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A.3. Operator Reference

A.3.1. Data Imports

Hay una enorme cantidad de correspondencias entre este esquema de los cuatro cuadrantes y el trabajo de otros teóricos; las iremos estudiando en detalle a medida que avancemos. De momento, veamos algunas notas preliminares.

Toda la mitad derecha de la figura 4-3, la mitad externa, puede ser descrita en lenguaje objetivo («ello») y estudiada empíricamente (en términos positivistas, conductistas o monológicos). Toda la mitad derecha, como hemos dicho, puede ser vista «ahí fuera», es algo que se puede registrar con los sentidos o sus extensiones (telescopios, microscopios, etc. Ligamos nuestras teorías a estas observaciones empíricas, que es lo que «monológico» o «empírico-analítico» significan) 14. Los componentes de la mitad derecha, tanto

los cuadrantes superior como inferior, son, en sí mismos, superficies neutrales, exteriores neutrales, formas neutrales, y todas ellas pueden ser bastante bien descritas en lenguaje objetivo. No hay que ocuparse del interior de ninguno de estos holones, de la introspección o interpretación, de significados o valores. Sólo se describe la forma exterior y su comportamiento, no hay nada que sea mejor o peor, deseable o indeseable, bueno o malo, noble o vil. Las superficies simplemente son y nosotros simplemente las observamos y describimos.

Esto se puede hacer, las formas superficiales están ahí y es legítimo y necesario estudiarlas. Simplemente no son todo lo que hay.

A menudo me referiré al estudio de la mitad derecha como el sendero de la derecha: el sendero de lo que puede ser visto con los ojos carnales o sus extensiones. En resumen, el sendero del lenguaje objetivo (variables objetivas, monológicas, observables, basadas en el comportamiento).

El sendero de la derecha tiene dos grandes campos enfrentados entre sí: los atomistas que estudian únicamente las superficies de los individuos, y los holistas, que insisten en que son las totalidades y no los individuos los objetos principales de su estudio. Pero los dos son planteamientos igualmente externos, limitados solamente a las superficies. Son los dos campos de la ontología plana: lo que puede ser visto y detectado con los sentidos, lo completamente empírico.

Por otro lado, toda la mitad izquierda del diagrama, no puede ser vista con los ojos físicos (excepto aquellos aspectos del lado izquierdo que se encajan en formas externas o materiales; los comentaremos más adelante). En otras palabras, la mitad izquierda no puede ser descrita en lenguaje objetivo. Más bien, la parte superior izquierda puede ser descrita en el lenguaje del «yo» y la inferior izquierda en el lenguaje del «nosotros» (lo explicaré enseguida). Me referiré a ellas dos como el sendero de la izquierda.

Mientras que la mitad derecha puede ser vista, la izquierda debe ser interpretada. La razón de esto es que las superficies pueden ser vistas, están allí y cualquiera las puede mirar; pero la profundidad no puede ser percibida directamente, la profundidad debe ser interpretada. El sendero de la derecha pregunta siempre: «¿Qué es lo que hace?», mientras el de la izquierda: «¿Qué es lo que significa?»

Un ciervo ve que me acerco, ve mi forma exterior y registra todos los estímulos físicos que le llegan desde ella. Pero ¿qué significan? ¿Soy el tipo simpático que le trae la comida o el cazador con el rifle? El ciervo debe interpretar sus estímulos en el contexto de su propio espacio en el mundo y cómo yo le pueda afectar. Y esto no es simplemente una cuestión de ver: el ciervo ve perfectamente. Pero puede equivocarse al interpretarme; yo podría tener un rifle en vez de comida. Todos los estímulos físicos le llegan al ciervo (ése no es el problema), el problema es qué significan realmente. Las superficies ya están dadas, pero ¿qué es lo que acecha en la profundidad? ¿Cuáles son las intenciones que hay bajo la superficie? ¿Qué es lo que se transmite empíricamente pero no está meramente dado empíricamente?

Casi desde sus comienzos y hasta la actualidad, la teoría social se ha dividido en dos campos, a menudo en profundo desacuerdo: la hermenéutica y el estructural-funcionalismo. La hermenéutica (el arte y la ciencia de la interpretación) intentó reconstruir y entrar en el espacio cultural compartido de los seres humanos, y de esta forma extraer una comprensión de los valores allí contenidos. Por otro lado, el estructural-funcionalismo prescindió del significado (en sentido participativo) y buscó las estructuras sociales externas y los sistemas sociales que gobernaban el comportamiento del sistema de acción.

Ambas eran holísticas, en el sentido de que situaban la existencia individual en una red mayor de prácticas comunitarias, e insistían en que el individuo no podía ser entendido sin referencia a un contexto holístico de prácticas compartidas. Eran representaciones casi exactas de los senderos de la derecha y de la izquierda; la hermenéutica preguntaba siempre: «¿Qué significa?», y por otro lado el estructural-funcionalismo preguntaba: «¿Qué es lo que hace?»

Para reconstruir el significado (sendero izquierdo) debo entrar en la interpretación (hermenéutica); debo intentar entrar en las profundidades compartidas, en los valores compartidos, en las visiones del mundo compartidas de los habitantes; debo intentar entender y describir la cultura desde dentro (y a la vez mantener una cierta distancia para poder relatarlo). No puedo simplemente ver el significado, éste no está esperándome en la superficie, como un trazo de color que impresionara mis sentidos. Más bien, en la medida que pueda, debo resonar con la profundidad interior de los habitantes. La profundidad en mí («experiencia vivida») debe alinearse

empáticamente, sentir intuitivamente, la profundidad correspondiente (o experiencia vivida) que quiero entender en otros; no se trata simplemente de registrar una mancha de color empírica. El entendimiendo mutuo es un tipo de resonancia interna armónica de la profundidad: «¡Ya sé a que te refieres!»

Por ejemplo, ¿qué significa la danza hopi de la lluvia? Podría encontrar, como han hecho muchos otros «observadores participantes», que significa y expresa una conexión con la naturaleza considerada sagrada, de forma que el baile es a la vez una expresión de ésta y una petición dirigida hacia la misma naturaleza. Para entender y articular esto sociológicamente (y no simplemente hacerme miembro de la tribu), debo mirar a todo el tejido de prácticas sociales compartidas y al «trasfondo inconsciente» de significados estructurados lingüísticamente (y prelingüísticamente), así como al de intercambios subjetivos que constituyen el «telón de fondo», o «preconocimiento», o «precomprensión» de ese espacio en el mundo concreto o de esa visión del mundo. Debo mirar a todos los contextos dentro de contextos dentro de contextos que estructuran los valores internos y los significados de una cultura, algunos son explícitos (los que requieren entendimiento) y otros, implícitos (los que requieren investigación). (Este es un breve resumen del programa hermenéutico desde Wilhelm Dilthey, Weber y Heidegger hasta los actuales Paul Ricoeur, Hans Gadamer, Geertz y Taylor.)

Por otro lado, para reconstruir la función (el sendero derecho), debo cuidadosa y desimplicadamente observar no lo que los nativos dicen que están haciendo, sino la función a la que realmente sirve la danza dentro del sistema de acción social general (una función desconocida para los nativos). El observador desimplicado concluye (como lo hizo Talcott Parsons) que la danza realiza la función de asegurar la solidaridad social y la cohesión. El que haga realmente llover o no, o el hecho de que lo intente o no, es muy secundario para nuestro propósito porque lo que está haciendo realmente es crear la situación que une al individuo con el tejido social de la tribu (régimen organizado y autopoiético del sistema de acción social). Para determinar esto, la tribu es contemplada como un sistema holístico del que observamos con cuidado su patrón general (estructura) y su función general (comportamiento), y entonces el «significado» de cualquier suceso particular tiene su lugar (o función) en el sistema general. (Este es un resumen del programa estructural/funcional y de la «teoría de sistemas» en sus diversas formas, desde Comte a Parsons o Niklas Luhmann, e incluso de sus variantes estructuralistas y arqueológicas, Claude Lévi-Strauss y los comienzos de Foucault15).

Un sendero pregunta siempre: «¿Qué es lo que hace?», y por tanto quiere ofrecer explicaciones basadas en variables observables, empíricas, naturalistas; el otro sendero pregunta: «¿Qué significa?», y de esta forma intenta llegar a un entendimiento mutuo16.

Las superficies se extienden; los interiores muestran intención. Es casi así de simple17.

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