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CHAPTER 6: PRESENTATION OF RESEARCH FINDINGS 91 

6.3  Interpretation of results 102 

6.3.3  Information technology and management information systems used in the

presencia cada vez mayor de cuent apropias que emergen, baj o diferent es act ividades, en busca de un ingreso para sobrevivir. El uso del espacio público comienza a diversificarse, y generar conf lict os por su apropiación de nuevos sect ores sociales despoj ados de una herramient a indispensable para su exist encia: el empl eo.

Como a su vez los barrios privados y count ries en las af ueras de las principales ciudades, con sus perímet ros enrej ados, con cust odia durant e t odo el día, con cámaras de t elevisión en circuit o cerrado para la vigilancia, parecen conf ormar las ant ípodas de ese ot ro nuevo sect or social, donde se ha puest o en duda un pilar de su reproducción: la seguridad personal y de sus bienes.

Dos caras de una misma moneda, expresión de un proceso de f ragment ación social que ha vivido vert iginosament e la Argent ina en la últ ima década a part ir de cambios est ruct urales en su economía y la ent rada en una crisis económica, social y polít ica sin precedent es, que t ienen como uno de sus ef ect os principales la desest ruct uración del mundo del t rabaj o.

Exist e un pleno consenso en los últ imos años, por lo menos, en prest ar at ención a la sit uación del empleo como de la pobreza, t ant o desde perspect ivas académicas como de las propuest as de diseñadores de polít icas, ya sea de orden nacional como int ernacional, en las cuales cent ros de est udios, inst it ut os de invest igación, como organismos independient es de la sociedad civil, y t ambién áreas de gobierno y de organismos mult ilat erales expresan la necesidad de enf rent ar est os problemas.

Las diferencias cent rales han surgido t ant o en la f orma de concept ualizar el problema como la adopción de polít icas públicas. Aunque no es de int erés de est e art ículo desarrollar est os debat es, es import ant e dej ar sent ado que el problema de la pobreza,

expresada en la incapacidad de generar recursos adecuados para exist encia humana, que permit an su reproducción, est a en f uert e sint onía con el desempleo. Pero es imposible remit irnos a est e últ imo t érmino si no se aprecian los cambios cualit at ivos en la est ruct ura ocupacional en los últ imos años.

Est as modif icaciones se han producido t ant o por la “ reest ruct uración del aparat o product ivo y est at al” como por la readapt ación de la demanda de f uerza de t rabaj o , al cambiar las condiciones y exigencias de reclut amient o.

Pero, además, el mundo del t rabaj o no prot egido, inf ormal, caract eríst ica del aut oempleo, t ambién suf re f uert es mut aciones, product o de su art iculación con el sect or formal, por lo cual t iende a expandirse, creándose un propio sect or informal en las lindes del sect or inf ormal, que t raduce las necesidades de supervivencia y pauperización.1

La idea de f ragment ación sin embargo, nos lleva a pensar en un t odo que se rompe, que se divide en dif erent es segment os, aunque siempre se referencia a ese "t odo", a esa est ruct ura de la cual f orma part e. Pensar en est ruct ura, en pensarlo en t érminos sociales, con j erarquías dist int as en la misma, y con capacidades sociales, cult urales y product ivas diferenciales.

Un proceso de f ragment ación en una economía subdesarrollada, implica que las dist ancias ent re los dif erent es segment os se amplían, y que component es de un posicionamient o det erminado en un moment o hist órico dado, t ienden a ubicarse en posiciones dist int as en ot ro moment o.

Las condiciones sociales de reproducción, desde una visión que int ent a encont rar los mecanismos regulat orios que persist en a t ravés del t iempo, no se han modificado, lo que se ha t ransf ormado es la composición y la f uerza de dichos mecanismos, baj o prof undos cambios inst it ucionales. Y que expresan en el fondo, los cambios sust ant ivos en la relación capit al/ t rabaj o.

La exist encia de un sect or informal ha exist ido desde la f ormación misma del capit alismo perif érico, donde las condiciones de salarios incomplet os, una débil int ervención est at al en la regulación de la f uerza de t rabaj o, más las act ividades de reproducción no asalariadas generaban cont inuament e un excedent e poblacional no reclut able para el segment o más dinámico de la economía, y que en general crecía y crece a expensas de est e, o direct ament e en los límit es propios de la inf ormalidad. 2. Expresión laboral de la fragmentación social: la informalidad.

Los cambios producidos en los últ imos años en el país, no han est ado alej ados a la corrient e mundial de t ransf ormación, donde el Est ado benef act or ret rocede ant es los mecanismos "aut oregulat orios del mercado", en base a los principios privat izadores, descent ralizadores y flexiblizadores. Además de ello se generan t ransf ormaciones en el aparat o product ivo, que implica una f uert e cont racción en la ut ilización de fuerza de t rabaj o al int erior de las f irmas, ant e la incorporación de nuevas t ecnologías en los procesos product ivos. Sumado a est o, el cambio de orient ación est rat égica de las empresas, que llevan a un f uert e proceso de descent ralización de los dif erent es

1 Salama y Mathías (1986).

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moment os de la producción y a un fuert e proceso de segment ación del mercado de t rabaj o.

Y donde un conglomerado cada día mayor de personas, debe procurarse un ingreso por cuent a propia, en muchos de los casos, con poco capit al, y en algunos casos, con nula o poca experiencia en la act ividad que se emprende.

A la luz de información est adíst ica disponible, el desempleo, el empleo precario (sin benef icios sociales, y sin cert idumbre de durabilidad a t ravés del t iempo), y el empleo inf omal/ aut oempleo, han t endido a expandirse y consolidarse a lo largo de la década, hast a llegar a niveles sorprendent es.

Junt o a ello la inf ormalidad dej a de act uar como un sect or ref ugio, para act uar más bien en f orma cont racíclica en cont ext os de cont racción económica, donde las alt as t asas de desocupación son una clara evidencia. La inf ormalidad parece ser un sect or que se consolida y se expande sobre sus propios límit es y su vinculación con la pobreza parece est recharse a medida que la crisis se mant iene.

De acuerdo a est udios recient es2 la dif erencias “ . . . de ingresos siguen igual t endencia,

most rando segment ación en l as remuneraciones. Todas l as cat egorías del sect or f ormal , cualquiera sea l a calidad del empl eo, muest ran ingresos superiores a l os al canzados por l os t rabaj adores del sect or inf ormal para l as mismas inserciones: 2 veces más en el caso de l os empl eos precarios y 1, 5 veces más en el caso de l os empl eos o subempl eos pl enos. A excepción de l os pat rones inf ormal es, ninguna ot ra inserción de est e t ipo (incl uyendo asal ariados y cuent a propias) present a ingresos superiores a l a cat egoría con más baj os ingresos del sect or f ormal (t rabaj adores asal ariados)” (Sal via, 2002).

Baj o est as líneas present amos los primeros capít ulos, el primero de ellos “ Trayect orias Laborales y encadenamient os product ivos” de Eduardo Chávez Molina nos muest ra el f uert e proceso de descent ralización de la act ividad product iva en los t alleres t ext iles, donde diversas unidades económicas, de acuerdo a su t amaño, y al engranaj e en el que se encuent ran de acuerdo a la cadena product iva, se art iculan en un sist ema de relaciones ent re las diversas unidades product ivas, y los cent ros de gest ión-producción y comercialización. La exist encia de múlt iples t alleres t ext iles de confección , que en muchos casos segment an el proceso product ivo, genera condiciones de f lexibilidad product iva de una gran adapt abilidad en donde la import ancia cent ral del t rabaj o personal y la posibilidad de cont ar con dist int as client elas, con variabilidad de exist encias de mercaderías, provocan los cambios f recuent es de product os. Est a sit uación ya sea de subordinación o de aut onomía, dent ro de la cadena product iva, implica además una redist ribución del empleo más que una dif usión del mismo.

El art ículo de María Laura Raf f o y Eduardo Chávez Molina “ Ferias y Feriant es” t iene como ej e la descripción del universo de las act ividades inf ormales, de un segment o t ípico de las mismas, como lo son los f eriant es, principalment e al aire libre, que se desarrollan en la zona sur del Conurbano Bonaerense. Visualizando el grado de art iculación (o desart iculación) con el sect or económico f ormal, las condiciones y f ormas de acceso a est e t ipo de ocupaciones, las relaciones sociales y su puest a en

2 Agustín Salvia (2002), Lavboratorio n°9, IIGG/FSOC/UBA.

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escena que permit an habilit aciones o no de la act ividad, que operan en el espacio urbano del Área Met ropolit ana del Gran Buenos Aires -en est e caso part icular en la Feria de San Francisco Solano, Quilmes- y poniendo el ej e de la mirada en y desde los sect ores informales/ marginales, baj o un cont ext o social, económico y polít ico específ ico.

En t ant o que el t rabaj o de Vict oria Salvia “ Precarización laboral y marginación en los t alleres domést icos. Los t alleres de conducción f emenina en el gran Buenos Aires” , se aborda un est udio de t rayect orias de pequeños t alleres domést icos conducidos por muj eres, analizando el proceso de su conformación y la marcada precarización que han ido suf riendo a lo largo de los últ imos años. Es necesario dest acar que el análisis de las t rayect orias de est os t alleres, evidencia un proceso, lent o pero f irme, de alej amient o de las act ividades económicas f ormales. La pérdida del empleo no const it uye un cort e radical con la f ormalidad, sino que marca el comienzo de un proceso de desvinculación. Los cont act os que en las primeras et apas del t aller result an cruciales, van paulat inament e desapareciendo o haciéndose ineficaces. Se hace necesario generar nuevos vínculos con ot ros circuit os comerciales, que posibilit en mant ener la producción. Los comercios barriales, las f erias del conurbano y hast a un improvisado negocio en el hogar se t ransf orman en espacios para la vent a de mercadería. De est e modo, las t ransacciones laborales se van circunscribiendo cada vez más al mundo de la inf ormalidad, y los cont act os con el sect or f ormal se van reduciendo.

Bibliografía:

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Albuquerque Llorens, Francisco (1999), “ Desarrollo Económico Local en Europa y América Lat ina” paper, Madrid, Consej o Superior de Invest igaciones Cient íf icas.

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Boyer, Robert , (1989) “ La t eoría de la regulación. Un análisis crít ico” , Buenos Aires, Humanit as-Área de Est udios e Invest igaciones Laborales de la SECYT-CEIL/ CONICET- CREDAL/ CNRS, . ”

Cast ell Robert (1997), “ Las met amorfosis de la cuest ión social” Argent ina, Paidos. García Delgado (2003), “ Est ado Nación y la crisis del modelo, Buenos Aires, FLACSO. Mat hías, Gilbert o y Salama, Pierre; (1986) “ El Est ado Sobredesarrollado” . México, Ediciones Era.

Svampa Marist ella (2002), “ Las nuevas urbanizaciones privadas. Sociabilidad y socialización: la int egración social hacia arriba” en Sociedad y Sociabilidad en la Argent ina de los 90. Buenos Aires, UNGS y Edit orial Biblos.

Trayectorias laborales y encadenamient os productivos. Los talleres textiles de confección.1

Eduardo Chávez Molina2

1. Presentación .

Los cambios en las estrategias económicas: descentralización productiva,

flexibilización y precarización. Interrogantes e hipótesis.

Las part icularidades que han desarrollado diversas f ormas económicas que permit en la sobrevivencia de dist int os individuos en el espacio sociot errit orial del conurbano bonaerense, se vuelven problemát icas para el análisis social y del mundo del t rabaj o, si a ello le sumamos las est rat egias de diversas unidades económicas que componen el encadenamient o product ivo, ent endiendo la misma como procesos de ciert a dependencia mut ua ent re sus eslabones.

De acuerdo a diversos est udios, la est ruct ura del espacio product ivo del sect or de la confección t ext il, debido a la segment ación de sus et apas product ivas, las caract eríst icas de la mano de obra y el baj o nivel t ecnológico exigido , vienen produciendo a lo largo de las últ imas décadas cambios sust anciales que reconfiguran el papel de los t rabaj adores insert os en dichas unidades económicas. (Ast orga, 1997). Est e t rabaj o, cuyo caráct er int roduct orio es innegable, se sit úa dent ro de dichos cambios, en los cuales podemos apreciar un f uert e proceso de descentralización de la act ividad product iva, donde diversas unidades económicas, de acuerdo a su t amaño, y al engranaj e en el que se encuent ran de acuerdo a la cadena product iva, se art iculan en un sist ema de relaciones ent re las diversas unidades product ivas, y los cent ros de gest ión-producción y comercialización.

La exist encia de múlt iples t alleres t ext iles de conf ección , que en muchos casos segment an el proceso product ivo, genera condiciones de flexibilidad product iva de una gran adapt abilidad en donde la import ancia cent ral del t rabaj o personal y la posibilidad de cont ar con dist int as client elas, con variabilidad de exist encias de mercaderías, provocan los cambios f recuent es de product os. Est a sit uación ya sea de subordinación o de aut onomía, dent ro de la cadena product iva, implica además una redist ribución del empleo más que una dif usión del mismo.

Pero ese mismo proceso de descent ralización y f lexibilización del t rabaj o y de la producción, genera fuert es procesos de precarización dent ro de los t alleres, t ant o por los niveles de int ensif icación de la producción, en períodos de expansión, como por la prolongación de la j ornada laboral, y principalment e por la gest ión de la f uerza de t rabaj o, sin prot ección laboral, y como f act or privilegiado y de alt a part icipación en relación con el valor de la producción obt enida.

1 Est e t rabaj o ha sido realizado en el marco del Proyect o UBACyT S077 y del Proyect o FoncyT 09640; y f orma part e de los est udios que se desarrollan en el Programa Cambio Est ruct ural y Desigualdad Social con sede en el Inst it ut o de Invest igaciones Gino Germani de la Facult ad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (desocu@mail. f soc. uba. ar). Los aut ores agradecen de manera especial la orient ación académica y el apoyo brindado por el Dr. Agust ín Salvia, direct or de dicho Programa.

2 Licenciado en Sociología (UBA), Mast er en Polít icas y Gerencia Social (FLACSO). Docent e y asist ent e de Invest igación en el Inst it ut o de Invest igaciones Gino Germani, Uriburu 950, 6º piso, CP 1114.

echavez@mail. ret ina. ar

Baj o las premisas present adas surgen las siguient e int errogant es:

¿Cuál es límit e de la f lexibilización y t erciarización en unidades económicas inf ormales, descent ralizadas y subordinadas a empresas más grandes?

¿Los diversos t rabaj adores insert os en est as pequeñas unidades, desde dónde provienen, qué ganan, cómo se organizan y se art iculan en el espacio económico?

Est as pregunt as nos guían a la búsqueda de respuest as y de resoluciones, que encierran una hipót esis a demost rar: los procesos de aparición y ext ensión de pequeños t alleres t ext iles, responde principalment e a un cambio de modalidad de organización y gest ión product iva de las empresas cent rales, generando un impact o, implícit o o no, de mayor incert idumbre y precarización en los pequeños t alleres, f rut o de las desconcent ración y descent ralización.

Pero además, como segunda af irmación: la het erogeneidad del sect or, est á f uert ement e relacionado con la capacidad de cada act or económico específico de disponer de sus redes de relaciones, const it uidas a t ravés de sus t rayect orias socio- laborales, y de posicionarse en mej ores condiciones dent ro del encadenamient o product ivo.

La propuesta metodológica.

El t rabaj o se cent ra principalment e en las experiencias de t allerist as t ext iles de confección del sur del Conurbano Bonaerense. La información obt enida se basó en ent revist as a informant e claves, a t allerist as, empresarios y a prof esionales insert os en inst it uciones dedicadas al desarrollo de microempresas.

El proceso de aprehensión del f enómeno implicó un doble acercamient o , por un lado, conocer el sect or, hablar con especialist as y prof esionales, y conocer las vivencias de los t allerist as y una segunda inst ancia de ent revist as, donde el acent o est aba puest o en cont act os personales, que permit iera acercarnos a los t alleres con predisposición y colaboración de part e de los ent revist ados.

La int ención del est udio est á puest a en rescat ar el moment o de irrupción en el que hacer cot idiano del t allerist a, sit uación que se da en el moment o de la ent revist a, como la plant ea Bourdieu en La Miseria del mundo (Bourdieu, 1999), y poner a la luz una relación social que genera efect os sobre los result ados obt enidos, y que propicia al invest igador a ponerse en est ado de alert a, en el mismo inst ant e de las ent revist as, a las dist orsiones de los ef ect os de la est ruct ura social, que se ponen en j uego en ese inst ant e.

Una act it ud ref l exiva signif ica reconocer las dist ancias ent re ent revist ador y ent revist ado, el poder del saber que se pone en escena (las pregunt as, los giros, la int encionalidad de las mismas, las respuest as, las expresiones, los silencios, los gest os del ent revist ado), y dest acar el moment o de ref l exión del ent revist ado, al sacarlo de su cot idianeidad y exponerlo a una aut omirada sobre su act ividad económica, su rol, sus anhelos, su comprensión .