CHAPTER 5. IONIC CONDUCTIVITIES OF THE SODIUM
5.4 Experimental Procedures
5.4.3 Impedance Spectroscopy
Conocimiento escolar y acumulación de capital | 65 el hecho de que gran parte de la escolarización se encamina hacia facultades y escuelas técnicas (y que como Karabel ha demostrado, la escuela a la que uno va está a menudo condicionada por la trayectoria personal en la clase económica de cada uno)31 nos da una prueba_evidente de là influencia del doble papel de la escuela en la producción de agentes y productos, culturales.
He argumentado ampliamente sobre la necesidad de ver las escuelas como instituciones de producción y reproducción, para obtener una visión más com pleta de su actuación. Al mismo tiempo, fijándonos en las relaciones entre pro ducción cultural y económica, podemos comprobar totalmente esta visión. Qui siera ir un poco más lejos en la explotación de estas relaciones.
Una mirada sobre la producción del conocimiento técnico nos permite ver cómo las escuelas ayudan a perpetuar una segregáción que nos devuelve al origen de la división social del trabajo: entre trabajo intelectual y manual.32 Estos estudiantes clasificados comò capaces de producir — a través del trabajo extra— grandes cantidades de conocimiento técnico-administrativo, están cada vez más «situados» en el lado intelectual de esta dicotomía. Esto se va hacien do con trabajos «naturales» de los currículums y programas de orientación de las escuelas. Aquellos que rechazan o son rechazados por este cálculo sin gular de valores, se sitúan una vez más a través de los programas y la orien tación interna de la escuela, en una trayectoria que permita conseguir qué pos teriormente realicen trabajo adicional en forma de servicio y /o de trabajo ma nual.33 El hecho de que la cultura, la lengua y los valores de los grupos domi nantes se utilicen en la enseñanza básica en la escuela, posibilita que los niños pobres y de las minorías étnicas se; sitúen en el trabajo manual. Éste proceso no es tan fácil como parece. Los estudiantes no necesariamente se resignan ante estas condiciones, un aspecto sobre el que insistiré en mi discusión sobre las escuelas y la cultura de los estudiantes en éstas, en el capítulo 4.
De nuevo señalo cómo funciona esto en los dos aspectos de la producción de las escuelas en su labor de generación de agentes para cubrir las necesidades de la división social del trabajo. Por un lado aquellos individuos que no «pa rece» que contribuyan a la maximización del conocimiento técnico-administra tivo, son clasificados como marginales y son ordenados según normas y valores debidamente diferenciados. Por otra parte, se producen «expertos» que cum plen una función ideológica. En palabras de Wright «los expertos de las dife rentes clases en todas las fases del proceso productivo, ayudan a legitimar la subordinación del trabajo al capital, haciendo que parezca natural que los tra bajadores sean incapaces de organizar la producción por sí mismos». En resu 31. Jerome Karabel, «Community Colleges and Social Stratification», Harvard Educa
tional Review XLI1 (noviembre 1972), 521-562.
32. Véase Nicos Poulantzas, Classes in Contemporary Capitalistn (Londres, New Left Books, 1975), pág. 238.
33. Para una investigación sobre cómo funcionan estos programas internos, véase Ja mes Rosenbaum, Making Inequality (Nueva York, John Wiley, 1976).
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men, a causa de la enorme división entre trabajo intelectual y manual, última mente los trabajadores son excluidos del conocimiento necesario para compren der y orientar aspectos fundamentales del proceso productivo.34 La acumula ción y el control de conocimientos técnicos están ligados estrechamente a la segregación, que como hemos visto es fundamental en la acumulación y el con trol del capital económico.
Esta relación entre acumulación de capital cultural y económico, significa que no es esencial que todo el mundo tenga conocimientos técnicos sofisticados para poder hablar. Puesto que el conocimiento es aprovechable, la escuela es relativamente eficaz en este aspecto de su función reproductora. Dado que las condiciones de maximización de la producción del conocimiento técnjco-admi- nistrativo se cumplen, y los estudiantes responden o rechazan gran parte de los mensajes escolares según su clase (raza y sexo), la escuela puede utilizar este conocimiento como un complejo filtro en la clasificación de estudiantes según sn puesto en un mercado jerárquico. Las raíces están unidas a los resultados (aunque no mediante cualquier proceso mecánico, puesto que también hay movilidad individual).
Todo esto hay que situarlo en el proceso de acumulación. Las reservas de capital en una economía se generan para tiempos de crisis. ParáTógrarlo son precisos dosjtipos ele reservas: í) reserva de trabajadores, que puedan encajar en determinadas posiciones, y 2) capital cultural, formas de conocimiento que se puedan utilizar para crear fórmulas de producción nuevas, para patentar monopolios, estimular necesidades y mercados y para la división y el control del trabajo. Se podría decir, por tanto, que el conocimiento técnico funciona a través de las escuelas como una reserva de conocimiento, dér misrno modo que una economía precisa una reserva de fuerza de trabajo. Ambas reservas desempeñarán un papel importante en una crisis económica.
Me doy cuenta de que esto es complicado. De todas formas el eje central de esta parte de mi análisis se basa en una óptica estructural. Aunque el con tenido del conocimiento técnico no es necesariamente ideológico, los usos que tiene en las economías industriales y el modo de funcionamiento en láFescue las y a través de ellas, están «fijados» por los modelos existentes. E s decir, una dominación, el uso y la acumulación de conocimiento técnico pone límites a la forma en que se manifestará en nuestra sociedad, y en último término los tipos de conódmieñto y las personas consideradas legítimas en la escuela de las sociedades capitalistas.35
34. Wright, Class, Crisis and the State, pág. 38.
35. Erik Olin Wright delimita seis modos de determinación, incluyendo las que yo
estoy indicando aquí (determinación y selección estructural); Estas incluyen la limitación estructural, la selección, la reproducción/no reproducción, los límites de la compatibilidad fundonal, la transformación y la mediación. Véase Wright, Class, Crisis and the State, págs. 15-23. Volveré sobre este punto en el capítulo 3. Otros intereses de status grupal también entran aquí, desde luego. Para un interesante debate sobre esto, véase Randall Collins, The
El papel del Estado | 67 En cualquier caso, ya señalé en la Introducción que para entender estas conexiones tan complejas tendríamos que ver no sólo las relaciones entre cono cimiento, segregación y reproducción económica y cultural, sino también ten dríamos que empezar a luchar contra el poder del Estado. Y esto es a lo que iremos ahora.
El papel del Estado
En esta investigación comparativa entre el poder del Estado y sus meca nismos, Goran Therborn ha argumentado recientemente que el aparato estatal, en su verdadero funcionamiento y organización, se puede percibir como una relación expresiva de un dominio clasista.36 Este no es un punto insignificante en el argumento que defiendo, desde el momento en que el papel del Estado (con la escuela como arma esenciaj de él) se va haciendo cada vez más nece sario para comprender lo que hace la escuela.
Puesto que cada vez es más difícil para las sociedades garantizar un flujo de conocimiento técnico y personas técnicamente especializadas y semiespecia- lizados, el entramado educativo del Estado, a través de los planes de estudio, estableciendo y ensayando prioridades y políticas, adquiere una responsabili dad grande. El Estado, en Estados Unidos, ha sido dirigido desde los años treinta por políticas distribütivas de algunos de los recursos que la economía ha producido, pero vá entrando cada vez más en políticas productivas. Esto es es pecialmente cierto en la economía cuando el Estado regula, controla, subven ciona con intereses .especiales, patrocina investigaciones y proporciona apoyo monetario para la producción de bienes «necesarios», a menudo directamente relacionados con la industria armamentista. Actúa nacional e internacionalmen te como una fuerza «garantizando» ayudas con las que contribuir a la producti vidad económica.37
A diferencia de los períodos inmediatamente anteriores, como en la segunda guerra mundial, cuando el Estado intervenía en la economía para lograr unos objetivos concretos, la intervención estatal ha crecido tan vertiginosamente que
36. Goran Therborn, Wbat Does The Rulirtg Class Do Wben It Rules? (Londres, New Left Books, 1978), pág. 11.
37. Wright, Class, Crisis and the State, pág. 162. Esto no significa que el Estado y la industria necesariamente tengan éxito en la regulación de estos aspectos diversos de la pro ducción y la economía. Como he señalado, se va haciendo más evidente que el Estado debe desempeñar diversas funciones, no sólo el creciente papel activo ya mencionado de estimular la acumulación, algunos1 de los cuales pueden entrar en mutua contradicción. Para intere santes discusiones sobre las funciones variadas que desempeña el Estado, véase Claus Offe y Volker Ronge, «Theses on the Theory of the State», New Germán Critique VI (otoño 1975), 137-147, James O’Connor, The Fiscal Crisis of the State (Nueva York, St Martin’s Press, 1973), y Roger Dale, «The Politicization of School Déviance», en Schools, Pupils and
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es ya parte esencial de todos los países capitalistas desarrollados. Aunque los diferentes países diferirán en la forma de intervención: nacionalización de ciertas industrias en Francia e Italia, gasto público masivo en los Estados Uni dos, no cabe duda de la expansión de tal intervención.38 Esta suele consistir básicamente en una serie de métodos. Primero, el Estado financia capital direc tamente, mediante medidas fiscales como créditos y préstamos e, indirectamen te, proporcionando energía, transporte, etc. Una segunda forma, y fundamental para mis argumentos, incluye el papel del Estado en la asunción de los costes sociales del capital privado. E s decir, socializa los costes de cosas tales como investigación científica y educación^ así como la orientación del pódér laboral. D e este modo, aun cuando estos gastos tengan — sobre todo al principio— el objetivo de aumentar la rentabilidad y la productividad de la industria, los costes «repercuten» en todos nosotros. Además, aunque los beneficios que acu mule el capital sean desproporcionaos, los gastos los asume el grueso de la población trabajadora a través del Estado. La industria puede aumentar su aportación de conocimiento técnico-administrativo sin que los capitalistas in dividuales tengan que incrementar sus propios gastos para investigación tecno lógica.39
Hay otras funciones de la intervención estatal, desde luego. La contribu ción del Estado a la expansión de salidas para la venta de bienes, su apoyo a un inmenso sistema armamentista aquí y en el exterior, y su absorción de trabajadores «sobrantes» por el aumento del número de sirvientes civiles asa lariados, todo ello proporciona servicios fundamentales a la economía.40 Por último, el Estado desempeña un papel que se ha llamado «la reproducción de las relaciones sociales» y la organización de la división sqcial del trabajo. Ade más, las leyes y reglamentación en educación, salud, medios de comunicación, familia, relaciones de propiedad, etc., tienden a reproducir los modos de rela ción social y contractual que el capital precisa,41 aunque también pueden esti mularlos las necesidades concretas del Estado mismo, desde luego.
Cada uno de estos modos de intervención estatal se ha ido desarrollando por la continuidad, y ahora empeoramiento, de la crisis de acumulación de capi tal. Para tratarlo, el Estado ha desarrollado y seguirá haciéndolo, estrategias para intentar acabar con la crisis que «el proceso de producción global, de re producción de circulación y control de capital, las comodidades, los recursos y el trabajo» sufre.42
En resumen, pues, está claro que el Estado »e ha convertido en el verda dero centro de nuestra economía apoyando la acumulación de capital, propor cionando servicios, creando nuevos mercados y protegiendo los antiguos, y ab-
38. Castells, The Economic Crisis and American Society, pág. 69. 39. Ibíd., pág. 70.
40. Ibíd., págs. 70-71. 41. Ibíd., pág. 71. 42. Ibíd., pág. 104.
El papel del Estado | 69 sorbiendo gran parte de esta población «sobrante» para el empleo público. Para lograrlo, se puede obséi^áí la" siguiente máxima: socialización de los cos
tes y privatización de los beneficios,43 Tenemos aquí funcionando un modelo clásico. Muchas inversiones de «capital humano» y desarrollo de los recursos son imprescindibles para la industria, pero, como señalé anteriormente, son muy caras. El Estado se hará'cárgp del elevado coste inicial de la investiga ción y el desarrollo básicos. Luego «transferirá» los resultados al «sector pri vado» una vez que se han convertido ;en beneficios.'*4 El papel del Estado en la acumulación de capital es muy claro en su subvención a la producción del conocimiento técnico-administrativo,.
El énfasis sobre tal conocimiento tiene importancia por sus consecuencias para la legitimación de las necesidades del Estado, así como para las necesi dades de acumulación de la esfera económica. Con el poder creciente áe la nueva pequeña burguesía en el sistema económico y cultural, el enfoque del conocimiento técnico-administrativo hace posible que la escuela haga dos cosas. Aumenta su propia legitimidad a los ojos de este sectór dé clase tan impor tante, y, exactamente igual de importante, hace posible que este mismo grupo
utilice el sistema educativo para reproducirse.45 Directivos de nivel medio, em pleados semiautónomós, técnicos, ingenieros, contables, empleados públicos, etc., pueden ver la escuela positivamente (lo que en un momento de gran des confianza en nuestras instituciones básicas no es despreciable) y utilizarla para la reproducción de sus propias credenciales y posturas, y dar prioridad al em pleo de ellos en el Estado, así como en la industria.44
Deben tenerse en cuenta, pues, las necesidades específicas de la maquinaria estatal. La escuela no sólo responde a las «necesidades del capital», sino tam bién protege su propia legitimidad ante sus otros clientes. En este caso (aun que ño necesariamente en todos los demás), hay una coincidencia específica de intereses de gran parte de la nueva pequeña burguesía en su propia movi lidad. Por consiguiente, de tal coincidencia surgen tipos concretos de inter vención.
Los efectos de estos intereses sobre la acumulación de capital y la legiti 43. Ibld., pág. 130.
44. Ibíd., pág. 125. Pot otra parte, podemos reconocer la existencia de un «socialismo limón», en el que el Estado se hace cargo de las industrias que están fallando y absorbe los costes. El hecho de que las industrias nacionalizadas estén casi siempre en situación de pobreza cuando son absorbidas, significa un alto grado de fallo y una baja calidad en cuan to a servicios y productos. Esto es utilizado después para argumentar en contra del socia lismo en general. Evidentemente, este es un proceso de razonamiento en espiral.
45. Véase Basii Bemstein, Class, Codes and Control, voi. 3 (Londres, Routledge and Kegan Paul, 1977):
46. Randall Collins y su argumentación del mercado credencial es importante. Véase Collins, The Credential Society. Para una discusión de dónde se sitúa este grupo dentro
e la estructura de dase, véase Pat Walker, ed., Between Labor and Capital (Boston, South tnd Press, 1979).
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mación, y las ideologías fomentadas por ellas, son visibles tanto en la educa ción en general como en su función «reproductora» específica. Como la econo mía, los ejemplos de este modelo de intervención se van haciendo cada vez más evidentes. Incluyen el énfasis sobre la educación competitiva, los sistemas empresariales, la educación universitaria, el futurismo (palabra clave, a menu do, para la planificación de «potencial humano»), la base cada vez raásJmpor- tante sobre las matemáticas y el desarrollo de currículums científicos (enfren tados a las artes), programas nacionales de tests, facultades e institutos téc nicos, etc. Todo esto y más enuncia el papel’ ’dé'.k''Mtervea(^ii$n.^§{atfll — a veces encubierto y otras muy claro— en la enseñanza, para intentar elevar al máximo la producción de agentes y.de conocimiento básico"para una economía injusta.'*7
Estos datos sobre la esfera económica y la educación pueden ser aún más claros si observamos de cerca la economía (interna) americana. Donde existe mala distribución de los bienes y los recursos, originados por el funcionamien to del «mercado», el Estado ha intervenido para distribuir los recursos a los que no alcanzan un nivel mínimo. Además, como el desempleo elevado se genera en tiempos de crisis, depresión y recesión de una forma espontánea, el Estado aumenta los fondos para subsidios de desempleo. Aunque la asistencia sanitaria por la Seguridad Social, no sea responsable de la gran proporción de pobreza y desamparo, el Estado comienza a intervenir en ello. Cuando los fondos de pensiones se devalúan por la inflación y la crisis de la economía, el Estado interviene para garanttear un nivel de ayuda. Véase que todos estos tipos de acciones, aunque aparentemente sean beneficiosas, significan dos cosas. Primera, y de nuevo la más importante, es la velocidad crecieñte eñ que crece la intervención estatal. Segunda, cada una de estas intervenciones se diseña no para desafiar las acciones del sistema económico, sino para mantener la legiti- m idad^e las instituciones políticas a los ojos de la población. El hecho de que las condiciones que provocan la necesidad de intervención sean generadas por el sistema productivo de la sociedad, se cubre con la aparentemente menos cos tosa intervención (comparada con el coste económico y el compromiso estatal de colectivizar la acumulación de poder) del Estado.
E s fundamental comprender que el modelo de intervención no es un hecho neutral en términos de distribución de beneficios si se examina detenidamente. Como ha demostrado Vicente Navarro en su investigación sobre los efectos de la intervención estatal en dos de estas áreas sociales — atención sanitaria e inflación— , el modelo de beneficios generado por estos programas ha benefi ciado consecuentemente al 20 % de la población, a menudo a costa del res tante 80 % .48
47. Véase también la discusión sobre educación en Arthur E. Wise, Legislated Learning (Berkeley, Universíty of California Press, 1979).
48. Vicente Navarro, Medicine Under Capitalisr» (Nueva‘York, Neale Watson Acade- mic Publications, 1976), pág. 91.
El papel del Estado | 71 Este mismo modelo — el Estado interviene para apoyar la legitimación y la producción, la acumulación, y para aliviar los efectos negativos de la «dis tribución errónea»— en el que los beneficios revierten desproporcionadamente a aquellos que controlan la acumulación de capital económico y cultural, se puede encontrar en la educación. El Estado también actuará para solucionar las consecuencias negativas que se hayan producido, aunque sólo sea para mante ner su propia legitimidad. Definiendo grandes grupos de niños como desviados (aprendizaje lento, problemas de retentiva, problemas de disciplina, etc.) y dando un apoyo económico y legislativo a profesores especiales y para «diag nósticos» y «tratamiento», el Estado creará grandes proyectos de readaptación. Aunque éstos parezcan neutros, útiles y tendentes a aumentar; la movilidad, de: hecho obviarán el debate sobre el papel de la enseñanza en la reproducción del conocimiento y las personas que la sociedad «precisa». Hará ésto en parte defi niendo las causas últimas de tal desviación en los niños y su cultura, y no en la pobreza, los conflictos y diferencias generadas por las jerarquías culturales. Esto se nos ocultará por medio del convencimiento de que las escuelas están en primer lugar organizadas como agencias de distribución, en lugar de, al menos en parte, como importantes agencias en el proceso de acumulación.
Por tanto, al igual que en las relaciones económicas cotidianas donde uno de los mejores resultados del trabajo de gran parte de la fuerza de trabajo es aumentar la acumulación y el control del capital económico por medio de una pequeña parte de población, para después mejorar los efectos negativos de esto