S U B S E C R E TA R Í A DE PREVENCIÓN YPROTECCIÓN DE LASALUD. DIRECCIÓN GENERALDE EPIDEMIOLOGÍA
C I E - 1 8 C I AS S A M a s c u l i n o F e m e n i n o TO TA L Ta s a *
f 11 Trastornos mentales y del comportamiento debidos al uso de opiáceos 3 1 + 3 1 0 . 5 1 f 1 2 Trastornos mentales y del comportamiento debidos al uso de cannabinoides 1 1 2 0 . 0 1 f 1 3 Trastornos mentales y del comportamiento debidos al uso de sedantes o hipnóticos 1 1 2 0 . 0 1 f 1 4 Trastornos mentales y del comportamiento debidos al uso de cocaína 1 4 4 1 8 0 . 2 6 f 1 5 Trastornos mentales y del comportamiento debidos al uso de otros estimulantes, incluída la cafeína 2 1 3 0 . 0 4 f 1 6 Trastornos mentales y del comportamiento debidos al uso de alucinógenos 1 0 1 0 . 0 1 f 1 8 Trastornos mentales y del comportamiento debidos al uso de disolventes móviles 1 2 4 1 6 0 . 2 3 f 1 9 Trastornos mentales y del comportamiento debidos al uso de múltiples drogas y al uso de otras
sustancias psicoactivas 2 1 8 2 8 2 4 6 3 . 6
x 4 2 Envenenamiento accidental por, y exposición a narcóticos psicodislépticos (alucinógenos),
no clasificados en otra parte 1 6 3 1 9 0 . 2 7
x 6 1 Envenenamiento autoinfligido intencionalmente por, y exposición a drogas antiepilépticas, sedantes,
hipnóticas, antiparkinsonianas y psicotrópicas, no clasificadas en otra parte 2 2 4 0 . 0 5 x 6 2 Envenenamiento autoinfligido intencionalmente por, y exposición a narcóticos psicodislépsicos
(alucinógenos), no clasificados en otra parte 2 0 2 0 . 0 2
x 8 5 Agresión con drogas, medicamentos y sustancias biológicas 2 0 2 0 . 0 2
y 11 Envenenamiento por, y exposición a drogas antiepilépticas, sedantes, hipnóticas, antiparkinsonianas
y psicotrópicas, no clasificadas en otra parte, de intención no determinada 2 4 6 0 . 0 8 x 1 2 Envenenamiento por, y exposición a narcóticos y psicodislépsicos (alucinógenos), no clasificados
en otra parte, de intensión no determinada 1 2 3 1 5 0 . 2 3
S U B TO TA LD R O G A S 3 1 8 6 6 3 7 1 6 . 4
f 1 7 Trastornos mentales y del comportamiento debidos al uso de tabaco 1 3 4 3 8 1 7 2 2 . 5 f 1 0 Trastornos mentales y del comportamiento debidos al uso de alcohol 3 , 5 4 7 2 3 5 3 , 7 8 4 9 5 . 4
x 4 5 Envenenamiento accidental por, y exposición al alcohol 1 4 0 1 4 0 . 2
x 6 5 Envenenamiento autoinfligido intencionalmente por, y exposición al alcohol 0 1 1 0 . 0 1 x 1 5 Envenenamiento por, y exposición al alcohol, de intención no determinada 1 3 0 1 3 0 . 1
S U B TO TA LA L C O H O L 3 , 6 7 4 2 3 6 3 , 7 1 2 9 6 . 8
Las entidades con mayor mortalidad por consumo de alcohol, fueron: Oaxaca en el primer sitio, con 327 defunciones y tasa de 90.2 por millón de habitantes; Veracruz en segundo lugar, con 644 defunciones y tasa de 90; el tercer lugar lo ocupó Hidalgo con 208 defunciones y tasa de 88.7; el estado de Puebla se situó en cuarto lugar con 455 muertes y tasa de 87.1; el de Querétaro en quinto sitio con 123 defunciones y tasa de 84.8 y en el sexto lugar el estado de Guanajuato registrando 249 defunciones y tasa de 50. Por lo cual, la mayor mortalidad por consumo de alcohol se ubica principalmente en el centro y sur del país. La tasa nacional en ese año se ubicó en 37.7 por un millón de habitantes, la cual fue rebasada por los estados de Tlaxcala, Aguascalientes, Zacatecas, Michoacán, Morelos y Chihuahua, además de las entidades federativas ya mencionadas, (gráfica n°1).
Asimismo, los municipios con mayor mortalidad por uso de alcohol fueron: León del estado de Guanajuato con 49 muertes; Puebla, del estado del mismo nombre, con 48 defunciones; Ciudad Juárez, Chihuahua, con 42 defunciones; San Luis Potosí, de la entidad con el mismo nombre con 39 muertes; Aguascalientes del estado homónimo con 37 defunciones; y Mérida, Yucatán, con 30; es importante señalar que 57% de estos municipios representan a la capital de su estado.
Cuando se excluyen alcohol y tabaco del análisis de la mortalidad por uso de drogas, el panorama cambia y entonces vemos que son los estados del noroeste los que alcanzaron la tasa de mortalidad más elevada con excepción de Campeche; en el año 2001 se registraron 371 defunciones por drogas, correspondiendo el primer sitio al estado de Baja California con 1 2 2 defunciones y tasa de 49.9 por millón de habitantes, siguiendo en orden de frecuencia Chihuahua con 109 muertes y tasa de 35, Sonora con 19 defunciones y tasa de 8.3, Sinaloa con 17 defunciones y tasa de 6.8, y Campeche y Coahuila, ambos con tasa de 4.1 por millón de habitantes y 3 y 10 defunciones respectivamente. La tasa nacional en este rubro fue de 3.7. Llama la atención que en siete entidades (Aguascalientes, Baja California Sur, Colima, Hidalgo, Morelos, San Luis Potosí y Tlaxcala) no se tienen registradas defunciones por este motivo, (gráfica n° 2).
Los municipios más afectados por defunciones a causa de uso de drogas, excluyendo alcohol y tabaco, fueron Ciudad Juárez y Chihuahua del estado de Chihuahua con 82 y 15 defunciones respectivamente; Tijuana, Mexicali y Ensenada, Baja California, con 51, 39 y 10 muertes respectivamente; Culiacán, Sinaloa, con 12 defunciones; del estado de Sonora los municipios de San Luis Río Colorado con 10 defunciones y Nogales con 5; finalmente, de Tamaulipas el municipio de Nuevo Laredo con 5 defunciones. Corresponden todos estos municipios a la zona norte del país, concentrando entre ellos al 67.7% del total de las muertes por esta causa.
Con referencia a los grupos de edad, cuando se trata de las defunciones debidas al uso de alcohol, encontramos que las tasas más elevadas se ubican en los grupos de 45 a 64 y de 65 y más años de edad, descendiendo en los grupos más jóvenes. Por el contrario, en las defunciones por el uso de drogas, las tasas más elevadas se sitúan en los grupos de 25 a 44 años de edad y de 15 a 24, disminuyendo en edades mayores (gráficas n° 3 y 4).
Respecto al nivel de escolaridad anotado en los certificados de defunción, en el análisis de aquellos debidos al uso de alcohol, un porcentaje elevado de las personas fallecidas (29.3%) no tenía ningún grado de escolaridad o no se obtuvo el dato, otra proporción similar (23.1%) habían cursado menos de tres años de educación primaria, 14.6% de 3 a 5 años y 19.3% tenían completos sus estudios primarios. Por otro lado, cuando en el análisis se refiere a las defunciones por drogas sin incluir alcohol y tabaco, la proporción de personas que tenían completa su educación primaria se eleva a 30%, las que no tuvieron escolaridad disminuye a 6% y en aquellos que estudiaron hasta niveles de secundaria o preparatoria, la proporción se incrementa hasta 27% (cuadro n°2).
CUADRO 2