Descartes concibió
Loj-principios de la filosofía
antes que las respuestas a las objeciones de lasMeditaciones.
Además, su estilo es más escolar al estar preocupado por el orden de materias y no por el orden de razunes. Tienen asimismo la ventaja de presentar teorías filosóficas que no se limitan a la metafísica, lo que hace de ellos una de las expo siciones más completas de la filosofía de Descartes. Puede afirmarse que se trata de una exposición filosófica netamente cartesiana en cuanto que su autor concibió este texto como el manual de su filoso fía. El aspecto más importante deLos principios
es que exponen el cartesianismo desde el punto de vista de la física considerada como una ciencia de lo real, en la cual --como ya dijimos a propósito de losMeteoros
y de laÓptica-
el tipo de certeza que impera no es absolu ta como en el caso de la metafísica y la matemática, sino sólo probable, como nos da a entender en los párrafos 104, IOS y I 06 de la parte IV de esta obra.'>8 Descartes distingue entre certeza moral y certeza me tafísica, y aplica el primer tipo de certeza al conocimiento de la física, que trabaja a partir de hipótesis o suposiciones. Es decir, Descartes tiene una concepción hipotético-deductiva de la ciencia al estilo pop-XC Estudtn introductoria
periano de Con
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etttras y ref
ittaciones; considera que Dios es la causa primera del mundo, pero a la hora de explicarlo científicamente no necesita recurrir a dicha causa, sino que se atiene a la explicación del funcionamiento de las causas segundas. Se trata de un plantea miento funcionalista del conocimiento científico, y lo que busca no es llegar a la verdad (cuestión metafísica) sino salvar las apariencias (explicación de los efectos a partir de una causa posible), como decía Ptolomeo a propósito de los fenómenos celestes.Asimismo creo que es tan útil para la vida conocer causas imaginadas de la forma indicada, como tener conocimiento de las verdaderas; digo esto, porque la medicina, la mecánica y generalmente todas las artes a las que el conocimiento de la Física puede servir, sólo tienen por finalidad apli car de modo tal unos cuerpos a los mros, que, por secuel'u;:ia de las causas naturales, algunos efectos sensibles sean producidos.'>9 ·�
Uno es, pues, el conocimiento metafísico y otro el conocimiento físico del mundo, que siempre es un conocimiento de conjeturas y cuya le gitimación no le viene por la vía de la verdad , sino por la vía pragmá tica de la utilidad para la vida humana.
La «Conversación con Burman»
En abril de 1648 Frans Burman, estudiante de teología, se entrevistó con Descartes en Egmond. Fruto de esa entrevista es el texto que ahora nos ocupa. En el momento de la entrevista Descartes era un famoso filósofo que, a excepción de
La;
pasiones del alma, ya había publicado todos los textos fundamentales de su filosofía. De ahí que las respuestas a las objeciones de Burman sean una especie de resu men de algunos de los principales temas de la filosofía cartesiana tal como se había configurado hasta este momento.U no de esos temas es el de las ideas, en el que nos encontramos con las ideas corporales o verdades materiales, que se refieren a los contenidos de las ideas. Las cosas existen materialmente y están re presentadas en nuestras ideas. La representación de las cosas nos permite hablar de ideas falsas, en cuanto que su representación no se adecua a la cosa tal como ella es. Descartes distingue entre ideas, que representan cosas, y nociones, que tienen que ver con las palabras, y en las que lo importante no es el contenido material sino el significa-
Rt:ni DeJcartes, la constiwción de la modemidad XCI do. Dentro de esas nociones tenemos, por ejem plo, la nada, en la cual no hay referencia alguna, sino exclusivamente sentido. De las nocio nes no podemos decir que sean falsas, sino que lo que nos queda es comprender su significado. Para entender este planteamiento hemos de tener en cuenta los dos sentidos de idea en Descartes: el corporal, que está presente en las
Reglas
(la idea como figura de las cosas), y el noético, que introduce en las obras posteriores a lasReglas.
Este se gundo sentido es el que fundamenta la distinción entre la realidad objetiva y la formal de las ideas, que serían los dos aspecros de la idea entendida como cosa(res).
La realidad formal de las ideas tiene que ver con su dimensión noética, y en este caso lo relevante de éstas no es la representación, sino la capacidad generadora de la mente que posibilita que a partir de la idea misma se pueda engendrar todo un cuerpo de conocimiento. Estos dos aspectos de la idea (el objetivo y el formal o noético) son las dos caras de una única realidad que lleva dentro de ella un poder generador, como se desprende del final de lasMeditaciones,
en el q ue explica los diversos sentidos de la palabra naturaleza.El último trayecto: «Las pasiones del alma »
y «Correspmzdencia con Isabel de Bohemia "
El yo originario y la moral
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