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DISCUSSIONS AND IMPLICATIONS 5.1 Introduction

5.4 Implications of the results

En un paciente fumador se debe abordar los siguientes ítems:

1. Historia clínica completa6.

2. Datos relativos a su drogodependencia y a la actitud del fumador ante ésta.

3. Valoración de la motivación. 4. Grado de dependencia tabáquica.

1. Historia clínica completa

-Anamnesis

Se pregunta sobre:

-Antecedentes patológicos y específicamente por enfermedades cardiovasculares, respiratorias y digestivas.

-Medicación habitual y en mujeres, sobre gesta- ción o lactancia.

-Antecedentes de tabaquismo (número de ciga- rrillos/ día, años de consumo, tipo de tabaco), intentos de abandono previos y las características del tabaquismo actual.

-hábitos de vida, alimentación, actividad físi- ca, ocio, laborales, consumo de alcohol y otras sustancias, síntomas relacionados con el tabaco, presión familiar y social.

Hay diferentes formas de cuantificar el consumo de tabaco. El concepto años-paquete se calcula como el número de cigarrillos que fuma actual-

mente durante un día multiplicado por el número de años que se lleva fumando y el resultado se divide entre 20. Este concepto tiene interés epide- miológico, permite valorar el riesgo acumulado por la persona (aunque no existe un umbral de se- guridad para el consumo del tabaco, la posibilidad de desarrollar enfermedades relacionadas con el consumo del tabaco es más alta en los fumadores de un mayor número de cigarrillos diarios que en aquellos que consumen una menor cantidad) e indica las posibilidades de éxito o fracaso en un in- tento de abandono del consumo de tabaco (cuanto mayor sea el número de años-paquete consumido mayor dificultad tendrán los pacientes en dejar de fumar, pero no condiciona cambios en la interven- ción sanitaria). En función del resultado obtenido se clasifica en grados de dependencia como sigue: • Grado leve: cinco o menos años-paquete. • Grado moderado: de cinco a quince años-paquete. • Grado intenso más de 15 años-paquete. Según PAPPS (Programa de actividades Preven- tivas y de Promoción de la Salud), a toda persona mayor de 10 años que acude a consulta es funda- mental preguntar por el consumo de tabaco en cada visita y registrarlo en la historia clínica, con una periodicidad mínima bianual. Esta actuación mul- tiplica por tres las oportunidades de intervención. No es necesario reinterrogar a las personas mayores de 25 años en las que se tenga constancia en la his- toria clínica que nunca han fumado. Se considera fumador cuando lo ha hecho diariamente durante el último mes, y esto incluye cualquier cantidad de cigarrillos, incluso 1. Todos los fumadores deben re- cibir un consejo claro y personalizado, ofrecérseles ayuda para dejar de fumar y fijar un seguimiento mínimo durante las primeras semanas después de dejar de hacerlo. Durante el primer año después de dejar de fumar, deben recibir consejos de refuerzo en cada visita. Se considera ex fumador/a cuando lleva al menos 1 año sin fumar, siendo importante seguir preguntando por el consumo de tabaco al menos una vez cada 2 años. En adolescentes pre- guntar sobre el consumo y dar consejos cada año.

-Exploración Física

Realizar la medición de: presión arterial, pulso y peso corporal. El aumento del peso es una de

las causas que dificultan el inicio del abandono y provoca recaídas.

-Exámenes complementarios

El paciente puede ser sometido a unos exámenes complementarios generales como son el hemogra- ma (el número de hematíes y la hemoglobina por lo general se encuentran elevadas en los fumadores crónicos), el perfil lipídico y la glucemia (para valo- rar los factores de riesgo asociados) o un estudio de la coagulación (determinadas sustancias presentes en el humo del tabaco se relacionan con fenóme- nos de hipercoagulabilidad y con la formación de placas de ateroma). Existen otras determinaciones más específicas para valorar el consumo de tabaco, empleados para valorar la presencia de los deno- minados marcadores de exposición7, pero actual-

mente no hay un consenso sobre el marcador ideal. Entre los diferentes marcadores propuestos, el mo- nóxido de carbono (CO) ha sido el más utilizado. La semivida o vida media de eliminación del CO es corta, entre 2 y 5 horas, normalizándose a partir de las 48-72 horas de abandonar el consumo. La medi- da del CO en aire espirado mediante cooximetría es un método de gran utilidad en el estudio de fuma- dor y en su proceso de deshabituación. Es econó- mico, sencillo, inocuo y de resultados inmediatos, que puede utilizarse como medida de la fase de abstinencia, como método fisiológico para verifi- car la afirmación verbal de la abstinencia y como mecanismo de refuerzo positivo. Además, la eva- luación en aire espirado es un marcador indirecto validado de los niveles de carboxihemoglobina, existiendo una relación lineal entre ambas y estan- do relacionado con un mayor riesgo de desarrollar determinadas enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco. El inconveniente que presenta es que su vida media de eliminación es corta por lo que su sensibilidad está limitada en fumadores leves y/o esporádicos. Los fumadores presentan concentraciones de CO iguales o superiores a 8-10 ppm con una sensibilidad y especificidad del90%. Los fumadores esporádicos presentan niveles por debajo de 10 ppm, pero siempre por encima de 6 ppm; mientras que los no fumadores rara vez tienen niveles superiores a 6 ppm7.

Otro marcador que se puede utilizar es la cotini- na, considerado como el indicador más exacto del consumo de tabaco durante los dos días previos8.

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Juárez Jiménez MªV, et al - ENFOQUE DIAGNÓSTICO, TERAPÉUTICO Y PREVENTIVO DEL TABAQUISMO EN ATENCIÓN PRIMARIA

La sensibilidad y especificidad para la discri- minación entre fumadores y no fumadores es alta (sensibilidad 81%-90% y especificidad 90%- 100%)9 y los valores obtenidos se correlacionan

con los niveles de monóxido de carbono y el test de Fagerström. En general se recomienda limitar el uso de la cotinina a las consultas de deshabitua- ción tabáquica especializadas, por la dificultad de su determinación y su elevado coste10.

2. Datos relativos a su drogodependencia y a la actitud del fumador ante ésta

El abandono del hábito tabáquico supone un proceso que evoluciona en varias fases que deben ser reconocidas por el profesional sanitario, ya que la actitud terapéutica será diferente en cada fase. Tres preguntas sencillas permiten clasificar la fase en la que se encuentra el fumador:

¿Es usted fumador?

Según la Organización Mundial de la Salud, un fumador es la persona que fuma en la actualidad y que ha fumado al menos diariamente durante 6 meses11. En el contexto de la mayoría de protoco-

los clínicos, fumador es la persona que responde afirmativamente a la pregunta: “¿usted fuma?”. Los conceptos habitualmente más usados en la atención clínica a los fumadores son los siguientes: • Fumador regular es el que fuma diariamente (se incluyen también aquí los que fuman a diario a excepción de los días en que lo tienen prohibido por motivos de ayuno), y fumador ocasional es el que no fuma a diario o, aunque fume a diario, no cumple las definiciones antes propuestas. • Fumador pasivo (a diferencia de los fumado-

res activos) es el que consume, involuntaria o inevitablemente, el humo de una persona fumadora, aún sin consumir él mismo nin- gún tipo de tabaco.

• Exfumadora es la persona que, habiendo sido fumadora, se mantiene durante 1 año o más sin fumar.

• No fumador es una persona que nunca ha fumado cigarrillos de forma regular, al me- nos diariamente, durante 6 meses seguidos.

¿Se ha planteado dejar de fumar? ¿Cuándo quiere intentarlo?

• Precontemplación: en esta fase el sujeto no tiene intención de dejar de fumar en los próximos 6 meses. Desconoce o no quiere conocer los efectos negativos del tabaquismo (paciente consonante, aquel que no se ha planteado dejar de fumar o aquel que sí se lo ha planteado pero se mantiene en las fases de precontemplación y contemplación). En esta etapa se encuentran el 35% de todos los fumadores.

• Contemplación: el fumador se plantea el abandono del tabaco de manera firme y en los próximos 6 meses. Empieza a tomar con- ciencia de los efectos negativos del tabaco. En este estadio se encuentran el 50% de los fumadores y por lo general, ya han intentado dejar de fumar anteriormente.

• Preparación: el fumador toma conciencia fir- me de dejar de fumar en el próximo mes. Los aspectos positivos del abandono del tabaco superan claramente a los negativos. En esta fase se encuentran el 15% de los fumadores. • Acción y mantenimiento: el fumador pasa

“del pensar a la acción”. Abarca los primeros 6 meses después de haber dejado de fumar. Es el período de mayor riesgo de recaídas. Si supera estos 6 meses sin fumar pasa a la fase de mantenimiento. Cuando mantiene la abs- tinencia más de un año puede considerarse como exfumador.

• Recaídas: se debe comprender que el paso de fumador a exfumador es un proceso, no un hecho puntual. Lo habitual es que todo exfumador haya pasado varias veces por todas estas fases, hasta conseguir el éxito y, por tanto, las recaídas son frecuentes y con- sideradas como una fase más. Lo importante es identificar los factores que la ocasionan y evitarlos en intentos posteriores.

3. Valoración de la motivación

La motivación junto a la dependencia son los factores más relevantes a valorar. Es la persona la que dejará de fumar y el personal sanitario

sólo puede ayudar a conseguirlo; por tanto, es un requisito fundamental que el fumador quiera dejar de fumar. Existen diferentes escalas que permiten valorar el grado de motivación de los fumadores (test de Richmond y cuestionario de Russell), aunque sólo el número de intentos de abandono previos parecen guardar una relación objetiva con la efectividad del consejo médico12.

Durante la entrevista conviene conocer: si el fumador está dispuesto a realizar un serio in- tento para abandonar el consumo (preguntarle directamente y valorar su actitud), las razones por las que el fumador quiere dejar de fumar y averiguar cuál es su motivación.

Para conocer la motivación del fumador pue- den utilizarse diferentes cuestionarios. El test de Richmond consta de 4 preguntas y mide el grado de motivación para dejar de fumar en una escala de 1 a 10 puntos. Según la puntuación al- canzada en el test de desarrollado por el Centro de Ayuda al Cese de Tabaquismo (del Hospital Henri Mondor de París) se pueden calcular las posibilidades de éxito.

4.Grado de dependencia tabáquica

El grado de dependencia condicionará medidas terapéuticas específicas, a la vez que actúa como factor pronóstico.

Valoración de la dependencia al consumo de tabaco13

-Análisis de la dependencia física

Existen varias herramientas para medir la de- pendencia física. Una de las más utilizadas: el test de Fagerström para la dependencia de nicotina (FTND). Se trata de un test que consta de 6 preguntas, autoadministrado, con una alta sensibilidad (94%) y especificidad (88%) y un cor- to tiempo para su realización (aproximadamente 5 minutos). La puntuación que puede obtenerse oscila entre 0 y 10 puntos y permite clasificar la dependencia (cuanto mayor sea la puntuación obtenida en el test mayor será la dependencia). La respuesta más importante para conocer la severidad de la dependencia física es la del tiem-

po transcurrido desde que se levanta hasta que consume el primer cigarrillo. Este test permite, además de ofrecer el mejor tipo de tratamiento en función del resultado obtenido, valorar el riesgo de desarrollar determinados tipos de enfermeda- des asociadas al consumo de tabaco, ya que se ha comprobado que la puntuación en este test está negativamente correlacionada con el grado de éxito en los intentos de dejar de fumar sin ayudas (cuanto mayor puntuación, menor éxito)14.

-Análisis de la dependencia psicosocial y con- ductual

En la dependencia psicológica es fundamental valorar los factores de inicio y de mantenimiento en el hábito de fumar.

Se han propuesto diferentes herramientas para medir la dependencia psicológica, social y ges- tual. Entre los cuestionarios más comúnmente empleados se encuentra el test de Glover-Nil- son15: consta de 11 preguntas, cada una de las

cuales se puntuará de 0 a 4.

El test de Horn calcula la dependencia psíquica a la nicotina. La dependencia psíquica consiste en la necesidad de mantener o de recobrar las sen- saciones asociadas a la acción de fumar: placer, relajación, bienestar o, por el contrario, ansiedad, estrés, tristeza, etc. El test de Horn describe el tipo de tabaquismo e identifica los factores que llevan a fumar.

-Valoración del síndrome de abstinencia

Las primeras manifestaciones de este síndrome comienzan entre las 2 y 12 horas de dejar de fumar, alcanzando su máximo entre las 24 y 48 horas y tienen una duración media estimada entre 3 y 4 semanas, aunque el deseo de fumar puede persistir meses o años. El síndrome de abstinencia puede medirse empleando la escala de Wisconsin, es un cuestionario de 28 preguntas que analiza sobre todo los efectos negativos de la nicotina. Con una puntuación que oscila entre 0 y 112 puntos se valora el síndrome como leve, moderado o grave.

Se recomienda estructurar las intervenciones en cinco pasos, las 5 “A”:

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Averiguar (Assess): preguntar sobre los factores y conductas de riesgo, sobre los aspectos que afectan a la elección o el cambio de conducta. Aconsejar (Advise): dar consejos claros, especí- ficos y personalizados, incluyendo información sobre riesgos/beneficios personales.

Acordar (Agree): pactar en colaboración los ob- jetivos y los métodos más apropiados, basados en los intereses y en la capacidad para el cambio de la persona.

Ayudar (Assist): usar técnicas de modificación de conducta (autoayuda o asesoramiento) para ayudar a la persona a conseguir el objetivo pac- tado adquiriendo las habilidades, la confianza, y el apoyo social/familiar que favorece el cambio junto con los tratamientos farmacológicos, cuan- do sean necesarios.

Asegurar (Arrange): fijar (asegurar) visitas de seguimiento (en el centro de salud o telefóni- cas) para ajustar el plan terapéutico cuando se necesite.

ENFOQUE TERAPÉUTICO. DESHABITUA-