5. Data Analysis: Results
6.04 In summary
que encajan los personajes. Y los personajes son los responsables de realizar las acciones dramáticas. En la Poética (2010), Aristóteles define a los caracteres –personajes- como los agentes que desarrollan la trama, aquellos que realizan las acciones dramáticas que permitirán el desarrollo de la historia. Por su parte Doc Comparato (2000) señala que los personajes son todos aquellos, que teniendo un carácter definido, aparecen en una narración. Finalmente Valenzuela propone que el personaje “es quien vive la historia” (Valenzuela, 2012: 89). Jesús Martín Barbero (1993) propone que los grandes personajes del melodrama son: los traidores o villanos, los justicieros o héroes, las víctimas o heroínas y los bobos. Todos ellos definidos por los sentimientos que especifican al melodrama, señalados líneas arriba.
El dramaturgo peruano Eduardo Adrianzén señala que “un personaje tiene que estar muy bien ubicado dentro de un arquetipo (…) porque todo personaje necesita crear algún tipo de corriente emocional con el público” (Adrianzén, 2001: 88); la inconsistencia, la duda, la contradicción del personaje -en la telenovela- genera incertidumbre y confusión. Y reconoce que los arquetipos femeninos de la telenovela son: la chica, la madre y la malvada. Sobre estos descansa en gran parte el relato de toda telenovela.
Es importante señalar que estos arquetipos están caracterizando a las mujeres representadas en relación a la juventud, la maternidad y a deseos y caprichos individuales. A pesar del reconocimiento de cierta diversidad al interior de cada arquetipo, estos caracteres recrean
41 valores y mandatos en relación a los modelos femeninos planteados anteriormente. Observamos por ejemplo como el marianismo atraviesa estos caracteres universales dotando a inocentes y madres de una superioridad y fortaleza moral, ejerciendo presión sobre la chica moderna y la madre persona, y sancionando drásticamente a mujeres pecadoras y malvadas.
3.1.2.1.1. La chica.- En el rol de la chica –heroína- del relato reconocemos los siguientes modelos: la inocente, la moderna, la pecadora y la chiquilla. La inocente es la joven virgen, ingenua, bondadosa, pobre, de una estricta moral que está dispuesta al sacrificio en aras del bien de aquellos que ama. Su virtud, su moral y sus valores la hacen superior. “La Virgen María es su indiscutible arquetipo de identificación” (Adrianzén, 2001: 93). El personaje de Natacha (1970) y Paquita de Yo no me llamo Natacha pertenecen a este arquetipo.
La moderna es la chica más realista, tiene sueños, metas y proyectos personales. Es una persona activa, con voluntad propia, podemos señalar que es un arquetipo más cercano a las mujeres contemporáneas, sin embargo “necesita el amor en la misma medida de la inocente” (Adrianzén, 2001: 94). Conserva la bondad y los valores asociados al mundo femenino. Su gran reto es combinar sus deseos personales con el matrimonio, la maternidad y el romanticismo, así como su derecho a experimentar su sexualidad sin culpas. Natasha y Kerly de Yo no me llamo Natacha pueden inscribirse en este grupo.
La pecadora es un arquetipo interesante ya que si bien encarna una moral diferente, es un personaje que ha sufrido mucho y ejerce el oficio más antiguo del mundo no porque así lo decidió inicialmente, sino porque ha sido llevada a él por desgracias personales o por necesidad. Es pecadora porque algo muy malo ocurrió en su vida. Son personajes que buscan el castigo a aquellos que les hicieron mal y buscan también su propia redención. En este arquetipo encontramos a Doña Bella, Xica da Silva y Julia de Dancin´ days. En los relatos que estamos trabajando en esta investigación no encontramos un personaje que se inscriba en este arquetipo.
La chiquilla es un arquetipo que nos propone Adrianzén “para las mujeres- niñas cuya sexualidad les impide quedarse en el terreno de la telenovela infantil” (Adrianzén, 2001: 98). La chiquilla es pícara, tiene calle y mucha energía. En las telenovelas peruanas hemos tenido varios personajes de chiquillas. Los personajes protagónicos femeninos de El adorable profesor Aldao, Carmín, Gorrión, La rica Vickyy Carmín son algunos ejemplos.
42 En los dos relatos que estoy analizando no encuentro este arquetipo, aunque Natasha de Yo no me llamo Natacha tiene algunos rasgos como la energía, la picardía y el humor.
3.1.2.1.2. La madre.- Sobre la figura de la madre, Adrianzén (2001) nos recuerda que al inicio del género “todas las madres eran encarnaciones de María, el gran arquetipo católico femenino que es virgen como la chica, madre como la madre y virgen y madre al mismo tiempo” (Adrianzén, 2001: 115). Ahora bien los tiempos han cambiado y la figura materna también, aunque este cambio signifique también transformaciones en los núcleos familiares que la telenovela nos ofrece.
En el rol de la madre encontramos los siguientes modelos: la dolorosa, la castradora, la uterina y la madre persona. La madre dolorosa es aquella que ha perdido, regalado o le han robado a sus hijos, su objetivo en el relato será el encuentro con el hijo perdido. Es la madre que llora por el hijo ausente.
La madre castradora es la madre cuya relación familiar con los hijos se realiza en función de un ejercicio del poder y dominio absolutos. Es la matriarca del clan familiar. Catalina Creel de Cuna de lobos es la encarnación de este arquetipo.
La madre uterina es bondadosa, comprende y adora a sus hijos, los apoya y respeta. Es valiente y fuerte por sus hijos, los defiende y protege, siempre está dispuesta al sacrificio por ellos. Encarna el verdadero amor de madre y simboliza el ideal mariano católico. Mery de Yo no me llamo Natacha tiene rasgos muy definidos de este modelo.
La madre persona es la madre que tiene vida personal, metas, deseos y ambiciones propias. Generalmente son madres que trabajan por lo que su mundo no se reduce al ámbito familiar doméstico. “También son las jóvenes profesionales postfeministas, hijas de las mujeres que tuvieron que desfilar en las calles para exigir igualdad de derechos” (Adrianzén, 2001: 118).
3.1.2.1.3. La malvada.- Este arquetipo es vital para la telenovela ya que es el arquetipo antagónico del relato. Las malvadas se encargan de obstaculizar los deseos y sueños de las heroínas. Las malvadas son sensuales, astutas, usan su cuerpo y sus encantos para lograr sus objetivos. Nunca son ingenuas ni débiles. Los modelos de las malvadas son: la sexy y la patológica. Las malvadas siempre son intrigantes, maquinadoras, frías y calculadoras. La
43 representación de este arquetipo propone a la mujer como carente de sentimientos. La malvada es generalmente caprichosa u obsesiva.
La sexy es la que usa su cuerpo, su sexualidad y sus atractivos físicos para lograr sus objetivos. Desea al galán y lo quiere para ella, no necesariamente porque esté enamorada de él sino generalmente por estatus, prestigio o capricho. Elvira de Natacha (1970) y Violeta de Yo no me llamo Natacha (2010) pertenecen a este arquetipo. La patológica es la mujer perturbada emocionalmente, carga con vacíos, penas y dolores que la han transformado en un ser malvado. El dolor se ha transformado en una enfermedad del alma.
Observamos en estos arquetipos que subyace una identidad femenina patriarcal, que es tensionada por algunas de sus propias variaciones. La presencia activa del marianismo en estos arquetipos de la dramaturgia de la telenovela estaría evidenciando elementos diferentes de las representaciones sociales. Por ello es que en nuestro abordaje metodológico hemos planteado trabajar con las historias de vida de los personajes, las escenas seleccionadas y con las cartas asociativas -y sus variaciones de color. Como ya se ha señalado, esto nos permitirá diferenciar el lugar que ocupan -en las representaciones sociales- cada uno de sus componentes, pero también cuáles son los elementos que le dan estabilidad, coherencia y vigencia en el tiempo a cada representación social.
En el caso de Natacha y Yo no me llamo Natacha tenemos dos versiones hechas para la televisión, cada una en un contexto histórico determinado. Y nuestra hipótesis supone que esta característica le otorga sentidos diferentes a la narración y a lo representado. Esto es los modelos femeninos de Natacha y Yo no me llamo Natacha dan cuenta de representaciones femeninas diferentes que responden a contextos históricos también diferentes.
3.2. ABORDAJE METODOLÓGICO DE LA INVESTIGACIÓN: Como en esta
investigación me propongo estudiar las representaciones sociales femeninas que la telenovela construye desde la perspectiva de los estudios de género, buscando develar las representaciones femeninas que la telenovela nos ofrece, es necesario que le dedique unas líneas al enfoque teórico de la dramaturgia audiovisual, con énfasis en la construcción de los personajes y al planteamiento teórico de las representaciones sociales. Entender estos aportes permitirá comprender mejor los instrumentos utilizados –desde la comunicación audiovisual- en la recuperación de las representaciones femeninas de la telenovela.
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3.2.1. Dramaturgia audiovisual y construcción de personajes.- Los primeros textos que