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3 Bridging the Micro-Macro Gap: A Multi-Layer Culture Framework for

3.5 Discussion and implications

3.5.1 Implications

La sociedad argentina vio en el deporte un fenómeno que permitió modificar la identidad y la concepción de sí mismo y del otro gracias a diversas representaciones tanto tangibles como intangibles; no obstante, el futbol fue capaz también de tener influencia en la forma en la que se desarrollaron las relaciones diplomáticas entre Argentina e Inglaterra una vez terminada la Guerra de las Malvinas, relaciones que históricamente han pasado por momentos tanto de conflicto como de cooperación.

3.1 Cuestiones generales

La historia de los vínculos entre Argentina e Inglaterra tiene larga data; desde la época colonial han sido numerosos los enfrentamientos armados por territorios que han marcado el destino de los países suramericano y europeo. La primera confrontación armada se dio a comienzos del siglo XIX entre el Imperio Británico y lo que se conoció como el Virreinato del Rio de la Plata, perteneciente a la corona española.

30 El intento de los ingleses por apropiarse de los territorios sudamericanos comenzó con un desembarco de más de mil quinientos hombres en Buenos Aires y la toma de esta ciudad por completo, no obstante las fuerzas españolas y especialmente los “criollos” ubicados en el sector de La Plata contuvieron de forma rápida y eficaz los ataques, permitiendo una victoria relativamente simple.

La guerra tuvo dos etapas; la primera en el año 1806 donde las tropas provenientes de Gran Bretaña ocuparon territorio americano por 45 días hasta la llegada de Santiago de Liniers desde Montevideo, quien acompañado por un número considerable de militantes de ejércitos de los puertos costeros, expulsó a los británicos invasores. Un año después, el ejército Británico desembarcó en la ciudad de Montevideo, que en ese momento perteneció al Virreinato Español y desde esta ciudad intentó volver al Gran Buenos Aires, sin embargo la rápida acción de los ejércitos y la labor efectiva del pueblo contra los invasores desembocaron en una victoria catastrófica para los planes de reconquista en territorios pertenecientes a la corona española (Corbellini, 1950, pág. 153).

Es fundamental reconocer que desde este momento la sociedad civil argentina vio en la corona británica un enemigo importante en la lucha por sus territorios y que esta misma sociedad fue fundamental para la victoria, como lo recuerda el comandante Liniers, el mayor exponente libertario de esta Guerra:

Luego que acampé en las inmediaciones de la ciudad se agolparon las personas de menores conveniencias con municiones de boca para subsistencia de la tropa, caballos, monturas y carros para el bagaje: pidieron armas hasta los niños, se incorporaron al pequeño pie de ejército de Montevideo […]

Aquella multitud de pueblo que se me agregó en el corto tránsito de los mataderos de Miserere al ventajoso punto del Retiro, ocupado con denuedo, me facilitó derrotar y amedrentar al enemigo, por el singular esfuerzo con que sacaron a campo limpio la artillería detenida y atollada en los albardones y pantanos. Se fue aumentando considerablemente, así en el acampamiento del Retiro, como en las calles de la ciudad. De modo que me vi rodeado en la plaza mayor de un cuerpo inmenso de guerreros, cuyas voces de avance, avance confundían casi el estruendo de la artillería y llenaban de horror al enemigo (Corbellini, 1950, Pág. 162).

31 En un contexto más amplio este suceso histórico no sirvió solamente para la liberación del Virreinato del Rio de la Plata de la presencia de la corona inglesa, para aquellos que eran criollos dio la fuerza y la capacidad tanto material como intelectual de entender que eran capaces de una emancipación del imperio español.

La revolución de Mayo en 1810 fue el paso siguiente a las dos guerras contra el Imperio Británico, el pueblo encabezado por los generales de procedencia argentina, exigieron al Reyun cabildo abierto donde pudieron expresar si prefieran al Rey y Virrey español o si consideraban que era mejor una junta propia, elegida por los mismos habitantes de este país. El voto popular apoyó la junta nacional y Santiago de Liniers se impuso. Este último con ayuda del que fue el primer presidente de este país, Cornelio Saavedra, formó una resistencia civil que desencadenó en una reacción civil violenta que expulsaría al Reino Español de este país.

Treinta años después las relaciones tomaron un rumbo totalmente distinto, la ya conformada República Argentina forjó una política exterior que le otorgaba una importancia fundamental a Gran Bretaña, quien se convirtió en la principal aliado económico de este país.

Basado en razones comerciales, Gran Bretaña también ayudó al gobierno argentino, comandado por Mitre en la Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay. Edgard Thornton quien ese momento ejercía como Primer Ministro tuvo un papel fundamental en el apoyo táctico y logístico. Gran Bretaña tuvo interés en apoyar a Argentina durante esta guerra ya que Paraguay presentó indicios de buscar una política progresista y una economía independiente, razones que incomodaron al país europeo en su búsqueda de una expansión comercial (Paglialunga, 2015).

La relación entre Argentina y el Imperio Británico ha tenido constantes fluctuaciones entre las relaciones de hostilidad y cooperación, no obstante la “Cuestión de las Malvinas” presentó un punto de quiebre en las relaciones oficiales de estos dos países.

32 3.2 Relaciones bilaterales desde las Malvinas enfocadas en las

Representaciones de identidad y fútbol.

El primer pronunciamiento oficial sobre la Guerra de las Malvinas con relación al deporte ocurrió en 1982, el gobierno de Margaret Thatcher consideró en algún momento retirar el equipo de futbol Inglés de la Copa del Mundo celebrada en España. Todo esto ante la posibilidad de un enfrentamiento directo con Argentina que exacerbara aún más las difíciles negociaciones a las que se enfrentó en ese momento (Retamar, 2014).

Ante la posibilidad de tener a la selección de Inglaterra apartada del máximo evento del balompié mundial, el Ministro inglés de Medio Ambiente y Deportes sostuvo “que retirar a los equipos británicos sería considerado como un boicot deportivo y una victoria "moral" para los militares argentinos” (Radio, 2014). La posible retirada del equipo inglés no solo vulneraría la imagen de esta potencia en el mundo; la federación de futbol también podría sufrir las consecuencias de esta decisión: “Las consecuencias financieras de la retirada son considerables para la Federación de Fútbol. Podría haber una prohibición para la competencia del Mundial de 1986, una fuerte multa de la FIFA, la posibilidad de una compensación, la cancelación de viajes y reservas de alojamiento" (Retamar, 2014).

Al final de todo este proceso ninguno de los equipos tuvo enfrentamientos deportivos con el otro y las posibles represarías que tendría la Federación Internacional de Fútbol Asociada quedaron como una simple amenaza. A partir de este momento las relaciones entre los dos Estados se vieron deterioradas y varios dirigentes nacionales comenzaron a usar el fútbol argentino como un factor de aval para las siguientes decisiones políticas.

El nacionalismo efervescente en esta década dio paso a un populismo elevado a niveles superiores gracias al fenómeno fútbol; desde 1983 los Gobiernos democráticos argentinos buscaron en los máximos exponentes del deporte una voz de aliento que permitió relanzar la cuestión de las Malvinas sobre pueblo el argentino.

33 Así el presidente Raúl Alfonsín, cuando la selección campeona del mundo llegó en 1986 del mundial, no dudó en llamar a la máxima figura Diego Maradona a una reunión privada, la cual tuvo como resultado que Maradona saliera al balcón de la Casa Rosada y expresara la necesidad de “un apoyo más fuerte al presidente de turno en cuanto a la propiedad de la Guerra de Las Malvinas y que solo sería posible una futura victoria si se seguía por esa misma línea” (Pérez, 2006, pág. 5). Este pronunciamiento marcó un punto de inflexión en el uso de las representaciones del fútbol en la política exterior un par de años después se vería una transformación significativa de la diplomacia entre los estados.

Llegó el mandato de Carlos Menem y con este una fuerte inclinación política hacia la mejora de las relaciones entre el país europeo y el sudamericano; la mayoría de la población civil argentina tomó con descontento estos acercamientos y la intención de negociación de los altos mandatarios para aclarar los sucesos que venían de décadas atrás. Sin embargo el presidente Menem siguió adelante con su propuesta diplomática y entendió la importancia de las representaciones del deporte para una mejora de las relaciones a nivel internacional.

En 1989, por pedido expreso del presidente y mediante su secretario personal Ramón Hernández, se trasladó a Diego Maradona desde Italia, país en el cual se encontraba radicado desde hacía un par de años. La reunión tuvo la finalidad de dialogar sobre política y otorgarle a Maradona un rol preponderante en el Gobierno.

Si bien para la mayoría de argentinos el capitán de su selección estaba muy por encima de cualquier mandatario, Carlos Menem encontró la manera perfecta de usar al “10” cómo una herramienta política para una mayor aceptación entre la población. Lo primero que hizo fue usar una de las revistas con mayor número de lectores: “El Gráfico” y poner en la portada y contraportada una serie de fotos de los dos con la camiseta de la Selección Argentina junto al título “Un canto a la esperanza” (Sebreli, 1998, pág. 55). Las fotografías se pueden apreciar en el Anexo 3.

El siguiente paso que Menem dio para mejorar su imagen ante la opinión pública fue exaltar las cualidades del capitán de la selección. El presidente de turno se alejó de las medidas simbólicas y tomó por primera vez una medida oficial con Maradona, lo nombró Embajador Deportivo Oficial por parte de la Argentina; lo cual lo ponía en un nivel diplomático con todas las ventajas que este

34 título ofrece, entre ellas un pasaporte especial que lo acreditaba al nivel de cualquier alto diplomático del país sudamericano.

El mundial de Italia 90 enfrentó al Gobierno Argentino con la más poderosa institución encargada del Fútbol en el mundo, la FIFA. Después de un control antidoping Maradona terminó dando positivo y fue duramente sancionado, el Gobierno por parte de Carlos Ruckauf, quien era el vicepresidente del gobierno de Menem, dijo en una entrevista “Defiendo al Maradona futbolista y creo que expreso el sentimiento nacional” (Sebreli, 1998, pág. 56). Inclusive el propio mandatario Argentino envió una queja directa a esta institución, en la cual “pedía que se revisara la sanción en nombre del él, el fútbol y sobre todo el país y se lo dejara seguir jugando” (Sebreli, 1998, pág. 56).

La reunión de todas estas muestras de afecto y apoyo por parte del gobierno a Diego Maradona fue fundamental en el apoyo para las nuevas políticas que Menem llevó a cabo meses después. La personificación del fútbol como elemento social en este momento fue encarnada por Diego Maradona quien diría frases como; “Si Menem me lleva como vicepresidente, yo voy. Eso es verdad, si me dice que lo acompañe, lo acompaño" (Clarín, 2014). La dedicatoria de su libro “Yo soy el Diego” y la muestra de apoyo en distintas fases y momentos tanto buenos como de dificultad del mandatario, hicieron de este presidente un personaje popular entre los argentinos, popularidad que iba a ser necesaria en el nuevo rumbo de las relaciones oficiales con Inglaterra.

Menem había decidido en 1990 entablar diálogos de alto nivel con los principales mandatorios como la Reina y el Primer ministro del Reino Unido, en este mismo año visitó por primera vez tierras europeas, expandiendo una invitación al príncipe de Gales para que visitara Argentina. En este viaje Menem decidió aceptar la llamada de la Reina al Palacio de Buckingham, el presidente junto a su comitiva tuvieron un almuerzo privado, la reina después de la bienvenida expresó “Usted no es el mismo presidente de aquella época” lo cual facilito la reunión, charlar con Menem, un presidente elegido democráticamente, era mucho más sencillo que negociar con Galtieri, un dictador militar. El presidente argentino respondió “Señora, miremos para adelante” (Granovsky, 1998). Durante toda la reunión, que duraría casi seis horas ninguna comitiva pronunció nada más sobre la cuestión de las Malvinas.

35 La primera medida de acercamiento a Gran Bretaña que tomó el gobierno fue en el ámbito comercial, se aumentaron de manera considerable importaciones y exportaciones por parte de los dos Estados. Después de este suceso, los vuelos entre los dos países volvieron a ser de forma directa y las relaciones fueron superando alguno de los inconvenientes año a año; inclusive hubo comunicación directa con el que en ese momento era el Primer Ministro de Inglaterra Tony Blair, Menem inclusive afirmó en una reunión;

Lo que estoy diciendo siempre. Vamos a hablar de las excelentes relaciones entre Argentina e Inglaterra, de las inversiones del empresariado inglés en la Argentina, del Correo, porque la privatización cayó en manos de empresas argentinas e inglesas, de la ley de exploración y explotación de hidrocarburos, de la futura ley de pesca y, como tema final, el que es el más importante de todos: la reivindicación de la soberanía sobre las islas Malvinas por parte de la Argentina (Clarín, 1997).

Si bien Carlos Menem tuvo un gran número de detractores políticos durante estos diálogos y la nueva política exterior fue duramente rechazada por sus opositores, es indudable que para la sociedad civil argentina representó un papel fundamental durante el último siglo. Muchas de las decisiones en ese momento fueron radicales, sin embargo el apoyo y la fuerza tomada gracias a las relaciones que hizo con el mundo del fútbol, lo ayudaron a popularizar sus ideas y terminó siendo considerado una figura emblemática de la política durante este periodo, alcanzando niveles de aceptación en decisiones, que en algún otro momento fueron impensadas.

Posteriormente, con la llegada al poder de Néstor Kirchner no se vivió una época de mucha cercanía en la relación futbol y política, durante el gobierno de Kirchner el fútbol no fue una herramienta activa, sin embargo para la Argentina como sociedad las políticas de este mandatario tuvieron una repercusión muy grande, por esta razón la AFA dedicó un comunicado en su memoria en el cual se manifestó “el más profundo pesar por tan lamentable pérdida, enviando una nota a la Señora Presidenta de la Nación, Dra. Cristina Fernández de Kirchner para expresar sus condolencias hacia todos los miembros de su familia”, además de suspender toda actividad de futbol en todas las categorías inclusive las ligas regionales (dobla, 2010).

Su esposa y sucesora Cristina Fernández de Kirchner, la segunda presidente mujer en la historia de argentina y la primera por elección directa y democrática, si bien no estuvo ajena al poder ni a sus dinámicas en ningún momento, tuvo la pericia de ver el fútbol más allá de un simple deporte.

36 En 2012 luego de más de una década de relaciones relativamente cordiales entre Buenos Aires y Londres, las declaraciones de la presidenta hicieron tambalear de manera importante las condiciones que se habían negociado durante el gobierno de Menem La soberanía de las Islas Malvinas volvió al primer plano en la agenda nacional durante los discursos de este año en la ONU, La delegación argentina encabezada por Cristina Fernández de Kirchner dijo durante la asamblea: “le exijo reanudar las negociaciones cerradas en 1974, y tildó de "colonialista y arcaica" la política de Londres […] Pedimos nada más ni nada menos que se sienten a una mesa a dialogar” (Dinatale, 2012).

La primera decisión importante que relacionó el fútbol y la política en este mandato, fue adquirir la totalidad de los derechos de trasmisión y retransmisión del fútbol argentino y lo dejaron para el dominio público bajo el formato de “ Fútbol para todos”; en este formato el torneo de Primera División pasaría llamarse Crucero General Belgrano en “Referencia al buque hundido por un submarino nuclear británico el 2 de mayo de 1982, en pleno conflicto bélico, cuando navegaba en zona de exclusión, y en cuyo naufragio murieron 323 soldados argentinos” (Gaceta, El fútbol se juega por Malvinas, 2012).

Además de esto la denominada “Copa Argentina” pasó a llamarse la “Copa Gaucho Rivero” en memoria de “Antonio Rivero, un argentino que vivía en las Islas Malvinas a comienzos del siglo XIX e hizo flamear la bandera nacional en rebeldía por la ocupación de los primeros ingleses en el archipiélago, en 1833” (Gaceta, El fútbol se juega por Malvinas, 2012).

Todos estos eventos contaron con la participación directa de la que en ese momento era la Presidenta de Argentina y se dieron paradójicamente al tiempo que el Príncipe Guillermo de Inglaterra llegó a realizar maniobras militares a bordo de un helicóptero sobre los territorios en disputa. (Noticias La Información, 2012).

A partir de estos cambios de denominación altos funcionarios ingleses por parte de la Federación Inglesa de Fútbol hicieron llegar varios comunicados a la FIFA donde recordaban la imposibilidad de usar discriminaciones políticas en los nombres oficiales para los torneos. A lo que el máximo mandatario de la AFA en ese momento, el fallecido Julio Grondona respondió: “Lo que falta es que los ingleses se enojen por esto [...] Descontamos que no habrá ningún tipo de problemas” (Gaceta, El fútbol se juega por Malvinas, 2012).

37 Si bien ha pasado el tiempo y algunas heridas que dejó la Guerra de las Malvinas han sido sanadas, es indudable que este conflicto va más allá de lo bélico y que la parte social y política está profundamente arraigada. El fútbol como fenómeno social está más allá de ser un deporte, fue, es y seguirá siendo una de las principales armas que tiene el pueblo argentino para reafirmar la identidad sobre las Islas Malvinas.

38 4. Conclusiones

El deporte más popular del mundo como es conocido el fútbol, es un fenómeno que va mucho más allá del ámbito deportivo, no obstante Argentina como nación ve en este un factor que explica un sinnúmero de realidades y contextos políticos sociales y económicos.

A lo largo de la historia reciente de Argentina, el fútbol y la política han venido de la mano en una gran cantidad de hechos ocurridos interna e internacionalmente. La historia ha retratado desde los políticos más populares cómo Juan Domingo Perón usando los choques futbolísticos más importantes del país para popularizar propuestas que de otra forma no habrían sido aceptadas, hasta los dictadores más crueles como Rafael Videla usando los mundiales de fútbol como una vitrina falsa, de lo que era este país en este momento y hacia donde se dirigía.

El fútbol y la política a través de la historia han ido siempre de la mano, este deporte como herramienta de los altos funcionarios es popular e incluyente, más en un país con una devoción tan alta por este juego.

El diario vivir argentino está marcado por una presencia muy fuerte del fútbol en el ámbito político, social y económico. Uno de los hechos históricos más importantes y con un proceso y una huella tan arraigada como lo fue la guerra de las Malvinas, no quedó afuera de la relación con este fenómeno social. Es fundamental entender que la relación fútbol-guerra es bidireccional y siempre fluctuante, en un comienzo esta relación vería en las representaciones del fútbol una forma de masificar y ampliar el espectro del conflicto, para que este llegara a todas partes de una Argentina