2.2 Geographic Data and Uncertainty
2.2.1 Indoor and Outdoor GPS Data Classification
Considerar los efectos intrínsecos de este conflicto implica reconocer los aspectos y motivaciones ideológicas particulares. De ellos se destacan:
1. Terrorismo de Estado: la presencia de amenazas inminentes a la seguridad nacional hace que los líderes de Estado se vean obligados a soportar y a financiar agrupaciones terroristas que trabajen en contra de sus enemigos. Además de este fenómeno,
41 H. Ben-Yehuda & S. Sandler, The Arab-Israeli Conflict Transformed: Fifty Years of Interstate and Ethnic
Crises. SUNY series in Global Politics, Washington, 2002.
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factores relacionados con la compatibilidad ideológica y con la religión se vinculan comúnmente al patrocinio estatal de los crímenes terroristas. Por otro lado, casos como el de Israel y Palestina demuestran que más allá de la ideología, de los principios sociales y de la religión, el apoyo a organizaciones terroristas se asocia más con el desarrollo de estrategias geopolíticas que persiguen un mayor poder y hegemonía mundiales, mediante la perpetración continua y sistemática de la violencia y del terror.
2. Extremismo: básicamente, implica ir en contra de la postura filosófica según la cual, la virtud, la justicia y el bien siempre se encuentran en la mitad de los dos extremos. Por tanto, el que practica una posición extremista se aleja del justo medio. En el conflicto entre Israel y Palestina, el extremismo se ha desarrollado como una postura radical, autoritaria, maximalista y dogmática, que utiliza métodos igualmente extremos y arbitrarios para atentar de manera violenta contra quienes no compartan el mismo nivel de extremismo o que tengan otro tipo de ideologías.
3. Integrismo: se ha desarrollado como una forma de oponerse al progreso, de mantener la exclusividad del poder y de los dogmas que lo sostienen. En el caso particular de Israel y Palestina, parte de rechazar cualquier tipo de adaptación religiosa, que trasciende las esferas políticas e ideológicas.
4. Fundamentalismo: es importante tener en cuenta que el término se acuñó en los Estados Unidos para denominar a grupos con ciertas características, especialmente a los movimientos islámicos. Etimológicamente la palabra proviene del latín
fundamentum, que significa principio sobre el que se funda una cosa, razón con la que se requiere afianzar y asegurar algo. A lo largo del conflicto, el fundamentalismo se ha desarrollado como una actitud contraria al cambio, como la imposibilidad de aceptar ideas o pensamientos distintos a los propios y como la práctica de dogmas y principios inalterables. En gran medida el fuerte fundamentalismo que se ha desarrollado a lo largo del conflicto impide que existan escenarios de diálogo para llegar a un acuerdo y para acabar con la violencia.
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5. La guerra como industria: Estados Unidos e Israel no solo comparten ideales de tipo geopolítico, para garantizar la hegemonía en la región, apropiarse de los recursos y disfrutar de la guerra, sino que además ambos son productores de armas. Durante el conflicto ha creado una burocracia militar y política que promueve el mercado de la guerra. De esta forma, se han gestado relaciones entre los productores de armamentos y los dirigentes políticos, que han ayudado a incrementar los ataques bélicos y a mantener la violencia en la región.
En síntesis, en el presente capítulo se han analizado los orígenes del conflicto entre Israel y Palestina, revisando cómo la creación del Estado de Israel en 1948 afectó considerablemente al pueblo árabe y generó un conflicto que se evidencia en diferentes modalidades, dinámicas, y maneras de perpetrar el terror, en medio de enfrentamientos armados continuos que limitan cada vez más las posibilidades de una salida dialogada del conflicto.
El conflicto se ha polarizado con el paso de los años, ha dado origen al radicalismo en ambos bandos y ha servido para incrementar la violencia y el terror entre la población civil palestina y judía.
Aunque la solución del conflicto solo depende de los involucrados y solo ellos pueden generar las decisiones que permitan ponerle fin, es tarea de los demás países hacer lo mejor que se pueda para ayudar a aliviar esta compleja situación.
El enfrentamiento ha dejado ya víctimas incontables y ha causado un considerable daño a los principios humanos y religiosos que guían la conducta y la ética de los judíos y de los musulmanes. El principio olvidado en medio de las urgencias de la guerra, según el cual nadie debe hacerles a los otros lo que no quiere que le hagan, y que hace parte del credo de ambas religiones, ha sido cambiado por un principio de acción violenta y sin límites que no mide las consecuencias.
El amor de dios, que ambos pueblos proclaman, ha sido reemplazado por una cruda indiferencia hacia el dolor y el sufrimiento humano, en medio de una contienda sangrienta en donde se vulneran repetidamente los derechos básicos de la población civil. Aunque han existido voces pacifistas de ambos bandos, que tratan de recordar los principios humanitarios
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que orientan sus creencias, estas cada vez se escuchan menos, porque las silencian los sonidos de las bombas que día a día acaban con más vidas en el territorio.
Teniendo en cuenta lo anterior, vale la pena plantear el siguiente análisis: las principales consecuencias y efectos del enfrentamiento árabe-israelí los ha sufrido la población civil durante más de medio siglo, a través de un conflicto armado prolongado, manifestado en un tipo de violencia de variable intensidad, caracterizado principalmente por sus diversas modalidades, dimensiones, rostros, formas de infundir el terror, maneras de expresar los ideales, de presionar a los Estados y de imponer la autoridad en las regiones que componen el territorio.
Las transformaciones ideológicas y políticas de las agrupaciones, la diversidad de los actores y sectores políticos, económicos y sociales que hacen parte del conflicto, además de las estrategias y formas de conducir la guerra, han contribuido al desarrollo de las diferentes facetas de la violencia, representadas en innumerables perpetraciones que han dejado graves consecuencias para la estabilidad y seguridad de la población.
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