III. LAND INSTITUTIONS PUT IN PLACE SINCE THE LATE 1970 S 32
1. Increasingly complex legislation 32
1.3 Implementation of legislation at the provincial level: the example
La investigación, así como mi experiencia personal y profesional, y la de muchos otros psicoterapeutas, demuestran que el cambio es posible. Hombres y mujeres en todo el mundo han experimentado la transición de homosexual a heterosexual. Como nadie nace esencialmente con AMS, el cambio es posible.
En nuestra cultura y mundo de hoy, hay muchos términos utilizados de manera descuidada para definir a alguien que experimenta AMS: homosexual, bisexual, transexual, gay y lesbiana. El término gay es un término sociopolítico que generalmente aplica a un individuo que se identifica a sí mismo como alguien que acepta su AMS y por lo tanto actúa de acuerdo con esos deseos. Lesbiana se refiere a una mujer que experimenta AMS. Transexual describe a aquellos que creen que nacieron con el sexo equivocado y desean vivir su vida como el sexo opuesto. El término orientación sexual fue construído por miembros del Movimiento homosexual. Discutiré estos y otros términos en el Capítulo Cuatro.
También se encuentran aquéllos que experimentan AMS no deseada y no se identifican a sí mismos como «gay», «lesbiana», «homosexual» o «transgénero.» Hay niños que experimentan con otros del mismo género durante el comienzo de la adolescencia y de la pubertad. Durante esta etapa de desarrollo psicosexual, los niños son naturalmente más cercanos a otros niños y las niñas son naturalmente más cercanas a otras niñas. Si juegan íntimamente con alguien de su mismo género, esto no los hace homosexuales en su identidad. Hay otros que se involucran en prácticas homosexuales durante otras etapas de su vida y después siguen adelante hacia su identidad heterosexual natural, un ejemplo son los estudiantes en internados, o personas en la cárcel, Asimismo, hay hombres y mujeres quienes mientras están encarcelados se involucran en actos homosexuales pero regresan a su identidad heterosexual natural una vez que salen de prisión a esto se le conoce como homosexualidad situacional. Ha sido hasta el último siglo que hemos recurrido a etiquetar y poner apodos a la gente y sus prácticas. Es importante remover estas etiquetas y entender qué dirige la conducta humana, especialmente la concerniente a aquellos que experimentan una AMS tan arraigada. Las acciones de una persona no determinan su identidad y cualquier etiqueta puede encerrar a una persona en el significado asignado a dicha etiqueta en lugar de permitirle desarrollarse y crecer en quien verdaderamente es y quien en potencia puede llegar a ser.
Desde el inicio de los años 1990s, los mitos de «el gen gay» y de «la homosexualidad es biológica» se han promovido a través de los medios. Algunos estudios «científicos» ampliamente divulgados lanzaron esta campaña para endoctrinar a un público confiado haciéndole creer que la gente nace de esta manera y por lo tanto no puede cambiar (como lo hemos visto, estos son los dos pilares del edificio de la homosexualidad.) Desde entonces han surgido más estudios que tratan de probar la teoría «nacido gay y no puedo cambiar.» Nuevamente, lo más probable es que no estemos observando las causas de la AMS, sino los resultados de la conducta homosexual en el cerebro de hombres y mujeres con AMS activo.
El Dr. Kenneth Klivington, investigador del Instituto Salk en San Diego, California, declaró: «Existe un cuerpo de evidencia que demuestra que las redes neuronales del cerebro se reconfiguran a sí mismas en respuesta a ciertas experiencias. Por lo tanto, la diferencia en la estructura del cerebro homosexual puede ser un resultado de la conducta y condiciones ambientales» (David Gelman et al., «Born or Bred?», Newsweek, febrero 24, 1992, pág. 46.)
La Dra. Ruth Hubbard y el Dr. Elijah Wald de la Universidad de Harvard declararon en 1993, en su libro Refutando el mito del gen (en inglés, Exploding the gene myth): «El mito del “gen todopoderoso” está basado en ciencia defectuosa que no toma en cuenta el contexto ambiental en el que existimos nosotros y nuestros genes.» (pág. 6)
A continuación hay tres estudios conducidos en los años 1990s utilizados para promover el mito homosexual (estos estudios se utilizan en sistemas judiciales y cuerpos legislativos para promulgar leyes sobre la homosexualidad en todo el mundo.) Con la excepción de uno, estos investigadores tienen una orientación homosexual.
El Dr. Simon LeVay condujo un estudio titulado «Una diferencia en la estructura hipotalámica entre hombres heterosexuales y homosexuales» (en inglés, «A difference in hypothalamic structure between heterosexual and homosexual men»; Science, agosto 30, 1991, Vol. 253, págs. 1034-1037.) Él observó los cerebros de cadáveres: 19 sujetos homosexuales y 16 sujetos heterosexuales. Él declaró haber encontrado un grupo de neuronas en el hipotálamo (denominadas INAH3) que parecían ser dos veces más grandes en los hombres heterosexuales que en los homosexuales. LeVay teorizó que esta parte del hipotálamo tiene algo que ver con la conducta sexual. Por lo tanto concluyó que la orientación sexual de alguna manera está determinada biológicamente. Al analizar detalladamente sus descubrimientos, podemos ver muchas contradicciones:
1. Los 19 sujetos homosexuales en el estudio murieron de SIDA. Sabemos que el virus HIV, así como el SIDA afectan el cerebro, causando cambios químicos. Por lo tanto, podríamos estar observando en el cerebro los efectos del HIV y del SIDA, no la causa de la AMS.
2. Con respecto a sus llamados sujetos heterosexuales, LeVay declara: «Dos de estos sujetos (ambos pacientes con SIDA) negaron haber tenido actividad homosexual. Los expedientes de los 14 pacientes restantes no contenían información acerca de su orientación sexual; asumimos que la mayoría o todos eran heterosexuales.» (pág. 1036) ¿Realmente se puede asumir que alguien es heterosexual porque su expediente médico no especificó su proclividad sexual? ¡Difícilmente esto se puede llamar ciencia!
3. En su artículo «Sal y Pimienta» (en inglés, «Salt and Pepper») en el periódico Bay Area Reporter, Michael Botkin, un activista homosexual contra el SIDA y psicoterapeuta, declaró: «Sucede que LeVay no sabe nada acerca de la orientación sexual de su grupo control, los 16 cadáveres “supuestamente heterosexuales”. Un control sucio como éste es… suficiente por sí solo para invalidar el estudio. ¿Cuál es la defensa de LeVay? Él
sabe que sus controles son heterosexuales porque sus cerebros son diferentes a los de los cadáveres con más HIV. Lo lamento doctor; esto es lógica circular. Puedes usar la muestra para probar la teoría o vice versa, pero no las dos al mismo tiempo.» (septiembre 5, 1991, pág. 21, 24; http://www.leaderu.com/marco/special/spc10.htlm)
Tres de los 19 sujetos homosexuales tuvieron un grupo de neuronas en el hipotálamo más grande que el del sujeto homosexual promedio. Seis de los 35 sujetos refutaron la hipótesis de LeVay. Los resultados no son estadísticamente significativos; no se pueden relacionar con la población en general. Para que un estudio pueda considerarse como válido y confiable, la teoría del autor debe ser probada por un porcentaje lo suficientemente alto de sujetos. Este estudio nunca debió publicarse, un hecho que muchos científicos afirmaron en los meses subsiguientes a su publicación.
4. Finalmente LeVay mismo declaró que él no probó que la gente nace con AMS: «Es importante enfatizar lo que no encontré. Yo no probé que la homosexualidad es genética, ni encontré una causa genética para ser gay. Yo no mostré que los hombres gay nacen de esa manera, que es el error más común que la gente hace al interpretar mi trabajo» («Sex and the Brain», Discover, Vol. 15, n.º 3, marzo 1994, pág. 64-71.)
Un estudio de gemelos y hermanos, conducido por los Drs. J. Michael Bailey y Richard Pillard, titulado «Un estudio genético de la orientación sexual masculina» (en inglés, «A genetic study of male sexual orientation») fue publicado en Archives of General Psychiatry (Vol. 48, diciembre 1991, pág. 1089-1096.) Observaron la prevalencia de homosexualidad entre gemelos y hermanos adoptados, donde al menos un hermano era homosexual. Encontraron que en el 52% (29 pares de 56) de los gemelos idénticos ambos eran homosexuales; en el 22% (12 pares de 54) de los gemelos fraternales (mellizos) ambos eran homosexuales; y en 11% (6 de 57) de los hermanos adoptivos ambos eran homosexuales. También encontraron que en el 9% (13 de 42) de los hermanos biológicos (no gemelos) ambos eran homosexuales. Los autores concluyeron que debe haber una base genética para la AMS. Veamos de manera detallada y separemos los hechos de la ficción.
1. El error más grande es la interpretación que hacen los investigadores. Como cerca del 50% de los gemelos idénticos no eran homosexuales, podemos concluir fácilmente que la genética no juega un papel significativo en la homosexualidad. Si lo hiciera, entonces el 100% de los gemelos deberían ser homosexuales, puesto que los gemelos idénticos tienen la misma composición genética. Podríamos nosotros interpretar fácilmente los resultados de la misma manera, queriendo decir que las influencias ambientales causaron su homosexualidad. La profesora de biología y proclamada a sí misma lesbiana, Anne Fausto-Stirling de la Universidad de Brown, declaró, «Para que un estudio así sea significativo, tendrían que observar a los gemelos que han sido criados por separado. Es genética muy mal interpretada.» (David Gelman et al., «Born or Bred?» Newsweek, febrero 24, 1992, pág. 46.) 2. Este no fue un muestreo aleatorio, sino un muestreo parcial, porque los gemelos
que se ofrecieron como voluntarios para este estudio fueron solicitados a través de anuncios en periódicos y revistas para homosexuales, en lugar de periódicos para el público en general. Si los autores hubieran adquirido sus sujetos a partir de la población general, el porcentaje de hermanos que experimentan AMS habría sido mucho menor. Los investigadores distorsionaron los datos para que revelaran lo que ellos querían decir.
3. LeVay, el autor del estudio anterior, afirmó: «De hecho, los estudios de gemelos… sugieren que no es totalmente innata [la homosexualidad], porque aún los gemelos idénticos no siempre comparten la misma orientación sexual» (citado en Marlin Maddoux, Answers to the gay deception, International Christian Media, 1994, pág. 46.)
4. Bailey, uno de los investigadores, declaró: «Debe haber algo en el ambiente que explique a los gemelos discordantes.» (Gelman et al., «Born or Bred?» Newsweek, 1992, pág. 46.)
5. Estudios subsecuentes de gemelos, realizados en Australia y Finlandia, produjeron resultados diferentes, revelando una incidencia mucho menor de hermanos que experimentan AMS. En Australia: (1) N. Buhrich et al., «Orientación sexual, identidad sexual, y comportamientos sexo-difórmicos en gemelos masculinos» (en inglés «Sexual orientation, sexual identity, and sex-dimorphic behaviors in male twins.» Behavior Genetics, Vol. 21, 1991, pág. 75-96), y (2) J. M. Bailey et al., «Influencia genética y del entorno en la orientación sexual y sus correlativos en una muestra de gemelos australianos» (en inglés «Genetic and environmental influences on sexual orientation and its correlates in an australian twin sample.» Journal of personality and social psychology, Vol. 78, 2000, pág. 524-536). En Finlandia: P. Santtila et al. «La respuesta potencial homosexual es prevalente y genética (en inglés «Potential for homosexual response is prevalent and genetic.» Biological Psychology, Vol. 77, n.º 1, 2008, pág. 102-105).
Finalmente, el Dr. Dean Hamer y asociados del Instituto Nacional de Cáncer (National Cancer Institute) publicaron un estudio titulado «Una conexión entre marcadores de DNA en el cromosoma X y la orientación sexual masculina» (en inglés, «A linkage between DNA markers on the X chromosome and male sexual orientation.» Science, julio 16, 1993, Vol. 261, pág. 3212-3217.) Los medios reportaron inmediatamente que se había encontrado el «gen gay». Lamento decepcionar, pero aún Hamer confesó que esto era falso.
Estos investigadores estudiaron cuarenta pares de hermanos homosexuales y sugirieron que algunos casos de homosexualidad están relacionados con una región específica en el cromosoma X (Xq28) heredada de la madre por el hijo homosexual. 33 pares de hermanos compartieron el mismo patrón de variación en la punta del brazo del cromosoma. Hamer estimó que la secuencia de los marcadores genéticos dados en Xq28 está ligada a la homosexualidad en el 64% de los hermanos. Veamos si su teoría se
sostiene bajo el escrutinio científico:
1. No hubo un grupo control. Hamer y asociados fallaron al no evaluar a los hermanos heterosexuales de estos hombres con AMS. ¿Qué tal si tienen los mismos marcadores genéticos que sus hermanos homosexuales?
2. Nadie ha siquiera probado que la sección identificada en el cromosoma tiene una relación directa con la sexualidad o la proclividad sexual.
3. Uno de los asistentes de investigación de Hamer lo acusó de retener algunos de los resultados, los cuales habrían invalidado su estudio. No hemos escuchado el resultado final de esta investigación por el Instituto Nacional de Cáncer (John Horgan, «Gay genes, revisited.» Scientific American, noviembre 1995, pág. 26.) 4. Un grupo de investigadores de la Universidad de Western Ontario, bajo la tutela del
Dr. George Rice, condujeron un estudio utilizando el mismo protocolo científico y fueron incapaces de reproducir los resultados («Where did the gay gene go?»
www.abcnews.com, abril 23, 1999.)
5. El mismo Hamer declaró: «Estos genes no causan que la gente se vuelva homosexual… ultimadamente, es el ambiente el que determina cómo se van a expresar estos genes.» (Time, abril 27, 1998, pág. 60-61.)
Todos estos investigadores, con excepción de Bailey, son hombres que se han proclamado a sí mismos homosexuales. Ellos buscan desesperadamente aceptación, y es su convicción que si nosotros creemos que ellos nacieron con AMS, entonces debemos legitimar su comportamiento homosexual. En lugar de esto, nosotros debemos revelar la verdad detrás de este mito homosexual, para descubrir qué es lo que realmente causa que la gente experimente AMS. Aquí hay un análisis más preciso:
El Colegio Americano de Pediatras (American College of Pediatritians) publicó una hoja de datos en 2010 acerca de la juventud, diciendo: «La homosexualidad no es un rasgo determinado por la genética, ni es inalterable. La atracción homosexual está determinada por una combinación de influencias familiares, ambientales, sociales y biológicas. La herencia de rasgos de personalidad que predisponen puede jugar un papel para algunos. Consecuentemente, la atracción homosexual es cambiable.» (www.FactsAboutYouth.com)