A. THE PUTINIST NARRATIVE
1. The Influence of Russian Orthodoxy
S 1 7 6B 6A P 5 8B 3 2 8A C 4
Algunas características: P (Paranoide): provocador suspicaz, insociable; 5 (Narcisista): explotador,
despreocupado, seguro de sí mismo; 4 (Histriónico): gregario, excitable,exhibicionista; 8A (Pasivo-
agresivo): errático, explosivo, contrario; C (Límite): variable, caprichoso, autopunitivo; 8B
(Autodestructivo): servil, autodegradado; 3 (Dependiente): servicial, crédulo, conformista; 2 (Evitativo): inhibido, triste, dubitativo; S (Esquizotípico): enajenado, sigiloso, inexpresivo; 1 (Esquizoide): discreto, apático, asocial; 7 (Compulsivo): respetuoso, comedido, predecible; 6B (Agresivo): antagonista, dominante, sádico; 6A (Antisocial): rebelde, desconfiado, personalista.
Adaptado de Millon (1999) AUTÓNOMO EXPRESIVO INDIFERENTE DEPENDIENTE DIMENSIÓN AFILIACIÖN: AUTÓNOMO VS DEPENDIENTE DIMENSIÓN EMOCIONAL: INDIFERENTE VS EXPRESIVO
otros y dolor-placer) y el patrón de conducta instrumental (activo-pasivo). No obstante, parece ser que hay una cierta correspondencia entre los constructos, de forma que la dimensión emocional, con los dos polos de indiferente y expresivo, correlacionaría con la dimensión pasividad-actividad; y la dimensión circumpleja de afiliación, con los dos polos de autonomía y dependencia, parece corresponder con la polaridad de sí mismo-otros. Sin embargo, como afirma Widiger (1999), no está claro cómo la polaridad del dolor-placer está representada en el modelo circumplejo. Por otra parte, y más importante aún es que, el lugar que los TP individuales tienen dentro de la figura es inconsistente con la presentación de la tabla nº 19 (p. 109), debido en parte a la dificultad de representar las dos polaridades sí mismo-otros y placer-dolor dentro de una dimensión y los cambios sustantivos del constructo. Por ejemplo, este autor considera que el TP dependiente (pasivo-dependiente) es descrito como pasivo dentro de la tabla nº 19, pero neutral con respecto a la dimensión indiferente vs. expresivo dentro de la figura nº 9; los TP narcisista (pasivo-independiente) y autodestructivo (pasivo-discordante) son descritos como pasivos dentro de la tabla nº 19 pero son descritos como activos en la figura nº 9. Los TP colocados cerca uno de otro dentro de la figura deberían ser similares con respecto a las dimensiones del modelo, como indicaba Millon (1999). Pero, por ejemplo, según Widiger, los TP histriónicos y narcisistas están colocados próximos uno del otro en la figura, aunque son opuestos con respecto a la polaridad fundamental activo-pasivo.
Finalmente, Millon (1997 y 1998) describe estas trece alteraciones siguiendo un mismo esquema. Los describen en función de los ocho mayores atributos clínicos (funcionales y estructurales) o aspectos distintivos, clasificados en:
1. Procesos o atributos del ámbito funcional (representan formas de expresión de acciones reguladoras: modelos dinámicos que se sitúan en el mundo intrapsíquico y entre el sí mismo individual y el entorno psicosocial, que guían, ajustan, transforman, coordinan, equilibran, descargan y controlan el intercambio entre la vida interna y la externa): (1) Presentación conductual o comportamiento observable del individuo (cómo aparece el
T P. Clasificación actual. Clasificación de Millon
permiten, a través de la inferencia, deducir qué revela inconscientemente el paciente de sí mismo o, por el contrario, qué desea que los otros piensen de él.
(2) Conducta interpersonal, es decir, cómo se relaciona esa persona con los demás; por ejemplo, de qué manera las acciones del paciente deliberadas o no, inciden en los demás con el fin de satisfacer sus necesidades, o la forma de afrontar las tensiones y los conflictos sociales.
(3) Estilo cognitivo, referido al proceso de pensamiento que realiza el sujeto; la manera que el paciente tiene de centrar y distribuir su atención, de codificar y procesar la información, de organizar sus pensamientos, de hacer atribuciones y de comunicar reacciones e ideas a los demás. A partir de la síntesis de estos signos y síntomas, es posible identificar lo que se ha denominado el estilo empobrecido, pensamiento distraido, inconstancia cognitiva o pensamiento constreñido.
(4) Mecanismo inconsciente, es decir, cuáles son los mecanismos de defensa primarios que se están utilizando. Estos mecanismos de regulación dinámica participan y transforman las realidades externa e interna antes de poder entrar en la conciencia. Suelen perpetuar una secuencia de acontecimientos que intensifica los mismos problemas que intenta resolver, cuando son representados de forma crónica.
2. Procesos o atributos del ámbito estructural, representan un entramado profundo y relativamente estable de recuerdos, actitudes, necesidades, temores y conflictos que dirigen la experiencia y transforman la naturaleza de los acontecimientos vitales. Son, en definitiva, sustratos y disposiciones a la acción de naturaleza casi permanente:
(1) Expresión afectiva, estado de ánimo o temperamento, es decir, cómo muestra las emociones, el afecto de la persona, y la intensidad y frecuencia con la que se expresa. (2) Autopercepción, cuál es la percepción de sí mismo o autoimagen, la mayoría de las
personas tienen un sentido implícito de quienes son, aunque difieren en cuanto a la claridad, la precisión y la complejidad de las introspecciones sobre sí mismos. En realidad pocas personas pueden definir los elementos psíquicos que caracteriza esa imagen, estableciendo si se ven a sí mismos, por ejemplo, básicamente inadaptados, ineptos, complacientes o meticulosos.
(3) Configuración internalizada o representaciones objetales, incluye tanto el carácter como la sustancia de las representaciones internalizadas de figuras y relaciones significativas del pasado. Las variaciones de naturaleza y contenido de este mundo interno podemos utilizar términos descriptivos para representarlas como superficial, fastidioso, indiferenciado, preocupado e irreconcialiable.
(4) Organización intrapsíquica, organización de la mente, es un concepto derivado de las inferencias realizadas en el “nivel intrapsíquico” de análisis. Los descriptores que representan los atributos de organización distintivos son: incompleto, inconexo o compartimentado.
Millon y Davis (1998) refieren que estos atributos han sido concebidos para ser tanto integradores (de los principales ámbitos de la personalidad) como comparables (con niveles aproximadamente iguales de abstracción) para cada uno de los ámbitos. Además todos los ámbitos son necesarios para el mantenimiento de la integridad funcional-estructural del organismo; no obstante, las personas se diferenciarían con respecto a los ámbitos que promueven con mayor frecuencia. Recientemente, estos autores incorporan todos los TP, tanto del DSM-III-R como del DSM-IV (y TR), y así producen una matriz de ocho ámbitos por catorce trastornos (ver Millon y Davis, 1998, p.148). Con ello pretenden crear una matriz en la que cada celda contiene un atributo o el criterio diagnóstico que, según los autores, capta mejor la expresión del estilo de personalidad en cuestión (con lo que tienen en cuenta la validez discriminativa). Así, la matriz verticalmente facilita una rápida comparación y contraste de los trastornos para cada ámbito contenido, con el fin de conseguir un retrato integral de cada tipo ideal (así tienen en cuenta la validez concurrente).
Por otra parte, Millon (1999) ofrece una descripción pormenorizada, de cada uno de estos aspectos en cada tipo de personalidad, y sugiere que ésta junto a los criterios diagnósticos del DSM-III-R pueden servir como materiales diagnósticos de referencia para los clínicos. Hemos considerado interesante incluir estas descripciones en sendas tablas (ver tabla nº 20), especialmente de cara a facilitar la comprensión tanto de los objetivos como de las conclusiones de este trabajo. Recordaremos que hemos utilizado precisamente como
T P. Clasificación actual. Clasificación de Millon
herramienta diagnóstica de la personalidad el inventario de Millon MCMI-II, que se basa en la clasificación de los TP propuesta en el DSM-III-R.
Siguiendo a Pelechano (1996) utilizar el sistema de clasificación de Millon, es más rico y completo que los sistemas DSM y CIE, por lo que se refiere a la recogida y organización de la información, aunque no en cuanto a la taxonomía que es similar. Sin embargo, consideran que el sistema de Millon posee una orientación teórica posiblemente discutible y, pese al esquema, con graves ausencias y confusiones (v.g. ausencia de referencias a las operaciones concretas de aprendizaje pese a su declaración inicial y la “asimilación” de afrontamiento a mecanismo de defensa).
Estas ausencias y confusiones, según Sánchez (2003), tal vez hayan quedado completadas y explicadas cuando Millon reformula su teoría de la personalidad y sus trastornos para tener en cuenta los conceptos de la evolución mediante una teoría más evolutiva, filogenética, del desarrollo humano. Con este modelo evolutivo reevalúa las características más profundas en las que se basa el funcionamiento humano. La atención pasa de la psicología a otras expresiones de la naturaleza, examinando principios universales de la evolución derivados de manifestaciones no psicológicas. Fundamentalmente se basa en que cada especie muestra aspectos comunes en su estilo adaptativo, pero existen diferencias de estilo y de éxito adaptativo entre los miembros frente a los diversos y cambiantes entornos que enfrentan. La personalidad sería el estilo distintivo de funcionamiento adaptativo que exhibe un organismo o especie frente a sus entornos habituales mientras que los trastornos de personalidad serían estilos de funcionamiento desadaptativos.
La ampliación del modelo para incluir las fases de evolución, como recoge Sánchez (2003), no requirió una revisión significativa de las tres polaridades originales. El modelo evolutivo postula cuatro polaridades fundamentales de desarrollo, si bien los prototipos de personalidad se siguen explicando a partir de las tres primeras:
TABLA Nº 20: EXPRESIONES DE LOS TP EN LOS DIFERENTES ÁMBITOS DE LA CIENCIA