Para identificar y comprender la praxis urbana del gobierno de la gestión visible (GGV) se responden las preguntas ¿Cómo construye ciudad el gobierno de la gestión visible? ¿Qué formas de hacer ciudad caracterizan y constituyen el genoma urbano de la ciudad hibrida-dispersa? Y ¿Cómo se gestiona la construcción de la ciudad? El análisis de las formas de hacer ciudad hibrida compleja se inicia con una síntesis de su evolución histórica considerando que “la forma de hacer ciudad es un proceso continuo y, para describirla y caracterizarla en un periodo de tiempo determinado124, es imprescindible estudiar los periodos anteriores que han condicionado su existencia y desarrollo” (ciudad heredada) y, que el estudio de la dinámica de crecimiento urbano de las ciudades latinoamericanas y venezolanas “no se puede limitar al análisis del proceso de expansión o, ocupación de territorio que antes era rural, desconociendo las múltiples transformaciones a la que está sometida el resto de la ciudad” (Sempere 2000: 4).
El GGV gobierna una ciudad-paisaje hibrido-disperso y diluido, continuo espacio-temporal complejo que crece, se fractaliza y diluye continuamente, tanto desde la perspectiva territorial y social como del poder político, resultado de cuatro procesos simultáneos e, interactuantes a veces contradictorios, que se entrecruzan, superponen y explican el genoma urbano y el ciclo de vida de la ciudad, en el espacio-tiempo investigado, 1996-2010. Estos procesos son: Expansión-construir ex novo que se caracteriza por un crecimiento de la ciudad fragmentado, formal e informal, de baja densidad, disperso e incontrolado que desborda continuamente el límite urbano y tiende hacia la conurbación de la ciudad con los asentamientos vecinos conformando una ciudad-región Solà-Morales (1997 y 2002).
Densificación-construir en lo construido o, mutación morfogenética de genes tipológicos formales e informales. Estructuración de la ocupación urbana, mediante la rehabilitación de corredores viales, la construcción del metro y equipamientos urbanos y, Disolución-fractalización de la ciudad construida, formal e informal, en consejos comunales y comunas, autogestionadas por asambleas de ciudadanos que dependen del gobierno central. La fractalización de la ciudad genera tensiones crecientes entre fuerzas y flujos de poderes centrípetos y centrífugos, descentralizadores y re-centralizadores que incrementan la informalidad- ingobernabilidad genética de la ciudad hibrida y obstaculizan la gobernanza urbana (Fundación Francisco Herrera Luque (1997).
El análisis que se desarrolla a continuación considera y explica tres de los cuatro procesos descritos anteriormente125, el crecimiento por expansión, densificación y estructuración urbana. El proceso de densificación-compactación urbana, permite explicar la dinámica de cambio interno de la ciudad a través de la evolución de los genes tipológicos y de la configuración de los elementos estructurantes de la ciudad, que es en definitiva “el estudio de la vida misma de la ciudad y de cómo se refleja en su forma física” (Sempere 2000) o, genoma urbano, síntesis compleja y fecunda del sistema de genes tipológicos y códigos genéticos heterogéneos que coexisten y entretejen espacio-temporalmente en la ciudad hibrida desde el espacio público (Ferrer et al. 2009; Quintero et al. 2010).
En esta primera parte, se presenta una síntesis de la evolución histórica de la ciudad y se describen los “rasgos de su génesis”, genes tipológicos iniciales [preexistencias] cuyo potencial estructurante y de cambio ha direccionado y permitido la mutación morfogenética del genoma urbano e imagen de Maracaibo durante el periodo analizado o, ciclo de vida de la ciudad entre 1996 y 2010.
La imagen de la ciudad de un país petrolero y una cultura como la venezolana, presa hoy de urgencias urbanas, pudiera dar la impresión de tener antecedentes más bien opulentos, sin embargo a principios del siglo XX Venezuela fue el país menos urbanizado del continente (Almandoz en Campos 2005). “El país rural que en 1926 solo alcanzaba el 15% de urbanización, ya en 1950 se acercaba al 50% y lo lograba en la mitad del tiempo de los países más urbanizados de Europa Occidental y Norteamérica” (Almandoz126 2004: 4). Este crecimiento urbano se debió principalmente,
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Ciclo de vida de la ciudad.
125 Por la imposibilidad de obtener información del proceso de disolución-fragmentación de Maracaibo en consejos comunales. 126 “La ciudad en el imaginario venezolano”
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Al flujo del ingreso petrolero que había puesto de lado las modestas bases agrícolas que sustentaron al país desde tiempos coloniales, acelerando el proceso de crecimiento de las ciudades que se prefiguraban como metrópolis, Caracas, Maracaibo y Valencia, que recibieron ingentes flujos de migración provinciana y foránea.
Al describir los rasgos de la gens o, genus secuencia de ADN que constituye la unidad funcional para la transmisión de los caracteres hereditarios (RAE 2001) de la ciudad venezolana, Almandoz (2004) argumenta que “lo urbano se construye desde voces desmayadas, ordenes sin destinatarios, es la aglomeración característica de la ausencia de proyecto, de esa identidad que con el petróleo no alcanzo su plenitud” y, “evidencia una “modernidad deficiente”, resultado de los “desacuerdos entre el modernismo cultural y la modernización social” (Ibíd.: 5), un desencuentro que parece genético en el venezolano.
A partir de estas consideraciones a continuación se caracterizan los genes tipológicos: Histórico-Colonial, Ensanche I y II, Petrolero, Costero, Informal y el Hábitat de Promoción pública y sus mutaciones, que coinciden espacio-temporalmente con la evolución del genoma-modelos urbanos de Borsdorf (2003).
A.- Urbanismo Histórico Colonial: la Cuadrícula y su Entorno
Maracaibo se funda en el siglo XVI sobre la llanura costera al norte de la bahía (del Lago de Maracaibo) y según Sempere (2000:15), fue fundada tres veces y dos abandonada. El lugar de asentamiento y su función como ciudad estuvo determinada por las características propias de la conquista y la ocupación de las tierras del litoral caribeño y en este sentido señala que, “la ciudad que hoy conocemos, constituye un ejemplo de la relación que existió en el siglo XVI entre la conquista del territorio americano por la Corona de Castilla y la fundación de ciudades, como parte fundamental del proceso”.
La planta fundacional de la ciudad aparece reflejada en el primer plano que se conoce de Maracaibo de 1579. Su forma puede sintetizarse como un gran cuadrado-la cuadricula colonial con manzanas densamente ocupadas por viviendas, edificios públicos sin retiros y, con un centro geográfico ocupado por la Plaza Mayor (Sempere en Leal 2010) (Figura 43).
Cuadricula Fundacional-1579 (1) Crecimiento por Expansión (1700) Cuadricula y Gen Tipológico (1800)
Figura 43. Urbanismo Histórico Colonial Fuente: Ferrer 2011.
A partir de ese esquema básico, la ciudad de los siglos XVII y XVIII, se expande en dirección este-oeste dentro de una evidente tendencia de crecimiento lineal condicionado por el “factor geográfico” el Lago de Maracaibo que define el limite este de la ciudad y, que fue determinante tanto en su ubicación como posterior proceso de crecimiento y construcción de la ciudad (Ibíd.: 44),
Maracaibo se asienta sobre una llanura arenosa con pobre cubierta vegetal y una altura promedio de cincuenta metros sobre el nivel del lago y unido a fuertes lluvias concentradas en pocos meses del año, propicia intensos procesos de erosión e inundaciones, aunque el sistema de drenajes naturales, conformado por múltiples cursos de agua, permanece seco la mayor parte del año.
De los elementos que permanecen de la ciudad colonial, el más importante es el esquema espacial basado en la cuadricula. En este sentido y para Aguilera Rojas (en Sempere 2000: 35), durante este largo proceso de
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urbanización que se inicia con los descubrimientos de finales del siglo XV y se prolonga hasta la época de las independencias nacionales de principios de siglo XIX,
Se desarrolla en el continente americano, en el área de influencia española, un modelo de ciudad que abarca desde el sur de los actuales Estados Unidos hasta el sur de Chile y Argentina. Este proceso, inmerso en la tradición universal de la cuadricula, elabora contenidos prácticos diferentes manteniendo un mismo esquema teórico.
B.- Urbanismo de El Ensanche I
Desde 1918 se hace referencia a un proyecto de ensanche para ordenar el aumento de la construcción como resultado del crecimiento demográfico de Maracaibo, que paso de 35. 000 habitantes en 1890 a 84. 000 en 1926; el incremento poblacional, entre 1910 y 1920, fue absorbido inicialmente por la zona norte y oeste adyacente al núcleo fundacional, conformando un primer ensanche, muy irregular (informal) debido a las características del terreno y, ausencia de planes de urbanización (Sempere 2001). Fue un crecimiento no planificado, situación que generó duras criticas en la prensa local, como se expresa en “Patria i Ciudad” del 31 de julio de 1920 (Quijano en Sempere 2001: 41).
… Por la falta de previsión municipal y social, la admirable zona de ensanche con que contaba nuestra querida ciudad para engendrar la Maracaibo futura, está ya pérdida. Continuase allí edificando a la buena de Dios, sin sujeción a leyes de estética, de comodidad, de higiene, sin dejar sitio a nuevas calles i plazas o dejándoselo tan angosto i ruin, que vamos en camino de que la nueva ciudad, sin plazas i sin anchas avenidas i con casas sin separación ni jardines entre sí a sus frentes, sea tan inhabitable, tan antihigiénica i tan bárbara como la antigua.
El autor describe las características de la primera urbanización no planificada-informal de la ciudad y, prevé sus consecuencias a futuro que caracteriza como “inhabitable, antihigiénica i tan bárbara como la antigua”. C.- La Ciudad Nueva-El Ensanche II
Entre 1927 y 1960, el crecimiento de Maracaibo se realiza a través de un nuevo “ensanche” al norte que con la ciudad histórica, conformará un modelo urbano caracterizado por la coexistencia de dos ciudades (Ibíd.) (Figura 44).
Ensanche I-Plano 1890 Ensanche II-Plano 1927 Urbanismo Petrolero Delicias127
Figura 44. Ensanche I y Urbanismo Petrolero-Ensanche II Fuente: Sempere 2001 y 2002; Sempere 2000 en Leal 2010.
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Está percepción de Maracaibo (Figura 44) como “dos ciudades” se debe al “contraste entre la ciudad histórica, compacta y de trama continua ubicada al sur (Plano de 1890) y, la nueva que se estaba configurando al norte” (Plano 1927). La ciudad del sur era la Maracaibo mercantil de 35.000 habitantes, desarrollada según el modelo tradicional de cuadricula colonial con manzanas densamente ocupadas por viviendas y, edificios públicos, sin retiros de frente ni laterales, pero con limites referidos al porcentaje de ocupación de la parcela; al norte aparece la nueva ciudad (Ensanche II), que se organiza también en cuadricula y presenta densidades muy bajas, resultado de las medidas higienista de 1920, que suponen un cambio en la tipología tradicional (Sempere 2001).
En la ciudad nueva o Ensanche II, las ordenanzas exigían retiros de frente y laterales, imponiéndose una tipología de “quinta” o, vivienda unifamiliar aislada con jardines alrededor, convirtiéndose en un interesante ejemplo de relación entre normativa higienista, tipología residencial y, patrones socioculturales diferentes a los de la ciudad histórica (Ibíd.). A partir de los 50s se empieza a consolidar el ensanche con la introducción de nuevos genes tipológicos como edificios multifamiliares de poca altura, torres de apartamentos y, los primeros centros comerciales, supermercados y entidades financieras (Figura 45).
Edificios Multifamiliares Edificios Residenciales con Comercio en Planta Baja128
Figura 45. Consolidación del Ensanche 1949-1958 Fuente: López en Leal 2010.
Sempere (2001: 44-45) argumenta que el ensanche en su origen se limitó a una cuadricula sobre el territorio y, se configuro no como una continuidad de la ciudad histórica, sino como un desarrollo separado reforzando su carácter de “nueva ciudad”,
Este proceso favorecido por la construcción de enclaves-colonias petroleras, inicio un modelo de crecimiento que se repitió a lo largo del siglo XX, caracterizado por fases sucesivas [y simultaneas] de dispersión y consolidación, donde el crecimiento no se produce como la “mancha de aceite” tradicional, sino mediante procesos de urbanización separados de la ciudad preexistente (dispersión) y, posterior urbanización de la zona intermedia (consolidación).
D.- Urbanismo Petrolero
Con la explotación petrolera se produce una “fractura económica y territorial entre las dos Venezuelas, la rural y la urbana, la agrícola y la dependiente del petróleo, así como la ostensible extranjerización y el consumismo en las metrópolis de espejismo” (Almandoz 2004: 15).
Este urbanismo promovido por las compañías petroleras que se establecen en Maracaibo desde 1920, es un urbanismo de “enclave” por su carácter cerrado física y socialmente; “la unidad base es la “colonia”, versión urbana del campamento, cuyos antecedentes directos se encuentran en el proceso de ocupación y explotación del territorio interior de Estados Unidos y, en el colonialismo tardío de fines del siglo XIX y principios del XX” (Sempere 2001: 43). La colonia petrolera mantiene el carácter cerrado y de enclave cultural y económico, en la búsqueda de satisfacer interna y autónomamente, las necesidades de los habitantes que conforman el campo petrolero de manera transitoria y, permitía simultáneamente, poner rápidamente en
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funcionamiento una “factoría” en medio de un territorio carente de infraestructuras de apoyo (Ibíd.). De los campos construidos entre 1928 y 1935 tres se consideran urbanos, La Lago (Creole), Bella Vista (Figura 44) y Las Delicias (Shell), que se vinculan entre sí a través del callejón La Lago, ahora calle 72 (Ibíd.) (Figura 46).
Figura 46. Colonia Petrolera de Bella Vista-Proceso de Construcción y Ubicación en Maracaibo Petrolera Fuente: Romero en Leal 2010.
La cultura petrolera introdujo en la ciudad una nueva arquitectura, más adecuada a las condiciones ambientales y al clima cálido-húmedo de Maracaibo, configurando un nuevo paisaje urbano (Romero en Leal 2010). Las características genéticas del urbanismo petrolero de trama amplia y viviendas aisladas en parcelas grandes, potenció su mutación morfogenética, desde los 80s, a edificios multifamiliares y se constituyó en el antecedente de las villas, conjuntos cerrados o, gated communities (Márquez 2008).
E.- Urbanismo Costero
Las condiciones de higiene y ambientales precarias de Maracaibo de finales del siglo XIX, propiciaron que la burguesía mercantil, conformada mayormente por comerciantes alemanes residentes en Maracaibo, iniciaran su traslado a zonas costeras suburbanas donde construyeron villas y quintas (Ibíd.) (Figura 47).
Urbanismo Costero 1936 Baños en El Milagro, Casa de Alemanes en la Playa y Terminal
Figura 47. Urbanismo Costero
Fuente: Ferrer 2010 a partir de Cuberos 1991 y, colección del Instituto de Investigaciones de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad del Zulia y Acervo Histórico del Estado Zulia (sin fecha)
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Estas villas de doble frente, hacia la calle y el lago, se ubicaron en parcelas grandes, no muy anchas pero profundas y el fondo llegaba al lago. Posteriormente y desde finales de los 90s iniciaron la mutación o cambio de a clubs, hoteles y edificios multifamiliares. En la costa se localizaron también, oficinas y depósitos de las empresas petroleras y servicios industriales vinculados con la industria.
F.- Ciudad Informal: La Otra Forma de Hacer Ciudad Hibrida
Según argumenta Echeverría (en Sempere 2002: 57), en el margen occidental del primer ensanche, sobre terrenos irregulares se produjo una extensa producción informal y precaria de asentamientos,
En Maracaibo conjuntamente con la formación de un sector social privilegiado y un proletariado emergente, que colma rápidamente la oferta laboral, aparece un sector social netamente urbano y, en rápida expansión que, excluido del mercado laboral, se dedica a rellenar los espacios remanentes de la economía informal y se identifica como población marginal, que es objeto de exclusión social y de segregación en el espacio urbano.
Estos grupos sociales marginales, que ven su posibilidad de acceso a una vivienda limitada por la carencia de recursos y, por estar excluidos de la oferta inmobiliaria pública, propicia las invasiones de tierras y la creación de la ciudad informal, en forma limitada al principio (años 1927-1960) hasta convertirse en la actualidad en la forma predominante de hacer la ciudad (Ibíd.), ocupando más del 65% del territorio129.
G.- Hábitat Tradicional Popular: Urbanización de Promoción Pública
Esta forma de hacer ciudad por la población de ingresos medios bajos define según Sempere (2001) la primera corona de barrios ubicados en la periferia de la ciudad histórica (Figura 48).
Hábitat Tradicional, Vivienda Continua y Abasto (Comercio) en Centro Histórico (1970)
Figura 48. Hábitat Tradicional Popular: Urbanización de Promoción Pública
Fuente: Ferrer 2010 a partir de Sempere 2001 y 2002; Sempere 2000 en Leal 2010 y Acervo Histórico del Zulia 1970 en Archivo IFAD.
Es una ocupación legal de tierras públicas y privadas, a partir de un urbanismo de agregación a lo largo de los caminos y vías, definiendo tramas irregulares con viviendas tradicionales, que adoptan diversas variantes del gen tipológico “quinta” en parcelas pequeñas. Desde los años 50s y hasta los 90s, las intervenciones públicas se orientaron a satisfacer la demanda de este grupo social (Ibíd.).