3.2 Well Control
3.2.3 Indication of Kicks
El estrés es capaz de producir numerosos síntomas y enfermedades. De hecho o bien es causa directa o al menos condicionante de gran número de patologías.
El investigador norteamericano en estrés, Kenneth Pelletier ha descrito que alrededor del 90 % de las enfermedades están relacionadas con el estrés. Por su parte el Dr. Robert S. Eliot, del Institute of Stress Medicine de Wyoming, EE. UU. ha estudiado la relación entre estrés y enfermedades cardíacas, estableciendo una relación directa entre éste y la aterosclerosis, causa de angina de pecho, infarto agudo de miocardio e hipertensión arterial. El Dr. Dean Ornish, Director del Preventive Medicine Research Institute in Sausalito, California ha relacionado a extremo tal al estrés y las circunstancias de vida que ha demostrado científicamente que modificaciones radicales en el estilo de vida no solamente detienen el proceso de aterosclerosis sino que lo revierten, disminuyendo las obstrucciones ateroscleróticas de las arterias coronarias y cerebrales. Estudios en el campo de la psicología cognitiva realizadas entre otros, por los investigadores Lazarus y Folkman establecen la estrecha vinculación entre las características psicológicas de las personas, su forma de actuar y entender las cosas y el estrés. Son numerosos los argumentos que relacionan temperamento, carácter y forma de actuar con el nivel de estrés. Conducta y estrés van de la mano. Cuando una persona presenta un nivel de estrés agudo elevado, es decir en fase de distrés, seguramente manifestará cambios en sus percepciones respecto de las cosas, cambios en su conducta y hábitos y posiblemente comenzará con algunos síntomas. Si el estrés en cambio se convierte en crónico (distrés) se estarán condicionando las circunstancias psicofísicas para la aparición de enfermedades. Hemos denominado a esta secuencia correlativa de cambios como “cadena del estrés”.
En la figura Nº 4 podemos ver los distintos eslabones que la conforman.
Figura N°4
Cuando una persona tiene algún grado de estrés se puede presentar cambios relativamente rápidos en los primeros dos o tres eslabones. Es por ello que hacemos
mención de este hecho aquí, ya que al estudiar el estrés de Jesús deberemos centrar nuestra atención en los cambios que pueden producirse sobre sus percepciones, conductas, hábitos y sobre todo a la presencia de síntomas físicos o psicológicos atribuibles a una condición de estrés. El caso del último eslabón, el de la enfermedad, es una situación especial ya que según la información histórica con la que contamos, podemos adelantar, que Jesús hombre, no ha presentado enfermedad alguna, excepto y claro está, podemos suponer, aquellas típicas de la infancia o alteraciones menores de la edad adulta. La cadena del estrés comienza con las percepciones. Una percepción es una noción o idea de las cosas que nos hacemos desde lo íntimo de nuestros propios procesos psíquicos.
Una misma situación es diferente para cada uno de nosotros según nuestras propias percepciones. En estrés no importa lo que sucede, sino lo que yo creo que sucede. En estrés se aplica aquello de que las cosas son del color según el cristal con que se mire. El estrés es un fenómeno personal. Es por eso que la forma con la cual vemos las circunstancias puede provocar o no estrés. El segundo eslabón es el de las conductas y hábitos. Ellos pueden cambiar de acuerdo al nivel de estrés. Así en condición de distrés podemos presentar aspecto preocupado, irritabilidad, pérdida de control, hábitos nerviosos, etc. El tercer eslabón es el que reúne síntomas psicológicos y físicos. Es en estos tres primeros eslabones donde debemos buscar, digamos escudriñar, posibles cambios en Jesús de acuerdo a la circunstancia de vida que se analice. Respecto a lo relacionado a la enfermedad o cuarto eslabón, ya hemos adelantado que no hay evidencia de enfermedades en la vida de Jesús hombre, sobre este aspecto volveremos cuando hablemos sobre el cuerpo y la psicología de Jesús. En la figura Nº 5 presentamos un resumen de los posibles cambios en la cadena del estrés.
Hasta aquí, hemos visto en el capítulo I los fundamentos médicos e históricos que hacen posible estudiar el estrés de Jesús hombre. En el presente capítulo se han comentado las bases necesarias de conocimientos e información sobre el estrés, de manera que nuestro análisis sea posible y podamos iniciar entonces ese “viaje personal” a la Palestina de hace 2000 años para encontrarnos con Jesús hombre que cambió la historia. Ahora llega el momento de iniciar lentamente nuestro viaje. Como ya ha sido señalado requerimos para ello de conocimientos históricos y médicos. Toda aproximación al estudio de una persona determinada comienza desde la óptica médica con el conocimiento de su historia personal, es necesario saber quién es, qué hace, dónde y cómo vive, cómo se conforma su grupo familiar y social, de qué trabaja, etc. Así comienza toda historia clínica.
Resumen del capítulo II
¿Qué es el estrés?
En este capítulo se ha definido el estrés y comentado sus mecanismos básicos de acción. Para comenzar y una vez más, se ha insistido en que el estrés es un fenómeno normal del organismo.
También se ha diferenciado al estrés en sus dos formas básicas: el eutrés, estrés dentro de límites normales o estrés bueno y el distrés o estrés malo, capaz de provocar síntomas y/o enfermedades si se hace sostenido en el tiempo.
Se puntualizó que el distrés se produce cuando las demandas a las cuales estamos sometidos superan a nuestros mecanismos de respuesta o defensa. Se describió gráficamente cómo está constituido el “sistema del estrés” y qué integra a todos los órganos y sistemas que relacionados entre sí son los encargados de responder ante una circunstancia amenazante. Esto es la corteza cerebral, el sistema límbico, el hipotálamo, el sistema nervioso autónomo con sus ramas simpática y parasimpática, la hipófisis y
luego todos los órganos y sistemas sobre los cuales actúa el estrés. Luego se ha hecho referencia al estrés agudo y crónico. Se entiende por “estrés agudo” a aquel de aparición repentina o súbita en el cual hay una activación del sistema del estrés en forma de cascada, en la cual la estimulación del sistema simpático libera adrenalina que es la hormona que en última instancia ejerce los efectos del estrés. Este mecanismo es de rápida respuesta y es el que utilizamos cuando una condición de amenaza o peligro aparece repentinamente. Por otra parte entendemos por “estrés crónico” aquel en el cual la condición estresora se mantiene en el tiempo. Es decir la activación del sistema del estrés es continua y la cascada del estrés se hace permanente. En esta situación es la vía hormonal la que actúa liberando altos niveles de corticoides en la sangre. Esta situación de cronicidad se produce cuando la magnitud de la agresión o amenaza (agente estresor) es muy grande o prolongada en el tiempo o nuestra capacidad de respuesta es insuficiente, o claro está, ambas cosas al mismo tiempo. Es en el estrés crónico cuando se producen síntomas y enfermedades relativas al estrés. Es el verdadero distrés. Es importante tener claro este concepto al abordar el estrés de Jesús por cuanto resulta evidente a esta altura que cualquier circunstancia amenazante provocará en cualquier persona un nivel de estrés determinado, lo que hay que distinguir es si ese nivel de estrés agudo se encuentra por encima del nivel normal, revelado por la aparición de síntomas y/o la pérdida del control de la situación. Por otra parte es necesario analizar si la condición estresora se hace continua generando una situación de estrés crónico (distrés crónico) . De acuerdo a lo antedicho se diferenciarán tres variables diagnósticas que serán las buscadas en las distintas circunstancias analizadas por las cuales podría pasar Jesús. A saber:
1. Eutrés
2. Estrés agudo (distrés agudo) 3. Estrés crónico (distrés crónico)
Por último hemos presentado la “cadena del estrés” que representa los pasos consecutivos de los cambios que pueden producirse en una persona sometida a distrés.
La misma está constituida por un primer paso o eslabón que son las percepciones, un segundo eslabón que hace referencia a los cambios de hábitos y conductas, el tercer eslabón a síntomas físicos y psicológicos y un último paso o eslabón que corresponde al de la enfermedad.
Los conceptos vertidos en este resumen son centrales para nuestro análisis; si usted lo considera conveniente, no estaría de más repasarlos una vez antes de comenzar “nuestro viaje personal”.