo el organismo se desarrolla desde niveles simples hacia otros de mayor complejidad, intra e inter relacionales en y con el medio y los otros (p. 180).

Greenberg y Elliot lo referirán claramente de la siguiente manera:

Esta visión de la tendencia al crecimiento no es una visión ingenua de los seres humanos como seres salvajes, ni es un juicio de valor de que las personas sean intrínsecamente buenas. El crecimiento no está en el ámbito de la moral; tiene que ver con el desarrollo y la adaptación, no con el bien y el mal. La tendencia al

crecimiento, pues, es esencialmente una tendencia biológica hacia la supervivencia y la satisfacción de las propias necesidades en un ambiente social complejo (1996, p. 96).

Por su parte el mismo Rogers (2010 a) cuando habla de crecimiento y evolución refiere que: “Sería un craso error suponer que el organismo evoluciona suavemente hacía la autorrealización y el crecimiento. Quizás sería más correcto decir que el organismo progresa a través de la lucha y el dolor hacía la valoración y el desarrollo” (p. 416).