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Supply-side incentives leverage RAM potential: A final conclusion to emerge from these case studies is that RAM contracts do not emerge in a vacuum The offers that renewable developers

Appendix V: How Renewable Energy Reverse Auction Mechanisms (RAMs) Work in Practice Case Studies from the US and Brazil

Conclusion 3: Supply-side incentives leverage RAM potential: A final conclusion to emerge from these case studies is that RAM contracts do not emerge in a vacuum The offers that renewable developers

El nacionalismo árabe experimentó un desarrollo importante cuando el Imperio Otomano decidió participar en la Primera Guerra Mundial al lado de Alemania. Gran Bretaña, que estaba declarando oficialmente su proteccionismo sobre Egipto en los principios de la Primera Guerra Mundial, estuvo buscando un mecanismo para afrontar la alianza alemana-turca que alocó tropas en Sinaí en 1914 (Goldschmidt, 1999: 180). Gran Bretaña fue obligada a estacionar más que cien mil oficiales militares en Egipto para afrontar los otomanos en sus planes para controlar el Canal de Suez por un lado, y para intimidar los nacionalistas egipcios. Además, para los británicos, la llamada del Sultán Otomano a la población musulmana para el yihad3 contra los aliados significó un peligro de desorden en la ruta

imperial británica hacia India (Cleveland, 2000:153). Por esto, el alto Comisionado Británico en Egipto, sir Henry McMahon, se puso en contacto con el Sharif Hussein Bin Alí, el Emir de Meca, para estudiar la posibilidad de colaborar juntos contra los otomanos.

El Sharif Hussein Bin Ali fue el descendiente del profeta Mohammad (paz sobre él) y el líder de la tribu de Hachemitas (tribu del profeta). El Sharif ocupó una oficina muy prestigiosa en Meca, ejerciendo autonomía en mantener la santidad de las dos ciudades sagradas de Meca y Medina (aunque el gobernador otomano asumió las responsabilidades administrativas y militares) (Cleveland, 2000:154). Desde su juventud, el Sharif no estuvo de acuerdo con las políticas otomanas, y por dieciséis años fue puesto bajo el arresto domiciliario en Estambul (1893-1908) (Al Rai, 2012). Incluso después de ser nombrado Emir en 1908, el Sharif siguió oponiendo las políticas centralistas del Imperio (Goldschmidt, 1999: 180). Cleveland (Cleveland, 2000:155) explica que el Sharif no confiaba en el sistema político otomano – una desconfianza derivada de bases políticas y religiosas - y pasó los primeros años en oficina construyendo una red de alianzas tribales para que obtenga más autonomía. Además, uno de los hijos del Sharif, Abdullah, tenía contactos con las sociedades árabes nacionalistas en la provincia de Siria/Damasco, y quién, meses antes de la Primera Guerra Mundial, fue a El Cairo para intentar conseguir el apoyo del cónsul británico (Lord Horatio Kitchener) para derrocar el gobierno otomano. Según Goldschmidt (Goldschmidt, 1999: 180), Kitchener explicó que Gran Bretaña no estaba preparada para desarrollar un complot contra el Imperio. Sin embargo, a la vuelta de Kitchener a Gran Bretaña, el gobierno británico expresó su interés en formar una alianza anti-otomana, involucrando los Sharifes Hachemitas, y por esto se pusieron en contacto con el Sharif Husain Bin Ali (Goldschmidt, 1999: 180).

Entre julio de 1915 y marzo de 1916, el Sharif y el Alto Comisionado Británico en Egipto (Sir Henry McMahon) intercambiaron correspondencia, donde el último ofreció el apoyo británico

3Concepto islámico que refiere a todos los actos o declaraciones para extender el Islam, repeler enemigos

financiero y militar al Sharif si el último proclame una revuelta árabe contra el Imperio Otomano. Además, McMahon prometió la creación de gobiernos árabes en la Península ÁrArábigaabe y en la mayoría de la partes del Creciente Fértil4 después de la Revuelta (Goldschmidt, 1999: 181). Esta oferta británica llegó en un momento importante en la historia árabe que fue experimentado un auge de nacionalismo árabe e impulsos de independencia de los turcos. La coordinación entre los británicos y el Sharif resultó en que la Revuelta Árabe contra el Imperio Otomano estalló en junio de 1916. La Revuelta fue liderada por el Sharif Hussein Bin Ali y comenzó con el ataque de las fuerzas tribales de la guarnición otomana en Meca. Los partidarios del Sharif y sus hijos Abdullah y Faisal lucharon por dos años al lado de los Aliados y empezaron a ganar territorios árabes. La captura de la ciudad de Damascos en 1918 presentó el triunfo final de la Revuelta Árabe y formó la base de la demanda de independencia árabe total. En octubre de 1918, el Imperio Otomano firmó el armisticio con los Aliados. La aspirada independencia árabe fue inminente – o así lo juzgaron los árabes.

Durante la Primera Guerra Mundial, Gran Bretaña, Francia y Rusia llegaron a un tratado secreto en mayo de 1916 conocido como el tratado de Skyes-Picot para dividir entre ellos el control del Oriente Medio, donde Francia quiso controlar el norte y el oeste de Siria, Damascos, Alepo y Mosul, y Gran Bretaña quiso controlar el sur de Iraq directamente. El tratado estipuló también el establecimiento de un gobierno árabe en Egipto y Arabia Saudí (nuevo nombre de Hijaz5) para asegurar el control directo británico de las áreas ubicadas entre el Mediterráneo y el Golfo Árabe, y que Rusia administraría los sitios sagrados cristianos en Jerusalén. Además, el gabinete británico prometió la comunidad judía el 2 de noviembre de 1917 el establecimiento de una “patria nacional” para los judíos en Palestina, conocido como la Declaración de Balfour6.

Francia y Gran Bretaña acordaron el 25 de abril de 1920 en San Remo a imponer el mandato Británico a Iraq y Palestina (Transjordania como extensión), y el mandato Francés a Siria y Líbano. Se debe recordar que estos territorios no fueron establecidos como Estados definidos, sino partes del Imperio Otomano gestionados a través de gobiernos o administraciones locales. Por intereses imperialistas, Gran Bretaña y Francia dividieron este territorio Otomano entre ellos y establecieron fronteras artificiales para facilitar su gobierno bajo el sistema de mandatos.

El gobierno otomano aceptó estas medidas y abandonó sus antiguas provincias cuando firmó el Tratado de Sévres en agosto de 1920 (Goldschmidt, 1999: 186).

4 Parte de los países modernos de Iraq, Siria, Líbano, Palestina y Jordania.

5 Hijaz fue antes controlada por el tribu de Hachemitas quienes fueron desposeídos del territorio después de la victoria del tribu de Al-Saud en 1925 (Robins, 2004: 26).

6 Lord Arthur James Balfour, secretario de relaciones exteriores británico, prometió Lord Lionel Rothschild, el presidente de la Federación Sionista de Gran Bretaña e Irlanda, que el gobierno británico ayudaré en el establecimiento de una patria nacional para los judíos en Palestina (Goldschimdt, 1999: 238).