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5 KEY FINDINGS

6.3 Implications for practice, policy, and research

193 STAUDINGER, F. Cooperación de… Op. Cit. P. 124. En su reflexión expresaba: “Considerada en su actual estado la evolución de las cooperativas, se nos aparece como una planta muy débil, que no puede aspirar a constituir una nueva y futura gran potencia económica”

aunque seguidamente matiza: “El comercio, parecía asimismo como una creación mezquina y, sin

embargo, es hoy dominador del mundo.”

194 PLANA i GABERNET, G. El Cooperativisme Català o L’Economia de la Fraternitat. UB

(Ciencies Empresarials). Fundació Ferrer i Guàrdia y Fundació Roca i Galès. Barcelona, 1998. P. 119.

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En 1897 el movimiento cooperativo ya se encontraba extendido en Cataluña y el abogado de Sabadell, SALAS i ANTÓN, que conocía muy de cerca la cooperación debido a sus viajes por Francia e Inglaterra, organizó este año la “Cambra de Cooperatives Catalana-Balear”195 consiguiendo congregar unas cuarenta cooperativas de consumo.

Por estas mismas fechas, el catedrático de Hacienda Pública de la Universidad Central y eminente precursor del cooperativismo, PIERNAS HURTADO,196 inició el proyecto de constitución de un órgano, denominado

Comité Nacional de la Cooperación Española que con sede en Madrid y

delegaciones en todas las provincias pretendía llegar a formar una federación nacional. La delegación de Barcelona era la que dispondría de un Comité Ejecutivo encargado de preparar y organizar el Primer Congreso Cooperativo

Español197 que debía celebrarse en Barcelona a principios de 1898. Pese a los

esfuerzos del Comité Ejecutivo el proyecto no tuvo éxito.

De nuevo, SALAS ANTÓN liderando una comisión formada por representantes de algunas cooperativas cursaron una convocatoria con fecha 29 de junio de 1898198 instando a las entidades de la ciudad a estudiar el proyecto de estatutos que se les remitía y que deberían regir la futura Federació de

Cooperatives de Barcelona. La reunión estaba prevista para celebrarla el día 4 de

julio en La Flor de Maig. El encuentro se celebró, pero la Federació tampoco logró constituirse.

El domingo, 20 de noviembre de 1898, por la tarde, tuvo lugar en la sede de la cooperativa “La Bienhechora” de Badalona la “1ª Asamblea de Cooperativas de Catalunya”, también organizada por SALAS I ANTÓN, con la

195 Se incluyó a la denominación inicial la palabra Balear debido a la presencia de 3 cooperativas

menorquinas que se adhirieron.

196 Este cooperativista mantuvo siempre una intensa relación de colaboración mutua con SALAS

ANTÓN.

197REVENTÓS CARNER, J. El Movimiento… Op. Cit. P. 98, explica en su obra que PIERNAS

HURTADO, J. M. publicó un folleto en Madrid (Diciembre de 1897) en el que exponía los fines, el programa y el Reglamento para este Congreso.

198 GARDÓ, E. La cooperación catalana. Recopilación histórica, 1898-1926. Funes. Barcelona,

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asistencia de 37 sociedades que previamente había ido localizando por Barcelona y su provincia en un trabajo personal – y nada fácil, según relata – venciendo la desconfianza inicial de muchos cooperadores.199

Este activo promotor fundó la “Revista Cooperativa Catalana”200 y posteriormente “El Cooperador Cooperatista”,201 primer periódico sobre esta materia que se publicó en nuestro país. A partir del 1 de octubre de 1920 fue substituido por “Acción Cooperatista”, periódico quincenal que en 1925 se convirtió en semanal ampliando sus páginas y que se mantuvo hasta 1936.202

Entre sus múltiples actividades también hay que destacar la convocatoria, en junio de 1899 del Primer Congreso de Cooperativas en Barcelona celebrado en el Palacio de Bellas Artes, cedido por el Ayuntamiento, que contó con la asistencia de 48 cooperativas entre las 110 existentes, delegados franceses y varias personalidades venidas de otros puntos de la península, pero sus esfuerzos para extender la Federación a distintas regiones de España fracasaron.

En mayo de 1902 convocó el Segundo Congreso al cual asistieron 81 cooperativas representadas por 178 delegados. En él se tomó el acuerdo de enviar delegados al Congreso de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI) que iba a tener lugar en Manchester en el mismo 1902.

Dado que estamos mencionando a este organismo internacional en repetidas ocasiones, y vamos a seguir haciéndolo, creemos oportuno proporcionar unos detalles del mismo: La ALIANZA COOPERATISTA INTERNACIONAL (ACI) fue fundada en Londres el año 1895 y se autodefine como: “La agrupación

de la cooperación en todas sus formas, tanto de Consumo como de Producción,203

199 ACCIÓN COOPERATISTA. Nº 217 de 1 julio 1927. P.3.

200 Esta publicación mensual de 16 páginas apareció el 1º de mayo de 1899

201 Nació el 15 de agosto de 1905 como revista quincenal de 8 páginas en substitución de la

anterior.

202 Es posible y muy interesante consultar algún ejemplar (no se dispone de la colección completa)

en la Biblioteca Pavelló de la República. Sus artículos llevan la firma de reputados cooperativistas.

203 Este inciso incluyendo a todas las modalidades de cooperativas fue el que desbloqueó la

constitución de la ACI detenida desde 1892 por una mayoría que sólo aceptaba las cooperativas de producción.

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Agrícolas y de Crédito, fuere la que fuere su divergente apreciación ideológica”.

Sus socios fundadores fueron 573 y el primer Comité estaba compuesto por: Inglaterra, Francia, Bélgica, Italia, Alemania y USA. En 1934 había alcanzado su plenitud. En ella se encontraban representadas todas las organizaciones nacionales europeas, países de la Commomwealth, todos los americanos y una nutrida representación de Oriente; unas 73.000 sociedades, en su mayoría de consumidores.

Esta entidad acostumbra a celebrar Congresos anuales de sus miembros variando cada año la sede y también su Comité Ejecutivo se reúne en diferentes ciudades. En 1933 lo hizo en Barcelona como reconocimiento a la Federación Catalana de Cooperativas. Desde su fundación se han celebrado tres congresos extraordinarios en los que se han actualizado los “Principios” de la ACI provinentes de Rochdale. Estos congresos han tenido lugar en 1937, (París) 1966, (Viena) y 1995 (Manchester, coincidiendo con la conmemoración del centenario)

Al citado congreso de Manchester de 1902 asistieron como delegados, Jaime Anglès,204 Enric O. Raduá (médico) y Joan Salas Antón y éste fue nombrado miembro del comité central. Lo hicieron ostentando únicamente la representación de la cooperación catalana, que por primera vez se daba a conocer a nivel internacional.205

Es curioso destacar la apreciación que se tenía del movimiento cooperatista español en el ámbito internacional. Así, LAVONDÉS206 al relatar las reuniones previas en Carlisle con la participación de cooperativistas ingleses, franceses e italianos para la creación de la ACI “que, contrariamente a la

Internacional Revolucionaria, formará una alianza para la unión social y la paz”, explica que pocos años después de su fundación se incorporaron

representantes de casi todas las naciones, grandes y pequeñas, incluso – citamos textual – “los españoles que les parecían caer del cielo”. Se ignora el significado

204 Citado anteriormente como fundador de la cooperativa La Flor de Maig 205 VENTOSA i ROIG, J. Antología…Op. Cit. P. 337.

206 LAVONDÉS, A. Charles Gide, un apôtre de la cooperation entre les hommes. La Capitelle.

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que la autora quiere dar a esta frase que ella misma señala entre comillas. Evidentemente se trataba de españoles, pero sólo de Catalunya.

También es cierto que Catalunya ingresó en la ACI como miembro de pleno derecho en 1920 a través de la Federació de Cooperatives Catalanes que presidía Eladi Gardó, mientras el movimiento cooperativo español se adhirió a la ACI en 1929 tras constituirse en 1928 la Federación Nacional de Cooperativas de

España en el marco de la Exposición Universal de Barcelona.207 La publicación de la Ley de Cooperación de 1942208 - que las integraba dentro de la Organización Sindical - dio lugar a que la ACI considerase que no se cumplían los requisitos y postulados de dicho movimiento internacional dándolas de baja del organismo que, sin embargo, siguió prestando su ayuda a los cooperativistas españoles exilados.209

Pese a esta preocupación por el movimiento cooperativista, pese a ser los primeros en organizarse en cooperativas, en formar parte del movimiento europeo, no se encuentran “referencias bibliográficas catalanas”. No ha sido posible encontrar ningún autor catalán que se dedicase a su estudio, por tanto, nos encontramos con numerosas autores210 cuya obra se sitúa “más allá del Ebro” 211 y

207 Conseguir esta Federación Española fue tardea ardua. PIERNAS HURTADO lo llevaba

intentando desde hacía muchos años sin obtener el éxito. Un segundo intento de Federación de Cooperativas, mediante el Congreso Nacional convocado en Madrid en 1921 también fracasó, pese a la voluntad de la Federación Regional Catalana y a la Unión de Cooperativas del Norte. Finalmente, en 1927 se convocó un Congreso preliminar, cuya Asamblea fue presidida por la Sra. Victoria Kent y se consiguió nombrar un Comité nacional, presidido por Juan Ventosa i Roig, J. Acevedo como vicepresidente y Regino González como vicesecretario.

Fuente: Artículo de REGINO GONZÁLEZ en Revista de Política Social. Órgano del Movimiento Cooperativo Español. Ministerio de Trabajo, Comercio e Industria. nº 14-15, febrero-marzo de 1929. P. 202 a 209.

208 De hecho, la Ley Modificando el Régimen de Cooperativas, dictada en Burgos el 27 de octubre

de 1938 (que se comentará más adelante) ya suponía la expulsión automática de este organismo, pero en aquella fecha todavía existían las “dos Españas” y la ACI no la tomó en consideración.

209 PÉREZ BARÓ, A. Legalitat…Op. Cit. P.31-32. Este autor explica que recibió periódicamente

un auxilio económico de la ACI durante los primeros tiempos de su exilio en Francia.

210 GARRIDO TORTOSA, F. Historia de las asociaciones obreras (1864) Historia de las clases

trabajadoras (1870) Traductor de la obra de Holyoake, The Equitables Pioneers of Rochdale. -POLO DE BERNABÉ, A. Las sociedades cooperativas (1867)

-PÉREZ PUJOL, E. La cuestión social en Valencia (1872) -PEDREGAL, M. La sociedad cooperativa (1886)

-PIERNAS HURTADO, J. M. El movimiento cooperativo (1890)

211 Así lo recoge PÉREZ BARÓ, A. Història de les cooperatives…Op. Cit. P. 23, que destaca: “Resulta curioso resaltar que a pesar de que en Catalunya las organizaciones obreras

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no sería hasta comienzos del siglo XX cuando se inician los estudios en Catalunya212.

La relación de autores que se ha recogido en la nota anterior se ha limitado a nombrar sólo a aquellos que publicaron sus obras hasta el inicio de la guerra civil (1936-1939), si bien es verdad que durante este período aparecieron nuevos autores, como CERDÁ RICHARD - que siguió publicando en la inmediata posguerra - y PÉREZ BARÓ, que tuvo que esperar su regreso del exilio, al igual que VENTOSA I ROIG, cuyas nuevas obras volvieron a aparecer a partir de la década de 1960.

Siguiendo el criterio de los principales autores nuestro tema queda centrado en los dos grandes grupos del cooperativismo, las de producción213 y las de consumo. Las de producción porque son las que pueden ser comparables a las empresas que experimentaron la colectivización en 1936. En cuanto a las de consumo porque son las que se consideran como “originarias” del movimiento cooperativo y eran, inicialmente, las más extendidas en Cataluña.

No obstante, no se puede olvidar la relevancia y la antigüedad de los movimientos asociativos en Cataluña que han ido revistiendo diferentes formas y

proliferaron durante el último tercio del S. XIX mucho más que en el resto de la península, no se conoce a ningún autor específicamente catalán que escribiese sobre cooperación, ni en castellano ni en catalán; todos los que lo hicieron eran de más allá del Ebro.”

212 La relación que sigue, se ha limitado a obras publicadas con anterioridad a la guerra civil.

-SALAS i ANTÓN, J. La cooperación: El cooperador cooperatista. Opúsculo. Barcelona, 1906 -RENTÉ, M. La Cooperación como medio de ir solucionando el problema social. Barcelona, 1907 -RIPOLL, F. de A. La Cooperación, su valor educativo y su estado actual. Opúsculo. Barcelona, 1910

-VENTOSA i ROIG, J. Las Cooperativas Obreras. Vilanova i la Geltrú, 1918

-GARDÓ FERRER, E. Cartilla cooperatista. Barcelona, 1921 y La cooperación catalana.

Recopilación histórica: 1898-1928. Barcelona, 1928

-FABRA i RIBAS, A. La cooperación en España. Londres, 1934

213 Esta era la división o clasificación originaria empleada por la mayoría de autores, pero al hablar

de cooperativas de “Producción” hay que tomar consciencia de que se engloban en ellas a las de “Trabajo”. Las primeras son aquellas en que sus socios aportan las herramientas o máquinas necesarias para poder realizar su producción. En las segundas, sólo aportan su trabajo personal. En la Ley de Cooperativas de 1931 se mencionaban los dos modelos y se efectuaba esta distinción. En la actualidad, al clasificar las distintas especialidades de cooperativas, tanto la Llei 18/2002 de

Catalunya (Art. 92) como la Ley 27/1999 de España, (Art. 6) únicamente mencionan a las

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denominaciones: mutualidades, cajas de resistencia, pósitos, sindicatos agrícolas, etc.

1.5.3. Las primeras cooperativas en Catalunya.

Este apartado lo dedicaremos a la investigación histórica general de las cooperativas en Catalunya como paso necesario para abordar en el siguiente capítulo el tratamiento de los aspectos jurídicos de las mismas.

Prácticamente todos los autores estudiosos del cooperativismo coinciden en que Cataluña ha sido precursora del movimiento cooperativo. Esto es debido a que se trataba de una zona con fuerte implantación industrial y fueron los obreros industriales, agrupados en centros de producción, los primeros interesados en hallar soluciones a sus problemas. Posteriormente el movimiento, se fue extendiendo a otras regiones de España como: Valencia, Andalucía, Euskadi y Galicia, pero en estas comunidades el proceso fue más lento

Según explica REVENTÓS:214 “Fernando Garrido (1821-1883)

propagandista incansable de la cooperación, se dio cuenta de las dificultades que había de encontrar en España para su desarrollo. Consciente de las virtudes sociales que son indispensables para que la cooperación fructifique: carácter, orden, resignación, cohesión, energía personal con sumisión al conjunto, no dejó Garrido de señalar las dificultades que entrañaba para el pueblo español, al que encontraba poco dotado de este tipo de virtudes sociales y muy rico, por el contrario, de otras virtudes, tales como, la audacia, el valor, la indisciplina y la crítica.215 Por otra parte, el bajo coste de la vida y el precio de los víveres, hacen

214 REVENTÓS CARNER, J. El movimiento…Op. Cit. P. 63.

215 PIERNAS HURTADO, J.M. El movimiento cooperativo. Madrid, 1890, se expresa en

parecidos términos al señalar que “el carácter individualista y díscolo de los españoles los hace

poco aptos para la vida de asociación.” Este autor trató de organizar el Primer Congreso Nacional

de Cooperativas en 1913 sin que el éxito le acompañara.

Dos representantes de la ACI, asistentes al mismo comentaron en The Internacional Co-operative

Bulletin “la diferencia de temperamento que hay entre los cooperadores catalanes y los del resto de España.” Fuente: Revista Cooperació Catalana, nº 304 P. 19-

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a su modo de ver, de difícil implantación las cooperativas en España, especialmente las de consumo.”

También la mayoría de autores acostumbran a ponerse de acuerdo en que la primera cooperativa de consumo de Catalunya216 fue “La Económica” fundada en Palafrugell (Girona) el Domingo de Ramos de 1865 - aprovechando uno de los períodos de tolerancia - por 78 socios como cooperativa de consumo inspirada en el modelo de Rochdale. Inicialmente tenía sus dependencias en la “Fonda La

Pepa”217. Sus estatutos fueron publicados el 20 de septiembre de 1870.218 Fue disuelta por orden gubernativa a fines de 1878, aunque siguió funcionando en la clandestinidad con el nombre de “Botiga de gènere divers de Rafel Martinell”219 hasta 1881, en que volvió a adquirir el nombre anterior y pudo actuar libremente.220

No obstante, y como se verá seguidamente, cuatro de estos autores que han estudiado en profundidad el movimiento cooperativista en Catalunya, hacen referencia a la constitución de una entidad, cronológicamente anterior, que actuó bajo la forma de una cooperativa de producción, sin utilizar dicho nombre porque todavía no había aparecido en el léxico social de los trabajadores en aquel momento. Las denominaciones son semejantes, pero no coincidentes.

216 GASCÓN HERNÁNDEZ, J., en Enfoques cooperativos. Intercoop. Buenos Aires, 1968, señala

como cooperativa de consumo más antigua a una que se fundó en Berga (Barcelona) en 1842. P. 65-66.

217 El almacén abría sólo tres días a la semana, por la mañana y de su atención se ocupaban

algunos socios.

218 PÉREZ BARÓ, A. en: Les Cooperatives a…Op. Cit. P. 11, relata que en el prólogo de estos

estatutos puede leerse: “Cuando todavía la negra noche del despotismo pesaba como un sudario

sobre el pueblo español, hoy que es respetado nuestro derecho, hoy que las pasadas cadenas no oprimen nuestro pecho, hemos decidido publicar nuestro Reglamento, después de haberlo basado sobre la práctica de estos años”.

219 Rafel Martinell i Serra fue su fundador y primer dirigente junto con Josep Boera y Miquel

Avel·lí Girbau. Los tres pertenecían a la logia masónica La Luz, de Palafrugell.

Fuentes: PLANA i GABERNET, Gabriel. El Cooperativisme Català o…Op. Cit. P. 120 y DIRECTORI DE COOPERATIVES DE CONSUMIDORS. Op. Cit P. 26.

220 En 1925 el arquitecto Rafel Masó diseñó la nueva sede de esta entidad, que en 2003 ha sido

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Se trata de “L’Associació Mútua d’Obrers de l’Indústria Cotonera” fundada en Barcelona el 10 de mayo de 1840221 por Joan Munts, Josep Sugrañes y Pere Vicheto, bajo la forma mixta de sindicato obrero, mutualidad y cooperativa de producción,222 según relata VENTOSA i ROIG223. También la encontramos como “Sociedad de Tejedores a Mano” fundada en 1840 de acuerdo con la información de CERDÁ 224 que no tiene nada que ver con la Cooperativa de Teixidors a Má de Gràcia fundada en 1876. PÉREZ BARÓ 225 la denomina “Asociación General de Tejedores” y sitúa su fundación en 1842. Finalmente, REVENTÓS226 establece que se trataba de dos asociaciones: “La Asociación de

Tejedores y la Asociación Mutua de Tejedores” que eran las dos caras de la

misma moneda y sitúa su fundación el 17 de marzo de 1840. Según este autor, la primera asociación era “un arma de resistencia activa” de la clase trabajadora en su lucha por el predominio de su identidad, lo que motivó las sucesivas etapas de persecución por parte de las autoridades.

VENTOSA explica que en 1843 se creó por parte de “L’Associació

Mútua…” una fábrica textil con el nombre de: “Societat de Teixidors de Cotó de Barcelona i companyia” que ocupaba a 200 socios-trabajadores y sostenía a otros

700 trabajadores en paro en espera de poder ofrecerles trabajo. REVENTÓS le da el nombre de “Compañía Fabril de Tejedores”.227 Coinciden todos los autores en que la “Societat” se había formado con ayudas de la Diputación y el Ayuntamiento mediante la obtención de un préstamo de 7.000 duros (35.000 Ptas.) sin interés.

221 Acogiéndose a la Real Orden Circular del Ministerio de Gobernación, de 28 de febrero de 1839

“…Se ha servido Su Majestad la Reina Gobernadora resolver que los socios de las corporaciones

cuyo instituto sea el auxiliarse mutuamente (…) pueden constituirse libremente y sin otras condiciones que las siguientes,” Siguen tres cortos artículos.

222 En las primeras cooperativas que se fundaron no existía la especialización. Consumo,

producción, crédito, mutualidad, etc., se contemplaban de manera conjunta. La cooperativa de Rochdale lo confirma.

223 VENTOSA i ROIG, J. Antología…Op. Cit. P 327.

224 CERDÁ y RICHARD, B. El cooperativismo en los países…Op. Cit. P. 68. 225 PÉREZ BARÓ, A. Història de les Cooperatives…Op. Cit. P. 19.

226 REVENTÓS CARNER, J. El movimiento…Op. Cit. Págs. 50 a 57.

227 La información facilitada por Reventós sobre este apartado es la más extensa y completa que

hemos encontrado. Está basada en las obras de Manuel Reventós: Assaig sobre alguns episodis

històrics dels moviments socials a Barcelona durant el segle XIX. (Barcelona 1925) y la de José

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En lo que no existe coincidencia es sobre el éxito que pudo alcanzar la experiencia. Mientras que para VENTOSA fue un éxito desde el punto de vista económico, según la información que aporta REVENTÓS, la Asociación no consiguió nunca devolver los plazos del préstamo otorgado, circunstancia que la condujo al fracaso. A esto hay que añadir las fuertes presiones de los empresarios228 sobre las autoridades centrales que se valieron de disposiciones aplicadas de forma arbitraria y lograron que en 1848 cerrase la fábrica y desapareciera la “Associació.”

También buscando información desde de la perspectiva histórica localizamos un texto del profesor IZARD229 que coincide con REVENTÓS al expresar que La Societat de Teixidors y la Associació Mútua de Teixidors eran en realidad la misma cosa; la primera era más parecida a un sindicato de clase con finalidades reivindicativas230 y la segunda estaba dedicada, aparentemente, a

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