Una vez que ha comenzado el combate, resultará muy difícil controlar las operaciones; para evitarlo, durante el proceso de la decisión se coordinarán y sincronizarán las acciones, contemplándose las previsibles incidencias que pudieran producirse y la reacción de la Compañía a las mismas.
El Jefe de la Compañía se situará durante la acción donde mejor pueda ejercer el mando y control de la operación, eligiendo una posición desde la que pueda seguir a la Sección que ejerce el esfuerzo principal o bien pueda ver a aquella cuya acción se considere más crítica. Deberá utilizar el terreno y las condiciones meteorológicas para ocultar su movimiento al enemigo a la vez que conserva el enlace visual o por radio con sus Secciones.
Cuando la situación lo requiera, enviará al Jefe del Batallón un informe de situación (SITREP.); el formato del SITREP. está regulado en el STANAG. 2020. Igualmente, en caso de recibir fuego procedente de la aviación, Artillería o morteros enemigos, enviará al Jefe del Batallón los respectivos informes (BOMREP., SHELREP., MORTREP.); sus format o s están regulados en el STANAG. 2008.
El Jefe de la Compañía exigirá a sus mandos subordinados que mantengan el enlace con él, para lo cual les mantendrá informados sobre su situación.
La situación de las Secciones, a efectos de control de la maniobra, se dará referida a los puntos característicos del terreno y en base a los puntos de verifica- ción (PVE,s.). A efectos de designar objetivos a batir por el fuego, se utilizarán puntos de referencia de objetivos (RP,s.), una dirección cardinal o el procedi- miento horario. Dichas medidas de control figurarán en la NOP. de la Compañía. En todo momento se mantendrá la seguridad en todas las direcciones alrededor de la Compañía de tal forma que proporcione tiempo y espacio para reaccionar. La NOP. de la Compañía deberá especificar las responsabi- lidades de seguridad de los vehículos y personal durante los movimientos; durante los altos se establecerán puestos de observación a la vez que los ele- mentos se dispersarán lateralmente y en profundidad.
Se tomarán las medidas precisas para evitar que se produzcan bajas propias debidas a los fuegos propios. Se respetarán las señales de identificación en los pasos de escalón, relevos de Unidades y en toda situación en la que dos Compañías diferentes coincidan en la misma zona. En condiciones de visibilidad limitada se extremarán las precauciones, utilizando señales de identificación que puedan ser observadas a simple vista a la vez que se com- probará que las tripulaciones conocen la forma de reconocer a los vehículos enemigos a través de los medios de visión nocturna del carro.
La sucesión de mando figurará en el párrafo 5 de la orden de operaciones (MANDO Y TRANSMISIONES) así como la situación del puesto de mando de la Compañía.
2.3.b. TRANSMISIONES
Para garantizar el enlace que haga posible la ejecución de la maniobra, la Compañía cuenta con cuatro medios de transmisiones: teléfono, mensajeros, medios ópticos y acústicos, y radio.
La responsabilidad del Jefe de la Compañía, así como el funcionamiento y organización del enlace, se ajustará a lo preceptuado en los R-0-5-1, R-0-5-4 , O-0-5-2 y STANAG. 2101.
Los enlaces de la Compañía se materializan fundamentalmente por la red radio y, en su caso, por la red genefónica y telefónica. Los enlaces radio a establecer serán los siguientes:
— Externos, en la malla de Mando/Operaciones/Tiro o en la de Inteli- gencia del Batallón. El Jefe de la Compañía pasará a la frecuencia de la malla de Inteligencia por orden del Jefe del Batallón o por iniciativa propia, previa autorización, con el fin de proporcionar información reciente.
— Internos, en la malla de Mando de la Compañía para el enlace del Jefe de la Compañía con las Unidades orgánicas y agregadas y con los elementos de apoyo, en su caso.
Las mallas de la red radio de la Compañía serán explotadas por los propios Jefes de Unidad.
Para mantener un enlace radio efectivo, se adoptarán las siguientes medidas: — Utilización de períodos breves de transmisión (10 segundos). Si se
necesita transmitir un informe largo, se fraccionará. — Empleo de un lenguaje claro y conciso.
— Cuando se pierda el enlace radio se utilizará otra estación como relé, y si éste falla, deberá ganarse altura para restablecer el enlace. — Se informará con la mayor rapidez del contacto inicial con el enemigo. — Vigilancia de las mallas radio: Se establecerá la prioridad en los mensajes a transmitir por la radio, debiendo figurar en la NOP. de la Compañía. La Compañía deberá estar preparada para lo inesperado, reaccionando con rapidez cuando pierda el enlace, debiendo figurar en la NOP. de la Com- pañía las acciones a tomar en tal caso.
El Jefe de la Compañía mantiene la seguridad de las Transmisiones mediante la utilización de los procedimientos de autenticación contenidos en la IBT. y NOP. de la Unidad para asegurar que únicamente están operando en la malla los corresponsales autorizados, y mediante la restricción en su utilización. Normalmente, las radios permanecerán a la escucha en silencio radio, rompiéndose cuando se efectúe el contacto con el enemigo y cuando sea necesario dar órdenes. La NOP. de la Compañía establecerá las condicio- nes bajo las cuales podrá romperse el silencio radio.
Las medidas de protección a adoptar por la Compañía contra la intrusión e interferencia están recogidas en las O-0-5-2, e igualmente figurarán en la IBT. y NOP. de la Compañía. Cuando el enemigo realice contramedidas electrónicas que afecten a las transmisiones de la Compañía, se enviará un informe MIJI. al Jefe del Batallón, a la vez que se cambia de frecuencia, informándole de dicho cambio y permaneciendo abierta una radio en la antigua frecuencia hasta comprobar que todos los corresponsales operan en la nueva.
2.3.c. NIVELES DE ALERTA
Los niveles de alerta constituyen un procedimiento potenciador de la capacidad de la Compañía para moverse y combatir. Cuando la Compañía se encuentra en situación estática (durante los altos y en los estacionamientos y zonas de reunión), los niveles de alerta permiten una rápida respuesta ante los cambios de la situación, completando las acciones a realizar en la zona ocupada por la Compañía referidas a preparativos de defensa, seguridad, comidas, plan de descanso, etc.
La NOP. de la Compañía recogerá los distintos niveles de alerta en que pueda encontrarse la Unidad, en consonancia con la correspondiente NOP. del Batallón.
2.3.d. CONTROL DE LA MANIOBRA
El control de la maniobra se verá simplificado a través del establecimien- to y utilización de NOP,s. por parte de la Compañía y mediante el empleo de diferentes técnicas de formaciones y acciones tácticas, consiguiendo un ele- vado grado de automatismo en su ejecución.
Deberá desarrollarse un sistema de reconocimiento de vehículos de las fuerzas propias en consonancia con la NOP. del Batallón. Los sistemas d e reconocimiento visual y térmico facilitarán el mando y control así como la distribución de los fuegos en los momentos de confusión del combate, a la vez que evitan las posibilidades de ocasionar bajas propias producidas por los fuegos propios:
— Mediante la clara comprensión de los planes y órdenes. — Efectuando ensayos de las acciones críticas.
— Mediante la supervisión del movimiento en combinación con las medidas de control de los fuegos.
2.3.e. CONTROL DE LOS FUEGOS
El control y coordinación de los fuegos, en conjunción con el del movi- miento, resulta esencial para el éxito de la operación. Para alcanzar el efecto deseado (destrucción, neutralización o supresión) con los fuegos directos de la Compañía se hará preciso establecer las necesarias medidas de control y coordinación a fin de lograr el adecuado volumen de fuego en el lugar y momento precisos.
Existen dos tipos de objetivos: puntuales y de zona. En un objetivo pun- tual (fig. 2.4) los fuegos se concentran sobre el mismo; normalmente se desig- nan dando su situación respecto a un punto de referencia de objetivo (RP.) constituídos por referencias características del terreno o bien creados artifi- cialmente. En un objetivo de zona (fig. 2.5) los fuegos se distribuyen lateral- mente y en profundidad, designándose con el nombre de zona de destrucción (Z/D), estableciéndose los sectores de tiro mediante la utilización de RP,s. En una formación acorazada enemiga podrán figurar diferentes sistemas de armas, cada uno de los cuales tiene unas características determinadas y representan, para cada distancia específica, un grado de amenaza diferente. Deberá determinarse qué objetivos son los más peligrosos asignando distintas prioridades de destrucción a cada Sección, acorde con la misión.
Existen varios procedimientos para que la Compañía inicie los fuegos: — Al producirse un determinado acontecimiento, por ej. cuando una Unidad enemiga alcanza cierto punto del terreno, cruza una determi- nada línea de coordinación, etc.
— A la orden del Jefe de la Unidad. Normalmente se dará por radio, siendo preciso que todos los vehículos trabajen en la misma malla de radio; no obstante, deberán utilizarse otros medios alternativos para garantizar que los Jefes de Sección recibirán el mensaje.
— A una hora determinada. Es el procedimiento más frecuentemente uti- lizado por la Artillería para destruir a aquellas Unidades enemigas cuya situación sobre el terreno se conoce o sospecha.
Los fuegos pueden realizarse simultánea o alternativamente, ejecutándose de tres formas diferentes: frontal, cruzados o repartidos en profundidad. La combinación durante el combate de fases de fuegos simultáneos con otras de fuegos alternativos facilitará el mando y control de la operación. Se arbitrarán restricciones sobre el empleo de los diferentes sistemas de armas a fin de asegurar que únicamente resulta destruido el enemigo identifi- cado positivamente. Las medidas restrictivas del empleo de los fuegos se uti- lizan en las operaciones con visibilidad limitada, durante las operaciones de enlace o relevo, o cuando Unidades propias realicen acciones de combate sobre ejes convergentes.