referencia
Debido a que no se han formulado lineamientos para el manejo sostenible de esta especie en la jurisdicción de CORMACARENA, se presenta la siguiente tabla resumen, la cual recopila los principales parámetros que se sugiere tener en cuenta para contribuir a su conservación.
Se observó que el manejo de la especie se encuentra ligado al conocimiento tradicional que ha sido transferido de generación en generación durante más de treinta años, el cual por el momento no se puede catalogar como un manejo adecuado debido a la falta de datos de dinámica poblacional, sin embargo, se mencionan a continuación: 1) Corta de una a tres hojas por palma, evitando cortar la totalidad para impedir la muerte del individuo. 2) Rotación de los lugares de cosecha, con el fin de garantizar que la población se recupere durante seis meses antes de un nuevo aprovechamiento. 3) Selección de las hojas a cosechar que presenten como mínimo 30 cm de longitud, teniendo en cuenta las demandas del mercado y no el tamaño o edad del individuo.
De acuerdo con la experiencia adquirida en campo al realizar esta investigación y lo sugerido por Galeno et al. (2010), para caracterizar nuevas poblaciones de la palma corona, pese a las condiciones de su hábitat la cual se restringe a las partes altas de la montaña, con difícil acceso y en pendientes pronunciadas, se recomienda realizar un muestreo aleatorio que se ajuste a las circunstancias mencionadas anteriormente. Teniendo en cuenta el porte de la especie, es suficiente establecer parcelas con un área de 0,1 ha, las cuales deben estar lo suficientemente separadas evitando que sean adyacentes para garantizar independencia entre los datos obtenidos por parcela; considerando el tiempo de muestreo, los costos y el número de individuos encontrados se aconseja establecer tres parcelas que no estén siendo aprovechadas que sirvan como control, adicionalmente, se deben establecer tres unidades muéstrales que estén bajo diferentes intensidades de cosecha que sirvan como testigos para evaluar la resiliencia de la población. Además de esto, se recomienda que los palmeros marquen cada área después de ser aprovechada y establezcan un calendario de cosecha que permita garantizar que cada lote tenga un tiempo de descanso en el cual los individuos puedan renovar las hojas que han sido cosechadas.
Teniendo en cuenta las sugerencias del Plan de conservación, manejo y uso sostenible de las palmas de Colombia, realizado por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS, 2015), en el cual mencionan cuatro grandes aspectos indispensables para reglamentar e implementar el manejo sostenible de las palmas.: Investigación y monitoreo, Conservación y uso sostenible, Políticas e instrumentos de gestión, y Educación y comunicación; se contemplan los siguientes parámetros para la palma corona Geonoma orbignyana Mart en la vereda Pipiral, Villavicencio:
La continuidad de la investigación para la obtención de una línea base que permita ampliar el conocimiento de la palma corona en cuanto a su propagación, estado de otras
poblaciones, amenazas de la palma, su cadena de valor, productividad y manejo por parte distintas comunidades.
El monitoreo de su estructura, dinámica poblacional y la caracterización de otras poblaciones contribuirá al diseño del modelo de aprovechamiento sostenible.
La realización de acuerdos de conservación entre CORMACARENA y las familias palmeras, fomentarán su organización a través de talleres, programas de capacitación, y la elaboración de consensos que permitirán lograr un mercado equitativo que vaya de la mano con la conservación de la especie.
Elaborar un marco jurídico e institucional (plan de manejo) que en los próximos años sea incluido en los planes de acción del departamento de Meta, y en otras herramientas de gestión forestal.
6. Discusión
En esta investigación se encontró un total de 1637 palmas en un área de 0,3 hectáreas las cuales se agruparon en siete subcategorías de tamaño teniendo en cuenta rasgos morfológicos como el número de pinnas y variables de estructura como longitud del estípite. El número de individuos por área es similar al reportado por Rodríguez-Buriticá et al. (2005), quiénes encontraron 1618 individuos en un área de 0,31 ha. La abundancia de individuos es alta en relación con otras palmas de sotobosque, por ejemplo, Vargas et al. (2012) encontraron en promedio 120 individuos de Lepidocaryum tenue en un área de 0,1 hectáreas, mientras que en G. orbignyana para la misma área se encontraron en promedio 546 individuos; por otra parte, en Geonoma congesta una palma cespitosa se encontraron 123 individuos distribuidos en 0,6 hectáreas (Chazdon, 1992).
Las variables seleccionadas para establecer las subcategorías concuerdan con lo propuesto por Bernal (1998), citado por Galeano et al. (2010), al afirmar que para plántulas es indicado emplear el número de pinnas pues es un factor estructural de las hojas, a diferencia de su longitud que puede deberse a las condiciones climáticas. A partir del análisis estructural se identificó que la mayoría de individuos se agrupa en la categoría plántulas, seguida de juveniles y la menor abundancia se encontró en la categoría adultos, por lo cual podría afirmarse que es una población en crecimiento, lo anterior lo mencionan varios autores (Galeano et al. 2010, González et al. 2012), al afirmar que en las poblaciones típicas de plantas del trópico predominan los individuos que se encuentran en los primeros estadios de vida y a medida que aumenta su estado de desarrollo se disminuye la cantidad de individuos. Sin embargo, al comparar la probabilidad observada con la esperada hallada mediante el modelo de distribución de Poisson, se percibe en la subcategoría plántulas II una importante disminución de individuos lo cual indica que difiere de la J invertida y puede inferirse que la cosecha de las hojas está afectando el crecimiento en esta etapa, a diferencia de lo obtenido por Rodríguez-Buriticá et al. (2005), donde encontraron alta relación (73%) entre el número de individuos observados y esperados para la mayoría de las clases. Los pocos adultos encontrados en la vereda Pipiral se deben probablemente al lento crecimiento de la palma ya que puede durar hasta 127 años para pasar por todas sus clases etarias y debe invertir mucho tiempo en las etapas de plántula y juvenil antes de pasar a ser adulta (Rodríguez-Buriticá et al., 2005), esto se considera un dato preocupante ya que los adultos son bancos de semillas que contribuyen a la permanencia y reproducción de la especie.
Los palmeros de la zona realizan una cosecha selectiva ya que cosechan máximo tres hojas por palma y seleccionan las hojas con una longitud aproximada de 30 cm, adicionalmente, tienen períodos de rotación de seis meses por lote de corta, estas consideraciones permiten reducir la
alteración de la resiliencia de la población, como lo afirma Peters (1996), citado por (Torres, 2014), al mencionar que la cosecha de partes vegetativas puede ser de bajo impacto si por cada individuo se dejan hojas en buen estado que puedan realizar el proceso de fotosíntesis, si no se afectan las estructuras reproductivas o el meristemo y si se deja un tiempo entre cada cosecha para permitir que los individuos produzcan nuevas hojas. Sin embargo, para G. orbignyana Rodríguez-Buriticá et al., (2005), encontraron una tasa de producción de 1,98 hojas/año por lo cual se sugiere ampliar el tiempo de recuperación que los palmeros tienen en cuenta para cada lote y establecer las características morfológicas que deberían tener las hojas que no son aprovechadas, con el fin de garantizar la continuidad del proceso fotosintético de las palmas y la regeneración de su follaje.
Se rescata la participación de diversos actores en la cadena de comercialización encontrando que aún existen familias cuya economía depende del uso de productos forestales no maderables lo cual puede otorgarle al bosque un valor intrínseco como alternativa económica que a la vez contribuye a mantener la cobertura vegetal (Navarro et al., 2014). La palma corona representa importancia económica configurando un mercado regional basado en un producto extraído netamente del bosque, a diferencia de otras palmas que ya han sido incorporadas en sistemas productivos agropecuarios como Sabal mauritiiformis (Andrade & Galeano 2016), Bactris gasipaes y Parajubaea cocoides (Bernal, et al. 2011). A diferencia de la cadena de comercialización de otras palmas como Astrocaryum malybo empleada para producción de esteras (Garcia, et al. 2011) o la palma barrigona Iriartea deltoidea que tiene usos múltiples (Navarro, et al., 2014), las cuales requieren diferentes niveles de transformación incrementando la participación y diversificación de actores, la cadena de comercialización de las hojas de palma corona es más sencilla puesto que tal como se cosecha es empleada para elaborar los adornos florales, incluso su comercialización debe ser rápida debido a que la hoja empieza a
secarse de un día para otro si se encuentra expuesta al sol o al viento, sin embargo los floristas han encontrado formas de conservarla por mayor tiempo, dejando los manojos en una bolsa o en un balde con agua. La cadena de comercialización de las hojas de tres especies del género Chamaedorea en México es similar a la descrita en esta investigación pues también son empleadas para la elaboración de ramos y coronas (Marshall, et al., 2006), la diferencia está en que la palma camedora, como se conoce comúnmente, ya ha sido domesticada y sus hojas son cosechadas tanto en el bosque como en cultivos, adicionalmente, aparte de suplir el mercado regional también es exportada hacia Estados Unidos y en menor medida hacia Alemania y Holanda; pese a que sus hojas después de cortadas duran entre dos y tres semanas, un tiempo similar a la palma corona, éstas son transportadas en vehículos con refrigeración que las mantienen verdes por mayor tiempo.
El manejo de esta palma se ha desarrollado con base en los conocimientos tradicionales, al igual que la palma Moriche, sin embargo, a diferencia de Mauritia flexuosa que se considera una especie multipropósito con arraigo cultural y ancestral por comunidades indígenas y campesinas, las cuales viven cerca a las poblaciones de palma (Mesa et al., 2017), en G. orbigbyana se conoce únicamente el uso de su follaje, respaldado principalmente en necesidades económicas de familias campesinas; esta falta de arraigo cultural alrededor de los usos de la palma corona, junto con su prohibición y aparición de follaje sustituto, pueden explicar la inexistencia de una cadena de comercialización en las floristerías y alrededores de los cementerios de la ciudad de Villavicencio, la cual se esperaría fuese un punto importante de distribución de materia prima por ser la ciudad más cercana a la población cosechada de G. orbigbyana.
De acuerdo con Rodríguez-Buriticá et al. (2005), esta palma posee alto potencial como producto forestal no maderable (PFNM), por tal razón, se requiere elaborar términos de
referencia para su manejo sostenible. En esta investigación se establecieron algunos parámetros para regular su aprovechamiento basados en las recomendaciones del MADS (2015), las cuales tienen similitud y se complementan con los factores que influyen en el éxito al comercializar PFNM en la ciudad de México (Marshall, et al., 2006), donde mencionan que mejorar la coordinación intersectorial entre los actores de la cadena, capacitar a cosechadores en el cumplimiento de requisitos legales del sector formal, promulgar una actividad transparente, equitativa y articular las políticas locales, regionales y nacionales en la comercialización de PFNM; también puede contribuir al desarrollo económico rural, y a la conservación de los recursos naturales, en este caso las palmas silvestres.