Ya dijimos que la labor del tintorero es alcanzar un color de acuerdo al requerimiento del cliente, para esto hace uso de colorantes, por lo que entendemos que trabaja bajo la síntesis sustractiva (color pigmento).
Entonces, mediante la mezcla de dos, tres o hasta cuatro colorantes se trata de alcanzar los atributos de color requeridos, estas mezclas se llaman entonces bicromías, tricomías y cuatricomías, respectivamente.
La proporción adecuada de una mezcla de colorantes, provee – bajo un iluminante determinado – el color final.
Daremos un ejemplo muy básico para entender cómo es la mecánica del trabajo para la modificación de estos atributos de color. Para ello vamos a operar en esta demostración bajo estos dos supuestos:
Los colorantes utilizados proveen colores puros. Los colorantes agotan al 100%.
Tenemos las siguientes recetas:
Receta A Receta B Receta C Receta D
0,8% amarillo 0,88% amarillo 0,88% amarillo 0,72% amarillo
0,2% rojo 0,12% rojo 0,22% rojo 0,18% rojo
0,1% gris
1,0% 1,0% 1,1% 1,0%
Tabla 7
Si tomamos como referencia la receta A, veremos a continuación de qué forma se alteran el matiz, el brillo y la saturación cuando la modificamos.
Matiz
El tono o matiz depende de la proporción entre los colorantes amarillo y rojo; el gris no se cuenta dado que, por ser color neutro, no tiene matiz. Y se tiene lo siguiente:
En la receta A la proporción es de 4:1 (4 amarillo por 1 rojo) En la receta B la proporción es de 7,33:1
En la receta C la proporción es de 4:1
En la receta D la proporción es de 4:1 (sin contar al gris) Gráficamente:
Fig. 171
En cuanto al tejido (con 100% de agotamiento de baño), tenemos la gráfica en los ejes a (rojo-verde) y b (amarillo-azul).
Para que el matiz no varíe las coordenadas del nuevo color en los ejes a y b: No deben variar
Si varían, este cambio debe ser proporcional a fin de mantener el mismo ángulo imaginario respecto del punto de origen de las coordenadas.
La receta A será el estándar, observamos que el color representa un punto y define un ángulo de inclinación (digamos 45 grados). Entonces para que el matiz no cambie, este ángulo no debe cambiar.
Fig. 172
Con la receta B el color obtenido se hace menos rojo, yéndose hacia la izquierda, y a su vez, es más amarillo, desplazándose hacia arriba, por lo que se obtiene un ángulo diferente al de la receta A. En la receta C el color se mantiene igual, pues las proporciones de colorantes son las mismas que en la receta A.
Con la receta D el color obtenido se hace menos rojo, yéndose hacia la derecha, y a su vez, es menos amarillo, desplazándose hacia abajo, por lo que se mantiene el ángulo de la receta A. Como los decrementos fueron proporcionales, se mantiene el tono.
Se concluye, entonces, que en la receta B el tono del tejido cambia, haciéndose menos rojo y más amarillo. En las recetas C y D el matiz se mantiene inalterable.
Brillo
El brillo o claridad depende de la sumatoria de los porcentajes de todos los colorantes, de tal manera que a mayor porcentaje, menor brillo y claridad (la tela se hace más oscura). Y se tiene lo siguiente:
En la receta A la sumatoria es de 1% En la receta B la sumatoria es de 1% En la receta C la sumatoria es de 1,1% En la receta D la sumatoria es de 1% Gráficamente: Fig. 173
En cuanto al tejido (con 100% de agotamiento de baño), tenemos la gráfica en el eje L (blanco- negro).
Fig. 174
Se concluye, entonces, que en la receta C el brillo del tejido cambia, haciéndose menos claro (más oscuro). En las recetas B y D la claridad se mantiene inalterable.
Saturación
La saturación o pureza depende de la proporción de colores puros versus los colores que ensucian, que en este ejemplo viene a ser el gris. Y se tiene lo siguiente:
En la receta A hay 100% de colores puros En la receta B hay 100% de colores puros En la receta C hay 100% de colores puros
En la receta D hay 90% de colores puros (amarillo + rojo) y 10% de gris Gráficamente:
Fig. 175
En cuanto al tejido (con 100% de agotamiento de baño), tenemos la gráfica en los ejes a (rojo-verde) y b (amarillo-azul).
Un color es más saturado cuando es más puro, más limpio. Y para comprender este concepto debemos observar la longitud del vector que une el punto de origen de coordenadas (zona de color neutra o gris) hasta el color. Mientras más largo sea el vector, más alejado estará de la zona gris y se dice entonces que es más saturado, más puro. No se toma en cuenta el ángulo que forma, ya que – como vimos – esto corresponde al matiz.
Si el tejido teñido con la receta A es nuestra referencia, vemos la longitud del segmento azul. Con la receta B tenemos otro color que está a la misma distancia del origen de coordenadas, por lo que tiene igual saturación. En la receta C ambos segmentos tienen la misma longitud, pues el color se superpone al estándar. Con la receta D, debido al colorante gris, el color está más cerca al punto de origen de coordenadas, por lo que es más gris y por lo tanto, menos saturado.
Se concluye, entonces, que en la receta D la saturación del tejido cambia, haciéndose menos puro (más sucio). En las recetas B y C la pureza se mantiene inalterable.
Aclaración: Este es sólo un ejemplo muy básico para entender el proceso de matizado para llegar a un color teñido, en realidad, en la industria se dispone de una amplia gama de colorantes que en sí no proveen colores puros, así tenemos rojos azulados, amarillos rojizos, amarillos verdosos, pardos, azules rojizos, etcétera. Además cada tipo de colorante agota sobre el tejido de manera diferente, según su estructura química. Por todo ello, el proceso de matizado requiere que el tintorero conozca muy bien las propiedades de los colorantes con que formula sus recetas.