• No results found

Chapter 2 Magnetic Vector Potential Formulation and Finite Element Implementation

2.7 Implementation

E. cronol. 4,4 (1,4) 4,9 (1,4) 5,4 (1,4) 4,0 (1,8) 4,4 (1,9) 5,0 (1,7) — — E.O. — 0,5 (0,5) 1,2 (0,9) — — 0,6 (0,3) — 0,017 DE Talla –2,7 (0,6) –2,0 (0,6) –1,6 (0,6) –2,5 (0,6) –2,2 (0,5) –2,2 (0,5) 0,318 0,018 V.C. cm/a. 5,7 (1,3) 10,6 (2,9) 9,9 (2,0) 5,8 (1,3) 7,4 (3,1) 6,9 (2,3) 0,832 0,001 DE V.C. –1,3 (1,1) 3,4 (2,2) 3,1 (1,8) –1,5 (0,8) –0,1 (2,2) –0,1 (1,8) 0,523 0,000 Peso, kg 11,7 (2,2) 12,9 (2,2) 14,5 (2,2) 12,0 (2,7) 12,3 (3,0) 14,9 (3,3) 0,722 0,667

• Si el tratamiento se inicia durante la infancia, éste debe prolongarse hasta colocar al niño en su carril genético. Posteriormente, puede in- terrumpirse el tratamiento y si empeora su situación auxológica pen- sar en reiniciarlo.

• Si la terapéutica se inicia en el período peripuberal, si es efectiva, debe prolongarse hasta agotar las posibilidades de crecimiento.

BIBLIOGRAFÍA

1. Di Rienzo GC. Reducción del crecimiento fetal intrauterino: situación actual. Obstet. y Gi-

necol., 11:9-43, 1998.

2. Lubcenko LO, Hansman C, Boyd E. Intrauterine growth in length and head circunference as estimated from live births at gestational ages from 26 to 42 weeks. Pediatrics, 37:403-407, 1966.

3. Usher R, Mc Lean F. Intrauterine growth of live-born Caucasian infants at sea level: stan- dards obtained from measurements in 7 dimensions of infants born between 25 and 44 we- eks of gestation. Pediatrics, 74:901-910, 1969.

4. Niklasson A, Ericson A, Fryer JG, Karlberg J, Lawrence C, Karlberg P. An update of the swedish reference standards for weight length and head circunference at birth for given ges- tational age (1977-1981). Acta Paediatr. Scand., 80:756-762, 1991.

5. Marsal K, Person PH, Larsen T, Lilja H, Selbing A, Sultan B. Intrauterine growth curves based on ultrasonically estimated foetal weights. Acta Paediatr., 85:843-848, 1996.

6. Malhehy J, Fontan F, Iglesias J, Pérez Porcuna XM. Relación entre el peso al nacimiento y la gestación en una población de recién nacidos del Hospital Infantil Vall d’Hebron. Ann.

Esp. Pediatr., 28:497-502, 1988.

7. Gluckman PD. Endocrine and nutritional regulation of prenatal growth. Acta Paediatr., Supl 423:153-157, 1997.

8. Woods KA, Camacho-Hubner C, Savage MO, Clark AJ. Intrauterine growth retardation and postnatal growth failure associated with deletion of the insulin-like growth factor gene.

New Engl. J. Med., 335:1363-1367, 1996.

9. Gluckman PD, Gunn AJ, Wray A, Cutfield W, Chatelain PG, Guilbaud O. Congenital growth hormone deficiency is associated with prenatal and early postnatal growth failure. J. Pediatr., 121:920-923, 1992.

10. Caufriez A, Frankene F, Henen G, Copinschi G. Regulation of maternal insuline-like growth factor I by placental growth hormone in pregnancy. Possible action of maternal IGFI- on fe- tal growth. Horm. Res., 42:62-62, 1994.

11. Karlberg J, Albertsson-Wikland K, Kwuan EYW, Low LCK. The timing of early postnatal catch-up growth in normal full-term infants born small for gestational age. Horm. Res., 48 (supl 1):17-24, 1997.

12. Tanner JM, Whitehouse Rh, Hughes PCR, Vice FP. Effect of human growth hor- mone treatment for 1 to 7 years on growth of 100 children with growth hormone defi- ciency, low birth weight, inherited smallness and other complains. Arch. Dis. Child., 46:745-782, 1971.

INTRODUCCIÓN

La consulta por retrasos del crecimiento y del desarrollo es probable- mente una de las más frecuente en el ejercicio clínico de la endocrinología pediátrica y del adolescente. La mayoría (80-90 %) de esos retrasos esta- turales y/o puberales no obedecen a un trastorno hormonal, considerándose idiopáticos. Clásicamente, ese tipo de hipocrecimientos se agrupa con la de- nominación variantes de la normalidad.

La observación del crecimiento humano ha permitido constatar un in- cremento evolutivo de las tallas medias. Ejemplo de ello es la variación de la talla media de los varones españoles, tallados a la edad de 18 años, que ha pasado de 168,38 cm (en 1972) a 175,02 cm (en 1992). A pesar de dicha evolución estatural, denominada secular, es probable que tal ganancia no haya sido similar para los límites o percentiles inferiores, donde se agrupan las tallas más cortas.

De esta manera, hay que pensar que seguirá habiendo tallas altas, me- dias y bajas, pero ¿dónde se situarán los percentiles 97, 50 y 3 en las próxi- mas décadas?

Además, la actual divulgación de una mayor disponibilidad de posibi- lidades terapéuticas para los hipocrecimientos ha inducido esa creciente presión familiar para la orientación pronóstica estatural de sus hijos. En los últimos años, todo lo anterior ha condicionado un interés médico pro- gresivo por el capítulo de los hipocrecimientos, tanto para su investiga- ción etiológica como para la búsqueda de sus posibles opciones terapéu- ticas.

143

Variantes normales de talla baja

En la realidad de la práctica pediátrica, sólo un 3 % de la población in- fantil se sitúa por debajo de –2 DE de talla (próximo al percentil 3), pre- sentando un hipocrecimiento en sentido estricto.

En 1977, D. W. Smith propuso una subdivisión de los hipocrecimientos en dos grandes grupos: 1. Variantes de la normalidad y 2. Hipocrecimien- tos patológicos (1). A su vez, este autor incluyó dos entidades clínicas (Talla Baja Familiar-TBF y Retraso Constitucional del Crecimiento y De- sarrollo-RCCD) en las denominadas variantes de la normalidad, cuyas ca- racterísticas se resumen en la tabla 1. Además, en la práctica, ambas situa- ciones pueden presentarse asociadas.

Algunos autores utilizan también el término Talla Baja Idiopática, diag- nóstico limitado para aquellos pacientes con hipocrecimiento y cuya pre- dicción de talla se sitúa por debajo de –2 DE de su talla media parental, cuya edad ósea está entre 0 y –4 DE para su edad cronológica, que crecen por el quinto percentil de su curva de edad y en los que se han eliminado otras posiblidades causales, pero sin incluir su carácter familiar. Reciente- mente, Ranke define la Talla Baja Idiopática (tras excluir otras causas de hipocrecimiento) con los siguientes criterios: a) datos antropométricos neonatales normales; b) hipocrecimiento proporcionado; c) no evidencia de enfermedad orgánica crónica; d) ausencia de trastornos psicoemocionales; e) ingesta alimentaria adecuada, y f) no evidencia de deficiencia endocrina

TABLA1. – Clasificación de los hipocrecimientos

1. VARIANTES DE LA NORMALIDAD

Comienzo Maduración Edad Historia Talla

hipocrecimiento puberal ósea familiar final

1.1. TBF Postnatal Normal Normal Talla baja Baja 1.2. RCCD Postanatal Retrasada Retrasada Retraso Límites

(1.ª infancia) puberal normales

2. HIPOCRECIMIENTOS PATOLÓGICOS 2.1. Defectos esqueléticos primarios

2.2. Defectos esqueléticos secundarios Fuente: DW Smith (1).

(2). A su vez, según este autor, la talla baja idiopática se subclasifica en re- lación con el período puberal de la siguiente manera:

1. Antes de la pubertad:

Related documents