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7. IMPLICATIONS FOR FUTURE WORK

Las expectativas en torno al conservatorio se vinculaban de manera estrecha con aquellas que se referían a la conformación de una Orquesta Estable. Cabe destacar que la iniciativa de su instauración fue netamente bahiense, dado que no figuraba en los propósitos del Ministerio de Educación de la provincia. [Imagen 3, Anexo] Los diarios El Atlántico y La Nueva Provincia

impulsaron desde sus páginas la creación de la orquesta, enfatizando la eficiencia y calidad de las experiencias bahienses. El último periódico denunciaba de forma explícita la falta de interés oficial y exhortaba a la Comuna a saldar sus deudas con la sociedad local.206 En tanto se consideraba que la orquesta tenía una importante función en la formación de la cultura, la ciudad no podía prescindir de este invalorable aporte para su jerarquización: “Bahía Blanca, merecidamente considerada entre los centros musicales más autorizados del interior, no debe quedar a la zaga: la constitución de una orquesta de cámara es sumamente factible...”.207 La comparación con otras ciudades del país que contaban con una formación orquestal como Córdoba, Santa Fe, La Plata, Rosario, Tucumán o Mendoza iba de la mano con la representación de Bahía Blanca como centro artístico merecedor de tal organismo.

En las páginas de El Atlántico podemos hallar la carta anónima de un lector que afirmaba que “el músico es un profesional y no puede pedírsele que salga él a hacer lo que debe hacer el Estado o la municipalidad en este caso. Pero también necesita de la cooperación del pueblo por medio de las instituciones privadas...”.208 La precariedad del mercado artístico de la ciudad para disciplinas como la plástica o la literatura209 contrastaba con la situación de los músicos que habían creado espacios de inserción laboral en los cuales podían desempeñarse profesionalmente, aunque de manera inestable y sin apoyo oficial. No obstante, la demanda hacia el Estado no partió de aquellos sino de Antonio Schulz, un intelectual aficionado a las artes, que presentó en julio de 1956 un proyecto al comisionado municipal Santiago Cenoz para conformar un conjunto de cámara estable que dependiera de la comuna o del gobierno de la provincia. Los diarios mencionados hicieron referencia a este proyecto, resaltando las aptitudes de Bahía Blanca y los repetidos esfuerzos de los músicos locales por organizar este tipo de formaciones.210 Asimismo, remarcaron la función pedagógica de la orquesta porque, siendo “vehículo de cultura”, contribuiría a la jerarquización de la ciudad como centro cultural y sería

205

“Se organiza el Conservatorio de Música”. El Atlántico. Bahía Blanca, año XXXVIII, n° 122, 10 de mayo de 1957, p. 3.

206 “Una Orquesta de Cámara para Bahía Blanca”. La Nueva Provincia. Bahía Blanca, año LVIII, n° 19.532, 1 de agosto de

1956, p. 2.

207

“B. Blanca ofrece todas las posibilidades para contar con una Orquesta de Cámara”. El Atlántico. Bahía Blanca, año XXXVII, n° 204, 29 de julio de 1956, p. 3.

208“Bahía Blanca debe contar con una Orquesta Estable”.

El Atlántico. Bahía Blanca, año XXXVII, n°114, 27 de abril de 1956, p. 3.

209

López Pascual. Representaciones, prácticas... Op. cit. p. 211.

210

“B. Blanca ofrece todas las posibilidades para contar con una Orquesta de Cámara”. El Atlántico. Bahía Blanca, año XXXVII, n° 204, 29 de julio de 1956, p. 3.

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“escuela del buen gusto en la faz de la educación musical”.211

Su estructuración como orquesta de cámara,212concebida según la disponibilidad de ejecutantes locales, después podría ser ampliada para constituir una orquesta sinfónica. Con el objetivo de asegurar la calidad de sus producciones y la continuidad en el tiempo, se sostenía que el organismo debía ser rentado y avalado por entes oficiales y la selección de los miembros tendría que realizarse por concurso. En este sentido, la vinculación con una escuela de música era vital para atraer profesores de otras ciudades que pudieran incorporarse a ambas instituciones. El plan recibió respuestas favorables por parte de Cenoz que convocó a una reunión en la que se designó una comisión integrada por Antonio Schulz, Alberto Fantini, Alberto Guala, José Escáriz y Omar Meloni para el estudio y presentación del anteproyecto destinado a la organización de la orquesta de cámara.213 En esta oportunidad, se llegó a la conclusión de que el músico debía ser retribuido en la medida de su consagración y de su responsabilidad, un esfuerzo económico que superaba las posibilidades del presupuesto comunal. Por ello, se propusieron apelar al Estado provincial afirmando que este “no puede permanecer al margen de estas inquietudes que proclaman, por sí solas, una prestancia espiritual que dignifica a una población”.214 En una coyuntura en la que el Estado había ampliado sus incumbencias, se esperaba que su presencia se tradujera en la provisión de recursos financieros para el sostenimiento de los artistas, sobre todo porque las prácticas académicas revestían un interés especial al ser concebidas como una vía hacia el “enaltecimiento espiritual”.

Las presentaciones de la Orquesta Sinfónica Nacional dirigida por Juan José Castro en Bahía Blanca durante el mes de septiembre, fueron auspiciadas por el Departamento de Extensión Cultural de la UNS y pusieron en contacto a los músicos bahienses con el timbalista Antonio Yepes,215 quien instó a los dirigentes del Sindicato local a encaminar los esfuerzos para la concreción de la orquesta.216 Alberto Guala217recuerda que los intercambios con Yepes posibilitaron el contacto con Alberto Ginastera, a quien conoció cuando viajó a La Plata junto a Omar Meloni, como delegados del Sindicato de Músicos.218

211

“Una Orquesta de Cámara para Bahía Blanca”. La Nueva Provincia. Bahía Blanca, año LVIII, n° 19.532, 1 de agosto de 1956, p. 2.

212 En principio, se proponía un conjunto integrado por no menos de 22 ejecutantes divididos en diez violines, dos violas, dos

violonchelos, un contrabajo, dos flautas, un clarinete, un oboe, un corno inglés, un fagot y un contra-fagot. Véase: “Será considerada hoy la formación de un conjunto orquestal estable”. La Nueva Provincia. Bahía Blanca, año LVIII, n° 19.561, 31 de agosto de 1956, p. 6.

213

“Se trataron ayer las bases para la formación de una orquesta estable”. La Nueva Provincia. Bahía Blanca, año LVIII, n° 19.582, 21 de septiembre de 1956, p. 6.

214 “Hay que bregar por la Orquesta de Cámara”. El Atlántico. Bahía Blanca, año XXXVII, n° 237, 1 de septiembre de 1956, p.

3.

215

Quien fue comisionado por Alberto Ginastera para relevar la situación de Bahía Blanca y que en octubre de 1956 fue designado director del Teatro Argentino de La Plata.

216

“Una vibración común agita a la ciudad en favor de la creación de una orquesta”. El Atlántico. Bahía Blanca, año XXXVII, n° 295, 1 de noviembre de 1956, p. 3.

217

Caubet. Entrevista realizada a Gabriel Alberto Guala. Op. cit.

218

“El Comercio de B. Blanca pide también se cree un Ente Musical y Escénico”. El Atlántico. Bahía Blanca, año XXXVII, n° 301, 8 de noviembre de 1956, p. 3.

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A pesar de las múltiples gestiones llevadas a cabo por la prensa, la sociedad civil y el poder ejecutivo municipal, el año finalizó y los bahienses no tuvieron noticias de las instituciones artísticas anunciadas. La incertidumbre por la falta de un decreto que definiera la efectiva fundación del conservatorio y la orquesta fue manifestada por la prensa y se volvería acuciante en 1957 ante las fluctuaciones políticas del período.

2. La estructuración del Conservatorio y la institucionalización de un gusto

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