CONSENT FORMS
INFORMED CONSENT FORMAT FOR RESEARCH PROJECTS
El elemento clave de la antropología del Nuevo Testamento lo constituyen las dimensiones cristológica y soteriológica. Cristo, es en efecto, para el Nuevo Testamento “ho téleios ánthopos”, el hombre cabal del que Adán era simple
esbozo Rm 5,14 36
51
2.3.1. Antropología en los Evangelios Sinópticos
Es la antropología del Antiguo Testamento la que designa al hombre con la condición de creatura de Dios; esto se revalida en los Evangelios Sinópticos. Allí se maneja, como en el Antiguo Testamento, el término nefes (su equivalencia es soma en griego), que designa el cuerpo. Pero contrario a lo que se creyó en un momento, que en el Nuevo Testamento el concepto de hombre iba a dar un giro hacia la definición helenística, que genera el dualismo alma-cuerpo, en éste, en los Sinópticos, aún persiste la visión como se vio al hombre desde la antropología del Antiguo Testamento, es decir, como una totalidad. Los términos que van a definir a la persona en el Nuevo Testamento van a ser pyche y soma; en ellos se recoge la totalidad de la persona como un ser vivo que es creación de Dios.
Para el Nuevo Testamento sigue siendo válida la constante antropológica hebrea del hombre unidad psicosomática. En él se presentan dos términos que son susceptibles de ser interpretados en el sentido dicotómico de la antropología dualista del pensamiento griego, pero que no lo son en los Sinópticos.
PSYCHE: aparece 37 veces en los Evangelios Sinópticos. Podemos resaltar el texto de Mc 8, 35, que contiene una célebre frase: “Quien quiera
salvar su psyche la perderá; pero quien la pierda por mí y por el Evangelio,
la salvará”. Propiamente no se habla de dos modos de existencia, el terreno del ser humano encarnado y el celeste del alma desencarnada; se habla más bien de una VIDA: PSYCHÉ= NEFES; una unidad indivisible, que se logra o no en la medida en que se acepte o se rechace el seguimiento de Jesús. Otro texto que presenta dificultades en su interpretación es Mt 10, 28. “No temáis a los que matan el soma, pero no pueden matar la psyché;
52
temed más bien a Aquel que puede llevar a la perdición psyché y soma…37”
El texto parece reconocer al hombre la capacidad de matar el cuerpo, facultad que le es denegada, en cambio, respecto al alma sólo Dios puede tener esa facultad. Se puede creer que se trata un pensamiento antropológico helenizado: el alma inmortal, inasequible a la acción de los violentos. Pese a que el texto presupone la idea del alma separada del
cuerpo, Juan Luis Ruiz de la Peña, no lo concibe así: “Para el ámbito en
que surgen los escritos de Nuevo Testamento que nos interesan, sigue siendo válidas, en líneas generales, la constante antropológica hebrea del
hombre-unidad psicosomática (…) En el momento en que se redactan los
sinópticos y las cartas paulinas, la idea de un estado “desencarnación”, como eventual forma de existencia humana, no ha aparecido todavía en el
judaísmo palestino; lo hará hacia los últimos años del siglo I38”.
SOMA: El término como tal aparece 14 veces en el Evangelio de san Mateo, 13 en el de san Lucas y 4 en el de san Marcos. Se designa con este término al hombre entero en su aspecto global.
En los textos del Nuevo Testamento no se encuentra el esquema soma- psyche en su acepción griega. Cuando se utilizan los dos términos, éstos revisten un significado distinto al que le da el dualismo griego. Cuando psyché se emplea sola, aparece como sinónimo del hebreo nefes. Igual ocurre con soma, que evoca el significado de basar hebreo.
37Ibid. 62.
53
2.3.2. ANTROPOLOGÍA EN LOS ESCRITOS PAULINOS
Al igual que en el Nuevo Testamento, la antropología en san Pablo se sitúa en la línea del pensamiento antropológico del Antiguo Testamento y no en el marco del dualismo helénico. San Pablo considera que el hombre está inserto dentro del plan de salvación que ha sido efectuado y llevado a plenitud en Cristo. La antropología de san Pablo no puede leerse al margen de la cristológica y de la soteriología. Al situarse en la línea del Antiguo Testamento, Pablo tiene presente la condición del hombre como imagen de Dios, pero “la aportación más original del apóstol al tema
de la imagen (dentro de la nueva perspectiva del Nuevo Testamento39) se localiza
en el giro cristocéntrico que le imprime40”; todo está en función de la persona de
Cristo como expresión del hombre perfecto.
2.3.2.1. Terminología antropológica en san Pablo
Psyché: según Bultmann, es un término relativamente raro en Pablo que no juega en él ningún papel importante. La continuidad con el Antiguo Testamento se manifiesta en la expresión pása psyché, que significa en
hebreo kol nefes: ser vivo o más concretamente ser humano. Psyché –
nefes significa la fuerza vital propia de cada ser.
Pneuma: este término en san Pablo presenta diversos significados, de acuerdo con su equivalente hebreo ruah. Como ruah, pneuma pueden significar el espíritu dado por Dios, el carisma con que Dios distingue al hombre abierto al diálogo con Él.
39 Cursiva mía.
54
Soma: Este término designa al hombre entero, como lo plantea la exégesis contemporánea. Soma es el hombre situado en un tiempo y en un espacio. Solidario con los demás hombres, portador de la imagen de Adán y capaz de reproducir la imagen de Cristo, sometido a la debilidad de su condición natural y llamado a una gloriosa transformación de su modo de existencia. San Pablo hace del término soma la clave de su antropología que le permite diseñar al hombre en las plurales dimensiones de su ser relacional,
con Dios y con el prójimo. Juan Luis Ruiz de la Peña dice: “Esta
enumeración del neuma, la psyche y el soma no pretende sugerir una
concepción tricotómica del hombre, como si éste se compusiera de tres elementos diversos; es un modo típicamente hebreo de designar a la persona en su totalidad en sus dimensiones. Expresiones parecidas aparecen en Dt 6, 5 (“amarás a Yahvé tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza”; cf. Mc 12,29-32); Sal 16,9-10 (en Dios descansa “el corazón”, “las entrañas”, “la carne”, “el alma” del israelita piadoso).
Podemos decir:
En san Pablo el hombre es concebido como una totalidad indivisible.
Para san Pablo soma es el yo encarnado, unitario, relacional que logra su plenitud en el encuentro con el prójimo y con Dios.
Es sujeto responsable, capaz de optar por la afirmación de sí mismo o por la apertura al Espíritu, que lo sustrae al ámbito de la sarx para introducirlo en una nueva esfera vital.
55
La esfera vital en san Pablo es aquella en donde el individuo, si pierde su vida por causa de Cristo, la hallará. En otras palabras, la vida como algo que se debe preservar adquiere un valor mucho más elevado, pues de lo que se trata no es de preservar la vida terrena a toda costa, sino el procurar la vida eterna en Cristo.
“…y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí” (Gal 2,20). Esta frase de Pablo expresa su paradigma de hombre: uno acogido por la gracia que ahora sólo vive por Cristo, en Cristo y para Cristo, quien permite que la imagen de Dios en Cristo se manifieste en todos los aspectos de su vida. El hombre en Cristo es uno que fundamenta sus decisiones en la persona de Jesús, lo que significa que de encontrarse en una situación límite decidiría como Jesús lo haría.