5 Comprehension of labels when evaluating levels of nutrients in a single
5.4 Influence of demographics on ability to give correct answer at test 1
Este tipo de análisis ofrece la ventaja de trabajar desde dos perspectivas diferentes. Por un lado, desde la tecnológica, existen toda una serie de marcas que se producen en una pieza al ser tallada que permiten identificar la técnica utilizada, reconocer las estrategias de explotación de los núcleos o formas base, reconstruir la forma en que las piezas fueron confeccionadas, determinar el grado de explotación de las diversas materias primas en relación con sus cualidades y con las posibilidades de acceso a las mismas, etc. Por el otro, la perspectiva morfológica puede informarnos sobre la selección y/o elección de ciertas formas base para la confección de las piezas líticas en relación a materias primas disponibles, usos determinados o técnicas y estrategias de talla específicas empleadas para cada materia prima y forma, entre otras. A esta diferencia y complementariedad de perspectivas nos referimos en el capítulo de metodología.
Las variables usadas para el análisis de los materiales son esencialmente las mismas que fueron descritas originalmente por Bordes (1961), Aschero (1975-83), Tixier y colaboradores (1980) y que utilizan Orquera y Piana (1986-87) para los conjuntos de Tierra del Fuego. Sin embargo,
siguiendo a Mansur (1983a y 1984), se seleccionaron sólo parte de las variables posibles, las que consideramos como importantes indicadores tecno-morfológicos y funcionales. Esta selección de variables se relaciona directamente con el objetivo de abordar este tipo de análisis, considerando los interrogantes planteados anteriormente.
Criterios de análisis de las materias primas
La determinación de las materias primas de los artefactos fue inicialmente realizada siguiendo criterios descriptivos macroscópicos, equivalentes a las determinaciones efectuadas en las fuentes primarias y secundarias en muestra de mano, y luego mediante la observación de las superficies de fractura o de cortezas en microscopio de reflexión a 200X. Como una de las finalidades esenciales de este enfoque tecno-funcional es vincular la selección de la materia prima con el uso de los artefactos, a los fines de la discusión de resultados, estas fueron reunidas en grupos siguiendo criterios que revisten importancia desde el punto de vista del análisis funcional. Estos son, por ejemplo, las cualidades para la talla de cada una (como granulometría, tipo de fractura, clivaje), composición mineralógica y textura.
Con respecto a este último punto, se adoptó el criterio de denominar “heterogéneas” a las rocas formadas por cristales incluidos en una pasta o matriz, y “homogéneas” a las rocas que no tienen textura porfírica, tanto cristalinas (cuarzo) como amorfas (obsidiana) (Alonso y Mansur 1986-90; Mansur 1991, 1997; Terradas 1996; Álvarez 2003; Leipus 2006; Leipus y Mansur 2007).
Así, dentro del grupo de materias primas heterogéneas, incluimos tanto a un grupo formado por rocas volcánicas tales como riolitas y cineritas, como a otro que incluye sedimentitas químicas como ftanita (sílex), calcedonias, etc. Dentro del segundo grupo, las homogéneas, se encuentran esencialmente el cuarzo hialino y las obsidianas. Como la finalidad del análisis es
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que presentan mayor tendencia la esquirlamiento (sílex, calcedonias, cuarzo y obsidianas). Por el otro están las que se desgranan más fácilmente y tienden al redondeamiento de los filos (riolitas y cineritas) (Mansur 1991, 1999)
Criterios de análisis de los artefactos
Núcleos
Los núcleos son aquellos soportes a partir de los cuales se extraen lascas. Estos pueden presentar diversos grados de explotación, que van desde un núcleo apenas iniciado a un núcleo agotado, en el cual se han acabado las plataformas y ángulos de percusión posibles para continuar su aprovechamiento. En los núcleos, es importante distinguir los planos de lascado (negativos de extracciones) de las fracturas. Es a partir de ellas que consideramos a un núcleo entero o fragmentado. En el primer caso podemos definir el tamaño aproximado original del núcleo, mientras que en el segundo, si bien puede seguir siendo utilizado, el tamaño original es imposible de determinar.
Además en este caso particular de estudio, en cuanto a la roca o lito original, que denominamos soporte del núcleo, registramos criterios morfológicos y planos de corteza, que nos permitan identificar si se trata de guijarros costeros o provienen de afloramientos rocosos primarios, etc.
Lascas
Las lascas son productos extraídos a partir de un núcleo, que pueden o no haber sido utilizados como soporte para instrumentos retocados. Sin embargo, el concepto de lasca ha sido, en muchos casos, utilizado casi como sinónimo de desechos de talla. Si bien es cierto que las lascas son el resultado del trabajo de talla, esto no significa que todas las lascas no modificadas por retoque que se encuentran en un sitio sean desechos o restos de talla, ya que en muchos casos estas pueden ser los soportes buscados, no sólo como formas base sino para su utilización directa, para la explotación de filos naturales, que en muchas materias primas pueden ser más efectivos que los retocados.
Es por ello que diferenciamos e incluimos dentro del análisis funcional de base microscópica a las lascas que presentan filos que consideramos potencialmente utilizables. Para estos conjuntos, decidimos adoptar el criterio utilizado en otros trabajos de la región que incluyen filos naturales que sean mayores a 2 cm y medianamente regulares (Álvarez y Mansur 2004).
Fragmentos
Los fragmentos son aquellos productos de talla en los cuales por el grado de fragmentación y la falta de rasgos tecnológicos no se puede determinar de dónde provienen, si son resultado del estallido de un núcleo o de fragmentación de otros restos de talla por factores tafonómicos. Por tal motivo, preferimos separarlos de las lascas y tratarlos por separado.
Clasificación según tamaño de los productos de talla
Según su tamaño, los productos de talla se agrupan en tres categorías: 1) mayores de 2 cm: lascas y fragmentos; 2) entre 0,5 y 2 cm, lasquitas y debris; y finalmente 3) menores de 0,5 cm: microlascas y microfragmentos.
Instrumentos
Habitualmente denominamos instrumentos a todos aquellos artefactos en los cuales las formas base (lascas, fragmentos, clastos, etc.), fueron modificadas intencionalmente por talla, retoque, pulimentación o cualquier otra técnica, para ser utilizado en alguna actividad. Esto no significa que forzosamente que todos los instrumentos con una misma morfología, o confeccionados mediante la misma técnica, hayan sido utilizados para los mismos fines (Mansur 1983a, 1986), pero indica un cierto grado de estandarización de los modelos de instrumentos buscados (Tixier et al. 1980).
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los filos (sean naturales o retocados). A continuación se exponen algunos criterios.
1. Descripción
Incluye todos los datos descriptivos generales de cada pieza, como por ejemplo el estado de conservación, alteraciones que pudieron sufrir las piezas a lo largo del tiempo, materia prima, color, el grado de fragmentación (pieza entera, fragmentada, o fragmento cuando no podemos prácticamente reconocer ningún rasgo tecnológico), rastros macroscópicos como por ejemplo adherencias, esquirlamiento, redondeamiento.
Se ubica en esta sección el tipo al que se puede asignar el artefacto, si corresponde el subtipo, o si es una lasca, una raedera o un núcleo, etc. Finalmente se tiene en consideración aquí la cantidad de filos que pueda presentar la pieza.
Tal como dijimos anteriormente, los tipos son tecno-morfológicos, en el sentido de una morfología buscada que se obtiene mediante la aplicación de determinadas técnicas. Pero aun cuando sus denominaciones puedan serlo, no tienen connotación funcional.
2. Dimensiones
En esta parte se toman las medidas de las piezas, largo, ancho y espesor que permiten clasificarlas en:
Muy grande: superior a 12 cm Grande: de 8 a 12 cm
Mediano: 4 a 8 cm Chico: 2 a 4 cm
Muy chico: menor a 2 cm
El uso de los módulos de longitud/ancho (L/A) (relación entre longitud, máxima sobre ancho máximo) y ancho/espesor (A/E) (relación entre ancho máximo y espesor máximo), permiten comprender que características dimensionales y morfológicas presentan los conjuntos líticos en general.
Según modulo L/A:
Cortos: ≤ que 1 Medios: 1,1 a 1,9 Largos: ≥ 2
Según modulo A/E:
Delgado: ≥ que 5 Medio: 4,9 a 2,8 Grueso: < a 2,7
3. Datos de la forma base
Podríamos decir que aquí los aspectos morfológicos de las piezas tienen un papel central, ya que las variables apuntan principalmente hacia la forma del artefacto.
Se incluyen en esta sección los soportes, que después de su obtención permitirán formatizar un determinado instrumento, o que pueden quedar en el estadio de lasca y no ser retocados, por diversos motivos (o bien porque corresponden a una lasca de desbaste sin otro objetivo que ese, o bien porque el objetivo del tallador fue buscar esa lasca con filos naturales para utilizarla directamente, entre otras posibilidades).
Es por ello que se toma en cuenta la forma de la pieza vista desde la cara dorsal. Esta nos permite definir si las formas buscadas responden a un patrón que este asociado a la producción final de los instrumentos.
En relación directa con la técnica de talla, está la sección longitudinal de la pieza, la cual puede ser cóncava, convexa, plana, helicoidal (curvatura presente generalmente en lascas de adelgazamiento bifacial), y una combinación de estas como por ejemplo plana-cóncava, cóncavo-convexa, etc.
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lasca ancha y espesa. También nos da información sobre la dureza de la materia prima sobre la cual estuvieron tallando.
Las características de los talones se encuentran muy asociado a los tipos de percutores y a las técnicas de talla utilizadas. Los tipos de talones (lisos, lineales, naturales, en ala de pájaro etc.) nos están mostrando una diversidad de gestos tecnológicos sobre el conjunto lítico, que junto con la dirección de los talones (ya sean rectos, oblicuos o muy oblicuos), y la evidencia de preparación o no de los mismos, permite inferir una parte importante de la cadena operativa.
Como rasgos complementarios tomamos la presencia y tipos de bulbo y labio que están muy asociados con la forma en que esas lascas fueron extraídas y con las materias primas que se seleccionaron para la confección de filos buscados.
Un último aspecto en relación a la forma base de las piezas en la presencia de corteza, es decir en qué porcentaje aparece representada en cada elemento del conjunto lítico. Este aspecto es fundamental y está profundamente relacionado con las actividades y etapas en la cadena operativa, ya que nos permite ver por ejemplo si el desbaste de un núcleo, junto con otras variables, se pudo haber llevado a cabo en el sitio o fuera de este, también la presencia de corteza puede estar indicando la posibilidad de acceso a un determinado recurso lítico.
4. Datos referentes al filo
El estudio de los filos sean estos naturales o retocados completa el análisis de los artefactos con filos potencialmente utilizables. Por lo tanto comenzamos con variables que incluyan a los dos tipos de filos (naturales y retocados) como por ejemplo la situación del filo, que se refiere a donde están ubicados orientando la pieza, siempre que sea posible, tecnológicamente. Luego su delineación (filos rectos, cóncavos, convexos, semicirculares, etc.).
A partir de aquí comienzan a diferenciarse para unos y otros, ya que al analizar la morfología tenemos para los filos naturales solamente si es un filo regular o irregular, mientras que para los filos retocados tenemos en cuenta si el tipo de retoque es regular o no, si es denticulado regular o no, en muesca, etc.
En cuanto a la sección longitudinal, está relacionada a la forma del filo en relación a las características del retoque, pudiendo ser un filo sinuoso, muy sinuoso, recto, etc.
La longitud del filo se toma, para ambos igual, en forma recta siguiendo la cuerda del arco. El ángulo se toma, en los filos naturales, directamente el ángulo de filo; pero en los filos retocados se toma el ángulo del retoque.
De aquí en adelante las variables están relacionadas con las características del retoque sobre las piezas. Por ejemplo la posición del retoque, que se refiere a la cara sobre la que se encuentran los negativos del retoque. Para los instrumentos unifaciales, si la talla es desde la cara ventral hacia la dorsal, es un retoque directo, e inverso si fue al revés. También pueden ser filos bifaciales o alternantes.
La extensión del retoque está en relación a si los filos son largos, cortos, restringidos ya sea por muecas o por algún accidente presente en la pieza, extendido o perimetral. En cuanto a la repartición, si los filos no presentan interrupciones en el retoque son continuos, sino pueden ser discontinuos o parciales. Finalmente la profundidad del retoque, que se define por cuanto entra el retoque hacia el interior de la pieza. Esta puede dividirse en muy marginales, marginales (menos de 5 mm), profundo (más de 5 mm) y muy profundo.