CHAPTER 5: DISCUSSIONS, LIMITATIONS, RECOMMENDATIONS AND
5.5 Implication for nursing
Al día siguiente, apenas amanecía, el chico era despertado por su madre, había cita con el dentista.
Medio dormido, con los ojos aún cerrados, y queriendo volver a dormirse… —No quiero ir ma!
—Hay que ir hijo, es un chequeo de 5 minutos nomás.. dale que se me hace tarde. —Ufa… ¿justo me tenían que dar el primer turno?
Se maldijo por tener que ir del dentista a primera hora de la mañana. Se levantó, se vistió rápido y se subió al coche en el asiento del acompañante, mientras su madre conducía. Lo llevó de la dentista. El muchacho ingresó, y por suerte la vieja gorda y fea de la dentista le revisó los dientes unos minutos.
—Todo bien Martincito.
Martín odiaba que lo llamen así. Tras darle un beso de saludo a la señora, se retiró enseguida del lugar y regresó al auto. Mamá lo llevó de vuelta a casa, y ella se fue al trabajo.
El chico abrió la puerta y entró a la casa, 8 de la mañana, sin mamá que ya se había ido al trabajo, todo en silencio, sus hermanas durmiendo… ¿qué hacer ahora, con toda la mañana por delante? No se podía volver a dormir…al parecer iba a ser una mañana muy aburrida. Iba a encender la consola para jugar a la play, pero se le ocurrió una idea. Recordó lo que le había dicho Agustina el día anterior. “La próxima vez quiero que me des la leche a mi primero! ¿Entendiste?”
Se le paró la pija, ya con energías recargadas.
Primero desayunó. Calentó agua en la pava, y se tomó un té. Unos minutos después, caminó despacito y sin hacer ruido, hasta la habitación de sus hermanas. Abrió la puerta muy lentamente, sin hacer ruido. La ventana estaba con la cortina abierta, por lo cual entraba un poco de luz del sol, y podía ver bien. Sólo se escuchaba el ligero ruido del ventilador.
Se fijó que ambas chicas estaban dormidas… ambas tapadas sólo con una sábana, cada una en su cama.
Caminó hasta la cama de Agustina, y ella estaba acostada de costado, dándole la espalda al muchacho. Martín le tocó el hombro, tratando de despertarla.
Se lo tocó dos o tres veces, cuando la chica reaccionó. Giró solo la cabeza, y lo miró, con los ojos entrecerrados, re dormida.
—…Mmmmhh…qué pasa?
—Quiero darte la leche como me pediste. La chica casi suelta una carcajada.
—¿Tan temprano? ¿Qué hora es? ¿Mami ya se fue? —Sí, ya se fue… querés que te de la leche hermanita?
—…Bueno… pero.. ¿ahora? Esperá un rato.. dejame dormir un poco más.
Agustina trató de seguir durmiendo, pero Martín ya estaba caliente. En esa posición, podía tocarle la espalda y la cola a través de la sábana a su hermana. Puso una mano
sobre los cachetes del culo, y se sacó la pija afuera del short.
Agustina se dio cuenta, pero estaba media dormida… lo dejó hacer por el momento. Aparte le agradaban esas caricias en la cola.
El chico se empezó a pajear bien lento, mientras le tocaba el culo a su hermana. Se agachó, y metió la mano debajo de la sábana, y ahora le tocó el culo directamente piel a piel, debajo de la sábana.
La chica se dio cuenta y ahí sí le paró el carro, porque estaba durmiendo completamente desnuda bajo la sábana!
—Pará hermanito…pará. Estoy en bolas…
Esto no hizo más que calentar al muchacho, ya con la pija saltando de excitación. Sacó la mano de ahí abajo, y como Agus estaba acostada cerca del borde de la cama, el chico podía llegar a apoyarle la pija parada en la cola. Lo hizo.
Se empezó a pajear ahora con la chota rozando el culo de Agustina, pero a través de la sábana.
—¿Puedo correr la sábana? Te quiero llenar la cola de leche Agus. —..NO! Estoy desnuda…
Agustina permanecía acostada en esa posición, ahora sujetando fuerte la sábana para que su hermano no la corra. El chico seguía pajeándose en su cola, si seguía así iba a manchar toda la sábana, y ella tendría que limpiarla…
—A ver pendejo… tráeme una bombacha del cajón…
Martín obedeció a su hermana mayor, y buscó en el cajón donde ya sabía que sus hermanas guardaban las bombachas y tangas… agarró una bombacha azul, con bordes blancos… y se la dio a la chica.
Agustina metió sus manos debajo de la sábana y se puso la bombachita subiéndosela por los muslos sin que el chico pueda ver. Una vez que ya se la había puesto, ella misma corrió la sábana y le dejó el culo para que se lo llene de lechita.
—Ahora sí hermanito… acabame toda la cola…pero tené cuidado de no manchar las sábanas, ¿entendiste?
—Sí.
Martín observó la cola de Agus ahora con la bombachita azul recién puesta, y se acercó a ella. Le puso la pija en el culo, y siguió pajeándose, mientras su hermana cerraba los ojos con sueño, dejando a su hermanito hacer eso.
Se pajeaba fuerte, mientras a cada movimiento su manito chocaba contra el culo de su hermana, manchándole toda la cola con la babita de la pija excitadísima.
durmiéndose, mientras sentía la pija dura de su hermano en su ojete.
Martín agarró la sábana, y la destapó entera a su hermana, ahora viéndole la espalda. —Hey… me vas a ver las tetas pendejito…—Reclamó Agustina sin mucha fuerza, bostezando.
Eso era justamente lo que quería el muchacho. Ante la pasividad de su hermana, estiró un brazo hasta adelante, y le agarró entera una teta con toda la mano.
Ahora le agarraba y manoseaba una teta mientras con la otra mano se pajeaba en la cola de la chica, con ella casi desnuda en la cama, sólo con la bombacha azul puesta. Así no aguantaría demasiado. Le apretó un poco, sintiendo esa enorme y firme teta en su mano, mientras empezaba a chorrearle la leche de la pija. Como su hermana le había dicho que tenga cuidado de no manchar las sábanas, le clavó bien la pija en el culo, en el medio de los cachetes, y acabó todo, manchándole toda la pobre bombachita, y llenándole toda la cola de leche…
Agustina la sintió bien metida y dura entre sus nalgas, mientras sentía también todo el líquido bien caliente chorreando en su ojete.. mientras su hermano todavía le tenía agarrada una teta.
El pendejo se retiró, ya satisfecho, y como empezaba a ver que se le iba a caer la leche por la cola para abajo e iba a ensuciar la sábana, agarró una toalla que estaba en la habitación y la puso abajo del muslo de su hermana, para que cuando caiga la lechita, caiga en la toalla y no en las sábanas.
Se quedó un minuto viendo como le chorreaba la leche en la cola a su hermana mayor, y se fue a jugar a la consola.
Agustina se quedó así, ni se movió, enseguida se volvió a dormir, con el culo chorreando lleno de leche de su hermano.
Al rato, unas horas después, con el sol ya más cerca del medio del cielo, la primera en despertarse fue Florencia. Se quedó acostada en la cama antes de levantarse… se quedó mirando a su hermana, que estaba con la cola destapada, al borde de la cama… se extrañó un poco, viendo esa toalla.
Unos minutos más tarde, finalmente despertó Agustina. Enseguida recordó lo que había pasado hacía algunas horas, y se dio cuenta de que sentía toda la cola pegoteada… —¿Pasó algo boluda? ¿Porque pusiste esa toalla?...
Agustina se dio la vuelta, y agarró la toalla, tirándola al suelo. —…Es que vino tu hermanito y se hizo la paja en mi cola… —Mentira!