LLEVADOS A CABO; INDICACIÓN DE ULTERIORES HORIZONTES DE EXPLICACIÓN
Lo ampliamente que hay que entender esto (donde los concep tos «ente», «formas de dación», «síntesis», etc., siempre se relativi- zan de nuevo), cabe conjeturarlo a partir del hecho de que se trata de una realización global intencional multiescalonada de la subjeti vidad respectiva, pero no de la subjetividad aislada, sino del todo de la intersubjetividad mancomunada en el realizar. Constantemen te se muestra de nuevo que, comenzando por lo visible en la super ficie, las formas de aparición de las multiplicidades formadoras de unidad son ellas mismas, a su vez, unidades de multiplicidades que residen más profundamente, las cuales las constituyen por medio de apariciones, de modo tal que somos llevados a un horizonte oscuro que, en cualquier caso, siempre cabe poner de manifiesto por me dio de interpelaciones metódicas. Todos los escalones y estratos en virtud de los cuales están entretejidas las síntesis que se propagan intencionalmente de sujeto a sujeto, forman una unidad universal de síntesis, y por medio de ésta se lleva a cabo el universo objetual, el mundo en tanto que mundo que está dado y así como está dado de forma concretamente viviente (y el mundo dado previamente
ingenuidad filosófica. Ciertamente, fue difícil presentar una exposición persuasiva de las primeras irrupciones de una reorientación tan radical, de una transformación total de toda la manera natural de vida, especialmente aquí, pues hay una serie de motivos específicos, que se comprenderán en el curso ulterior del texto, que condu cen persistentemente a malinterpretaciones mediante recaídas en la actitud natural.
ESCLARECIMIENTO DEL PROBLEMA TRANSI l'NDI N I Al
para toda praxis posible). A este respecto, hablamos de la «ronsli lución intersubjetiva» del mundo, así pues, englobando en ello el sistema global de las formas de dación todavía ocultas, pero tam bien los modi de validez yoicos; por medio de ellos, cuando los desvelamos sistemáticamente, se hace comprensible el mundo que es para nosotros, se hace comprensible como una figura de sentido a partir de las intencionalidades elementales. Intencionalidades estas cuyo propio ser no es otra cosa que formación de sentido actuando junto con formación de sentido, «constituyendo» en la síntesis un nuevo sentido. Y el sentido no es otra cosa que el sentido en los
niodis de validez, esto es, referido a los sujetos-yo en tanto que
sujetos-yo que tienden-a y que consuman la validez. Intencionalidad es el nombre para el único y real explicar, hacer-comprensible. Reconducir a los orígenes y unidades intencionales de la formación de sentido: esto arroja una comprensión que, una vez alcanzada (lo cual, ciertamente, es un caso ideal), no deja como resto ninguna pregunta plena de sentido. Pero ya todo retroceder serio y auténti co de un «ente acabado» a sus orígenes intencionales arroja como resultado, respecto de los estratos ya descubiertos y respecto de la aclaración de lo aquí realizado, una comprensión ciertamente rela tiva, pero, hasta donde alcanza, real.
Lo que tratábamos a modo de ejemplo era, naturalmente, sólo un comienzo, y, en principio, tan sólo el comienzo de la aclaración del mundo perceptivo; y este mismo, plenamente asumido, es tan sólo, en efecto, «estrato». El mundo es mundo espacio-temporal, a cuyo propio sentido de ser como mundo de vida pertenece una espacio-temporalidad (la «viviente», no la lógico-matemática). La orientación sobre el mundo perceptivo (evidentemente, éste no es ningún comienzo accidental) da como resultado, respecto del mun do, tan sólo el modus temporal «presente», el cual remite a modo de horizonte a los modi temporales «pasado» y «futuro». Para la formación de sentido del pasado la función intencional la ejerce sobre todo la rememoración —si prescindimos de que la misma A percepción, en tanto que presente «que fluye y está», sólo se cons tituye por el hecho de que, como revela un análisis intencional más profundo, el ahora que está tiene un horizonte doble, aunque estruc turado de manera diferente, bajo el nombre intencional de conti
nuum de retenciones y protenciones. Pero las primeras configtini
mente ocultas. En la rememoración fundada en ellas tenemos obje- tualmente un pasado —presente pasado— con intuitibilidad origina ria. También el pasado es un «ente», tiene sus multiplicidades de formas de dación y sus formas de, en tanto que lo pasado respecti vo, llegar originariamente a la autodación (a la evidencia inmedia ta). Del mismo modo, la expectativa, el recuerdo previo son —y de nuevo con el sentido de una modificación intencional de la percep ción (por ello el futuro indica: presente venidero)— la formación originaria de sentido en la que se origina el sentido de ser de lo futuro en cuanto tal (en el marco de una estructura más profunda que cabe desvelar con mayor exactitud). Esto caracteriza los comien zos de nuevas dimensiones de la temporalización o bien del tiempo con su contenido temporal —por no hablar (puesto que no cabe aclararlo aquí) del hecho de que toda constitución de cualquier tipo y nivel de lo ente es una temporalización que confiere su forma peculiar a todo sentido peculiar de lo ente en el sistema constituti vo, mientras que sólo por medio de la síntesis universal omnienglo- bante en la que se constituye el mundo llegan todos esos tiempos sintéticamente a la unidad de un tiempo. Todavía tiene que indicar se una cosa más: para la aclaración de la realización de las s ín te s is ^ intencionales se da preferencia a la de las síntesis continuas (como, por ejemplo, la síntesis enmarcada en la percepción unitaria fluyen te) en tanto que suelo para la aclaración de más alto nivel de las síntesis discretas. A modo de ejemplo aduzco la identificación de algo percibido con aquello mismo que, de acuerdo con la rememo ración, ya estaba ahí anteriormente. El volver a reconocer, su inter pretación mediante la rememoración continua, los correspondientes análisis más profundos de estas «autoevidencias»: todo esto condu ce a difíciles investigaciones.
Aquí como en los restantes casos sólo podemos abordar lo más cercano. Sin embargo, lo expuesto podrá hacer comprensible el hecho de que, si se ha llegado lo suficientemente lejos con la reo rientación de la epojé, ver lo puramente subjetivo en su propio # contexto puro y encerrado en sí como intencionalidad y, entonces, reconocerlo como función formadora de sentido de ser, también * acrecienta rápidamente el interés teórico, y, de etapa en etapa, se cae en un asombro cada vez mayor ante la inabarcable cantidad de problemas de trabajo que emergen aquí y de significativos descubri mientos que aquí cabe hacer. Ciertamente, bien pronto se verá uno
ESCLARECIMIENTO DLL PROBLEMA TRANN« I NDI t u si
muy acosado por extraordinarias dificultades para consol vm hi pm i actitud espiritual de encontrar el camino en el desconocido mundo para el cual en nada pueden ayudar ni todos los concepto®, ni ludus las formas de pensar, ni todos los métodos científicos erigidos sn bre el suelo del mundo natural, ni tampoco, por consiguiente, los métodos lógicos de la ciencia objetiva; y también surgirán grandes dificultades para realizar el nuevo y, en efecto, científico pensar del método aquí exigido, método, empero, que se va configurando en un primer tantear previo. De hecho todo un mundo: si pudiéramos equiparar la ^vxv de Heráclito con esta subjetividad, entonces sin lugar a dudas valdría para ella su dicho: «Los límites del alma nunca los encontrarás, y ello a pesar de que recorras todos sus caminos: tan profundo es el fundamento que tiene». Todo «funda mento» alcanzado remite de hecho de nuevo a otros fundamentos, todo horizonte abierto despierta nuevos horizontes, y, sin embargo, el todo infinito en su infinitud de fluyente movimiento está orienta do a la unidad de un sentido, pero, ciertamente, no como si pudié ramos aprehenderlo y comprenderlo totalmente sin más ni más; sino que las amplitudes y las profundidades de este sentido global alcanzan, en su infinita totalidad, dimensiones axióticas tan pronto-* como uno se apodere en alguna medida de la forma universal de la formación de sentido: los problemas de la totalidad se presentan \s como los problemas de una razón universal. Sin embargo, estos problemas quedan muy lejos de los principiantes; éstos comienzan con mostraciones que guardan poca conexión entre sí, y poco a poco se aprende a encontrar el orden esencial del trabajo y —lo que indica lo mismo— se aprende a satisfacer los grandes puntos de vista que en el curso de las mostraciones y de la descripción son reconocidos más tarde como los puntos de vista omnideterminantes. Aquí sólo pueden ser caracterizados con toscas alusiones.
§ 5 0 . Pr im e ro r d e n d e t o d o s l o sp r o b l e m a sd e t r a b a j o