El día 14 del ciclo menstrual, inmediatamente tras la ovulación los folículos recién ovulados (correspondientes con cuerpos lúteos de reciente formación), todavía seguían mostrando características foliculares con una cavidad central, células de la granulosa luteinizada dispersa y una capa de células de la teca luteinizada edematizada. En estos cuerpos lúteos, se evidenció una fuerte expresión de DrD2 tanto en la capa de teca luteínica como en la capa de granulosa luteínica (Figura 14 A), siendo la capa teca luteínica la que, tal y como ocurría en fases más tempranas del ciclo, seguía manteniendo una expresión más notable. Por su parte, aunque sin haber sido cuantificado, en las células de la granulosa se observó un cierto patrón diferencial en el que unos cuerpos lúteos parecían presentar un marcaje menos intenso para el DrD2 con respecto a otros.
Figura 14. Expresión de DrD2 en el folículo recién ovulado. El marcaje es intenso tanto en la teca luteínica (flechas blancas) como en la granulosa luteínica (A). Los cortes paralelos con el marcador de macrófagos CD68 (B) muestran que la mayoría de las células marcadas en la teca luteínica no corresponden con macrófagos y que estos se encuentran en muy poca cantidad dispersos por la teca luteínica (flechas negras) y de forma muy ocasional aparecen en la granulosa luteínica (asterisco). En la parte inferior se observan cortes paralelos de folículos atrésicos, mostrando macrófagos abundantes en el antro reactivos para DrD2 (C) y CD68 (D), los cuales permiten apreciar un fuerte marcaje para DrD2 presente en los macrófagos. V: vasos sanguíneos, los cuales se muestran no reactivos para el receptor DrD2 o CD68.
Debido a que los macrófagos también estaban expresando el DrD2 de forma intensa, se recurrió a realizar cortes paralelos sobre los tejidos ováricos para inmunomarcarlos con el
105 marcador específico de macrófagos CD68 (Figura 14B), y de esta forma poder distinguir si el marcaje de DrD2 era debido a las células esteroidogénicas marcadas o a los macrófagos positivos para el DrD2. Al comparar los cortes paralelos, demostramos que la mayoría del marcaje de DrD2 en los cortes correspondió con las células de la granulosa y teca luteinizadas de estos cuerpos lúteos recién formados y que los macrófagos estaban presentes en un bajo número en la teca luteínica, mientras que sobre la granulosa luteínica aparecían de forma ocasional (Figura 14 B). Esta diferenciación se aprecia mucho mejor en la tinción paralela de folículos atrésicos, en los que abundan los macrófagos en el antro marcados con DrD2 y CD68. (Figura 14 C, D).
Por otro lado, se observó que tanto los vasos sanguíneos ováricos (Figura 14 A) como el estroma ovárico fueron negativos para la inmunodetección del receptor DrD2, salvo por la presencia de macrófagos dispersos.
En los cuerpos lúteos maduros mostraron fuerte expresión de DrD2 en la capa teca luteínica (Figura 15 A), donde las células que presentaban el marcaje correspondieron a células teca luteínicas (Figura 15 B) y a macrófagos. Sobre la capa de células de la granulosa luteinizadas el marcaje para DrD2 fue tenue (Figura 15 C), a diferencia del fuerte marcaje que mostraban estas mismas células en el cuerpo lúteo recién formado justo después de producirse la ovulación. Aunque no las cuantificamos objetivamente, a simple vista las diferencias interindividuales en la intensidad de expresión no eran excesivamente acusadas con dos excepciones. Durante al fase lútea temprana pudímos observar diferencias de expresion de DrD2 entre pacientes bastante acusados a nivel de granulosa. Así mismo durante la fase lútea tardía, también se pudieron observar diferencias de expresión a nivel de la teca de diferentes cuerpos lúteos más allá de la propia variabilidad esperada por cada individuo. En algunos casos, la teca se mostraba dramáticamente reducida respecto a la mayoría de los cuerpos lúteos. Todo esto mientras que los macrófagos presentes, marcados con CD68 a la par que con DrD2, mostraron un marcaje fuertemente positivo (Figura 15 D).
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Figura 15. Expresión de DrD2 en el cuerpo lúteo maduro. La señal inmunohistoquímica para DrD2 fue más intensa en la capa teca luteínica (A, flechas blancas) y más tenue en la granulosa luteínica. A una mayor magnificación (B), las células esteroidogénicas de la teca luteínica (núcleo redondeado) mostraban el típico marcaje citoplasmático. En la capa granulosa luteínica, el marcaje intenso para DrD2 se observaba en los macrófagos dendríticos (C, flechas negras) coincidentes sobre los cortes paralelos con CD68 (D), mientras que la las células de la granulosa luteínica (C, flechas blancas) mostraron un marcaje citoplasmático débil. Las características morfológicas de los macrófagos dendríticos en la capa de la granulosa luteínica pueden apreciarse tanto para el marcaje de DrD2 (C, detalle) como para el marcador CD68 (D, detalle).
En los cuerpos lúteos tardíos, la presencia del receptor DrD2 fue menos representativa que en fases anteriores aparentemente debido a dos causas, por un lado, la leve expresión en las células luteínicas del parénquima y por otro a la disminución del número de macrófagos. Sin embargo, los cuerpos lúteos en regresión, así como los restos de cuerpos lúteos procedentes de ciclos previos, formados por una mezcla de macrófagos, material fibroso y células luteínicas en degeneración, mostraron una fuerte expresión de DrD2 (Figura 16 A, C).
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Figura 16. Cuerpos lúteos en regresión mostrando expresión para DrD2 (A) o CD68 (B), así como restos de cuerpos lúteos de ciclos anteriores del mismo modo marcados para DrD2 (C) o CD68 (D). Ambas estructuras estaban formadas por una mezcla de macrófagos y células en degeneración, las cuales mostraron fuerte marcaje para el DAR2. En esta fase, las células luteínicas esteroidogénicas (A, C) son difícilmente distinguibles de los macrófagos (B, C) ya que ambas expresan marcadores de macrófagos.
En esta fase, difícilmente se pudieron distinguir las células esteroidogénicas lúteas de los macrófagos ya que, coincidiendo con publicaciones anteriores (Bukovsky y cols, 1995; Best y cols, 1996; Gaytán y cols, 1998; Morales y cols, 2000), ambos tipos celulares expresaron marcadores de macrófagos (Figura 16 B, D).