PRODUCTION STUDY
4.3 Methodology
4.3.8 Data Interpretation
4.3.8.3 Implicational Analysis and Guttman Procedure
3.6 MODELOS DE FORMACIÓN DEL DOCENTE EN LAS TIC.
3.7 ESTRATEGIAS DE FORMACIÓN.
3.8 LA ACTITUD DEL DOCENTE ANTE LAS TIC.
3.1 TRANSFORMACIÓNDELADOCENCIAUNIVERSITARIA.
Es de notar que las TIC están cada vez influyendo en más áreas de nuestra sociedad. Este hecho exige a los distintos estamentos que los conocimientos y habilidades que habrá que transmitir a través del sistema educativo sean revisados, dado que los individuos que son sujetos del sistema van a vivir en una sociedad completamente diferente. Sin embargo, es importante entender que de ninguna manera las TIC se constituyen en la panacea de los tiempos presentes. El orden actual del mundo en que habitamos, con presencia de fronteras virtuales, no pasa a ser otra cosa que una gran red universal, lo que nos sugiere definitivamente que cualquiera que sea nuestra condición ya no es posible permanecer en un cómodo convencionalismo. En el plano de la educación se hace necesario buscar nuevas metodologías que coadyuven al logro de uno de sus objetivos, como lo es la formación y capacitación de este nuevo individuo que reclama los tiempos.
El creciente desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, el acelerado cúmulo de información y la omnipresencia de las comunicaciones en el entorno social, contribuyen a que en el ámbito educativo se lleven a cabo necesarias transformaciones para adecuarse a una sociedad en estado de cambio permanente, con
nuevas necesidades y valores. (Fernández M. R. en
http://www.uclm.es/profesorado/Ricardo/Cursos/Competenci aProfesionales.)
Tras el análisis realizado en apartados anteriores sobre los cambios y exigencias de la sociedad actual al sistema educativo, se muestra oportuno señalar las principales implicaciones que estas circunstancias, a nuestro modo de ver, suscitan para el ejercicio docente, implicaciones que señalan los aspectos más relevantes para su adecuada formación.
Los cambios que se exigen y, algunos que se vienen produciendo en la enseñanza superior, requieren un sistema formativo capaz de dar una respuesta ajustada y acorde con los tiempos. Algunos de los requisitos que se precisan hoy en los profesionales de la docencia son señalados
por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Esta organización aglutina a 188 países miembros, dentro de sus funciones están el desarrollo de estudios prospectivos sobre las formas de educación, ciencia, cultura y comunicación para el mundo del futuro; la transferencia e intercambio de conocimiento, priorizando la investigación, el entrenamiento y la docencia; el asesoramiento a los Estados miembros en sus proyectos y políticas de desarrollo, a través de la cooperación técnica y, por último, el intercambio de información especializada.
El Proyecto “Estándares UNESCO de Competencia en TIC para Docentes” (ECD-TIC) (2008), ofrece orientaciones a los docentes, y específicamente directrices a seguir en la elaboración de planes de formación y capacitación de los futuros docentes en aras de prepararlos tecnológicamente para un mejor desempeño de su rol como docente, de ahí, que consideramos conveniente presentar la particular significación de los señalamientos que hace esta organización con respecto a las competencias que han de tener los profesores y profesoras del presente, lo que refleja la importancia del enseñante y, la obtención de niveles de mayor calidad en los procesos educativos se acrecienta, al comprobar, que el docente es un elemento imprescindible para conseguir los cambios y mejoras que el sistema educativo en general y la sociedad amerita.
3.2 ESTÁNDARES DE COMPETENCIAS EN TIC PARA LOS
DOCENTES.
Parece claro que, el objetivo general y destacado en el Proyecto de Estándares de Competencia en TIC para Docentes, elaborado y presentado por la UNESCO, es la calidad académica, al señalar que:
El proyecto ECD-TIC apunta, en general , a mejorar la práctica de los docentes en todas las áreas de su desempeño profesional, combinando las competencias en
TIC con innovaciones en la pedagogía, el plan de estudios (currículo) y la organización escolar; aunado al propósito de lograr que los docentes utilicen competencias en TIC y recursos para mejorar sus estrategias de enseñanza, cooperar con sus colegas y, en última instancia, poder convertirse en líderes de la innovación dentro de sus
respectivas instituciones. (En
http://www.eduteka.org/pdfdir/UNESCOEstandaresDocentes .pdf).
La UNESCO ha propuesto tres enfoques de visiones y alternativas de políticas educativas, a través de ellos, los estudiantes, docentes, científicos y ciudadanos en general, adquieren competencias más sofisticadas para apoyar el desarrollo económico, social y cultural de un país en función de sus metas y condiciones específicas. Dichos enfoques son:
De nociones básicas de TIC: referido a incrementar la comprensión tecnológica de cualquier ciudadano o ciudadana mediante la integración de competencias en TIC en los planes de estudio.
De profundización del conocimiento: en este enfoque hace hincapié en acrecentar la capacidad de los individuos para utilizar los conocimientos que poseen en la resolución de problemas complejos y reales, lo que redundará en darle valor a la sociedad y a la economía.
De generación de conocimiento: está referido aumentar la capacidad de los ciudadanos, en general, para innovar, generar nuevos conocimientos y obtener beneficio de los mismos.
Figura Nº 1: Enfoques educativos. (Tomado de: http://www.eduteka.org/pdfdir/UNESCOEstandaresDocentes.pdf)
Estos enfoques planteados tienen repercusión en los cinco componentes del sistema educativo, como son:
Pedagogía.
Práctica y formación profesional de docentes. Plan de estudios (currículo).
Plan de evaluación. Utilización de las TIC.
A pesar, de que los estándares presentados están dirigidos con mayor énfasis a docentes del nivel básico, los mismos se pueden aplicar a los diferentes niveles educativos, de igual modo, repercute en todos aquellos interesados por la temática educativa, como son: estudiantes, directivos de instituciones educativas, agentes de formación profesional, entre otros, ya que el marco bajo el cual se concibió es amplio y permite su puesta en práctica en todos los niveles del sistema educativo y estructuras sociales.
El cruce de estos tres enfoques sustentados en el desarrollo de la capacidad humana, la alfabetización de los ciudadanos en las TIC, profundización y generación del conocimiento, más los seis componentes del sistema educativo (currículo, política educativa, pedagogía, utilización de las TIC, organización y capacitación de docentes), es lo que ha servido como marco de referencia para la elaboración de la matriz de los estándares de competencias de los docentes en las TIC.
Figura Nº 2: Competencias de los docentes.
(Tomado de: http://www.eduteka.org/EstandaresDocentesUnesco.php)
Cada una de las celdas, que constituye la matriz, se refiere a un módulo que contiene objetivos curriculares y competencias de los docentes específicos, así como también, métodos para poner en práctica, concebidos para la formación profesional de docentes.
En lo que se refiere a las nociones básicas de TIC, las competencias que han de poseer los docentes son:
La comprensión de las políticas educativas de su país y la relación con la práctica de aula para su concreción y apoyo.
Conocimientos sólidos del plan de estudio de sus asignaturas y de los procedimientos de evaluación.
Capacidad para seleccionar y utilizar métodos apropiados ya existentes, así como la utilización de Internet en laboratorios o en el aula de clase.
Capacidad para utilizar las TIC en la gestión de datos de la clase. Capacidad de utilizar las TIC en su desarrollo profesional.
Con respecto a la profundización del conocimiento, las competencias del docente están referidas a:
Capacidad de identificar, diseñar y utilizar actividades específicas en la clase que tiendan a la búsqueda de soluciones de problemas complejos y prioritarios de la sociedad., a partir de la elaboración y puesta en práctica de proyectos.
Capacidad de conocer y utilizar las TIC para ayudar, colaborar, crear y supervisar los proyectos de clase, individuales o grupales, con el fin de los estudiantes estudien, analicen y resuelvan los problemas seleccionados.
Capacidad de generar y crear ambientes de aprendizajes flexibles y abiertos con actividades centradas en el estudiante.
Capacidad de elaborar o diseñar proyectos en colaboración con otros docentes, así como conformar grupos de trabajo en red que le permitan fortalecer su desempeño y mejora profesional.
Para la generación de conocimiento, el enfoque se centra en las siguientes competencias que ha de desarrollar un docente, ellas son:
Capacidad de contribuir y debatir sobre las políticas educativas de su país, así como participar en la concepción, elaboración y aplicación de las mismas.
Conocer y respaldar los procesos cognitivos que se dan en el proceso de aprendizaje de sus estudiantes, al saber cómo aprenden y las posibles dificultades por las que puedan atravesar. Capacidad de crear y modelar situaciones de aprendizaje en las
que sus estudiantes pongan en práctica las competencias cognitivas desarrolladas por ellos.
Capacidad de asumir el rol de líder en la formación de sus pares, así como, en la búsqueda de mejora e innovación de la institución en la cual esta inmerso.
Capacidad de experimentar y aprender, utilizando las TIC en su proceso de formación continua, al tiempo que crea comunidades o grupos de profesionales del conocimiento.
En términos generales, y según la UNESCO, estas han de ser las competencias que los, presentes y futuros, docentes deben poseer para una mejora significativa de la educación en sus diferentes niveles y, como se puede observar uno de los efectos más proclamados del proyecto, recogido en los documentos, es la enseñanza centrada en el alumno, al tiempo que posiciona al docente como mediador y facilitador del aprendizaje de los estudiantes, al verlo más como un tutor que como transmisor de conocimientos.
En este sentido, diferentes especialistas coinciden en manifestar que, en los entornos tecnológicos, los docentes tienen un papel de mediadores, consejeros, asesores, orientadores, diseñadores, organizadores y de facilitación cognitiva y social. Actuarán además como informadores, canalizando los diferentes recursos de aprendizaje: bibliografía, recursos en Internet y multimedia, materiales de trabajo, etc., manteniendo un contacto personalizado de comunicación periódica a través de canales de comunicación. Y atendiendo no sólo las consultas académicas de sus estudiantes (itinerarios curriculares, optatividad, etc.) sino también, en la medida de sus posibilidades, a aquellas de carácter profesional o personal
que puedan influir en el desarrollo de sus estudios. (Cabero,
A. J. y López, M.E. 2009:12)
Esta apreciación, que viene repitiéndose en todos los sectores relacionados con la educación, parece realzarse, no por considerarse una auténtica renovación de la enseñanza, actividad que siempre ha requerido al alumno como centro, sino por manifestar que cualquier otro tipo de práctica no sería propio de la actividad docente, ya que no podría considerarse enseñanza.
Ahora bien, desde nuestro punto de vista como docente e investigadora, cualquiera que sea el método de enseñanza utilizado por el o la docente, no atribuye por sí mismo la condición de agente activo al alumno, dependerá de la disciplina y sus requisitos, del conocimiento del docente y, de las posibilidades que ofrezca el contexto en que se desarrolle la enseñanza. Si bien este grupo de variables es importante y condiciona la enseñanza y, por tanto el aprendizaje, lo que es verdaderamente imprescindible es el conocimiento del profesor y, el uso que del mismo haga; uso que vendrá determinado por el interés y
compromiso que establezca con los alumnos. Sin estos tres factores, cualquier metodología considerará al alumno un ser pasivo en el proceso de enseñanza aprendizaje, ya sea porque lo sitúe como un simple receptor de informaciones o bien porque le proponga una serie de actividades rutinarias y de entretenimiento.
Por último, el desarrollo personal del alumno y, la superación de dificultades concretas que puedan interferir en su proceso de formación educativo y personal, constituyen finalidades que deben ser intencionalmente atendidas por el docente, no como parte de sus funciones especializadas, sino más bien desde la necesaria sensibilidad y atención para su detección, apoyo en la superación a través del proceso formativo, fomentando la toma de conciencia en el alumno y, orientando al desarrollo de sus cualidades que pueda precisar para su superación, alentando la búsqueda de soluciones y, apoyando su elaboración. Cabe introducir aquí un nuevo matiz de especial significado en este trabajo, las TIC y la formación del profesorado.
3.3 LASTICYLAFORMACIÓNDELPROFESORADO.
En la actualidad la palabra innovación forma parte del vocabulario habitual del ser humano. En el contexto educativo pareciera ser que ello implica la puesta en práctica proyectos de innovación docente, lo que supone para algunos llevar a término grandes proyectos que permitan cambiar y mejorar la práctica docente. Muchos de estos intentos no se llegan a materializar, ya sea porque no siempre se dispone de los recursos necesarios para poderlo hacer, en otros casos, porque supone trabajar con un grupo reducido de estudiantes y, al final de cuentas no se llega a encontrar la vía o fórmula que haga posible la puesta en práctica de tan fantástica idea. Sin embargo, el fracaso o frustración de algunas de estas ideas, en términos generales, tiene como motivo principal su propia naturaleza; su concepción, pues en la mayoría de los
casos se formulan planteamientos excesivamente ambiciosos y no ajustados a la realidad.
Partiendo de este supuesto, consideramos que a menudo la innovación consiste en realizar pequeñas acciones cotidianas que hacen posible los cambios, a corto, mediano y largo plazo, en nuestras aulas de clase y fuera de ellas, de manera que redunden en la mejora del proceso de enseñanza, en nosotros como docentes, y en el aprendizaje de nuestros alumnos.
En este sentido, está claro que desde el punto de vista de la innovación educativa la incorporación de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) en las aulas está generando grandes expectativas y aportes. Como también es cierto que estos recursos ponen en manos de los docentes un sinnúmero de posibilidades de trabajo atractivas e innovadoras, permitiendo desarrollar en la práctica actividades que sin su presencia serian imposible de llevar a cabo.
Muchos son los que consideraron y consideran a estos recursos como la panacea en el ámbito educativo, pero estas herramientas por sí solas no pueden suponer un cambio y mejora transcendental para la educación. Es el docente, quien puede y debe provocar un proceso innovador dentro y fuera de las aulas, ayudado por estos y otros muchos recursos. Es nuestro pensar que no es posible o factible una verdadera innovación, con la integración de estos recursos en el campo educativo, si los docentes, principales responsables del éxito, no los han interiorizado a través de un proceso personal, maduro y crítico de los mismos.
Un cambio de mentalidad no puede pasar sin una actitud positiva por incorporar las posibilidades de las N.T. y para ello, igualmente se requiere una capacitación y alfabetización en N.T. (…) La alfabetización tecnológica, por tanto implicaría el aprendizaje de los medios tecnológicos como objeto de estudio y como medios para la enseñanza. Esta exige también tomar conciencia sobre las repercusiones que producen las N.T. en la cultura, la sociedad y en los valores actuales; de tal forma que nos ayude a comprender y a tomar decisiones sobre qué hacer
con las N.T. en la educación. (Cabero, J. y otros. 1999:148).
En torno a ello, el profesor Santos Guerra (2009:25) plantea: El educador ha de querer y ha de “querer”. En el primer contenido semántico, me estoy refiriendo a esa decisión entusiasta de llevar a cabo un proyecto determinado. Me refiero, en el segundo caso, a ese elemento efectivo que supone la empatía con algo y con alguien. Mientras el educador no se identifique con esta nueva forma de comunicarse, mientras no la acepte y la ame, no se sienta a gusto dentro de ella, será difícil que pueda dedicarse a este quehacer (…). Si el educador no hace un esfuerzo por asumir este nuevo estilo de comunicación, esta nueva realidad, este nuevo esquema vital de hombre, permanecerá recluido en un mundo distinto y alejado de los verdaderos problemas de sus educandos.
Actualmente podemos ver como en nuestras instituciones de educación superior siguen imponiéndose los modelos unidireccionales de enseñanza, donde el docente es el único poseedor y emisor del conocimiento, mientras que los alumnos son simples receptores pasivos del mismo. En este sentido, la formación del profesorado reproduce, de manera continua, las tradiciones educativas, lo que refleja la negación o su rechazo afrontar las consecuencias del desarrollo de la educación y formar unos docentes capaces de adaptarse a las situaciones de cambio e incertidumbre que producen las TIC en la sociedad. Tal situación, implica una renovación de nuestros proyectos de formación, renovación que pasa ineludiblemente por un cambio de mentalidad y, por tanto, de capacitación y formación del profesorado.
Los expertos manifiestan que el maestro de finales de siglo, deberá abordar nuevas tareas, haciéndose necesaria una actitud abierta a los múltiples acontecimientos e informaciones que se generan a su alrededor. Y es que el cambio tecnológico se produce a una gran velocidad y requiere por parte de los profesionales un esfuerzo de adaptación, actualización y perfeccionamiento permanente. Nuevos modos de ejercer las funciones que la sociedad nos encomienda para la formación de las generaciones del
futuro. (Fernández M. R. 1998:36)
A lo largo del trabajo se ha venido señalando, que la formación del profesorado en cuanto conocimiento y uso de las TIC debe ir dirigido tanto aquellos sujetos que se está formando y capacitando para ser
educadores, como para los docentes en ejercicio. En el primero de los casos, iría dirigido a la adquisición y, en el segundo al enriquecimiento, perfeccionamiento y actualización pedagógica.
Todos los estudios e investigaciones que se han realizado sobre las TIC y su integración en el sistema educativo, coinciden en señalar que tanto los nuevos docentes como los docentes que ya están realizando su ejercicio, ameritan de una preparación para afrontar con éxito las nuevas funciones que ha desempeñar en su rol de profesionales de la docencia. En la mayoría de ellos se ha llegado a la conclusión de que cada vez se hace más imperiosa la necesidad que la educación incorpore a sus planes de formación del profesorado dos aspectos básicos: la formación con recursos tecnológicos y la formación para los recursos tecnológicos. La primera de ellas se centra en el conocimiento y manejo de estos medios como herramientas que ayudan y facilitan los procesos de enseñanza y aprendizaje y, la segunda, referida a que aparte de un conocimiento instrumental de los mismos, implique una comprensión de estos recursos, su sentido, el cómo, cuándo y para qué utilizarlos. Bien lo expresa Gutiérrez, M. A. (1997:12)
El objetivo fundamental (…) es analizar la posibilidad y conveniencia de que el estudio de las N.T. en la educación, por parte tanto del futuro como del actual profesional de la enseñanza, se convierta para estos en una oportunidad para reflexionar sobre las trascendencia de las nuevas formas de representar y comunicar: los medios de comunicación social, las redes de la información, sistemas multimedia, etc., y a partir de esa reflexión adoptar una postura crítica. Dicha postura crítica, y no necesariamente descalificadora, es imprescindible tanto para convivir en libertad en una sociedad tecnologizada como para introducir las N.T. en la enseñanza. Nos estamos refiriendo por tanto, no sólo a una educación con los medios, sino también y de forma inseparable, a una educación para los medios.
Como se ve, para renovar el sistema educativo de cualquier país y,