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Las coplas del “tanguillo-rumba” admiten cualquier métrica. Sus letras eminentemente festeras son jocosas, divertidas y muchas veces irónicas y satíricas. Partiendo de su realidad folklórica, se han hecho muy diversas composiciones del “tanguillo-rumba” que en su acercamiento a los

“tangos” se han bañado de flamencura. Si bien, al tener un ritmo muy vivo ello les sitúa en el nivel de lo puramente festivo.

En Cádiz, su patria chica

“tanguillo-rumba de F. Lara”

Su juguetón movimiento, va y viene desde hace tiempo,

con mucho temperamento por esos mundos de Dios. Recorre to los rincones, el tanguillo es un ciclón,

animando reuniones y alegrando el corazón. En Cádiz, su patria chica,

la gente, alabando grita

la grandeza de su son; y hasta los tangos flamencos,

ya comentan con los tientos su atrevimiento y valor. Vaya un tanguillo lanzao, que en América ha triunfao

como gran descubridor; y ahora por él ya suspiran:

la colombiana y guajira, está hecho un coquetón.

Adaptaciones flamencas

En la actualidad se habla mucho de la fusión de formas musicales de distintos pueblos y continentes como el gran descubrimiento de estos tiempos en lo que a nuevas y valiosas expresiones artísticas se refiere. Pero sin restarle mérito, ésta es una práctica realmente consolidada en el campo de la creación musical. El amplio abanico de estilos en el flamenco es la mejor prueba de la interrelación de pueblos, tanto fronterizos como entre regiones de la Península Ibérica. Especial mención merecen los modismos hispano-americanos, también llamados “cantes de ida y vuelta”. Y mirando atrás, las coplas del folclore de España han influido en muchos estilos que, transformando su lírica y acento, se han convertido en cantes flamencos, por ejemplo:

La adaptación o recreación es una de las formas que tiene el flamenco para ampliar su espectro sonoro. Cualquier melodía de origen folclórico puede ser recreada o adaptada a los ritmos y ornamentaciones flamencas. Canciones gallegas, asturianas, andaluzas o de cualquier latitud geográfica han sido reelaboradas y ajustadas a la base rítmica del compás flamenco (tango, bulería o alegría).

Entre las muchas adaptaciones, encontramos como ejemplos importantes la farruca -cante aflamencado de origen gallego con claras influencias del tango gaditano, siendo su primer cultivador importante “El Loli de Cádiz”, seguido de Manuel Torre a principios del siglo XX-; el garrotín -oriundo de Asturias, asimilado y recreado por los gitanos

ADAPTACIONES FLAMENCAS 179

catalanes-y Pastora Pavón “Niña de los Peines”; el zorongo -baile del siglo XVIII, interpretado por los componentes de las zambras granadinas del Sacromonte-; la mariana –canción popular andaluza asimilada por el gitano trashumante y adaptada al ritmo de los tientos y muy oriental su ornamentación melódica-; y los campanilleros -cante aflamencado de origen folclórico, originado por las canciones populares andaluzas entonadas con motivo del llamado “Rosario de la Aurora”-

El nombre de adaptaciones flamencas recoge un importante número de cantes que, utilizando motivos originales muy diversos sobre la base de temas flamencos, surgieron de la inspiración de ilustres cantaores.

Farruca

El origen etimológico de la palabra “farruca” está en la denominación de “farruco” (individuo valiente) que dan los andaluces y también los cubanos, a gallegos y asturianos por su decisión y arrojo para la emigración.

Primero nace el baile de la farruca y más tarde el cante para acompañarlo. Ambos, con el espíritu evocador de su tierra gallega y nombre común, son aflamencados al recibir la fuerte influencia de los estilos gaditanos.

La farruca se canta con la cadencia melancólica que le aporta su primer cultivador importante, el “Loli de Cádiz”, en los últimos años del siglo XIX. En los primeros del XX, el excelente maestro Manuel Torre dedica a la farruca una letra propia con tal éxito que se populariza y se canta con ritmo más lento y sin baile, como un nuevo estilo de cante.

Teniendo la farruca un ritmo bailable, numerosos compositores realizan versiones instrumentales o cantadas en estilo liviano, lo que permite la incorporación de variados instrumentos acompañantes.

Sin embargo, la farruca flamenca se acompaña exclusivamente de la guitarra, que realiza agradables falsetas y variaciones.

La farruca de baile posee unos peculiares pasos cadenciosos y graves, cargados de actitudes hieráticas. Cercana al aire de la soleá, son destacables los redobles a contratiempo y los fuertes taconazos del bailaor. La melodía de la farruca es de aire melancólico. Concebida como cante independiente, está cargada de floreos y ornamentos vocales para el lucimiento del cantaor.

El ámbito es de 6ª (La-Fa3). Ritmo binario. Tipo marcha. Acordes tonales. Tonalidad de La menor.

ADAPTACIONES FLAMENCAS 181

La copla principal de la farruca flamenca está compuesta por cuatro versos con rima en segundo y cuarto, siendo el primero y tercero eneasílabos y el segundo y cuarto octosílabos. Va seguida por un estribillo desarrollado también en cuarteta de seis sílabas.

Los gallegos van

“farruca”

Desde el puerto de La Coruña en un barco se han marchao tres farrucos que en su Galicia

el corazón han dejao. Tocando la gaita por el ancho mar

los gallegos vienen, los gallegos van. A Sevilla, cuna del cante

los farrucos han llegao; y la gracia de las sevillanas

ya les tiene cautivaos.

Garrotín

El escenario natural del garrotín surge del contraste entre Asturias, tierra de origen del garrotín, y Andalucía, lugar de su transformación. El recuerdo de una era a la entrada de una aldea asturiana, donde varias personas desgranan el trigo a base de palos, se combina con la imagen de una gitana bailando rodeada por su gente que la jalea con palmas, guitarra y cante.

La palabra “garrotín” deriva del término asturiano garrotiada, reunión de gente para garrotear, es decir, dar golpes al trigo en la era para que desgrane, y éste de garrote, palo grueso y fuerte que se maneja a manera de bastón.

Durante las dos primeras décadas del siglo XX el garrotín alcanza el máximo esplendor de su existencia con numerosas versiones hechas por los más destacados compositores de la época. Pero, sin duda, es el garrotín flamenco el que, por la belleza estética de la coreografía de su baile, la gracia y arte de su cante y la peculiar creatividad musical guitarrística, goza de más adeptos o seguidores.

La antigüedad del garrotín se refleja en el hecho de que ya en el siglo XVIII había salido de Asturias y, en su forma más primitiva, lo bailaban los gitanos por las regiones del sur. Sin embargo, su adaptación flamenca no se produce hasta que a principios del siglo XX, la guitarra y el cante le templaron el compás. La gran maestra del cante, Pastora Pavón, “La Niña

de los Peines”, hizo del garrotín la versión flamenca engrandecida que conocemos.

El acompañamiento instrumental del garrotín varía dependiendo de sus diversas formas: en la primitiva de raíz folclórica, con gaita, tambor, palos y grandes crótalos. En las versiones clásicas, con la participación de un buen número de instrumentos. Y en la flamenca, con guitarras, palmas y palillos.

Antes que cantado, el garrotín fue una pieza de baile. Con ritmo de tango, artificioso y festero.

Su melodía es pegadiza, graciosa y movida. El ámbito es de 10ª (Re- Fa#3). Ritmo binario, similar al tango. Acordes tonales. Tonalidad de Do Mayor.

La métrica literaria del garrotín está desarrollada en coplas de cuatro versos octosilábicos generalmente, seguidas de un estribillo de medida desigual. Sus letras nos cuentan cosas sencillas y graciosas, muy simples de contenido. FIG.50.TRANSCRIPCIÓN DE UN GARROTÍN En Asturias nací “garrotín” Sevilla me bautizó, en Asturias yo nací; Pastora Pavón, por tangos,

gracia y arte puso en mí.

Al garrotín, ¡ay!, al garrotán, de Sevilla o asturiano,

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Mariana

Con el nombre de mariana llamaban los gitanos a sus animales domésticos, que adiestraban para realizar números circenses: mona, oso, cabra, perro y otros.

FIG.51.TRANSCRIPCIÓN DE UNA MARIANA

Estas familias, más conocidas como cíngaros, húngaros y otras denominaciones, recorrían calles y plazas de todos los pueblos de España ganándose el pan con sus apreciadas actuaciones, que pequeños y mayores de la sociedad paya aplaudían, asomados a sus puertas, ventanas y balcones, desde donde les echaban unas monedas al pandero que habitualmente solía llevar en sus manos una joven bailarina al terminar su actuación.

mayores, haciendo subir y bajar por una escalera a sus bien adiestrados animales al son de música de trompeta y marcado ritmo de pandero, motiva a grandes cantaores como

El Niño de las Marianas, El Cojo de Málaga y Bernardo “el de los Lobitos”, que le dedican sus letras y melodías en aire de tientos y tangos.

Aunque originariamente el motivo de la mariana está ambientado en un contexto en el que se utilizan instrumentos como la trompeta, el tambor o las castañuelas, la adaptación flamenca sólo se acompaña con la guitarra.

Con mi Mariana

“mariana”

Yo vendo peroles, con mi Mariana; ¡ay!, lucen como soles.

Tron lo ron, tron lo ron, lo, lo, loro; lo, lo, leiró; tro, lo, lo, loró; lo, lo, loró, lerá.

Vamos Mariana vamos que llegamos muy tarde a la casa y no quiero que nos coja en la ventana

la lunita clara. No reñirle más a mi mariana,

que ella es muy buena; ella con nadie se mete y a mí me da mucha pena,

Pena, leéle. Leéle.

Como la quiero, la quiero yo.

El día, que yo a mi Mariana, la vea llorando, yo buscaré al culpable

pa ajustarle las cuentas

de lo que está pasando.

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