Priority 1 – Economic, social and institutional cooperation
7- IMPLEMENTING PROVISIONS FOR THE OPERATIONAL PROGRAMME
Hablar de la violencia en Colombia en años recientes obliga a hablar del narcotráfico, y también, del hombre que llegó a acumular una fortuna de fábula y a convertirse en el representante mismo del Mal en la tierra. García Márquez, que antes de ser escritor fue periodista, no podía resistirse a escribir sobre la persona que más influencia ha tenido en la historia reciente del país. Pablo Escobar es a Noticia de un secuestro lo que el presidente es a El señor presidente en la novela de Miguel Ángel Asturias: la fuerza invisible y oscura que maneja los hilos que deciden el destino de una nación. Sobre la figura de Escobar vista por García Márquez desde el punto de vista astrológico se hablará en detalle en la segunda parte de este trabajo. Gerald Martin dice que García Márquez alberga sentimientos sumamente encontrados sobre Pablo Escobar. En Noticia de un secuestro deja de manifiesto «un punto de admiración por él».84 Pero a efectos de la historia de Colombia, importa intentar comprender lo que significó la muerte del capo. Reproduzco cómo se analizaba la reacción de los medios de comunicación nacionales tras el abatimiento del narcotraficante.
El ciudadano Pablo Escobar ha muerto. La radio hizo sonar sus voces para anunciar la buena nueva, mientras hacía gala de la inmediatez de la noticia. En la televisión, los noticieros vespertinos insistieron en ser los primeros en registrar visualmente el suceso. Los de la noche argumentaron que llegaron hasta el cadáver. Sigue iluminando la función periodística [...] El título, éste sí inteligente, lo destaca: ¡Al fin cayó! Menos afortunado el de El Espectador: ...Y cayó Pablo Escobar. Los dos grandes diarios coinciden en el verbo caer: los psicoanalistas lo usan como sinónimo de fisura, de hueco, de lapsus. En La Biblia, tiene claro sentido de caer tentado por el demonio. Pero los calificativos no admiten equívocos. El Presidente lo dijo en su discurso: Los colombianos no nos rendimos frente al mal. Los adjetivos de la prensa fueron nítidos: Bestia astuta; Animal humano; Genio del mal, Rey de la oscuridad. ¿No se trata de los
atributos del demonio? Algunos fueron más actuales y lo compararon con otra reencarnación diabólica: los bigotes de Hitler.85
Esa muerte desató una reacción inesperada del pueblo paisa (gentilicio coloquial con que se conoce a los nacidos en la zona del eje cafetero, que es donde se encuentra la ciudad de Medellín), que sembró el desconcierto y la perplejidad a nivel nacional e internacional. Al entierro de Pablo Escobar asistieron más de 25.000 personas que se dolían de su pérdida. Fue un episodio de histeria colectiva que dejó claro que el capo, temido por tantos, era venerado por miles; gente que siempre guardó de él un recuerdo grato, que lo consideró como un hombre generoso, un benefactor. Su figura muy pronto comenzó a quedar envuelta en la bruma de la leyenda, la superstición y hasta el lucro mediante la venta de sus pertenencias. No es ninguna sorpresa al tratarse del país del que se trata, dominado por las supersticiones. Hubo acontecimientos, a pequeña escala, cotidianos, sencillos, de los que pasan casi inadvertidos para la prensa, que ilustran la mentalidad de los colombianos mejor que cualquiera de los grandes titulares. Este es uno de ellos. A Escobar lo abatieron en Medellín frente a su casa, la 945. Enseguida, se convirtió en un número muy demandado en las casas de apuestas.
En 1993, el número 945, de la casa donde mataron a Pablo Escobar, quebró a seis empresas de apuestas en 15 días.86
Escobar despierta interés aún en la actualidad. En 2006, se exhumó su cadáver – el vídeo puede verse en youtube.com– y poco después trascendió que a su calavera le
85 Armando Silva. Artículo publicado en El Tiempo. Pablo, el demonio. Diciembre 12 de 1993. Sección:
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86 Roberto Llanos. Artículo publicado en El Tiempo. Cuentos de ranas o de sapos. Junio 3 de 1999.
habían sido arrancados tres dientes. Las pertenencias del capo colombiano, como las de cualquier celebridad, se han convertido en objetos con un gran valor comercial.
Según Sebastián Marroquín, hijo del jefe del cartel de Medellín, su tío Roberto Escobar (El Osito) y su primo Nicolás Escobar cogieron las piezas dentales de la calavera de su padre para venderlas. El hecho se habría producido cinco días antes, durante la exhumación del cadáver de Escobar, quien fue considerado el hombre más perseguido por las autoridades en el mundo [...] La verdad es que el mito Escobar vende. Hace apenas un par de años, un libro con el autógrafo del capo se ofreció en Internet por más de cien mil dólares. Por eso, no pocos se preguntan ¿cuánto podrían costar sus dientes, si alguien decidiera venderlos?87
Pablo Escobar ha pasado así de ser la encarnación del Mal, a convertirse en mercancía fetiche, en objeto cotizado, en proveedor de amuletos. Supersticiones. Es uno de los pilares de este trabajo e interesa documentarlo. Sobre todo, porque son datos periodísticos, verdaderos, corroborados por profesionales del oficio y al alcance de quien quiera incluso ver el vídeo en Internet.