E
ntre los pioneros de la investigación de la uti lidad pedagógica del aj edrez merecen un lugar de honor los profesores soviéticos Diá kov, Petrovski y Rúdik ( 1 92 7 ) . Su informe, basado principalmente en el estudio de los mej ores j ugadores de la época durante su participa ción en el torneo de Moscú de 1 92 5 , fue determinante para que el Go bierno de la URSS decidiera masificar la práctica del aj edrez en el país más grande del mundo, con este comunicado oficial : «El aj edrez estimula, desarrolla y disciplina la inteligencia; no hay otro j uego tan cercano a la lógica pura y a la deducción propias del pensamiento mo derno. Sólo eso ya otorga un valor educativo muy grande al aj edrez, pero no es todo: también es una lucha que requiere un gran esfuerzo de voluntad. El número elevado de combinaciones desarrolla la re flexión ordenada y la prudencia. Cada experiencia sirve para aprender y mej orar la capacidad de cálculo. Todas estas cualidades reunidas nos proporcionan un perfi l ideal, tanto desde el punto de v ista psicoló gico como intelectual».Hoy, casi un siglo después, esas palabras encaj an muy bien con la experiencia acumulada y con las sensaciones de cualquiera que haya jugado al aj edrez con cierta intensidad, lo que eclipsa las posibles sos pechas de que el Kremlin decidiera promover el aj edrez por motivos políticos. También conviene aclarar que, contrariamente a lo que mu chos creen, el aj edrez nunca fue asignatura obligatoria en la U RSS, a pesar de que el número de aj edrecistas federados llegó a ser de cinco
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mil lones, y el de practicantes esporádicos de 50, en un país con 287 mi llones de habitantes a mediados de los años ochenta.
Fue entonces cuando pasé muchos días en la U RS S (dos meses y medio en Moscú en 1 98 5 ; más de un mes en Leningrado en 1 986; una gira de dos semanas en 1 98 7 ; varios viajes más cortos) y me di de bru ces con una contradicción difícil de asumir: era un país espantoso des de el punto de vista de los derechos humanos (sobre todo, el de la li bertad de expresión y movimiento) ; pero, al mismo tiempo, su si stema educativo era de muy alta cal idad, bastante mej or que el de España en ese momento. Dicho de otro modo, los niños soviéticos estaban muy bien educados en una sociedad envenenada por la corrupción, la buro cracia y la escasez de l ibertad.
En ese contexto, los niños iban por las mañanas al colegio, donde les impartían las asignaturas normales en cualquier otro país. Pero por las tardes acudían a los Palacios de P ioneros (antiguos palacios zaristas destinados a usos sociales), donde recibían clases de muy va riadas materias : danza, música, informática, teatro, aj edrez .. . pero con una norma sagrada, que no admitía excepción alguna: si un alum no o alumna bri l l aba mucho por la tardes en alguna de esas discipli nas pero obtenía malas notas por las mañanas en las asignaturas bási cas era inmediatamente expulsado del Palacio de los P ioneros, y no podía volver hasta que sus resultados matutinos fueran aceptables. Con esa medida se buscaba el desarrol l o i ntegral de los niños y se preven ía el riesgo de obsesiones, o de crear monstruitos que sólo su pieran tocar el piano o j ugar al aj edrez. Con otras palabras, si F i scher hubiera sido soviético, su infancia habría sido mucho más recomen dable, con una mej or salud menta l . Casi todas las estre l l as del aj edrez soviético que yo conocí eran personas con estudios, cultas y de carác ter equ i l ibrado .
Sin embargo, es frecuente encontrar la afirmación -sobre todo, en trabajos de Gobet y Compitelli- de que en ese estudio de Diákov, Petrovski y Rúdik «no se hallaron diferencias en inteligencia general con el resto de la población», lo cual es cierto y nada sorprendente; entre otras razones, porque si todavía hoy no está claro qué es la inte l igencia, menos lo estaba hace 86 años; el estudio se hizo con j ugado res de primera fi l a mundial, dedicados muy intensamente al aj edrez, y
Cualidades y aptitudes _v aplicaciones 1 3 9 quizá con poca vida soc ial para trasladar el desarrollo d e s u intel igen cia a otros ámbitos.
Pero en el informe de los tres profesores se cita una lista de 1 6 cua lidades físicas y psíquicas que encontraron en los suj etos del estudio, incluidos «el gusto por las lenguas extranj eras y la organización metó dica del estudio». Basándome en los demás trabajos importantes de los últimos 80 años, he elaborado esta relación de 24: concentrac ión, memoria, razonamiento lógico, pensamiento c ientífico, autocrítica, responsabilidad personal, motivación, autoestima, planificación, pre visión de consecuencias, capacidad de cálculo, imaginación, creativi dad, paciencia, discipl ina, tenacidad, atención a varias cosas a la vez, cálculo de riesgos, deportividad, sangre fría, cumpl imiento de las re glas, respeto al adversario, visión espacial y combatividad .
M atemáticas.
Si se suman los argumentos, estudios y testimonios de profesores ba sados en su experiencia que dan por segura la influenc ia del aj edrez en una mej ora del rendimiento en matemáticas, y se añaden los maestros partidarios de la uti l ización del aj edrez como herramienta auxiliar para enseñar matemáticas, podríamos hablar de opinión unán ime .. . , si no fuera por Femand Gobet (véase una larga conversac ión con él al final de esta parte del 1 ibro ).
El estudio más significativo es el de la escuela Olewig de Tréveri s (en alemán, Trier) ; durante más de cuatro años, la mitad de los alum nos de un curso de primaria sustituyó una hora semanal de matemáti cas por una hora de aj edrez, mientras la otra mitad seguía rec ibiendo las mismas horas de matemáticas, sin aj edrez. Es muy importante su brayar que esas dos mitades se eligieron aleatoriamente para evitar el llamado «sesgo de autoseleccióm> ( los niños a quienes les gusta el ej ercicio mental se apuntarían vol untarios a unas clases de aj edrez, lo que podría contaminar el resultado) . Al final de cada curso, los niños aj edrecistas obtuvieron resultados mucho mej ores en matemáticas (el doble de buenos), a pesar de que habían rec ibido una hora menos de clase por semana. Y lo mi smo ocurrió con la comprensión lectora. A raíz de este éxito, el método ha sido replicado en otras ciudades ale manas. Chess Base (www.chessbase.com) ha publicado varios repor-
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tajes donde diversas autoridades pol íticas y pedagógicas de H ambur go muestran su gran satisfacción con la experiencia.
Un estudio similar, pero de interés especial porque se hizo en cua tro escuelas alemanas para niños con dificultades de aprendizaj e (co ciente intelectual entre 70 y 8 5 ) , fue dirigido en 2008 por Markus Scholz, de la Universidad de Leipzig. En sus conclusiones se indica claramente que los resultados fueron muy positivos, que el aj edrez es una herram ienta pedagógica muy úti l para este tipo de niños y que se ha observado una conexión clara entre la práctica del aj edrez y el de sarrollo de habil idades matemáticas. Ni siquiera Gobet ha puesto ob jeción alguna a este experimento.
Es probable que el trabaj o más profundo sobre la materia sea la tesis doctoral de Joaquín Femández Amigo ( Utilización de material didáctico con recursos de ajedrez para la enseñanza de las matemáti cas. Estudio de sus efectos sobre una muestra de alumnos de 2. º de Primaria, Universidad Autónoma de Barcelona, Bellaterra, 2008), que mereció un «sobresal iente cum laude» del tribunal . Femández Amigo acumula 33 años de experiencia como maestro de escuela y es el autor de otros muchos trabajos sobre aj edrez. Sus conclusiones pri ncipales en la tesis son : « 1 ) la apl icación de materiales didácticos de aj edrez a grupos de alumnos produce una mej ora significativa en la capac idad de cálculo y de razonamiento lógico; 2 ) también se produce una mejora metodológica de la enseñanza de las matemáticas; 3) la aplicación de tales materiales tiene una influencia apreciable mayor en el grupo de niñas que en el de los niños; y 4) la eficacia de la apl ica ción de los materiales varía mucho en función del centro educativo en que tales medidas se apl ican , aunque siempre los resultados del grupo con aj edrez son superiores al grupo de control».
Aunque se conocen aplicac iones del aj edrez como método trans versal para enseñar aritmética y álgebra, los dos campos más lógicos son la resolución de problemas y la geometría, como veremos un poco más adelante, cuando tratemos el aj edrez preescolar.
Comprensión lectora
Los resultados, muy positivos, de las citadas experiencias en Tréveris y Hamburgo, con suj etos elegidos aleatoriamente, dan más importan-
Cualidades y aptitudes y aplicaciones 1 4 1 c i a a l estudio d e Stuart Margul ies que s e hizo e n el Distrito 9 del Bronx (Nueva York) en 1 992 . Sus resultados fueron también magníficos: los niños aj edreci stas mejoraron su comprensión lectora más que los del grupo control a lo largo del curso. Pero puede aducirse que esos niños se apuntaron voluntariamente a las clases de aj edrez, y que, por tanto, tenían mayor capacidad intelectual o deseo de aprender que los otros. Sin embargo, como los resultados coinciden con los de Alemania y
con otros similares (aunque menos documentados) en países di stintos, y también con el testimonio de muchos docentes no aj edreci stas que han visto la eficacia del aj edrez en la mej oría de la comprensión lecto ra, quedan ya pocas dudas al respecto, aunque siempre sería mejor contar con más estudios rigurosos realizados con muchos niños.
Pero queda un importante punto por aclarar: ¿por qué los niños aj edrecistas leen mejor que los demás? La conexión entre las dos acti vidades no es obvia, como ocurre entre el pensamiento lógico-mate mático y el aj edrecístico. Después de darle muchas vueltas, creo haber encontrado la respuesta. Leer y j ugar al aj edrez implican procesos si mi lares: reconocer signos (en un caso, letras ordenadas de múltiples maneras; en el otro, piezas de diferente valor, tamaño y color, que también se conectan entre sí de m i l formas), asociarlos y extraer con clusiones. Un niño o niña que automatice ese proceso j ugando al aj e drez con frecuencia, luego leerá más fáci lmente y comprenderá mejor
lo que lee. Historia
En un colegio donde el aj edrez es asignatura en horario lectivo en al menos un curso, lo que garantiza que todos sus alumnos saben j ugar, puede ser además muy úti l como método transversal para hacer más amenas otras asignaturas. Y la apl icación más obvia es la historia, dado que la del aj edrez es de al menos 1 5 siglos (aunque algunos in vestigadores, como el español Joaquín Pérez de Arriaga, sostienen que proviene del Antiguo Egipto y que, por tanto, serían muchos más siglos), con abundante documentación y personajes fascinantes.
La cantidad de ej emplos que se me ocurren a bote pronto da para llenar muchas páginas de este libro, pero citaré sólo algunas ideas ins piradoras para profesionales de la docencia:
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El aj edrez l l egó a España con la invasión musulmana, y fueron los españoles quienes lo exportaron a buena parte de Europa y América durante su imperio.
En el siglo x111, Alfonso X el Sabio escribió un l ibro de aj edrez en el que lo cal ifica de instrumento muy úti l para la buena con vivencia entre musulmanes, j udíos y cristianos.
El aj edrez moderno, con las reglas actuales, nació en España hace poco más de 500 años. La principal diferencia con el ará bigo o antiguo es la incorporación de la dama, que se hizo como homenaj e a la reina I sabel la Catól ica.
El francés Phil idor era, además de un músico eminente, el me jor aj edreci sta del mundo a finales del siglo xv111. Su principal
aportación a la estrategia fue esta idea: « Los peones son el alma del aj edrew, formulada pocos años antes de la Revolu ción Francesa.
Hay varios momentos de la historia del aj edrez donde el mej or j ugador del mundo pertenece al país dominante en ese mo
mento. El citado Phil idor es un ej emplo; el español Ruy López de Segura, primer campeón del mundo oficioso durante el rei nado de Fel ipe l l , sería otro; y la tremenda rivalidad Spasski Fischer en plena guerra fría entre la U RS S y E E . U U no puede ser más significativa.
Enseñanza preescolar
Las dificultades que los niños menores de 5 o 6 años tienen para en tender conceptos abstractos no significa, en absoluto, que no puedan disfrutar del aj edrez y beneficiarse de él antes de esa edad. Quien me jor ha demostrado esto es la colombiana Adriana Salazar en sus dos centros de Bogotá, l l amados Talento y Osito Pardo, aunque me consta que hay otras experiencias, también positivas, en diversos países.
Mis dos visitas, en 20 1 1 y 20 1 2 , fueron sumamente instructivas. Los niños (de 3 a 5 años) de Talento y Osito Pardo tocan el violín, practican el arte marcial del taekwondo y j uegan al aj edrez con el mé todo que Salazar creó hace trece años y apl ica ahora a 26.000 niños; de el los, 20.000 colombianos y 6.000 españoles, repartidos en más de 60 colegios de ambos países. La idea básica es «aprender j ugando, j u-
Cualidades y aptitudes y aplicaciones 1 43 gar aprendiendo», y el punto de partida es que la capacidad para aprender que tienen los niños pequeños es poco menos que i l i mitada, siempre que se les enseñe con métodos apropiados para su edad.
Por ejemplo, a los niños de tres años se les invita a gatear, caminar o saltar o bailar por un tablero gigante en el suelo, formando diagonales, horizontales o verticales mientras suena una canción muy pegadiza, cuya letra es relativa al juego del aj edrez; así aprenden nociones básicas de geometría sin darse cuenta. O, para que desarrollen la visión espa cial, les colocan en el tablero mural una posición en la que dos peones, uno blanco y uno negro, pueden capturarse mutuamente, y entonces les piden que se imaginen -sin tocar las piezas- cómo quedaría el tablero si el peón blanco come al negro o viceversa. Además, al obligarles a calcular mentalmente, sin mover las piezas, se les acostumbra a pensar antes de actuar y a explicar lo que piensan de viva voz.
Con j uegos de ese tipo, los niños pequeños van desarrol l ando la atención, percepción, memoria, concentración, capacidad de cálculo, etcétera, o aprenden a resolver problemas de forma razonada, además de la responsabil idad de las decisiones que uno toma y del respeto a lo que hace el rival . Por otro lado, en este método de Salazar se huye de la idea de que el aj edrez es una guerra entre dos ej ércitos, porque ella argumenta que en Colombia ya ha habido muchísima violencia en los últimos decenios, y por tanto prefiere representar a las piezas blancas
y negras como nata y chocolate. De modo que las de nata quieren co mer helados de chocolate y viceversa.
Otro gran experto en aj edrez preescolar es el uruguayo Esteban Jaureguizar, de origen argentino. Poco después de l l egar a su país de adopción introduj o el aj edrez en varias facultades de la Universidad de Uruguay, y luego comenzó a investigar la posib i l i dad de apl icarlo como herramienta pedagógica para los más pequeños, a partir de tres preguntas : ¿Está en condic iones un niño de 3 años de j ugar al aj edrez? ¿Es necesario enseñarle desde tan pequeño un j uego tan compl icado? ¿Puede estimularse alguna forma de pensamiento lógico que requiera semej ante nivel de abstracción?
Jaureguizar se hizo la siguiente reflexión: «Todo niño se apresura a practicar cualquier j uego de cualquier naturaleza con un grupo de amigos. Normalmente, será cuestión de pocos minutos soc ial izar las
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normas de ese j uego, e inmediatamente comenzar a disfrutar de él. Pero esto no es posible en el caso del aj edrez. Y éste es uno de los fun damentos básicos para sostener la idea de promover su enseñanza des de las edades más tempranas. En el las se hace difuso ese momento específico en el que se aprende a j ugar al aj edrez, no existe la presión que se ej erce al plantear al niño el "ahora te voy a enseñar a j ugar al aj edrez". Y de este modo, j ugando a que j ugamos al aj edrez, podemos plantearnos un trabaj o multidireccional sumamente fructífero».
Veamos cómo hacen eso en M ontevideo: «En aj edrez resulta infi nita la posibilidad de evolución de la estructura de significantes y sig nificados. Por ej emplo, podemos pensar que el significante "alfil" se vinculará inicialmente en la imaginación infanti l con el significado "elefante", para luego incorporar a esa idea la representación simbóli ca de su figura material . Más tarde, irá asumiendo una nueva signifi cación, ahora relacionada a lo espacial, primero cuando esa figura se vincule a su ubicación específica en el tablero (en la posición inicial de las piezas), y más tarde cuando reconozca la dinámica de su movi miento, momento a partir del cual el niño establecerá un nuevo víncu lo entre este "al fi l " como significante, y el concepto de "diagonal" como nuevo componente de su significado».
Y así sucesivamente : «El ej emplo del alfil será matriz para todos los demás procesos de construcción progresiva de sentido, y, obvia mente, cada cadena de significados que se construya estará absoluta mente ligada a las demás, en una estructura cada vez más compleja que se irá reestructurando de manera progresiva e indefinida».
Se trata de aprovechar que los niños no necesitan comprender en teramente las reglas del j uego para disfrutar de él: «Quizá sea esta la virtud más destacable que posee el aj edrez a la hora de fundamentar su incorporación a la escuela: tiene la capacidad de que en cualquier pun to de ese inagotable proceso sea posible el j uego, el razonamiento y
finalmente, el disfrute de pensar. Esto es lo que deseamos generar y favorecer. El disfrutar del hecho a veces maldito de pensar, en cual quier etapa de ese marav i lloso proceso evolutivo de la intel igencia humana. Regocij arse a través de un j uego maravilloso, que al tiempo de ser j ugado nos exige la realización de un sinnúmero de operaciones lógicas de complej idad inagotable».
Cualidades y aptitudes y aplicaciones 1 45 Jaureguizar ha elaborado un esquema de obj etivos divididos por edades desde los dos años hasta los c inco, que por su gran interés co pio a continuación.
Obj etivos generales :
• Favorecer el proceso de construcción de las diferentes estructu
ras psicogenéticas.
• Contribuir al desarrollo de actitudes favorecedoras, como la ca
pacidad de concentración, la tolerancia a las pequeñas frustra ciones, el reconocimiento del lugar del adversario.
• Posibilitar la incorporación de conceptos aj edrecísticos en edad
temprana y en un contexto absolutamente lúdico, no escolarizado.
• Incidir positivamente sobre un eventual proceso posterior de
aprendizaj e del j uego en un medio escolar. OBJETIVOS PARA N IÑOS DE 2 AÑOS: Generales
• Contribuir al proceso de construcción del lenguaje, estimulán
dolo desde el aj edrez.